14/6/12

Sobre Alain Badiou o la lucha por lo atemporal

Julio Cáceda Adrianzen

Últimamente ando leyendo muchos escritos del filósofo contemporáneo Alain Badiou. En la actualidad, es uno de los grandes referentes filosóficos. A mí me llama mucho la atención la tarea que se propone realizar: Refundar los conceptos de ser, sujeto y verdad. En la contemporaneidad, ya no es posible hablar de verdad, sino de lenguaje, todo es intersubjetivo y no es posible un acceso al ser de las cosas, sino a solo como las percibimos a partir de nuestro pensamiento. Contra ello, Badiou se revela. Cree que es posible acceder a un verdad eterna, que no todo es lenguaje y que puede haber una ciencia del ser en tanto ser, una ontología de lo múltiple. No pienso entrar en detalle sobre él, no es el objetivo de este escrito. Aquí pienso presentar solo algunas citas, que sirven para la reflexión.

Antes, quisiera hacer una breve reflexión acerca de pensar en torno a lo planteado por un filosofo. Si entendemos a la filosofía, por esa búsqueda incansable del fundamento, de una "verdad" o principio que permita dar sentido a nuestro existir, la confrontación con un filosofo, es la confrontación con lo universal. Incluso, reconociendo que es una verdad situada en un tiempo-contexto, es la manifestación de este universal por medio del espíritu de un tiempo; es como esa verdad cobra sentido en un tiempo determinado. Por lo tanto, la reflexión de hoy será acerca de la proposición de un fundamento para nuestro tiempo, la Contemporaneidad.

Pasemos a las citas:

 1.
"Por supuesto, el sujeto fiel es todo aquello que oriente al amor hacia la potencia efectiva del Dos que él instituye. Es la incorporación misma, el hecho de que fragmentos incesantemente más numeroso y más intensos del mundo comparezcan ante el Dos en lugar de quedarse replegados en la satisfacción o descontento narcisistas. Observemos, de paso, que el amor es como un átomo de universalidad: no la universalidad transcultural (el internacionalismo político, la comunida de los científicos, etc.), sino la universalidad transindividual. Al pasar de uno a dos, y al experimentar el Dos hasta el infinito (puesto que todo elemento del mundo es susceptible de ser tratado por un cuerpo de amor), el amor es el primer grado del pasaje del individuo a un inmediato más allá de sí mismo. Es la forma elemental de sublimación de la singularidad en la universalidad. Por eso, como es sabido, el amor, las historias de amor, apasionan a la humanidad desde siempre. En él se enuncia de modo elemental que vivir, lo que se llama vivir, no es reductible a los intereses individuales, sino a la manera en que el mundo se expone a "nosotros", por más limitado que sea ese "nosotros" y por más arriesgada que sea su construcción aleatoria a partir no de lo que es, sino de lo que "nos" ocurre." (Segundo manifiesto por la filosofía, 2010)
Me parece increíble la forma como se captura la esencia del amor en esta reflexión. Lo interesante es que Badiou plantea que el amor es una de las fuentes que producen verdades universales y eternas. Las relaciones humanas, cuando son una salida de uno mismo hacia el otro, son capaces de romper con las estructuras dadas y establecer un nuevo sentido unificador de lo existente, que no solamente sea válido para los amantes sino para todas las personas en general (eso es el concepto de Badiou de Verdad). Y este concepto de Amor, parece contraponerse al tipo de relaciones que suceden en nuestro tiempo: Liquidaz, sin estructura, fugaces, superfluos. ¿Será posible que este tipo de relaciones logren constituirse como Verdades? Hay que tener en cuenta que cuando surge una Verdad, hay una lucha por el reconocimiento de esta como tal, entonces la pregunta sería: ¿Es posible luchar para que alguna relaciones "líquidas" (en el concepto de Bauman) sea Verdad y reoriente nuestro tiempo o solo es posible desde la profundidad de la entrega de lo que tradicionalmente se entiende como Amor? Incluso, el concepto de amor no queda claro, pero sera fuente de fundamento cuando llegue a replantear un nuevo sentido en la vida de los hombres (en todos los tiempos), independientemente de la forma en que se presente.

