24/5/12

¿Es posible un renacimiento indígena en la América del Siglo XXI?

Pedro Centeno Vallenilla
(Venezuela) La diosa Yara
Especial para Gramscimanía
Esteban Mira Caballos
En las últimas dcadas del siglo XX y principios del XXI se han establecido una serie de regímenes neoliberales que han favorecido, por un lado, los intereses de las grandes empresas y, por el otro, la consumación de genocidios sobre las poblaciones aborígenes. En la época colonial, los españoles fueron el azote de los indios mientras que desde la Independencia lo fueron los criollos y, en la actualidad, los grandes poderes económicos. Como ha escrito Miguel Palacín Quispe, ahora ya no son las carabelas sino las multinacionales.

En la actualidad, las cosas están cambiando sensiblemente por lo que son muchos los que hablan ya de un renacimiento del movimiento indígena, es decir, de que por fin, cinco siglos después de la Conquista, ha llegado la oportunidad del pueblo indígena. Sin embargo, las cosas no van a resultar tan sencillas; no podemos olvidar que el mundo prehispánico desapareció en el siglo XVI. Desde entonces, el sincretismo ha predominado, incluso, en aquellas sociedades indígenas más resistentes. ¿Es posible que los amerindios supervivientes y resistentes recuperen su identidad, sus espacios públicos y su territorio?

La pregunta no tiene una fácil respuesta. Para empezar, la nómina de pueblos neoindios está creciendo de forma constante e ininterrumpida, recuperando algunos de ellos sus ancestrales consejos de ancianos. Ahora bien, de ahí a que recuperen cotas de poder, como hicieron los judíos tras la II Guerra Mundial, es mucho más difícil. Es más, la amenaza de desaparición de los pueblos indígenas de América sigue estando presente por la influencia de la globalización y por el proceso de urbanización que afecta también a las poblaciones aborígenes. El mundo indígena era rural pero, actualmente, una parte importante de estos nativos viven fuera de sus comunidades, en algunas de las grandes urbes de Latinoamérica.
         
India de cuatro dedos
@ Mateo Manaure (Venezuela)
Asimismo, decenas de pueblos indígenas sobreviven a lo largo y ancho del continente americano: los maya-yucatecos, mixes y zapotecas en México, Cakchikeles y quichés en Guatemala, los garífunas en Honduras, los miskitos en Nicaragua, los buglés en Panamá, los pastos y muiscas en Colombia, los chorotegas en Costa Rica, los kariñas, timotes, cuicas y ayamanes en Venezuela, los quechuas en Perú, los aymara en Bolivia, los Charrúas en Uruguay, los mapuche en Chile o los huarpes en Argentina, por citar sólo algunos. El aumento de la población aborigen ha sido muy superior a su crecimiento vegetativo y ello porque muchos mestizos en distintos grados han tomado conciencia de su pasado indígena. Esto ha creado un nuevo problema, es decir, distinguir quiénes son verdaderamente indios y quiénes no. Sin embargo, como ha escrito  Antonio Pérez Márquez, el verdadero escollo es solventar la precariedad en que viven millones de indígenas o de neoindígenas, y no desviar la atención hacia cuestiones secundarias. La situación es compleja tanto por la difícil inclusión de la realidad indígena dentro de la sociedad nacional, como porque,  en el fondo, sigue subyaciendo un racismo discriminatorio muy difícil de erradicar a corto o medio plazo. El trabajo presente y futuro debe ir encaminado en una cuádruple dirección:
         
Una, recordar la memoria histórica del genocidio para evitar que éste se vuelva a repetir en el futuro.
         
Dos, hacer efectiva la preservación de los Derechos Humanos en el caso de los indios, aplicando nada más y nada menos que la legislación vigente. Las leyes protectoras existen, solo falta implementarlas. De esta forma evitaríamos lo ocurrido desde la época colonial en la que las leyes protectoras se acataron pero no se cumplieron.
         
Tres, practicar la restitución como única forma de garantizar la supervivencia de las comunidades indígenas. No se trata de practicar la caridad sino de devolverles lo que legítimamente era suyo y nunca se les debió arrebatar. Como bien escribió José Carlos Mariátegui, el indio está desposado con la tierra, siente que la vida viene de la tierra. Sin tierra no puede haber futuro para las comunidades indígenas. Afortunadamente cada vez más los pueblos indígenas se conciencian de la necesidad de pedir la reparación de lo que se les robó, preferentemente sus antiguas tierras comunitarias.
         
Y cuatro, la introducción de un modelo de producción etno-desarrollista y no capitalista. De hecho, los intentos de imponer un modelo capitalista han fracasado desde la época colonial. Es necesario permitirles un sistema económico comunitario y comunal más acorde a su mentalidad y a su tradición indígena, especialmente en unos momentos en los que el capitalismo evidencia su fracaso, incluso en los territorios en los que tiene una larga tradición.
          
