31/7/12

“Cierto negro brasileño leproso” / Un sueño político-filosófico de Spinoza - I

Baruch de Spinoza
✆ Giuseppe D'Ambrosio Angelillo
Nicolás González Varela

“Estos negros –dicen los holandeses– son feroces, pérfidos, infieles a  los tratados, e irreconciliables”: Barón de Bessner, ‘Mémoire sur les negres fugitifs de Surinam’, 1777
“Spinoza, el primer judío liberal”: Carl Schmitt, ‘Der Leviathan in der Staatslehre des Thomas Hobbes’, 1934
“Las contradicciones de un autor son significativas porque contienen problemas que, ciertamente  no resuelve, pero que revela contradiciéndose”: Karl Marx, ‘Theorien über den Mehrwert’, 1861–1863

Especial para Gramscimanía
 Spinoza, el “hombre ebrio de Dios”, el “marrano de la Razón”, el “judío subversivo”, aquel que el filósofo cortesano Leibniz describió como “un hombre de tinte oliváceo y algo de español en su semblante”, fue sin dudas un pensador radical para su época, ligado a los ríos, a los canales y al océano. Su corta pero profunda reflexión se encuentra indeleblemente marcada por el surgimiento del nuevo imperialismo, la emigración, la persecución, la precariedad, las travesías inciertas, el riesgo mercantil de la desafiante burguesía y el cosmopolitismo más moderno. [1] Sin duda impresiona su dimensión total, al mejor estilo de un hombre del Renacimiento: metafísico y moralista, pensador religioso y filósofo político, exégeta crítico de la Biblia, crítico social, pulidor experto de lentes, comerciante multinacional, físico y cosmólogo, hereje hasta el final de sus días. Podríamos decir que era español, ya que la familia de Spinoza, como su nombre lo indica, provenía de la ciudad castellana de Espinosa de los Monteros, provincia de Burgos, en el límite cantábrico, y porqué era costumbre en los judíos sefardíes portugueses el hablar portugués pero escribir en español;  hispano-portugués, porque sus padres fueron emigrantes forzosos de formación católica no-judía, los Anusim, o “marranos” (los antepasados judíos de Spinoza vivían ya en España en tiempos de Cartago y Roma); era judío, porque fue recibido en la comunidad de Abraham y recibió estudios tradicionales talmúdicos, y contribuyó económicamente con su sinagoga; era portugués, ya que esa fue durante toda su vida su lengua materna y primigenia (tanto que los poetas ibéricos eran sus preferidos, tanto que firmaba con naturalidad con un “D’Espiñoza”); era holandés, porque nació en Amsterdam, en un barrio que se encontraba entre el río Amstel y el puerto, Vlooienburg (hoy se llama Waterlooplein), en una casa espaciosa alquilada, y porque murió en La Haya, porque estaba ligado a Rembrandt por la misma cultura, pero por destino Spinoza seguirá siendo un outsider, un intempestivo, un hombre póstumo, un inactual. Su situación es excepcional, generará una filosofía imposible de reducir a una religión, imposible de cooptar por la peste nacionalista, pero al mismo tiempo bien anclada en las relaciones materiales de su tiempo y atenta a la tradición política. Pero a pesar de sus esfuerzos, la Ideología holandesa de la burguesía vivirá a su pesar enroscada entre líneas, incluso entre sus sueños. 

Karl Korsch, Lenin, Trotsky / Progreso y atraso del marxismo

Juan Dal Maso

Releyendo el libro [Marxismo y Filosofía de Karl] Korsch, que había leído en 2003 en la Biblioteca del Congreso rodeado de estudiantes coreanos y cuyo contenido recordaba poco y nada salvo alguna idea vaga, caí en la cuenta de que fue un error escribir este artículo, -La “ortodoxia” que no fue / A propósito del Cuaderno XI de Gramsci- sin volver a leerlo y estudiarlo previamente. Pero bueno, en cierto modo, lo que se dice ahí sobre Lukács también se aplica a Korsch, en tanto los filósofos oficiales de la URSS les dieron para que tengan y guarden por igual al intelectual húngaro como al alemán. Y salvo alguna precisión que se hubiera podido hacer, Korsch hubiera entrado como parte del contexto, porque lo principal era el análisis de las notas polémicas de Gramsci contra Bujarin.

Sin embargo, el trabajo de Korsch, reconocido ampliamente como un trabajo de gran valor teórico, más allá de que no tiene demasiados adeptos, por lo menos que tomen la totalidad de sus planteos, sirve para retomar la reflexión sobre el estado del desarrollo de la teoría marxista después de la Revolución Rusa y las necesidades de redefinición de un marco teórico acorde al nuevo marco estratégico (que como bien explica Trotsky estaba también sujeto a interpretación y a una fuerte disputa a raíz de las derrotas de la IC, los errores de su dirección y la ausencia de un balance realista de ambos puntos).

30/7/12

Formas de contarse la vida / La Palabra como magia, crisol de la experiencia vital que contiene a la vez poder y sufrimiento

Luis Roca Jusmet

“En este día perfecto que todo madura y no sólo la uva toma un color oscuro acaba de posarse sobre mi vida un rayo de sol; he mirado hacia tras, he mirado hacia delante, y nunca había visto de una sola vez tantas y tan buenas cosas. No en vano he dado hoy sepultura a mi cuadragésimo año, me era lícito darle sepultura,- lo que en él era vida estaba salvado, es inmortal. La Transvaloración de todos los valores, los Ditirambos de Dionisio y, como recreación, el Crepúsculo de los ídolos- ¡ todo, regalos de este año, incluso de su último trimestre! ¿ Cómo no había yo de estar agradecido a mi vida entera ¿. Y así me cuento mi vida a mí mismo”.  Friedrich Nietzsche

Especial para Gramscimanía
Los escritos autobiográficos quizás son un intento de transformar la propia vida en literatura, en un relato, como decíamos interesante. Sin pretender formular una teoría sobre una posible raíz cristiana de este tipo de escritos si podríamos vincularlo a esta tradición, tanto desde el punto de vista de la confesión (Agustín de Hipona) como de la dramatización de la propia existencia (lo cual nos podría remontar a Grecia).

Georges Bataille
en TV [1958]
Los escritos autobiográficos son una manera de transformar la propia vida en literatura. Incluyo aquí un video en el que entrevistan a Georges Bataille. No hablaré aquí de él, aunque ha escrito textos inclasificables que tienen mucho de biográfico. Pero lo escucharemos. Los típicos son los diarios y las memorias. Personalmente prefiero los diarios. Las memorias tienen para mí un doble defecto: una que muchas veces tienen el carácter pretencioso de presentarse como testimonio de una época y otro el de la idealización que posibilita el que uno filtre su propio pasado. Esto no quita que haya que negar el carácter efectivo de testimonio que tienen unas memorias inteligentes (un ejemplo claro sería Un mundo de ayer de Stefan Zweig) y que en otros casos el carácter trágico de unas memorias borren cualquier idealización (como El porvenir es largo en el que Althusser intenta explicarse a sí mismo con una desgarradora sinceridad). Pero siempre se escriben para darles publicidad y por tanto de justificarse a uno mismo delante de los otros, o de Otro indeterminado.

