5/5/12

Ludwig Wittgenstein / Datos sobre El Tractatus logico-philosophicus

Ludwig Wittgenstein 
@ David Levine
“... de lo que no se puede hablar, hay que callar la boca”. Wittgenstein [1]

Uno de los filósofos más importantes del siglo XX es sin duda Ludwig Wittgenstein (1889-1951), prueba de ello es su obra el Tractatus logico-philosophicus que escribió durante su estancia como prisionero durante la primera Guerra Mundial y que se publicó en 1921.

El propósito de esta obra es establecer límites al lenguaje[2], es decir que para Wittgenstein existen límites en las expresiones del pensamiento, o sea en las palabras, porque no todo puede ser expresado a través de ellas. En palabras del propio Wittgenstein: “lo que en cualquier caso puede decirse, puede decirse claramente; y de lo que no se puede hablar, hay que callar la boca”.[3]

Para Wittgenstein “el mundo es el caso y el caso es la totalidad de los hechos y no de las cosas” (1)[4]. Un hecho se compone de “estados de cosas”, el cual es una combinación o conexión de objetos entre sí. La diferencia entre un hecho y un estado de cosas es que un hecho tiene como constituyentes estados de cosas, que a su vez están compuestos de objetos; mientras un estado de cosas no puede descomponerse en otros estados de cosas, sino sólo en objetos o cosas.[5] Por lo tanto, “lo que es el caso, un hecho, es la existencia de estados de cosas” (2).[6]

Con esto, Wittgenstein dice que el mundo esta conformado de hechos y no de objetos o cosas, es decir, que el mundo no esta compuesto de objetos como los árboles, las personas, los animales… sino de hechos como “la nieve es blanca”, “él corre de prisa”, etc.[7] Por lo tanto, lo que conforma la realidad son los hechos y nos las cosas. Los objetos conforman la substancia del mundo, es decir, que no pueden existir fuera del hecho. Wittgenstein distingue dos tipos de objetos: los particulares y las propiedades. Por ejemplo: “la nieve” es un particular y “ser blanca” es una propiedad. Por lo tanto, el hecho de “la nieve es blanca” esta compuesta de dos objetos, un particular y una propiedad.[8] De este modo, no podemos conocer directamente la “nieve” o lo “blanco”, sino sólo a través del hecho, que es la conexión de objetos.[9]

Del mismo modo, un estado de cosas tiene una estructura, la cual es el resultado del enlace entre sí de los objetos o cosas que lo forman. Los estados de cosas son independientes entre sí: “de la existencia de uno no puede inferirse la existencia o inexistencia de otro, o viceversa”.[10] Las figuras, que son modelos de la realidad, es decir que son hechos, se dividen en dos: la relación figurativa y la forma de figuración.[11] La primera se refiere a la relación que hay entre los distintos objetos, y la segunda a la representación de algo en la realidad. La figura tiene en común con lo figurado la forma lógica, o sea, “que toda figura es una figura lógica”.[12] Con esto, una figura es verdadera o falsa en virtud a su acuerdo o desacuerdo con la realidad.
“Una figura lógica de los hechos es un pensamiento” (3)[13], es decir, los pensamientos son portadores de la verdad y la falsedad.[14] Un signo proposicional es un hecho, por lo tanto “una proposición no es un revoltijo de palabras, tiene estructura y está articulada”.[15] De esta forma, lo que se dice a través de signos tiene que estar en relación entre sí.

Los elementos de un signo proposicional son signos simples que se denominan nombres, los cuales no representan nada porque sólo permanecen como objetos. [16] Por lo tanto, sólo las proposiciones tienen sentido y los nombres significado dentro de una proposición. De esta forma, los signos intentan decir algo que no se puede decirse y que sólo se puede mostrar por medio del simbolismo[17], el cual debe postular un único signo para cada cosa. “Un signo proposicional empleado, pensado, es un pensamiento. Un pensamiento es una proposición con sentido, y la totalidad de las proposiciones es el lenguaje” (4)[18], es decir, que el lenguaje es la totalidad de las proposiciones y no los nombres, los cuales sólo son objetos, porque el hombre posee la capacidad de construir un lenguaje en donde puede expresar cualquier sentido sin tener idea de cómo y sin saber que significa cada palabra.[19]

