27/5/12

¡Bienvenidos al Žižek Circus!

@ Emma Lofstrom
Existen hoy adoradores de Robespierre, quien decía hablar por el pueblo con el fin de enviarle mejor al cadalso, por su bien, sin duda, en nombre evidentemente, de lo que se llamaba la virtud. Así, a propósito de Lenin, de Stalin, de Mao y de algunos más de la misma cuerda, Badiou afirma: “ es capital no ceder en absoluto al contexto de criminalización y de anécdotas espeluznantes en las que desde siempre la reacción intenta encerrarlos y anularlos”. Žižek, en cuanto a él, presagia los “más bellos discursos” del terrorista Robespierre cubriéndolo de elogios, después escribe esto: “ nuestra tarea hoy en día es reinventar un terror emancipador”. Si la aventura de la guillotina volviese, hoy se conoce el nombre de dos o tres sucesores de Fouquier-Tinville [fiscal del tribunal revolucionario]. Camus tenía razón: “… el virus de la peste no muere nunca, se contenta con dormir”

Entrevista con Michel Onfray en Le Magazine Littéraire, N° 520 / 2012

Michel Onfray
Sólo con nombrar al filósofo esloveno, Slavoj Žižek, vienen a la mente  varias relaciones posibles: con la moda intelectual, con el espíritu indolente de provocación, con las luces de los pensadores mediáticos, etc. El pensamiento intempestivo de este singular sujeto va unido, por otra parte, al mantenimiento en alto de la bandera del comunismo, como así lo atestiguan sus labores oganizadoras de congresos en torno al tema, como el celebrado en Londres hace unos años , de la mano de su amigo Alain Badiou, defensor de la “hipótesis comunista”. En tal reunión participaron otros intelectuales que aun posicionándose en la tesitura de un horizonte de pensar lo común, el comunismo, se mueven en unos límites, si se me permite decirlo así, más innovadores, menos fieles a las ortodoxias y a las citas, del santoral de rigor….y me refiero a los italianos Giorgio Agamben, Antonio Negri-y su colega- Michael Hardt, los franceses Jacques Rancière y Etienne Balibar, el americano Francis Jameson, el británico Terry Eagleton…sin pretensiones de pasar lista.

Hablaba del espíritu provocador e indolente de Žižek, y hasta me atrevería a añadir que insolente , y ello se puede observar no ya en sus alborotadas apariciones públicas, sino en sus escritos supuestamente aclaratorios de algunos términos y concepciones consolidadas en nuestras sociedades como asentado prêt-à-penser en el terreno de las ideas: en dicho espacio pueden verse sus vueltas y revueltas en torno a la sobada “tolerancia”, al manoseado “totalitarismo”, a la invasión del espíritu new age que apuesta por el “pacífico” orientalismo, zen,  afeando el violento cristianismo, o sus loas a san Pablo como inventor del universalismo, labor en la que se ve acompañado por las incursiones en el asunto por su colega Badiou(en frente se halla la apuesta de Agamben que destaca en el apóstol de Tarso, su “invención del mesianismo”, o al menos su promoción de la idea  deudora del judaísmo a otros pagos). Aplica igualmente su pensamiento-ladilla, agitador o torbellino, a otros temas y/o pensadores de la actualidad, o que mantienen su impronta en el pensamiento de hoy: baste con citar el tema del sujeto en el que, contra viento y marea se posiciona en las filas del cartesianismo, o algunos dardos envenenados, y según mi opinión un tanto amalgamadores, que ha solido arrojar contra las posturas de la extrema-izquierda, francesa en especial, o contra las corrientes deseantes, línea Deleuze, etc.  Llamativo (¿por no decir incoherente?) en alguien que creó a finales de los ochenta el Partido liberal-demócrata y en cuya candidatura se presentó para la presidencia de su país, Eslovenia, no logrando el objetivo por unos pocos votos; partido que desde luego no se movía por los lares del izquierdismo(¿enfermedad infantil del comunismo?) sino de un romo posibilismo que trataba de frenar tanto el peso del “comunismo con rostro humano” como la creciente presencia del nacionalismo de derechas.