29/7/12

Peter Sloterdijk / La ira en los tiempos del capital. O de cómo se detuvo el motor de la historia

 Peter Sloterdijk
Susanna Bozzetto

El polémico pensador contemporáneo Peter Sloterdijk recolecta en su libro Ira y Tiempo reflexiones acerca del papel que ha jugado la ira en la historia de la humanidad como factor político y psicológico. A continuación se recogen las ideas centrales para indagar en lo que sucede en el mundo de hoy que, encerrado en aquel Palacio de Cristal del que hablaba Dostoievski en sus memorias del subsuelo,no consigue ni reanudar el curso de la historia ni saciar sus deseos en su estado del bienestar. Todas estas incomodidades asociadas a “la crisis” que se siguen desatando en distintos países alrededor del mundo no genera más que protestas dispersas que hablan más del alcance tecnológico a la hora de transmitir mensajes instantáneos que de una reactivación del colectivo iracundo en favor de un cambio del sistema. 
Susanna Bozzetto

A modo de introducción

La evaluación de la historia de Occidente que propone el filósofo Peter Sloterdijk en su obra Ira y Tiempo, devela el papel que ha tenido la presencia de la energía thimótica, tan importante en la mitología antigua y tan aparentemente olvidada en la cotidianidad. El thymos es esa parte de cada persona, una especie de órgano según el autor, del cual provienen las emociones relacionadas con el orgullo, la dignidad y el valor de sí mismo.

Gramsci y la ruptura contra el determinismo en la estrategia del poder popular

Ricardo Adrián

Un problema central de toda política revolucionaria es el problema del poder; para la revolución socialista es la ampliación inusitada de la autoconciencia y participación decisiva de los pueblos explotados en la resolución y ruptura del orden que los oprime, se trata de la cuestión de la hegemonía del pueblo trabajador contra el modo de control metabólico del capital.

Por muchos años, la polémica sobre este tema se abre y se reabre desde distintas interpretaciones, puestas en práctica, con implicaciones históricas en los pasajes revolucionarios que ha labrado la humanidad. Concepciones que van desde las posiciones neo-anarquistas muy escuchadas en los eventos del Foro Social Mundial que luchan por la revolución desestimando el tema del poder, pasando por las clásicas anarquistas que plantean la destrucción de toda forma estado o poder, sin transición alguna; tesis éstas que terminan siendo tildadas de utópicas, puesto que el derrocamiento de la burguesía y toda forma de dominación requiere de formas especiales de organización de la violencia y del consenso, las cuales dejarán de ser necesarias cuando la humanidad haya abolido y superado las clases sociales y sus antagonismos.

Posmanifiestos / La lección del Manifiesto Comunista es que para el cambio no basta un documento

Maciek Wisniewski

La crisis, las primaveras, los movimientos estudiantiles, los ocupas, los indignados, plazas y calles llenas de gente, otros movimientos antisistémicos: la situación desde hace tiempo parece turbulenta, pero lejos de ser revolucionaria. ¿Hace falta algún manifiesto para aglutinar las diferentes luchas y darles un fervor necesario?

El Manifiesto del Partido Comunista, de Carlos Marx y Federico Engels, fue publicado en las vísperas de “la primavera de los pueblos” de 1848. Pero en vez de “hacer la diferencia” fue opacado por la dinámica de los hechos y el fracaso del ciclo revolucionario. La revolución burguesa no fue el camino a la revolución proletaria, sino al avance global capitalista. Quedó desapercibido y resurgió sólo décadas después como un importante documento que conservó su relevancia teórica y potencial político.

Es llamativo que nunca hubo un “manifiesto capitalista”, aunque Ayn Rand estuvo cerca de escribir uno y aunque un libro de Walter Rostow –Stages of economic growth (1960), una “biblia del desarrollo”– tiene por subtítulo A non-communist manifesto. Los capitalistas prefieren la práctica, sin teoría (“no saben lo que hacen, pero lo hacen”, es la definición de la ideología de Slavoj Žižek).

Marx en torno al nacionalismo, la etnicidad y las sociedades no occidentales

Karl Marx  Solveig Wiig
Kevin B. Anderson

Este viaje por los escritos de Marx a propósito del nacionalismo, de las razas, de la etnicidad y de las sociedades no occidentales creo que ha demostrado el carácter multidimensional del conjunto de su proyecto intelectual. Creo que ha quedado probado que para Marx la crítica del Capital va más allá de lo que generalmente se supone. Es cierto que se centró en las relaciones Capital-Trabajo en Europa y en América del Norte pero, al mismo tiempo, consagró un tiempo considerable, y dedicó una energía enorme, al análisis de las sociedades no occidentales y a las cuestiones referidas a las razas, la etnicidad y el nacionalismo. Aunque algunos de sus escritos testimonian una perspectiva unilineal discutible y, en ocasiones, comportan elementos de etnocentrismo, la trayectoria del conjunto de los escritos de Marx sobre estas cuestiones, vistas en su evolución, va por otros camino. Este libro muestra que Marx creó una teoría plurilineal y no reduccionista de la historia, que analizó la complejidad y las diferencias de las sociedades no occidentales y que rechazó caer presa de un modelo único de desarrollo o de la revolución.

Français
En 1848 Marx y Engels expusieron un modelo teórico de la sociedad capitalista y de sus contradicciones fundamentales tan previsor, que incluso hoy el poder descriptivo del Manifiesto Comunista no tiene nada que se le parezca. Pero en el Manifiesto muestran también, de manera implícita y equívoca, una concepción unilineal de la evolución social. Según ellos, las sociedades pre capitalistas (en particular, China) que, de forma etnocentrista, caracterizaron como parte de las naciones "más bárbaras", estaban destinadas a ser invadidas y modernizada a la fuerza por el nuevo y dinámico sistema social que era el capitalismo.

El marxismo como praxis / Marx no se plantea la unión de la teoría con la práctica sólo en términos éticos o epistemológicos

Álvaro Rivera Larios

Cuesta creer que, presentándose como una praxis, el marxismo todavía no haya resuelto el problema de “la unión social y política de la teoría con la práctica”. Mi  afirmación sublevará a los especialistas –y a los no tan especialistas– en Marx y a las personas que han vivido el marxismo como una ética. Solo les pido que, antes de condenarme como a un hereje o a un ignorante, lean mi razonamiento. 

Supongo que a muchos les molestará que ponga en tela de juicio lo que dan por supuesto: que la historia de los últimos cien años es una prueba irrefutable de cómo la izquierda ha conquistado, en las situaciones más adversas, la unión de las ideas y los actos.

28/7/12

Eric Hobsbawm / Crisis de los años 30 y totalitarismos

Eric Hobsbawm nació en Alejandría (Egipto) el 9 de junio de 1917. Está considerado como uno de los estudiosos de la historia más importantes del S. XX, sobre todo en el campo de la historia marxista, de la que es referente absoluto. De gran formación académica, Hobsbawm comenzó su carrera como historiador en 1947, y fue profesor en universidades tan importantes como la Universidad de Londres o Stanford, y miembro de la Academia Británica. Hoy en día, pese a estar retirado, todavía participa en cursos o ponencias.

