8/5/12

Sobre la crisis, el déficit público y el crecimiento en el Reino de España (y Europa)

Luis Roca Jusmet

Especial para Gramscimanía
Me parece que los análisis de la izquierda pueden incurrir hoy en varios errores de perspectiva. Una de pasado y otra de futuro. La del pasado es olvidarse de las responsabilidades del PSOE en la crisis que vivimos y la del futuro olvidarse del déficit público y hacer una apología acrítica del crecimiento o del decrecimiento (que pueden ser dos visiones igualmente parciales y peligrosas). Se trata de saber en qué debemos crecer y en que no.

Vayamos al pasado. Sabemos que la crisis es producto del neoliberalismo económico: la lógica del capitalismo, en una etapa de financiarización y sin ninguna regulación del mercado. Sabemos también que en el Reino de España se agrava por la burbuja inmobiliaria.


Sabemos también que ha existido un gran despilfarro económico por parte del Estado en inversiones absurdas, que ha existido mucha corrupción y que los políticos profesionales han tenido muchos privilegios. Todo esto lo sabemos y no hay que olvidarlo porque la situación de déficit público en la que están los ayuntamientos, las comunidades autónomas y en el Gobierno es insostenible. Antes de la crisis había superávit fiscal en España pero faltaron inversiones públicas en sectores en los que había que crecer, hubo despilfarro y falta de previsión. Es cierto también que es mucho más grande y preocupante la deuda privada que la pública y que ésta depende básicamente de la política europea que afecta a la prima de riesgo del euro. Pero la inversión pública ha de ser austera, eficiente y sostenible. Austera quiere decir no despilfarrar en lo que no es necesario e invertir en lo que sí lo es, en lo que genera empleo para satisfacer necesidades reales de la población y mejorar su calidad de vida.

Aunque pueda aceptarse un déficit público relativo las cuentas han de ser sostenibles, lo cual quiere decir que lo que se pide hay que devolverlo con unos intereses mínimos. Esto no es un invento del neoliberalismo. Los políticos han usado y abusado del erario público sin un mínimo criterio de austeridad y de eficiencia y son responsables de la situación en la que estamos ; básicamente lo son el PP y el PSO, como partidos que han gobernado el país, la mayoría de comunidades autónomas y de ayuntamientos. . La burbuja inmobiliaria es responsabilidad del PSOE y del PP. Las deducciones por vivienda, la no intervención en los precios de la vivienda, la falta de un parque público de viviendas la compartieron el PP y al PSOE, aunque fuera en diferente medida. Respecto a la corrupción ambos están implicados y en procesos importantes. Respecto al dinero que ha ido a parar la Casa Real y a la Iglesia tampoco creo que haya habido grandes diferencias. Respecto a las inversiones militares aunque es cierto que aumentaron con el PP tampoco ha habido una política de austeridad clara del PSOE. Respecto a la construcción de una oligarquía liberal de partidos muy poco democrática tampoco hay diferencia. Dejemos entonces claro que el PSOE no es ni será de momento una opción para la izquierda. Habrá que ver si una coalición PSOE-IU como la de Andalucía permite un cambio de planteamiento.

Respecto a las propuestas volvamos al tema del déficit público. Existe y hay que pararlo. Otra cosa es que haya que aumentar los impuestos al patrimonio, a las fortunas, el de sucesión, eliminar el SICAV, aumentar el de las rentas altas y luchar contra el fraude fiscal. Pero aún así la inversión pública necesaria está limitada por la irresponsabilidad de los que gestionaron este país los últimos años. Habría que potenciar la lucha contra los paraísos fiscales y la Tasa Tobin Hay que invertir en sanidad, en educación y en dependencia. Crear millones de puestos de trabajo. Hay que eliminar las ayudas a la Iglesia, reducir al mínimo el de la casa Real ( hasta que consigamos eliminar la monarquía ) y el gasto en armamento. Pero también hay que potenciar cooperativas, trabajo autónomo y ayudar a la inversión a las empresas. Pero hay que hacerlo de manera cualitativa. No hay que hacer un crecimiento indiscriminado. No habría que ayudar a las empresas del automóvil, por poner un ejemplo. Habría que ayudar a las empresas sostenibles y que favorecieran el medio ambiente. Sobre todo a las empresas de energías renovables. También habría que potenciar la agricultura biológica. Habría que dar una renta mínima a los que no encontraran trabajo y potenciar al máximo los servicios públicos básicos. Habría que crear un parque de viviendas públicas de alquiler baratas y ayudar a las familias que no pueden pagar la hipoteca.

Todo esto implica millones y millones de euros. Es la única salida que veo hoy para el Reino de España y para Europa. Es un programa socialdemócrata radical. Esta sería la defensa de un conjunto de instituciones y orientaciones en torno al socialismo democrático que tiene como base la forma política del Estado Social de Derecho y la garantía de los derechos fundamentales. Esto implica cambiar la estructura oligárquica d ellos partidos y hacerlos más democráticos, que a cada ciudadano le corresponda un voto, que haya listas abiertas entre otras cosas. También eliminar la figura del político profesional que acaba formando una casta burocrática. Mandatos limitados tanto en el interior de los partidos como en las instituciones. Defensa también de métodos de participación directa de los ciudadanos en las cuestiones más importantes.

La socialdemocracia europea decidirá si sigue este camino o continua con la “tercera vía” que le convirtió en un gestor o un aliado del neoliberalismo. La izquierda de la socialdemocracia decidirá si abandona sus sectarismos y es capaz de apoyar este proyecto de mínimos. Los movimientos sociales decidirán si están dispuestos a apoyarlo críticamente y a presionar porque no hayan pasos atrás. Para mí no hay otra salida.