18/6/12

Jean Soler / El hombre que declaró la guerra a los monoteístas

En "Qui est Dieu?"(¿Quién es Dios?), Jean Soler, filósofo y estudioso ignorado, ataca a las tres religiones monoteístas. Un libro removedor que provocara grandes debates.

Michel Onfray

La Francia es rica en la escuela bíblica exegética de cuatro siglos de antigüedad: desde Richard Simon, su inventor, un contemporáneo de Bossuet, hasta Jean Soler, un estudioso que pronto será octogenario al cual nuestra época escandalosamente le dio la espalda, pasando por el cura Meslier, el barón de Holbach, el anarquista Proudhon, el laico Charles Guignebert, Paul-Louis Couchoud o Prosper Alfaric, que niega la existencia histórica de Jesús, hay un escuela francés remarcable de lectura de textos llamados sagrados como textos históricos, por supuesto que lo son. El silencio que acompaña a esta línea de fuerza científica se explica en un mundo inmerso en el judeo-cristianismo.

 ¿Quién es Juan Soler? Un estudios diplomático, un hombre que pasó su vida leyendo, traduciendo, analizando y espulgando minuciosamente en sus lenguas originales los textos fundadores del monoteísmo. Diplomático, que tenía ocho años en Israel, donde fue asesor cultural y científica en la embajada de Francia. También trabajó en Argelia, en Polonia, en Irán y Bélgica. Desde 1993, este defensor de las lenguas regionales vive en Países Catalanes y trabaja en una pequeña oficina-biblioteca luminosa como una célula monacal, entre mar y montaña, Francia y España. El hombre no se explaya, él va a lo esencial. Su obra densa concentra el resultado de años de trabajo solitario y de investigación, lejos del ruido y la furia. Ahí están los frutos de sus estudios se encuentran condensados en Aux origenes du Dieu unique (a los orígenes del Dios único), un ensayo en tres volúmenes: L'invention du monothéisme(La invención del monoteísmo (2002)), La loi de Moïse (La Ley de Moisés(2003)) y Vie et mort dans la Bible (Vida y Muerte en la Biblia (2004)).En 2009 añadió una nueva obra llamado La violence monothéiste (la violencia monoteísta).

Dinamitero

Este asociado de Letras Clásicos deconstruye los mitos y leyendas judíos, cristianos y musulmanes con la paciencia del relojero y la eficacia de una dinamitero de montaña. Se destaca en la paciencia del concepto, entrega sus pruebas, reenvía con precisión a los textos, analiza minuciosamente. Tiene todas las cualidades del catedrático universitario, en el sentido noble del término, ahí está porque la universidad, que carece de estos talentos, no lo reconoce.

 Esta paciencia del relojero que no convence a la universidad por lo tanto se duplica de la efectividad de dinamitero que podría atraer a los periodistas. Pero si a la universidad no debe gustarle el uso de los cartuchos de dinamita, los periodistas, ellos, probablemente no aprecian su meticulosidad conceptual. Es por eso que este hombre está solo, y su pensamiento revolucionario incomprendido.

Por cierto, tiene entre sus referencias la garantía de un cierto número de intelectuales del siglo XX: Claude Lévi-Strauss, Jean-Pierre Vernant, Marcel Detienne, Maurice Godelier, Ilya Prigogine, pero también a Edgar Morin, Claude Simon, René Scherer, Paul Veyne le dijeron todo lo bueno que pensaban de su trabajo. Pero nada de esto funciona, el nombre de Jean Soler no se extiende más allá del círculo estrecho de un puñado de aficionados - a pesar de que sus libros, todos editados por ediciones Fallois, se venden bien.

 Jean Soler acaba de tener la buena idea de publicar Qui est Dieu? (¿Quién es Dios?). El resultado es un texto breve que resume toda su obra, sin embargo muy sofisticado, un pequeño libro vivo, ágil y denso, que propone fuegos artificiales con el restante de dinamita inutilizado ... Es poco decir que se hará enemigos, tanto la intención incomoda a los confidentes de las tres religiones monoteístas.

Seis ideas falsas o mitos

Jean Soler desmantela seis ideas falsas o mitos.

Primer mito: la Biblia sobrepasa en antigüedad a los antiguos textos fundadores. Falso: Los filósofos no se inspiran en el Antiguo Testamento, porque "la Biblia es contemporánea, por lo esencial, de la enseñanza de Sócrates y las obras de Platón. Revisada y completada más tarde, ella es aún, en gran parte, una obra de la época helenística”.