 Video: Crisis de 1930
y ascenso nazi
De fuertes convicciones políticas, Hobsbawm fue miembro del Partido Comunista y aplicó las ideas de Marx a sus análisis históricos, no sólo sobre la economía sino llegando al campo social, sobre todo el de los bandidos sociales. De entre sus obras habría que destacar, sobre todo, La era de la revolución, 1789-1848 (1962), La era del capitalismo, la era del imperio 1875-1914 (1987), e Historia del Siglo XX (1994). Hobsbawm ha recibido importantes distinciones, como numerosos Honoris Causa o el Premio Bocumer de Historia en 2008.

En este video, Eric Hobsbawm, analiza la relación entre los efectos de la Crisis de 1930 y el ascenso al poder del partido nazi en Alemania, en 1933, permitiéndonos conectar ambos temas tratados en la materia.

Friedrich Nietzsche / Concepto del último hombre: La vida es voluntad de poder, que no es otra cosa que amor a la vida misma

Friedrich Nietzsche Amarildo
Jesús María Dapena Botero

Un riesgo del ser humano, ese que no se trascienda a sí mismo, para convertirse en el superhombre, es caer en el conformismo, dentro de la mayor superficialidad, lo que llega a convertirlo en alguien verdaderamente despreciable, masificado, que, para nada, tiene un espíritu aristocrático, en el mejor sentido de la palabra.

Para Nietzsche es importante que el ser humano se proponga metas, que siembre las semillas de sus más preciosas esperanzas, cuando todavía el suelo sea suficientemente rico para poder crecer y desarrollarse, ante la amenaza de que llegue un día en que la tierra se convierta en un planeta yermo y miserable, sin que ningún árbol elevado pueda crecer en ella.

Si no hay algún caos interno no podrán brillar estrellas danzarinas – nos dice Nietzsche - ni surgirá el deseo, ni el amor, ni la creación, porque el planeta puede empequeñecerse tanto que no haya un trabajo que, a su vez, devenga distracción inocente, que no haga daño.

A pesar del ideal de equidad, ningún ser humano es idéntico a otro; por eso, la disidencia no debería condenarse ni a la tortura, a los malos tratos, ni a la cárcel, ni al manicomio, aunque tampoco contentarnos con las pequeñas felicidades que nos otorgan los pequeños placeres.

Esbozo para un análisis de marxismo y filosofía / Karl Korsch, la III Internacional & Trotsky

Juan Dal Maso

Si bien es tema para investigar más a fondo y posiblemente escribir un ensayo, para continuar algunas cuestiones analizadas acá, el enfoque teórico e histórico de Korsch en el trabajo que da nombre el libro Marxismo y Filosofía (más allá de sus posiciones políticas del momento y posteriores) tiene el mérito de señalar que el marxismo sufre un cambio histórico a partir de la guerra mundial y la revolución rusa e intentar una dilucidación de en qué consiste ese cambio.

Para Korsch, después de un período fundacional que termina con la derrota del proletariado en 1848, signado por la unidad estrecha entre teoría y práctica, se abre un segundo período que va hasta el final del siglo XIX y la guerra mundial, en el que el desarrollo del cuerpo teórico del marxismo, principalmente con El Capital y el posterior desarrollo de la socialdemocracia, lleva a los epígonos de Marx y Engels a una separación entre ciencia y política (acá Aricó tomó prestadas varias cosas que plantea en sus 9 Lecciones), con el trasfondo de un clima de época cientificista y positivista que da por muerta a la filosofía, en un sentido muy diferente a la posición "antifilosófica" del joven Marx, centrada en privilegiar la praxis sobre la filosofía idealista, pero no en la separación de teoría y lucha revolucionaria. El tercer momento del desarrollo histórico del marxismo, encarnado en el bolchevismo y la revolución rusa, abre la posibilidad de volver a pensar el marxismo como una teoría integral de la revolución y desde ese punto de vista plantea la vuelta a una relación más directa entre teoría y práctica revolucionaria y a la vez la necesidad de volver a discutir la relación de marxismo y filosofía como fundamento de una concepción revolucionaria.

27/7/12

Jacques Derrida / Huella e inscripción en el origen del sentido

Jacques Derrida Pablo Secca
Javier Pavez Muñoz

<> “La huella es, en efecto, el origen absoluto del sentido en general. Lo cual equivale a decir, una vez más, que no hay origen absoluto del sentido en general”: Jacques Derrida 1
 <> “La inscripción no significa la relación misma sino que, por el contrario, es la determinación de la constitución posicional de la relación de lo mismo y lo Otro, ya que demuestra que esta relación se refiere a algo que no puede ser planteado –la alteridad de lo Otro– pues la alteridad misma es la base la posibilidad de la auto posición. La inscripción, en este sentido, refiere a la irreductible referencia a lo Otro, anterior a un sujeto ya constituido que presuponga esta referencia (…) esto implica que la relación de la filosofía a sus Otros no puede ser la de la oposición”: Rodolphe Gasché 2

El texto propone, en torno a Jacques Derrida, una disquisición respecto de las nociones de huella e inscripción que componen, con la estructura del diferir, un cuestionamiento radical sobre los conceptos metafísicos de origen y de sentido pleno. Anterior a cualquier determinación de plenitud inteligible o sensible, audible o visible, fónica o gráfica, más allá de la distinción “idealidad encadenada” y la “idealidad libre”, estas nociones de huella e inscripción, que indican la constitución material de los objetos ideales, desbaratan, pues, la relación significante phoné-sentido regida por la cuestión de la presencia, en una remisión infinita que consiste en dar a pensar el sentido como sentido posible y no en cuanto significación.

Actividad lingüística y construcción de conocimientos / El lenguaje como creador de las significaciones propiamente humanas

Habla, habla, habla ✆ K. Kakaponi
Jean-Paul Bronckart

En este artículo se refuta, en primer lugar, la posición de la tradición lógicogramatical según la cual el lenguaje sería tan solo un reflejo secundario de las estructuras cognitivas y, con apoyo de las obras de Humboldt, Coseriu y Saussure, se sostiene, por el contrario, que la actividad del lenguaje es creadora de las significaciones propiamente humanas. En el marco de la corriente de análisis textual proveniente de Voloshinov, se demuestra luego la existencia de “tipos de discurso”, cuyo rol decisivo es servir de interfaz entre las representaciones individuales y las representaciones colectivas.

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Se postulan tres tesis sobre el desarrollo de los conocimientos: la interiorización de los signos de la lengua es la condición de la constitución de las unidades del pensamiento; la interiorización de las relaciones predicativas es la condición de la constitución de las operaciones cognitivas y el dominio de los tipos de discurso es la condición del desarrollo de las formas de razonamiento. En una advertencia final, tomando como base a Piaget, se concluye que, no obstante, los seres humanos tenemos la capacidad de desprendernos de las exigencias lingüísticas y socioculturales y que, por lo tanto, conviene evitar cualquier forma de reduccionismo social.