@ Durga Bai
Sin pretensiones de entrar a fondo en los vericuetos del quehacer del filósofo-psicoanalista-crítico ya que las ramificaciones laberínticas nos llevarían por caminos que no llevan a ninguna parte(holzweges de los que hablase Heidegger), sí que quisiera destacar algunos aspectos de este pensamiento alejado de los discursos almidonados de la habitual ortodoxia marxista-leninista que ha sido catalogado, sin excesivo fundamento según mi modo de ver, de “irrecuperable” y de verdadero terror para los poderes como proclamaba una faja de uno de sus libros en Francia(“ el filósofo más peligroso de Occidente”)…¿Quién lee a Žižek? ¿En quién influye tal filósofo? Teniendo en cuenta sus referencias mayores: el cogito cartesiano,  la tradición filosófica alemana, el pensamiento marxista y las teorías de Jacques Lacan, herramientas conceptuales con las que explora los impasses políticos e ideológicos del sujeto moderno, contemporáneo, para lo que hurga en el campo de la cultura, en especial el cinematográfico; con tal bagaje-como digo-todo hace pensar que su discurso solo puede ser seguido por gente de cierto nivel cultural, más bien alto, aun contando con su tono en ocasiones cercano a lo coloquial, a lo chascarrillesco que puede lograr cierta cercanía con el común de los mortales que puedan acercarse a sus libros; vacilones que han podido hacer que algún despistado crítico en su despiste(¿ignorancia?) llegase a hablar de un “pop marxista”(sería por inspiración de aquella  “pop-filosofía” que proponía Gilles Deleuze). El mismo Žižek es consciente de la esterilidad y la posible recuperación del pensamiento crítico al afirmar que “ la verdadera corrupción de la universidad americana , en ese sentido, no es financiera, sino conceptual. No es únicamente que ella tenga los medios de comprar a numerosos intelectuales críticos(a mí incluido, hasta cierto punto), sino que las nociones de la teoría crítica europea son imperceptiblemente traducidas en el universo inofensivo y chic de los cultural studies”.

El quehacer nómada y políglota de Žižek le convierten en inasible y hace que resulte frecuente que en su lectura surja la necesidad perentoria de “traducirle” ya que muchas veces no anda alejado de la jerga especializada de la que hablase Adorno, criticándola en Heidegger, al tiempo que concediéndole el derecho de ciudad en otras ocasiones: “ a menudo es el amor el que nos conduce hacia las palabras extrañas, pues las palabras de la lengua, al menos para el tipo de hombre capaz de expresión, están cargadas de erotismo. Verdaderamente es este amor por las palabras extrañas que suscita la indignación en torno a su uso”.

El discurso entreverado de Žižek ha provocado primeras páginas hasta en revistas del corazón (¿Lady Gaga es realmente su novia?) por no hablar de alguna discoteca bonaerense que lleva su nombre; anécdotas significativas que dan cuenta de la amplitud del eco sino de su voz, sí al menos de su imagen, alejada desde luego de cualquier tono académico y de grand seigneur.

El sujeto

Una de las tareas mayores emprendidas por Žižek ha sido la cerrada  defensa el cogito cartesiano, frente a las teorías que mantienen  la disolución del sujeto que comenzaron a tomar fuerza   desde el final de la segunda guerra mundial, de la mano de los representantes de la Escuela de Frankfort, Adorno y Horkheimer, poniendo en duda el papel emancipador de las Luces , línea seguida por los defensores del “anti-humanismo teórico”( Louis Althusser) o los anunciadores de la “muerte del hombre” (Michel Foucault)…Frente a estos, Žižek mantiene la centralidad del sujeto como entidad “descentrada” y “vacía”. Si el autor del Discurso del método hablaba de la sustancia pensante (res cogitans) , el esloveno va a rechazar tal sustancialización para hablar de un “vacío” hecho de pura  “negatividad>; de este modo su defensa del sujeto va a apoyase en la afirmación de que éste se forma en la distancia que separa lo Real( mundo pre-lingüístico) de lo Simbólico( instancia de puesta en orden de lo Real)…queda reducido así su concepción a la definición de éste, del sujeto, como “ mediador evanescente”.

