13/6/12

El orden mundial tras la bancarrota

¿... y después qué?  Joep Bertrams
La manía de las privatizaciones ha llegado a su fin. Ya no es el mercado, sino la política quien es competente para promover el bien común. Una conversación con el filósofo Jürgen Habermas realizada por el diario alemán Die Zeit

Die Zeit: Herr Habermas: el sistema financiero internacional ha co­lapsado y se cierne ahora la amenaza de una crisis económica mundial. ¿Qué encuentra usted más preocupante en esto?

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Jürgen Habermas: Lo que más me inquieta es la indignante injusticia de que sean los sectores sociales más vulnerables los que resulten mayormente afectados con la socialización de los costos del fracaso del sistema. Ala masa de aquellos que, de todos modos, no se cuentan entre los ganadores de la globalización, se les pasa la cuenta de cobro por las consecuencias económicas reales de una predecible disfunción del sistema financiero. Y esto no a la manera de los tenedores de acciones, en forma de dinero, sino en la “moneda dura” de su existencia cotidiana. También a una escala global, este hado punitivo recae sobre los países económicamente más débiles. Esto es un escándalo político. Sin embargo, dirigir ahora el dedo acusador a un chivo expiatorio es hipocresía. También los especuladores se comportaron consecuentemente, de acuerdo con una lógica de maxi­mización de la ganancia socialmente reconocida. La política se pone en una posición ridícula cuando moraliza, en lugar de apoyarse en el derecho coercitivo del legislador democrático. Ella y no el capitalismo es la respon­sable por la promoción del bien común.