Jean-Paul Bronckart
Jean-Paul Bronckart es doctor en Psicología. Profesor en Didáctica de Lenguas en la Universidad de Ginebra. Ha realizado investigaciones en psicolingüística, en análisis del discurso y didáctica de las lenguas desde la perspectiva del interaccionismo sociodiscursivo y en formación de adultos para el análisis del trabajo

26/7/12

Antonio Gramsci y las Clases Subalternas

Antonio Gramsci 
 Simona Ranias
Patricio Gutiérrez Donoso

  • “La filosofía de una época no es la filosofía de tal o cual filosofo, de tal o cual grupo de intelectuales, de tal o cual división de la masa popular; es una combinación de todos estos elementos que culmina en una determinada dirección, y cuya culminación se transforma en norma de acción colectiva, es decir, se vuelve historia concreta y completa (integral). La filosofía de una época histórica no es pues otra cosa que la “historia” de aquella, no es otra cosa que la masa de variaciones que el grupo dirigente ha logrado determinar en la realidad precedente: historia y filosofía son inescindibles en este sentido, formando un “bloque”: Antonio Gramsci
La praxis intelectual y política de Antonio Gramsci [1], forma parte de los “espíritus críticos” del siglo XX que se proyectan como potente fuente reflexiva para el siglo XXI. En él se funde compromiso, lucha, teoría y praxis. Gramsci –escribe Carlos Ossandón- se convirtió en “un revolucionario que se trazó el objetivo de transformar el mundo. Fue, en consecuencia, un hombre de partido y de acción, que escribió una vasta y rica obra, y no un intelectual asimilado a los rituales y clichés del academicismo”.[2]

Sobrevolando [… en 4 intentos] a Louis Althusser / La ciencia es el conocimiento de lo real

Louis Althusser  Hossein Safish
José Antonio Gómez Di Vincenzo

I

Especial para Gramscimanía
El espectro de Louis Althusser (1918 – 1990) sobrevuela los nichos académicos toda vez que allí resuenan las voces de entusiastas (a veces exaltados) docentes y alumnos militantes comprometidos con el denominado “proyecto nacional y popular” y toda vez que en esos clamores reverbera cierta influencia gramsciana, luckacsciana o sartreana. Para fastidiar más que asustar o ahuyentar, los acólitos del genial marxista francés reciclan las críticas que el genio loco esgrimiera contra aquellas versiones del marxismo consideradas historicistas, subjetivistas, humanistas, existencialistas e idealistas o peor aún, representantes de los intereses de la burguesía. Algunos esbirros, menos hábiles para la confrontación teórica, por su parte, atizan el fuego con afrentas, tomando a Althusser como el santo patrono a la hora de establecer una demarcación fuerte entre marxismo científico y charlatanería pero escondiendo, al mismo tiempo, sus cartas y credenciales teóricas. Así, sancionan y clausuran todo debate.

El lenguaje, los idiomas, el sentido común

Antonio Gramsci Antonio Nardo
Antonio Gramsci  

¿En qué consiste exactamente el mérito de lo que suele llamarse "sentido común" o "buen sentido"? (*) No sólo en el hecho de que el sentido común emplea el principio de causalidad, aunque sólo sea implícitamente, sino en el hecho mucho más restringido que, en una serie de juicios, el sentido común identifica la causa exacta y simple al alcance de la mano y no se deja desviar por enredos e incomprensiones seudo profundos, seudo científicos, etc. El sentido común no podía dejar de ser exaltado en los siglos XVII y XVIII, cuando se reaccionó contra el principio de autoridad representado por la Biblia y Aristóteles; se descubrió que en el "sentido común" había cierta dosis de "experimentalismo" y de observación directa de la realidad, aunque sea empírica y limitada. También hoy, ante cosas similares, se manifiesta el mismo juicio sobre el valor del sentido común, si bien la situación ha cambiado y el "sentido común" actual es mucho más limitado en sus íntimos méritos.

Determinada la filosofía como concepción del mundo y no concebida ya la labor filosófica solamente como elaboración `individual" de conceptos sistemáticamente coherentes, sino además, y especialmente, como lucha cultural por transformar la "mentalidad" popular y difundir las innovaciones filosóficas que demuestren ser "históricamente verdaderas" y que, por lo mismo, llegaron a ser histórica y socialmente universales, la cuestión del lenguaje y de los idiomas debe ser puesta "técnicamente" en primer plano. Sería necesario rever las publicaciones de los pragmáticos al respecto (1).

Slavoj Žižek / Vivir en el fin de los tiempos

Slavoj  Žižek Emmanuel Bakarema
Estamos frente al fin del mundo tal como lo conocemos. Slavoj Žižek tiene varias ideas de los motivos. El principal es la proximidad del final del sistema económico que conocemos como capitalismo. Aunque si escuchamos a sus líderes de todo el mundo (especialmente en EE UU) no llegamos a saberlo. Los últimos decenios han sido duros para el capitalismo. Para mantener la expansión que necesita se han otorgado créditos a individuos e instituciones que nunca habrían tenido posibilidades de obtenerlos antes de 1973. Esto ha posibilitado que el poder de compra del consumidor se extienda más allá de la capacidad de ingresos de la mayoría de la gente. Además, muchos servicios que antes eran suministrados por el gobierno han sido privatizados. Este fenómeno incluye algunas escuelas, bibliotecas, y ciertas operaciones militares, policiales y de seguridad. Esta transición ha sido precipitada por la continua disminución de los impuestos para los muy ricos y la reducción de la prioridad de todos los servicios sociales. Naturalmente, las fuerzas armadas siguen devorando la mayoría de los presupuestos nacionales en muchos países, especialmente EE.UU. Este hecho, combinado con la mencionada privatización de algunas operaciones militares, prisiones y funciones policiales, ha creado una situación en la cual los pobres y las llamadas clases medias ven que su futuro se oscurecen mientras los acaudalados cierran filas a escala global para intentar garantizar su eterna dominación.

Žižek en 5 videos
Žižek dice que los ricos son víctimas de sus propias ilusiones. En última instancia la distopía que crea el capitalismo monopolista extenderá su sombra sobre todo el mundo. Desocupados, empleados, propietarios, directores ejecutivos y financistas. El momento de la masa crítica está próximo. A los amos del capital les quedan pocas o ninguna carta que jugar. Es seguro que probarán algunos trucos que han utilizado en el pasado en lo que finalmente serán intentos inútiles de reconstruir el planeta capitalista, pero los hechos son obvios. Cada vez hay menos mercados que crear para luego explotarlos. La compra y venta de crédito y deuda con más crédito y deuda sólo pueden engañar al que lleva la batuta por un tiempo limitado. La hora de pagar las consecuencias se acerca.

25/7/12

La “ortodoxia” que no fue / A propósito del Cuaderno XI de Gramsci

Juan Dal Maso   /   La relación entre el marxismo y la filosofía ha sido un importante punto de discusión (aunque con distinto énfasis) tanto de la tradición clásica como del denominado “marxismo occidental”. También ha estado en el centro de la reflexión de aquellos marxistas que han quedado en alguna intersección entre ambas clasificaciones o por fuera de ellas como el peruano José Carlos Mariátegui, el checo Karel Kosík o los serbios nucleados en Praxis.