2.
"Nuestro mundo, ustedes lo saben, está marcado por su velocidad: la velocidad del cambio histórico, la velocidad del cambio técnico, la velocidad de las comunicaciones, de la transmisiones e, incluso, la velocidad con la cual los seres humanos establecemos conexiones entre nosotros. Esta velocidad se expone al peligro de una enorme incoherencia. Las cosas, imágenes y relaciones circulan muy rápido, de manera que no tenemos tiempo si quiera para calibrar la extensión de todo aquello que es incoherente. La velocidad es la máscara de la inconsistencia. La filosofía debe proponer un proceso de ralentización. Debe construir un tiempo para el pensamiento que, frente al mando de velocidad que enmascara la inconsistencia, constituya un tiempo de lo propio, y sólo este tiempo aminorará la aceleración.... Este pensamiento, lento y en consecuencia rebelde, es el único capaz de establecer el punto fijo, cualquiera que sea, sin importar cuál sea su nombre, que necesitamos para sostener el deseo de filosofía" (La filosofía, otra vez; 2010)
El filósofo se alza contra aquello que no es afin a la Verdad, a lo real. La extremada velocidad de nuestro tiempo es contra lo que se revela. La velocidad que no permite distinguir la información del conocimiento, la velocidad que nos desarraiga de la latencia del sentir de nuestro propio cuerpo. La velocidad del mundo no nos da tiempo para poder reflexionar, pues la reflexión es un "volver-sobre-sí" y ello significaría un detenerse, y no se puede detener ante el constante cambio y la feroz competencia. Sucede, pues, una desconexión con nuestro propio ser. Para combatirlo, Badiou propone un tiempo propio, marcado por la filosofía. La base para dicho tiempo será ese punto fijo, que llamamos Verdad. El sería nuestro guía, del cual nos podemos anclar para poder procesar y pensar mejor nuestro tiempo.

Ahora me parece interesante pensar el hecho de que nuestro cerebro es maleable, cambiendo para adaptarse a la nueva situación. De repente, podemos desarrollar una mayor velocidad en la procesamiento de la información, que nos permita adecuarnos. Por eso, la reflexión filosófica sobre este punto, debe ser acompañado con los estudios del cerebro y su cambio ante las nuevas tecnologías y como se adapta nuestro propio cuerpo. Junto a ello, debe reflexionarse sobre ese proceso de adaptación que se podría dar desde la manipulación genética.

3.
"En el fondo, todas estas historias sobre la opinión, su libertad, su sondeo y su autoridad equivalen a decir, que, en materia de política (pero finalmente, como veremos, en todo lugar donde un pensamiento parece requerirse), no hay que alegar principios, salvo el principio de que no hay principios. El demócrata agregará de buena gana que sostener principios como si fueran absolutos es lo propio del totalitarismo. Sonriendo con amabilidad, visto nuestro retraso mental, evocará el proverbio: "solo los imbéciles no cambian de parecer"...
¡Diablos, diablos!, dice el filósofo abrumado por el discurso de su tiempo. ¡Es muy fuerte! Veámoslo más de cerca. Y entonces le pregunta al demócrata: si no hay principios, ¿qué hay, qué es lo que hace que la diversidad de opiniones se aferre a algo real? O bien, ¿qué es lo que hace que la decisión sea algo diferente de seguir la corriente como perro exhausto?" (Segundo manifiesto por la filosofía, 2010)
Es interesante como Badiou crítica la democracia en tanto la expresión de opiniones, de la afirmación de que solo existen cuerpos y lenguajes que interactúan entre sí. Ahí no hay lugar para los "principios". Todo puede ser opinión y no hay lugar para un arraiga hacia algo real, porque el enunciado que busque eso, tendrá el mismo peso que la opinión, sería igual de válida.  Se debe plantear entonces vivir bajo principios-verdades universales. Estas son excepciones a los cuerpos y lenguajes. Pero deben reorganizar nuestro vida social-política: Generar un nuevo sentido a nuestro ser-social, un sentido compartido por toda la comunidad humana, cuyas particularidades las apropian según su propio horizonte. Recordemos que las verdades producen rupturas de estructuras que perdían su sentido unificador, pero es una lucha constante para que ese acontecimiento producido, genere un nuevo sentido. La idea es que mediante mecanismos de diálogo y consenso busquemos que el acontecimiento se arraigue, cumpla con producir sentido para el existir de la humanidad. Es pues una búsqueda, un desafió, pero parte por el reconocimiento de que es posible la excepción, el principio en el campo de lo político.