Segundo mito: la Biblia hizo saber a la humanidad al Dios único. Falso: este libro enseña el politeísmo y el Dios judío es uno de los dioses del panteón, Dios nacional que anuncia que será fiel a su pueblo solamente si su pueblo es fiel. La religión judía no es monoteísta, sino monolátrica: se enseña la preferencia de un Dios entre los otros. El monoteísmo judío es una construcción que data del siglo V a.C.

Tercer mito: la Biblia le dio el primer ejemplo de una moral universal. Falso: sus prescripciones no miran lo universal y la humanidad, sino la tribu, lo local, lo que hay que asegurar al ser, la duración y la cohesión. El amor al prójimo concierne sólo al semejante, el Hebreo, para otros, el asesinato es incluso aconsejada.

Cuarto mito: los profetas promovieron la forma espiritualizada del culto hebraico. Falso: para los hombres de la Biblia, no hay vida después de la muerte. La idea de la resurrección fue tomada de los persas, que aparece en el siglo II a.C. La de la inmortalidad del alma, ausente de la Biblia hebrea, está tomada de los griegos.

Quinto mito: el Cantar de los Cantares celebra el amor mutuo entre Dios y el pueblo judío. Falso: este texto es simplemente un poema de amor. Si debiera ser alegórico, sería el único libro cifrado de la Biblia.

Sexto mito: Dios les dio a los judíos una misión al servicio de la humanidad. Falso: Dios celebró la pureza de este pueblo y prohíbe la mezcla, de donde las prohibiciones alimenticias, las leyes y las normas, la interdicción de las mezclas de sangre, por lo tanto los matrimonios mixtos. Este Dios quiso la segregación, prohibió la posibilidad de la conversión, la idea de un tratado con las naciones extranjeras, y no hace nada que no sea la constitución de la identidad de un pueblo. Este dios es étnico, nacional, identitario.

El Dios único: un guerrero

Fuerte de esta primera limpieza racial, Jean Soler propone la arqueología del monoteísmo. Al principio, los hebreos creen en los dioses que nacen, viven y mueren. Sus divinidades son diversas y múltiples. Jehová incluso tiene una mujer, Ashera, reina del Cielo, a quien se sacrifica ofrendas- libaciones, pasteles, incienso. Para recoger esta idea en una fórmula sorprendente, Jean Soler escribió: "Moisés no creía en Dios." El mismo Moisés, aunque escriba de la Torá, no sabía escribir: los hebreos escriben su lengua a partir del siglo IX o VIII. Si Jehová había escrito los Diez Mandamientos de su mano, el texto no habría podido ser descifrado antes de varios siglos.

El Dios único nace de la necesidad de explicar que este Dios nacional y protector no protege más a su pueblo. Hubo un tiempo bendito, el de la salida de Egipto, la conquista de Canaán, de la constitución de un reino, pero también hubo un tiempo maldito: el de la secesión durante la creación de Samaria, un Estado independiente, la de su anexión por los asirios en el siglo VIII, y la deportación del pueblo, el de la destrucción de Jerusalén por el rey babilónico Nabucodonosor al principio del siglo VI.

El monoteísmo se impone en la segunda mitad del siglo IV. El Dios de los Persas, a su favor, se convierte en el Dios de los Judíos, que también deseen obtener sus favores. Este mismo Dios favorece a una o el otro pueblo según sus méritos. Dejamos de nombrar a Jehová, para llamarlo Dios o Señor. Los Judíos reescriben entonces el primer capítulo del Génesis.

Amenazado de desaparición física, el pueblo judío busca su salvación en la escritura. Inventa a Moisés, un profeta escribano que consigna la palabra de Jehová. Se da una existencia literaria y se refugia en los libros cuyo contenido es decidido por los rabinos hacia el año 100 de nuestra era. Los judíos llegan a ser entonces el pueblo del Libro y del Dios único.

El Dios único se convierte en vengador, guerrero celoso, agresivo, cruel, misógino. Jean Soler asocia el politeísmo con la tolerancia y el monoteísmo con la violencia: cuando existe una multiplicidad de dioses, la convivencia hace posible la adición de otro dios, venido de otra parte, cuando hay sólo un Dios, él es el verdadero y único, los demás son falsos. Desde entonces, en nombre de un Dios, hay que luchar contra los otros dioses, porque el monoteísmo, dice: "Todos los dioses, excepto uno, son inexistentes."

