9/6/12

Marx & Freud / La resistencia al olvido

Rescatan la obra de Marx del “basurero de la historia”, quien había escrito que "… todo lo sólido se desvanece en el aire, todo lo sagrado es profanado”

Alain Badiou y Elisabeth Roudinesco, han considerado oportuno hacer un llamamiento en favor del psicoanálisis, que ha sido blanco de durísimos ataques

Hubo unos años, los que siguieron a la caída del muro de Berlín y el desplome, como fichas de dominó, de los regímenes comunistas, en que el marxismo y el propio Karl Marx parecían haber quedado arrumbados para siempre. Se habló entonces del "basurero de la historia" y en ciertas tertulias radiofónicas, individuos que no habían leído en su día una sola línea de El Capital, se dedicaron al fácil deporte de descalificar a su autor, no con argumentos serios, lo que habría sido totalmente aceptable, sino vertiendo sobre el autor y su legado las más gratuitas descalificaciones. Pero Marx podría decir hoy lo que dijo en su día Mark Twain en carta al New York Journal después de que ese diario publicara su necrológica: "Las noticias sobre mi muerte han sido bastante exageradas". Resulta que en la última Feria del Libro de Madrid, uno de los éxitos de venta fue precisamente una reedición de El Manifiesto Comunista, publicado en 1848, año revolucionario por excelencia, en el que Karl Marx y Friedrich Engels explicaban la historia de la sociedad como "la historia de la lucha de clases".

Es indiscutible que Marx fue un pensador como la copa de un pino, y muchos de sus análisis e incluso ciertos pronósticos -sobre la inestabilidad del sistema capitalista o su tendencia a destruir su propia base social, las clases medias- siguen teniendo plena vigencia. Y si hoy hablamos tanto de sociedad líquida (Zygmunt Bauman), ¿no hay algo de eso en una de las frases más citadas del Manifiesto, la que dice que "todo lo sólido se desvanece en el aire, todo lo sagrado es profanado (...)"?

Marx parecía que había corrido en cierto modo la suerte de otro gigante del pensamiento, el fundador del psicoanálisis, Sigmund Freud, cuyas teorías sobre la represión y el inconsciente han estado también en claro retroceso al menos como método terapéutico. En este segundo caso, dos figuras del pensamiento francés contemporáneo, la historiadora de la psiquiatría Elisabeth Roudinesco y el filósofo marxista Alain Badiou, han considerado oportuno hacer últimamente un llamamiento en favor de una disciplina que ha sido blanco de durísimos ataques que van desde El libro negro del psicoanálisis, a semejanza de El libro negro del comunismo, al ensayo sobre Freud que publicó el filósofo Michel Onfray y en la que critica la pretensión de universalidad de su método y le denuncia como charlatán.

Roudinesco ha concedido una larga entrevista al semanario alemán Der Spiegel, donde hace una apasionada defensa del autor de El malestar en la cultura, a quien califica de "representante del humanismo y de la Ilustración, incluso de su lado oscuro" frente al peligro de burocratización e institucionalización de muchos practicantes actuales de esa disciplina.

El psicoanálisis es para Roudinesco un "proceso de aprendizaje para conseguir el autocontrol (...). Se trata, dice, de domeñar la barbarie inherente a la civilización y transformar, sublimándolos, los impulsos agresivos, la pulsión de muerte". La eventual desaparición del legado freudiano constituiría un "grave detrimento para la humanidad ya que se perdería una parte de la Ilustración con toda su dimensión emancipadora y rebelde, del mismo modo en que se ha intentado arrojar al marxismo al basurero de la historia", dice Roudinesco, que vincula así dos pensamientos que, con sus luces y sus sombras, han sido, junto al de Nietzsche, absolutamente claves en la historia del siglo XX.