Entre los que se reivindican marxistas hay, a grandes rasgos, dos posturas predominantes sobre la cuestión filosófica: unos toman partido por una interpretación del marxismo en clave de “filosofía de la praxis” con ribetes humanistas y voluntaristas.

Otros optan por una lectura materialista y científica, más cercana a la concepción de ciencia anglosajona. Bensaïd, por su parte ha intentado, apelando al concepto de ciencia alemana1, demostrar que Marx estaba lejos de una posición lineal y que por el contrario tenía tensiones en este aspecto, abriendo el panorama a una lectura más amplia de la cuestión, pero más inclinada hacia la primera posición, sobre todo en la teoría política. De alguna manera, estas oposiciones se plantearon previamente en la tradición clásica, aunque en otro contexto y con otras herramientas teóricas. Pero mientras algunos intelectuales marxistas, como el caso de Lukacs, eran claramente subjetivistas y otros como Bujarin expresaban la visión contraria, Gramsci aparece como una suerte de tercera posición que mientras revitaliza la problemática subjetiva, toma distancia del “subjetivismo” de Lukács. 

Función de la psicosis en la obra de Louis Althusser

Foto: Louis Althusser
El claro rigor de la locura: El psicoanalista francés Gérard Pommier elige la figura de Althusser para discernir cómo la sinrazón más íntima puede permitir la mayor lucidez sobre la historia y la sociedad.

Gérard Pommier 

En la mañana del sábado 16 de noviembre de 1980, Althusser despertó a Pierre Etienne, médico de la Escuela Normal Superior: ¡Pierre! Ven, creo que he matado a Hélène.... Pierre Etienne internó al filósofo en SainteAnne, en plena excitación maníaca. El crimen que creía haber cometido era inaudito, único en su género. Jamás acto semejante había sido perpetrado por un pensador de tamaña relevancia, por un revolucionario tan comprometido. Y tampoco semejante suceso había involucrado nunca a un psicoanalizante tan célebre, en tratamiento desde hacía tantos años.

En la prensa amarilla, indignados o en actitud de larvada irrisión, los comentaristas no se equivocaron: aquel día, la extensión de la razón -con la filosofía- y la comprensión de la locura -con el psicoanálisis- encontraron un límite más allá del cual el oscurantismo y la irracionalidad parecían haber recuperado sus derechos. Marx y Freud eran llevados al banquillo de los cómplices en los medios de difusión, mientras tenían comienzo la indagación, las pericias y el proceso administrativo que culminarían en el ãno ha lugarä pronunciado por la Justicia. El filósofo que sostuvo con tanto rigor la tesis de una ãhistoria sin sujeto acabaría sus días cautivo de un acto declarado sin sujeto en nombre de la ley.* * * ¿Cómo desconocería esas viejas heridas reabiertas de pronto el que en 1971 había trazado un diagrama de sus numerosas hospitalizaciones y depresiones? No menos de un acceso melancólico importante por año. Que un hombre sea tenido por loco según los criterios de la sociedad, y que su obra no pierda por ello autoridad según las mismas normas es algo que interroga sobre la aparente contradicción de razón y sinrazón.

24/7/12

Teófilo Tortolero / El desaforado olor del cielo

Foto: Teófilo Tortolero, en su juventud
Julio Rafael Silva Sánchez

“Cercana al milenio, la poesía exige del poeta una “interpretación” de los signos en el cielo, de las imágenes borrosas en el horizonte, de los sonidos inaudibles que surgen de la tierra. Un canto que cante y cuente el significado de estos días abundosos y portentosos, situaciones inimaginables e inimaginadas donde lo hasta ahora imposible parece lo único posible.” Alejandro Oliveros, en Predios, N° 4, 1993)

Especial para Gramscimanía
Recuerdo con asombrosa nitidez esa tarde del verano de 1968 cuando, en la frescura artificial de un quiosco de cerveza, divisé por primera vez el rostro iluminado del  poeta. Allí estaba, al lado de Eugenio Montejo, muy cerca de la manga de coleo de su querida Nirgua. Y entonces, ocurrió lo que, de su encuentro personal, rememora Reynaldo Pérez Só (1997): aquel “...poeta nervioso, con cara de portugués, amable... inmediatamente me invitó a conversar sobre poesía.” 1

Y, en efecto, conversamos. Pero no sólo de poesía, su pasión infatigable, sino de otros tantos temas relacionados con su vida: su familia, Nirgua, los poetas de Valencia, los amigos comunes... Porque Teófilo Tortolero (Valencia, 1936-1990) era capaz de asimilar, con ejemplar vehemencia, los más insólitos y variados estímulos de la existencia y del arte y de adherirlos ardorosamente al contexto profundo de una sensibilidad excepcional de poeta, pensador y amigo solidario.

Gramsci y la vía no jacobina de la revolución burguesa

Antonio Gramsci ✆ Mucchi
Osvaldo Calello

En uno de los pasajes de los Cuadernos de la Cárcel, al examinar el fenómeno del cesa­rismo, Antonio Gramsci señaló que el tipo de lucha política se había modificado sus­tancialmente después de los acontecimientos revolucionarios en 1848. Señalaba, en ese sentido, el apreciable cambio que habían experimentado las condiciones políti­cas y estatales sobre las que se desarrollaba esa lucha, y enumeraba como transfor­maciones sustanciales la expansión del parlamentarismo, el desenvolvimiento de las organizaciones sindicales y de los partidos políticos, la formación de consistentes burocracias estatales y privadas; y junto con ellas, las modificaciones experimenta­das en la organización policial, considerada en su sentido más amplio, sumando al aparato represivo el conjunto de fuerzas estatales y privadas con funciones de poli­cía política de carácter preventivo y de investigación.

Gramsci volvió sobre el asunto en otro pasaje en el que opuso a la teoría de la revolu­ción permanente, “nacida antes de 1848 como expresión científicamente elaborada las experiencias jacobinas desde 1789 al Termidor”, la noción de hegemonía civil. Además de destacar la irrupción de las grandes organizaciones de masas (partida­rias y sindicales), llamó la atención sobre el hecho de que en el período histórico que consideraba superado, “la sociedad estaba aún bajo muchos aspectos, en un estado de fluidez: mayor retraso en el campo y monopolio casi completo de la eficiencia polí­tica-estatal en pocas ciudades o directamente en una sola (París para Francia); apa­rato estatal relativamente poco desarrollado y mayor autonomía para la sociedad civil respecto de la actividad estatal; sistema determinado de las fuerzas militares y del armamento nacional; mayor autonomía de las economías nacionales frente a las relaciones económicas del mercado mundial, etc.”.[1] Sin embargo, subrayó que luego de 1870, con la expansión colonial europea, esta situación se transformó, y las relaciones internas de organización del Estado y así como las internacionales, se vol­vieron más complejas y sólidas, convirtiendo en anacrónica la fórmula de revolución permanente, concebida como concentración revolucionaria inmediata de la fuerza popular en disputa por el poder.