Invención del genocidio

"No matarás en absoluto" es un mandamiento tribal, que se refiere al pueblo judío, y no la a humanidad en su totalidad. La prueba, Jehová manda a matar, y leemos en Éxodo 32. 26-28, tres mil personas murieron bajo su orden. En Contra Apión, el historiador judío Flavius Josèphe, establece en el primer siglo de una nuestra era una larga lista de razones que justifican la pena de muerte: el adulterio, la violación,la homosexualidad, la zoofilia, la rebelión contra los padres, mentir sobre su virginidad, trabajo el día del Sabbat, etc.

Jean Soler aborda el exterminio de los cananeos por los judíos y habla a propósitos de "una política de limpieza étnica en contra de las naciones de Canaán". Luego señala que el Libro de José precisa que una treintena de ciudades fueron destruidas, lo que le permite afirmar que los judíos inventan el genocidio - "El primero en la literatura mundial”... Jean Soler prosigue escribiendo que este acto genealógico "es revelador de la propensión de los hebreos a lo que nombramos hoy el extremismo". Siempre cuidadoso de oponerse Atenas a Jerusalén, Jean Soler señala que la Grecia, fuerte de ciento treinta ciudades jamás vio a uno de ellos tener el deseo de exterminar a los otros.

Avanzando en el tiempo, Jean Soler, le vemos, abre los archivos sensibles. La lectura de los textos llamados sagrados efectivamente depende de la política. Interroga pues la posteridad del modelo hebraico en la historia y adelanta hipótesis que no dejarán de impresionar.

El judaísmo, escribe él, estaba en crisis cinco veces en mil años. Lo es alrededor del año 0 de nuestra era. De donde su espera de un mesías capaz de salvarlo y restaurar su esplendor. Hay plétora de pretendientes, Jesús es uno de ellos. Este sectario judío renuncia al nacionalismo de su tribu a favor del universalismo. Desde  entonces, hay sólo un Dios, y él es el Dios de todos. No hay necesidad, por lo tanto, las prohibiciones que cimentaron la comunidad tribal llamado a reinar sobre el mundo una vez regenerado.

Si Jesús separaba bien los asuntos religiosos y los del Estado, si recusaba el uso de la violencia y recomendaba un pacifismo radical, esto no se aplica al emperador Constantino, quien, en su nombre, combina la religión y la política en su proyecto imperial teocrático. Bajo su reinado, la violencia, la guerra, la persecución se encuentra legitimadas - de donde, las Cruzadas, la Inquisición, el colonialismo del Nuevo Mundo. Durante este tiempo, los judíos desaparecían de Palestina y constituyen una diáspora planetaria. El Islam conquista sin interrupción y la Primera Cruzada, precisémoslo,se encuentra fomentada por los musulmanes contra los cristianos.

El esquema judeo-cristiano se impone, incluso a los que se dicen libres de esta religión. Jean Soler incluso piensa en el comunismo y el nazismo en la perspectiva esquemática de este modelo de pensamiento. Así, para Marx, el proletariado juega el rol del pueblo elegido, el mundo es visto allí en términos de oposiciones entre el bien y el mal, amigos y enemigos, el Apocalipsis (la guerra civil) anuncia el milenarismo(sociedad sin clases).

Un obra que incomoda

Lo mismo con Hitler, Jean Soler demuestra que él nunca ha sido un ateo, sino que, católico de educación, nunca perdió la fe. Para Jean Soler, "el nazismo según Mein Kampf del nazismo (1924) es el modelo hebreo al cual no le falta incluso ni Dios": Hitler es el guía de su pueblo, al igual que Moisés, el pueblo elegido no es el pueblo judío, sino el pueblo alemán; todo es bueno para garantizar la supremacía de esta elección, la pureza garantiza la excelencia del pueblo elegido, por lo tanto, tenemos que prohibir la mezcla de sangres.

Para el autor de Qui est Dieu?, El nazismo destruye la posición competidora más peligrosa. Jean Soler cita a Hitler, quien escribe: "Creo actuar según el espíritu del Todopoderoso, nuestro creador, porque me defendiéndome contra el judío, yo lucho para defender la obra del Señor" Los soldados del Reich alemán no por casualidad, llevaban un cinturón en el que estaba escrito: "Dios con nosotros”...