Queda mucho trabajo por hacer pero, por fortuna, parece que la situación está cambiando en cierta medida. Es obvio que el tiempo corre a favor de los grupos nativos porque cada vez se es más beligerante con el racismo que subyace en el fondo de la clase criolla dirigente. Asimismo, la sociedad es más consciente de la necesidad de reconocer la multiculturalidad. Ello está provocando que los grupos indígenas sean cada vez más visibles en la actualidad. Desde que, en 1991, la nueva Constitución colombiana proclamase el carácter multicultural del Estado, otros muchos países, como Perú, Venezuela, Ecuador y Bolivia han seguido su senda. La llegada al poder de líderes políticos indígenas, mestizos o negros, como Hugo Chávez en Venezuela, Obama en Estados Unidos o Evo Morales en Bolivia ha llenado de esperanza a millones de personas. Es la primera vez que miembros de minorías étnicas consiguen cotas de poder, lo cual no deja de ser un cambio sustancial en las tradicionales relaciones de poder. Ello puede suponer la desaparición definitiva de los estereotipos negativos que han pesado históricamente sobre la población indígena.
          
En el año 2006, además del ascenso al poder del aymara Evo Morales, como presidente de Bolivia, se produjo la promulgación por la ONU de los Derechos de los Pueblos Indígenas, un verdadero hito para este colectivo durante tanto tiempo marginado.  En 2008, el gobierno de Rafael Correa, siguiendo lo realizado por Colombia, Venezuela y Bolivia, declaró a Ecuador como un Estado plurinacional. Y finalmente, el 6 de diciembre de 2009, fue reelegido Evo Morales, con mayoría absoluta, y lo primero que hizo tras su investidura fue renovar su Estado Plurinacional y dar por acabado definitivamente el Estado liberal. Y afirmó aún más:  "Siento que llegó la hora de buscar la igualdad, la dignidad, la unidad en base a la solidaridad de todos nuestros pueblos".
          
Algunas experiencias autonomistas con una antigüedad ya de varias décadas están funcionando razonablemente bien, como es el caso de los miskitos nicaragüenses. Otros gobiernos, como el de Michelle Bachelet en Chile, han realizado un esfuerzo especial en comprender y valorar al pueblo indígena y concretamente a los mapuches que constituyen el ocho por ciento de la población del país.
          
Las esperanzas están puestas actualmente en la próxima Cumbre de Río de Janeiro, que se celebrará en junio de 2012. Allí, los pueblos indígenas tratarán de conseguir el reconocimiento a sus derechos y a sus sistemas y conocimientos tradicionales como la mejor forma de cuidar y respetar la Madre Tierra. Sin duda, ellos tienen mucho que enseñarnos en ese terreno.
          
Existen, pues, elementos para mantener la esperanza en un futuro mejor para los cincuenta millones de indígenas que todavía viven o sobreviven en América. Ahora, bien, el indio ha aprendido, con razón, a desconfiar y a mantener activa su lucha hasta el final. No obstante, todo parece indicar que estamos en pleno proceso de emergencia y es posible que, por fin, tras cinco siglos de resistencia, consigan el sitio que se merecen en la vida social y política de sus respectivos territorios. El renacimiento indígena en la América actual está en marcha.

Lecturas recomendadas

BÜSCHGES, Christian y otros (eds.): Culturas políticas en la región andina. Madrid, Iberoamericana, 2011.
CLAVERO, Bartolomé: “Reconocimiento Mapu-Che de Chile: tratado ante Constitución, historia frente a derecho”, en http://clavero.derechosindigenas.org (Consulta del 27-XI-2009).
FROMM, Erich: Anatomía de la destructividad humana. Madrid, Siglo XXI, 1981.
GÓMEZ ISA, Felipe: “El derecho de los pueblos indígenas a la reparación por injusticias históricas”, en Declaración sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas. Hacia un mundo intercultural y sostenible. Madrid, Catarata, 2009.
HONORIO MARTÍNEZ, José: “neoliberalismo y genocidio en el régimen fujimorista”, en Historia Actual Online, Nº 19, 2009.
MARCHENA, Juan (Ed.): José Carlos Mariátegui. Madrid, Ediciones de Cultura Hispánica, 1988.
OLIVA MARTÍNEZ, J. Daniel: “El derecho al desarrollo de los pueblos indígenas: la evolución conceptual y su inclusión en la Declaración de Naciones Unidas”, en Declaración sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas. Hacia un mundo intercultural y sostenible. Madrid, Catarata, 2009.
PALACÍN QUISPE, Miguel: “Doctrina de la Conquista en los tiempos actuales, crisis climática y Río+20”, en http://www.prodemu.org (consulta del 22-V-2012)
PÉREZ MÁRQUEZ, Antonio: “El indigenismo internacional ante las nuevas identidades étnicas” en América indígena ante el siglo XXI. Madrid, Siglo XXI, 2009.