Reescribiendo a Gramsci / Las apropiaciones apócrifas del progresismo en Argentina

Juan Manuel Lucas

Las razones exigen una investigación titánica. Quizás las primeras traducciones del PC, las lecturas de Pancho Aricó, o el ingenuo democratismo que Portantiero le adjudicó en su célebre “Los Usos de Gramsci”; quizás la amplitud política de una obra tan genial como polisémica, y su potencial para legitimar a un progresismo que siempre invoca pragmáticas relaciones de fuerza, inocuas guerras de posiciones, inalcanzables reformas morales e intelectuales para sostener su oportunismo histórico. Lo cierto es que si hay un teórico marxista que seduce al progresismo vernáculo debe buscarse en la producción del célebre fundador del PC Italiano. Es que la sofisticada y compleja producción de Gramsci ofrece un campo fértil para los macaneos teóricos y lingüísticos con que el progresismo llena páginas y páginas en clave revolucionaria.

Bastó con que el moyanismo señalara las limitaciones de clase que comenzaron a desnudarse en el kirchnerismo durante la coyuntura que va de la “profundización del modelo” a la “sintonía fina”, para que todos los cañones de la poderosa prensa psicobolche salieran con los tapones de punta a cuestionar el corporativo y antipolítico comportamiento del burócrata. Ríos de tinta en las editoriales y los artículos centrales de Página 12 han evidenciado el horror de la pequeña burguesía ante cualquier gesto de autonomía ideológica y política en los “pelo duro” que hoy conducen la CGT. El último de estos gestos está firmado por Edgardo Mocca (EM) y lleva el sugestivo título de Representación Sindical y Representación Política.

23/7/12

Slavoj Žižek / Hegel y la sombra del Materialismo Dialéctico

Slavoj Žižek 
Foto de David Levene para The Guardian
Si hacemos caso a lo que se va diciendo por el mundanal ciberespacio, uno de los mejores libros de los últimos tiempos es Less Than Nothing: Hegel and the Shadow of Dialectical Materialism,  [Menos que nada: Hegel y la Sombra del Materialismo Dialéctico] de Slavoj Žižek.

Slavoj Žižek ha sido llamado “el filósofo más peligroso de Occidente” por su análisis de la crisis ecológica mundial, de la revolución biogenética y de los desequilibrios económicos, apocalípticos. Pero, mientras tanto, siempre ha estado escribiendo sobre teoría política, su corazón estaba con Friedrich Hegel, el filósofo idealista alemán del siglo XIX que revolucionó la comprensión occidental de la mente (Sartre y Dewey eran sus fans, al igual que Fukuyama).

En una entrevista reciente, Žižek dijo:
“Durante mucho tiempo, me comporté como si todavía fuera joven, como si tuviera todo el futuro por delante. Nunca fui lo que llamaríamos una persona madura normal. De repente [pasé] de pretender ser joven a descubrir, ¡oh Dios mío, que tengo más de sesenta … Lo odio. Ahora me pasa como a la mujer del refrán que celebra su 39 cumpleaños cinco veces seguidas. Me di cuenta que no podía pretender que siempre me quedaría tiempo para hacer un gran trabajo. Si no hago ahora lo que realmente quiero hacer, nunca lo haré”.
La editora, Verso, lo anuncia así:
“Durante los dos últimos siglos, la filosofía occidental se ha desarrollado a la sombra de Hegel, de cuya influencia cada nuevo pensador trata en vano de escapar … Hoy en día, el capitalismo mundial se deshace por sus costuras, de modo que estamos entrando en una nueva transición. En Less Than Nothing, publicación cumbre de una destacada carrera, Slavoj Žižek sostiene que no solo es imperativo que volvamos a Hegel, sino que repitamos y superemos sus triunfos, superando sus limitaciones para ser aún más hegelianos que el propio maestro. Este enfoque no sólo permite a Žižek realizar un diagnóstico de nuestra presente situación, sino también participar en un diálogo crítico con las lineas maestras del pensamiento contemporáneo -Heidegger, Badiou, el realismo especulativo, la física cuántica y las ciencias cognitivas. La modernidad comienza y termina con Hegel”.
Una advertencia: Con sus  1.000 páginas, el libro es casi tan grueso como la Biblia. Y la pregunta es si se trata de un libro para un club de lectura. Después de hacer trampa y leer la introducción y el primer capítulo, nos ha enganchado. En las primeras 30 páginas, Žižek asocia libremente nombres como Alan Turing, Hans Christian Andersen, Hercules Poirot, Kafka, Kant, Wittgenstein y Dios.

En fin, ahora que ya sabemos que el libro está disponible, por supuesto en inglés -porque en español tendremos que esperar a las calendas griegas- podemos pensar en recurrir a la reseña de The Guardian para profundizar un poco más. Pero la cosa no funciona. En ese periódico, Decca Aitkenhead aprovecha para presentarlo a los no iniciados, recordando que tiene una legión de seguidores, pero también bastantes críticos, esos que le llaman El Borat de la filosofía. La propia periodista lo deja claro: aunque en términos de teoría cultural Žižek  forma parte del bando de los legibles, ella lo considera impenetrable (lo cual no sé si dije más del filósofo o de la reseñadora). Pero no es solo por eso último por lo que buena parte de la reseña trata sobre la personalidad de este autor; el artículo de Aitkenhead  es una entrevista y el propio filósofo se comporta y habla de manera errática, interesado en hablar más de sus manías que de su libro, por lo que su interlocutora no consigue centrarse y acaba admitiendo en un momento determinado: “ahora puedo ver que no vamos a ninguna parte en cuanto al contenido del nuevo libro”.

Lo mejor de la conversación está hacia el final, pero nada tiene que ver con el libro ni con Hegel:
“Siempre enfatizo: no esperéis eso de mí. No creo que la tarea de un tipo como yo sea proponer soluciones completas. Cuando la gente me pregunta qué hacer con la economía, les digo: ¿qué diablos sé yo..? Creo que la tarea de la gente como yo no es dar respuestas sino hacer las preguntas correctas”. No está contra la democracia, en sí misma, lo que ocurre es que piensa que nuestras instituciones democráticas ya no son capaces de controlar el capitalismo global. “Buenas reformas consensuales pueden funcionar, posiblemente, a nivel local”. Pero el localismo pertenece a la misma categoría que las manzanas orgánicas y el reciclaje. “Está hecho para que te sientas bien. Pero la pregunta actual más importante es cómo organizarse para actuar de manera global, a nivel internacional, sin una regresión a un régimen autoritario”.
¿Cómo será? “Soy pesimista, en el sentido de que nos estamos acercando a tiempos peligrosos. Pero soy optimista, exactamente por la misma razón. El pesimismo significa que las cosas se están poniendo complicadas. El optimismo, que estos son precisamente los momentos en que el cambio es posible”. ¿Y si no hay cambios? “¡Ah, si esto sucede, entonces poco a poco nos iremos acercando a una nueva sociedad autoritaria, de apartheid. No va a ser -debo subrayarlo-. el viejo y estúpido autoritarismo. Será una nueva forma, aún consumista”. ¿El mundo entero será como Dubai? “Sí, y en Dubai, ya sabes, el otro lado son literalmente los esclavos”.
Con información de Clionauta

22/7/12

La hipótesis comunista / La posibilidad de una política emancipadora en la filosofía de Alain Badiou

Ignacio Gordillo

Resumen: El siguiente artículo presenta el pensamiento de Alain Badiou acerca de las características y las posibilidades de existencia de una política emancipadora que pueda servir como condición del pensamiento filosófico sobre la política (la metapolítica) en el mundo contemporáneo. En los últimos años, Badiou identifica la posibilidad de renovación de esta política con el restablecimiento de la hipótesis comunista, aunque bajo nuevas formas de presentación debido a su afirmación de que la política debe distanciarse de su expresión estatal.