Como podemos ver, Jean Soler prefiere la verdad que incómoda a la ilusión que tranquiliza. Su obra interfiere con los judíos, cristianos, comunistas, los musulmanes. Añadamos: los catedráticos, periodistas, incluso los neonazis. Lo cual, admito, ¡constituye un batallón formidable! ¿Por lo tanto, hay que, asombrarse que no tuviera la audiencia que su obra merece?

Acusación

La acusación de antisemitismo, por supuesto, es la que acoge la mayoría de las investigaciones. Es el insulto más eficaz para desacreditar el trabajo de toda una vida, y la existencia misma de un hombre. En efecto, Jean Soler destruyó los mitos judíos: su Dios fue uno entre muchos otros, luego se volvió único bajo la presión oportunista étnica y tribal, nacionalista. También según Juan Soler, el monoteísmo se convierte en un arma de guerra forjado tarde para permitir al pueblo judío de ser y durar, incluso a expensas de otros pueblos. Se asume una violencia intrínseca genocida, intolerante, que dura hasta hoy. La verdad del judaísmo se encuentra en el cristianismo que universaliza un discurso nacionalista en primer lugar. ¡Tantas tesis iconoclastas!

Al que Juan Soler añade que el Shoah no sabría lo que comúnmente se dice: "Un evento absolutamente único, que excedería los límites del entendimiento humano. ¡Esfuerzo desesperado para acreditar a todo precio, incluso en la peor desgracia, la elección por Dios del pueblo judío! En realidad, la existencia de Shoah es una prueba irrefutable de la inexistencia de Dios." Soler inscribe la Shoah en la historia y, no en el mito. Le reconoce un rol importante, pero inédito en la serie de lecturas de este terrible acontecimiento: no un acontecimiento inédito, sino la prueba definitiva de la inexistencia de Dios - ¿Qué espíritu tan libre podrá entender esta lectura filosófica e histórica?

Renacimiento griego

Jean Soler, como vemos, ha declarado la guerra total de los monoteísmos. Por supuesto, no quiere volver al politeísmo antiguo, sino propone que nos pongamos por fin en la escuela de Grecia, después de más de mil años dominación judeo-cristiana. Una Grecia que ignora la intolerancia, la banalización de la pena de muerte, las guerras de destrucción masiva entre las ciudades; una Grecia que celebra la adoración de las mujeres; una Grecia que ignora el pecado, la falta, la culpabilidad; una Grecia no deseó el exterminio masivo de sus adversarios; una Grecia que, en Atenas, donde llegó San Pablo, había edificado un altar al Dios desconocido como prueba de su generosidad y hospitalidad - este altar fue ordenado por Pablo de Tarso el altar de su Dios único, el único, la verdad. Constantino debía dar a Pablo, las capacidades de su sueño.

Todavía vivimos bajo el régimen de Jerusalén. Jean Soler, solitario y decidido, acampa de pie, justo en frente de dos mil años de historia, y propone un renacimiento griego. La negación es una de las características del nihilismo contemporáneo, podemos rechazar la invitación. Pero, ¿podremos negarnos más tiempo de debatir del futuro de nuestra civilización? ¿Tenemos los medios de continuar negando la tragedia de la historia para que preferir los mitos y leyendas de la comedia? Nietzsche habría querido a este discípulo que va a celebrar sus 80 años. ¿Y nosotros?
Michel Onfray
Michel Onfray nació el 01/01/1959, es doctor en filosofía, enseñó en la escuela técnica de Caen 1983-2002 antes de crear la Universidad Popular de Caen, en octubre de 2002 y la Universidad Popular del gusto en Argentan en el año 2006. Ha publicado unos cincuenta libros en los que propone una teoría del hedonismo. Su trabajo lo llevó a ser sensurado en muchos temas, por escribir temas que casi nadie lo trata: Le Ventre des philosophes (El vientre de los filósofos(1989))(Premio de la Fundación del Duca, Precio Chiavari), L’art de jouir (El arte de la diversión. (1991)), Les Formes du Temps (Las Formas del Tiempo (1996)) y La Raison Gourmande (La Razón Gourmande). (1995, Premio de la Libertad Literaria).
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Sin embargo, no deja de lado los sentidos visuales y ofrece una estética contemporánea: L’Oeil Nomade (El ojo nómada (1993)), Métaphysique des Ruines (Metafísica de las Ruinas (1995)), Splendeur de la catastrophe (Esplendor del desastre (2002)), Les icônes païennes (los iconos paganos (2003)), Epiphanies de la séparation (Epifanías de la separación, (2004).