Wittgenstein dice que el lenguaje disfraza el pensamiento, porque gran parte de los problemas filosóficos surgen de los signos proposicionales. Los filósofos a lo largo de la historia han hecho un mal uso del lenguaje al hablar de lo real, porque ello sólo puede ser abordado por la ciencia. Si la filosofía habla de lo real, pasa a ser una ciencia, con lo cual Wittgenstein no esta de acuerdo.[20] La filosofía se diferencia de la ciencia, porque esta última busca dar descripciones verdaderas del mundo, de lo real. Mientras que la filosofía es una actividad que tiene como objetivo “la clarificación lógica de los pensamientos y su resultado no son proposiciones filosóficas, sino la clarificación de tales proposiciones”.[21] Por lo tanto “toda filosofía es crítica del lenguaje”.[22]

“Una proposición es una función de verdad de proposiciones elementales. Y una proposición elemental es una función de verdad en sí misma” (5)[23], es decir que una proposición es verdadera porque se da un estado de cosas, de lo contrario es falsa. En cambio, una proposición compuesta es verdadera o falsa de acuerdo a sus proposiciones elementales que la conforman. Por lo tanto, si una proposición es verdadera en todas sus posibilidades de verdad, es una tautología, en cambio si una proposición es falsa en todas sus posibilidades de verdad, es una contradicción.[24] Ambas no dicen nada, porque no pertenecen a la realidad. La tautología permite cualquier situación posible, y la contradicción cierra la posibilidad a cualquier situación.

Wittgenstein va descubriendo que la realidad empírica está delimitada por los objetos, es decir que “los límites de mi lenguaje son los límites de mi mundo”[25], o sea, que lo que no podemos pensar no lo pensamos, del mismo modo, no podemos decir aquello que no podemos pensar.[26] Wittgenstein dice que sí es correcto que sólo existo yo y mis sensaciones, es decir, mi mundo, pero esto no se puede decir, sino únicamente mostrar. Todo indica que para él existe un yo trascendental, un yo que no pertenece al mundo, pero que es un límite del mundo.[27]

Wittgenstein dice que la filosofía no dice nada más de lo que puede decirse y corrige al que intenta decir algo que no puede decirse, mostrando que no ha dado significado a algunos de los términos de sus proposiciones. Del mismo modo, las proposiciones que se utilizan para aclarar a otras, cumplida su misión se desechan, del mismo modo que una escalera de la cual nos hemos servido para alcanzar un lugar elevado.[28] Wittgenstein termina diciendo: “De lo que no se puede hablar, hay que callar la boca” (7)[29], es decir que el esfuerzo por decir algo al final resulta un absurdo.

Bibliografía

> Wittgenstein, Ludwig, Tractatus lógico-philosophicus (trad. intr. y notas de Luis M. Valdés Villanueva), Madrid, Tecnos, 3ra. Edición, 2007, 303 pp.
> Tractatus logico-philosophicus En línea: http://es.wikipedia.org/wiki/Tractatus_logico-philosophicus Consultado el día 8 de enero de 2001.

Notas

[1] Ludwig Wittgenstein, Tractatus logico-philosophicus, Madrid, Tecnos, 2007, p.277.
[2] Cfr. Ibidem, p. 45.
[3] Ibidem, p. 103.
[4] Cfr. Ibidem, p. 107.
[5] Cfr. Ibidem, p. 60.
[6] Ibidem, p. 108.
[7]Cfr. Tractatus logico-philosophicus, en línea: http://es.wikipedia.org/wiki/Tractatus_logico-philosophicus. Consultado el día 8 de enero de 2011.
[8] Idem.
[9] Idem.
[10] Op. Cit. Ludwig Wittgenstein, p. 60.
[11] Ibidem, p. 61.
[12] Idem.
[13] Ibidem, p. 124.
[14] Idem.
[15]Ibidem, p. 62.
[16]Cfr. Ibidem, p. 63.
[17] Idem.
[18] Ibidem, p. 145.
[19] Idem.
[20] Cfr. Tractatus logico-philosophicus, en línea: http://es.wikipedia.org/wiki/Tractatus_logico-philosophicus. Consultado el día 8 de enero de 2011.
[21] Op. Cit. Ludwig Wittgenstein, p. 67.
[22] Cfr. Ibidem, p. 146.
[23] Ibidem, p. 185.
[24] Cfr. Ibidem, p. 70.
[25] Cfr. Ibidem, p. 74-75.
[26] Cfr. Ibidem, p. 235.
[27] Ibidem, p .75.
[28] Ibidem, p. 77.
[29] Ibidem, p. 277.