La filosofía bajo condición

Alain Badiou se destaca dentro de la escena filosófica contemporánea por ser uno de los pocos pensadores que se han opuesto con tenacidad al pensamiento filosófico "posmoderno" que postula el fin de las verdades, la caducidad de los grandes ideales (sobre todo, los políticos) y el final de la filosofía1. Por el contrario, el filósofo francés afirma que hay verdades y que, en consecuencia, la filosofía no está acabada, aunque tampoco pueda considerarse ya, como en otros tiempos, un saber autofundante. La filosofía es posible en nuestros tiempos, pero únicamente si toma conciencia de que su desarrollo en torno a su categoría central de verdad, depende de ciertas condiciones exteriores a ella.

En efecto, Badiou sostiene que:
"... antes de la filosofía, un 'antes' que no es temporal, existen las verdades. Estas verdades son heterogéneas, y proceden en lo real independientemente de la filosofía (...). Los cuatro lugares plurales donde se apoyan esas verdades son la matemática, el poema, la [invención] política y el encuentro amoroso. Tales son las condiciones fácticas, históricas o prerreflexivas, de la filosofía." (2003, p. 58).

21/7/12

Lo político en el camino de Louis Althusser a Ernesto Laclau

Louis Althusser  Vasco
Aldo N. Avellaneda

Esta presentación parte del siguiente presupuesto, que es a la vez la condición de existencia del momento político: no existe redistribución de la riqueza sin una regeneración del poder1.

Efectivamente, lo primero sin lo segundo nos remite a los momentos más «equitativos» de la democracia de occidente, gobiernos «populares» con un imaginario de apertura, que apostaron al mejoramiento en la calidad de vida de los sectores más marginados, aunque sumamente autocráticos y centralizados en lo que respecta a la diagramación de espacios en donde se configuran los momentos de decisión – acción, contribuyendo en el mejor de los casos a políticas de tipo clientelares y, en el peor, a escaladas de totalitarismo.

Ahora bien, el desplazamiento del interés intelectual de la cuestión de la riqueza (definida aquí en términos sociológicos amplios, como conjunto de capitales de diferentes especies) a la problemática del poder, pudo haber llevado a cierta parte de los debates contemporáneos en la izquierda a priorizar de tal forma lo político, dotándolo de una autonomía tal, que da la sensación de que se ha circunscrito el debate por la democratización de las sociedades al trabajoso y conflictivo momento de la lucha por los derechos políticos, entendidos estos como la posibilidad efectiva de incidir –desde posiciones de sujeto de lo más diversas: ecologistas, feministas, indigenistas, etc.– en las formas de institucionalización de lo social, es decir, de la política. Con lo cual, y amparándonos en la ya clásica distinción, lo político no tendría margen de supervivencia por fuera de la política.

Carl Gustav Jung y el nacionalsocialismo

Carl Gustav Jung   Fred Rubim
Laura Ibarra García

“El inconsciente ario tiene un potencial mayor que el judío [...]. A mi juicio, la actual psicología médica ha cometido un grave error al aplicar indiscriminadamente categorías, que ni siquiera son válidas para todos los judíos, a los germanos cristianos o eslavos [...]. La psicología médica ha sostenido que el secreto más precioso de los germanos, el fondo de su alma creadora y llena de fantasía, es un pantano infantil y banal, mientras que por décadas, mi voz que advertía de ello, ha estado bajo la sospecha de ser antisemita. La sospecha provino de Freud. Éste no conocía el alma germana, como tampoco la conocen sus seguidores.”

Estas palabras fueron escritas por C. G. Jung en enero de 1934. Ellas dejan ver el rumbo que tomaría la psicología en Alemania durante los once años en que el país estaría dominado por los nacionalsocialistas. Mientras Sigmund Freud y Alfred Adler, quienes pertenecían a la comunidad judía de Viena, eran blanco de numerosas difamaciones que aparecían en periódicos nacionales y en revistas especializadas, Jung sintió que había llegado la hora en que el régimen alemán lo habría de reconocer como uno de sus grandes intelectuales.

20/7/12

Jacques Derrida / "D’ailleurs, Derrida"

Un fabuloso intelecto ante nosotros. Para las mentes sencillas y sublimes, será un placer ver y oír a Jacques Derrida. Lo que verán es el resultado de dos entrevistas realizadas por Cahiers du cinéma a Derrida: una fue realizada en París el 10 de julio de 1998, por Antoine de Baecque y Thierry Jousse; la otra, el 6 de noviembre de 2000, por Thierry Jousse. Transcripción y edición: Stéphane Delorme. Cuando un filósofo confiesa una «fascinación hipnótica» por el cine, ¿es casualidad que su pensamiento lo lleve al encuentro de los fantasmas de las salas oscuras?


 "D’ailleurs, Derrida"
Ir a hablar con Derrida en nombre de una revista como los Cahiers no es algo que vaya de suyo. Ante todo, porque, durante largo tiempo, Jacques Derrida no parecía interesarse más que por el fenómeno de la escritura, por su rastro, la palabra, la voz. Pero luego hubo algunos libros, Mémoires d'aveugles, en torno a una exposición en el Louvre, Echographies de la télévision, conversación sobre este medio de masas con Bernard Stiegler, que testimoniaban un interés nuevo por la imagen... Y luego, por fin, un film, D'ailleurs Derrida, realizado por Safaa Fathy. La palabra de Derrida, que resuena en la entrevista que sigue, no es entonces la de un especialista, ni la de un profesor que habla desde lo alto de un enhiesto saber, sino simplemente la de un hombre que piensa y que vuelve sobre la ontología del cine, aclarándola con una nueva luz...

En fin, esta experiencia de vida está ante nosotros en un documental (en 7 partes) en el que Jacques Derrida nos habla sobre su vida y expone sus ideas.

19/7/12

Michel Onfray / La filosofía feroz

Michel Onfray ✆ Luca del Baldo
Héctor Villarreal

Un tipo rudo en tiempos de moderación, Michel Onfray. Que escribe con furia. Y eso ya lo hace interesante. Que se diferencia, por contraste, de tanto señorito empedernido en colocarse en el justo medio, edificar la corrección política o personificar la autoridad moral.

No de izquierda light o socialdemócrata, sino izquierdista socialista marxista; no outsider cool-alternativo de aparador-bukowskiano de Bellas Artes, sino anarquista; no ateo ni agnóstico ni espiritualoide, sino ateísta; no académico, sino filósofo. Un tipo rudo en tiempos de moderación, Michel Onfray. Que escribe con furia. Y eso ya lo hace interesante. Que se diferencia, por contraste, de tanto señorito empedernido en colocarse en el justo medio, edificar la corrección política o personificar la autoridad moral.

