26/6/12

Crisis & Teoría de la Crisis

Paul Mattick

«Crisis y teoría de la crisis» fue publicado originalmente en 1974. El grueso de la versión aquí presentada ha sido tomado de la edición en castellano de Ediciones Península (Barcelona, 1977, Trad. de Gustau Muñoz), pero ha sido completada de acuerdo con la edición inglesa, que contiene un prefacio y añade a la obra como capítulo adicional la crítica del autor a «El capitalismo tardío» (1972) de Ernest Mandel, fechada asimismo en 1972. La traducción de este último texto se ha tomado de la versión también publicada por Península, incluida en la compilación «Crítica de los neomarxistas» (1977, Trad. de Gustau Muñoz). Todas las traducciones publicadas por Península fueron realizadas a partir de las versiones originales en alemán, Krisen und Krisentheorien y Ernest Mandels «Spätkapitalismus».

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El prefacio que el autor preparó, --y que transcribimos más abajo-- presumiblemente para la edición británica, ha sido traducido a partir de la versión digital, publicada por Class Against Class. Se ha insertado como capítulo final el artículo «Valor y precio en Marx», que está bastante relacionado con los temas tratados. Éste texto fue publicado en Negaciones (Revista Crítica de Teoría, Historia y Economía), N° 6, otoño de 1978 (Trad. de Justo G. Beramendi). 

Paul Mattick
Esta versión contiene diferencias de desarrollo con la disponible en inglés en el Marxists Internet Archive y publicada póstumamente en la compilación «Marxismo y economía burguesa» (1983). Puede suponerse que la aquí reproducida sea una versión anterior, más breve. Se han realizado correcciones mínimas en todos los textos, allí donde se detectaron erratas evidentes. Este libro puede considerarse una de las obras sintéticas fundamentales del comunismo de consejos, al mismo nivel que «De la revolución burguesa a la revolución proletaria», de Otto Rühle (1920), de los «Principios Fundamentales de Producción y Distribución Comunistas» del Grupo de Comunistas Internacionalistas de Holanda (GIKH, 1930) o la más famosa, «Los Consejos Obreros» de Anton Pannekoek (1942-47).

Prefacio

No hace tanto que la economía keynesiana parecía ofrecer instrumentos no sólo para superar las depresiones, sino también para evitarlas. Esto ya no es verdad, por cuanto nos encontramos en un mundo post-keynesiano en el que ni las tendencias al equilibrio de la oferta y la demanda, ni las intervenciones keynesianas en los procesos económicos, son capaces de impedir el continuo deterioro de la economía a través de la inflación en aumento y del creciente desempleo. Debido a la larga prosperidad de posguerra en las naciones capitalistas dirigentes, a mucha gente esto se le ha presentado como una desagradable sorpresa, y ha provocado una nueva preocupación acerca del problema de la crisis capitalista. Aunque ampliamente ignoradas por los economistas burgueses hasta 1929, las crisis acompañaron todo el desarrollo capitalista como un «regulador» decisivo del proceso de acumulación del capital. Vale la pena, así, echarle un vistazo global al ciclo de crisis, a cómo se ha manifestado históricamente tanto como a respecto de las respuestas que ha evocado en la teoría económica.

En lo concerniente a la economía burguesa hay, sin embargo, poco que decir, en tanto su teoría general del equilibrio no deja sitio a la dinámica procesual de desequilibramiento de la expansión del capital. La acumulación aparece aquí como una cuestión de «ahorro», o como un fenómeno del «crecimiento», para los cuales ha de encontrarse una senda de equilibrio con objeto de escapar del persistente «ciclo comercial». Que el problema no sea en absoluto tomado en consideración, refleja el ineludible reconocimiento de que muchas, sino todas las categorías de la teoría económica burguesa, no tienen mayor repercusión en el desarrollo capitalista a largo plazo de la que tienen en las relaciones cotidianas de producción e intercambio del mercado capitalista. Hay una fuerte tendencia a volver la vista a la economía política clásica, o incluso a Marx, en busca de una aproximación teórica más útil para solucionar los problemas de la producción de capital. En relación a esto, es interesante notar que las cuestiones propuestas por los economistas actuales meramente repiten, pero de una forma más superficial, las discusiones alrededor del problema de la crisis mantenidas dentro del campo marxista en torno al cambio del siglo [XIX-XX]. Estas controversias también concernían a la posibilidad de una «senda de equilibrio», que condujese a un desarrollo armonioso, libre de crisis.

Las interpretaciones diferentes y contradictorias de la teoría de la crisis de Marx pueden proporcionar algún consuelo a sus oponentes, pero no indican más que la infiltración de los conceptos económicos burgueses en la doctrina marxiana, en tanto complemento teórico de la integración práctica del movimiento socialista en el sistema capitalista. Había, y hay, un doble empeño en reconciliar, al menos en cierta medida, el antagonismo histórico entre el marxismo y la teoría económica burguesa, lo que encuentra su reflejo en un creciente eclecticismo por ambas partes. Que la crisis del marxismo está aún profundizándose puede suponerse a partir del artículo acerca del libro de Ernest Mandel sobre el «Capitalismo tardío», artículo que actualiza, por así decirlo, la discusión y la confronta con una teoría marxista de la crisis no diluida.