La filosofía feroz [Buenos Aires: Libros del Zorzal, 2006] es un conjunto de 25 ensayos cortos que fueron publicados mes a mes en la revista Corsica. Subtitulado Ejercicios anarquistas, constituye un alegato contra los liberalismos, sean de derecha o de izquierda; una protesta contra la violencia del Estado por considerarla causa de todas las demás que supuestamente son ilegítimas; por lo tanto, es también confrontación al Derecho y a la Ley porque impiden la Justicia, y, por supuesto, oposición al poder del dinero y de los adinerados. “El liberalismo es una religión”, sentencia, “el euro su profeta; el planeta su territorio”.

El proceso de aprendizaje de Marx / En contra de corregir a Marx con Hegel

Karl Marx Kenmeyerjr
Wolfgang Fritz Haug

De los suabos se dice que sólo se vuelven “listos” pasada la cuarentena. Si hubiera que dar crédito a cierta literatura, con Karl Marx pasaría justo lo contrario. Poco después de cumplir los cuarenta, se dice, su inteligencia teórica empezó a decaer. Son principalmente las interpretaciones de orientación hegeliana de la crítica de la economía política las que consideran por norma retrocesos los progresos que hizo Marx desde los Grundrisse, pasando por la primera (1867) y segunda (1872) ediciones del libro I del Capital hasta su traducción al francés (1872-1875) y culminando en las Notas marginales sobre Wagner, pues de hecho todo esto fueron pasos que conducían más allá de la dialéctica especulativa de Hegel. Se afirma que, al popularizarlo, Marx debilitó el núcleo teórico de su pensamiento (véase Hoff 2004, 21-27). Particularmente Hans-Georg Backhaus ve –como antes que él, si bien de manera menos sumaria, Iring Fetscher– sobre todo en las reelaboraciones de la segunda edición del libro I del Capital una “vulgarización de su teoría del valor procurada por Marx mismo” (1997, 297). 

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Asimismo, Backhaus transfiere al propio Marx una distinción que éste aplicó a Adam Smith, de suerte que Marx se desdoblaría en una parte “lógica, esotérica” y otra parte “historicista, exotérica” (1997, 294; análogamente Kurz 2000). La segunda parece que se relaciona con el Marx comprometido con el movimiento obrero, y sería el llamado “marxismo de movimiento obrero”, Arbeiterbewegungsmarxismus, como se suele decir con cierto desdén. En cualquier caso, desde el hundimiento del socialismo de estado de procedencia soviética en Europa, estos enfoques se han asociado, con agresividad creciente, al rechazo de todo tipo de marxismo.

La devoción de la risa / Variaciones acerca de Nietzsche, Bataille y Kundera

Mónica Giardina

El tema es la risa, una acción que muchas veces nos tienta, nos tumba o nos mata, una acción con la que también matamos y revivimos. Reímos cuando queremos desatender o infringir algo, también reímos para afirmar, celebrar y agradecer. La región donde estalla la risa siempre descubre un límite, sea su objeto mezquino o noble, la risa se expande a través de fisuras, intersticios, alteraciones de lo esperado o supuesto. La risa penetra irónicamente la esencia de las cosas en tanto reveladora de esa otra posibilidad no permitida, resguardada, absurda o ridícula.

Siempre está ligada a la verdad de alguna manera, por ejemplo como contrapartida de lo que se llama adecuación, haciendo de espejo invertido, distorsionante, paradójico, conformándose como una disonante armonía. La risa estalla en el cuerpo, lo pone en movimiento, a veces desarmándolo o haciéndolo reventar, siempre compromete la sensualidad. Claro que también hay un sentido de inactividad asociado a la risa, como cuando se dice de algo: que está ahí, “muerto de risa” o “muriéndose de risa”, para expresar que está en reposo, inactivo, sin embargo, podría decirse que su mayor actividad es la risa, que ríe de nuestro abandono u olvido, que ríe en silencio para que no lo descubramos y pueda seguir riendo, porque la risa se quiere y se contagia a sí misma.

El Zen y el Occidente

Umberto Eco ✆ Huadi
Umberto Eco

El presente ensayo se remonta a 1959, época en la cual en Italia comenzaban a rebullir las primeras curiosidades en torno al Zen. Dudábamos de incorporarlo a esta segunda edición por dos motivos:
 1. La vague del Zen no ha dejado posteriormente señales dignas de mención en la producción artística fuera de América, y las consideraciones en torno al misino son hoy menos urgentes que ocho años atrás.
 2. Aunque nuestro ensayo circunscribía muy explícitamente la experiencia del Zen entre los fenómenos de una “moda” cultural, indagando pero no propagando sus razones, hubo lectores precipitados (o de mala fe) que lo denunciaron como un manifiesto, como el intento incauto de un trasplante, lo cual, en cambio, aparece claramente criticado en el último párrafo del ensayo.

John Cage: Dream
Sea como fuere, hemos decidido conservar el capítulo porque:
 1. Los fenómenos culturales que simbolizaba la moda del Zen continúan válidos en los Estados Unidos… y dondequiera que se instauren formas de reacción a-ideológica, místico-erótica frente a la civilización industrial (incluso a través del recurso a los alucinógenos);  2. No hay que pretender nunca cubrirse con la estupidez ajena.

Conversaciones con Gilles Deleuze

Gilles Deleuze
"A la manera de Andy Warhol
 "
Luis Roca Jusmet

Especial para Gramscimanía
Mi paso por la facultad de Filosofía y Ciencias de la Educación de la Universidad de Barcelona, allá por los finales de los setenta, no fue muy glorioso. Profesores bastante mediocres en general. Algunos se salvaban, por supuesto, por diferentes razones. Unos porque eran académica y didácticamente buenos, algunos fallecidos como Ramón Valls y Francesc Gomà. Otros porque, aun siendo bastante desiguales en sus intervenciones, tuvieron la capacidad de abrirme nuevos horizontes y estimularme a pensar. Es el caso de Miguel Morey, que lo hizo sobre todo iniciándome en la filosofía de Michel Foucault y Gilles Deleuze. A Foucault lo trabajé en dos etapas diferentes de mi vida y creó que he aprendido mucho con sus lecturas. Aprender de alguien es, siguiendo a Jacques Rancière, es ser capaz de integrar sus conceptos, sus enunciados, en el discurso de la propia experiencia. Si no lo único que hacemos es repetir al otro, que filosóficamente es inaceptable.

Hay 2 videos
con Gilles Deleuze
Deleuze, igual que Lacan, eran dos temas pendientes. Polémicos y difíciles necesitaban una inmersión de tiempo y trabajo. Hace años lo hice con Lacan. Hoy me lo planteo con Deleuze. O a medias porque en estos momentos no puedo hacer una inmersión en profundidad. De hecho he leído textos de Deleuze referidos a Hume, a Spinoza y a Nietzsche y me han parecido muy estimulantes.

Acabo de leer un libro que se llama Conversaciones, reeditado por Pretextos el año 2006 y muy bien traducido por José Luis Pardo. En él hay 17 entrevistas agrupados en cinco temas y realizadas a lo largo de 20 años. Voy a escribir, estructuradas por temas, las impresiones que me ha producido el libro. Añado aquí los videos en los que Deleuze conversa a viva voz.