La ideología

Complementa su teoría del sujeto, su concepción de la ideología. Ésta ha solido explicarse, habitualmente, en base a la diferencia abismal, y engañosa, que se establece entre la realidad y la manera en que los humanos se la representan; en esta tarea falaz que conduce al error se ha atribuido un papel esencial a los aparatos ideológicos del estado (medios de comunicación, escuelas, familia, iglesias, etc.). Ciertas corrientes actuales de pensamiento, que con el fin de simplificar podríamos calificar de “posmodernas”, han mantenido que este mecanismo señalado ha dejado de funcionar o al menos ha sido captado por los ciudadanos que saben perfectamente que las cosas funcionan de esta manera engañosa, pero aceptan la situación con una mirada cínica ( los análisis que de manera más clara han expuesto estas ideas son los realizados por Peter Sloterdijk en su “Crítica de la razón cínica”). Contra este diagnóstico se alza Žižek que mantiene que la ideología no es una cuestión de ideas sino de hechos, de actos. Aun aceptando la presencia del cinismo en el seno de la ciudadanía, Žižek  mantiene que los ciudadanos se ven invadidos por las representaciones antes de que el propio sujeto tome conciencia de ello; se agarra para defender su postura a las conceptualizaciones althusserianas sobre los AIE(aparatos ideológicos del Estado) y los ARE (aparatos represivos del Estado) que muestran que son productores, muy en concreto los primeros, de una  adhesión temprana  al sistema pues hacen que los ciudadanos desde las fases iniciales de inclusión social  comiencen a conocer unas “verdades” que de hecho no son más que creencias cuya repetición ad nauseam parece convertir en la verdad pura amén.  No estamos muy lejos de la distinción platónica, tan cara a su amigo Badiou, entre doxa y episteme.

Completando su visión va a desenmascarar las concepciones que defienden que por encima de las determinantes relaciones entre infraestructura y superestructura subyace el peso de otras determinaciones y formas de dominación que desplazarían el dominio monocausal de la instancia económica. Ante esta equiparación de formas de dominación y su peso específico en las relaciones sociales, Žižek confirma la preponderancia del nivel económico que, en última instancia, no hace sino englobar a  todos los demás  tipos de opresiones. Así dice: “yo apuesto, en una palabra,  por una “vuelta a la primacía de la economía” , no en detrimento de las cuestiones aireadas por las formas postmodernas de politización, sino precisamente  con el fin de crear las condiciones de una realización más efectiva de las exigencias feministas, ecologistas, y  el resto”. Con tal fin retoma las teorías de la reificación tan extendidas en el marxismo ”occidental” de los años veinte del siglo pasado(Korsch, y muy en especial Lukacs), e incide en la importancia de que la lucha contra la reificación ha de reunir todas las luchas parciales y/o sectoriales. En este orden de cosas esgrime con furia sus armas contra las doctrinas del “doble poder” (tan caras a John Holloway) o las “microfísicas” foucaultianas que lo que de hecho hacen-según su concepción- al descentrar o diseminar el poder desde el centro estatal a otras relaciones sociales es firmar la derrota de antemano. Su postura ahí será la de una defensa a ultranza de la visión  leninista del poder y más en concreto del Estado. El resto es sabido…una vez de tomado el “palacio de invierno” (¿dónde?¿cuándo? ¿cómo?) tomar las medidas que sean menester…si es caso “crueles” y si se tercia aplicar el “buen terror”.

Sin lugar a dudas el afán por repensar todo por parte de nuestro hombre es desde todo punto de vista encomiable, ahora bien para ello recurrir, una y otra vez, al viejo devocionario, y al consabido panteón, resulta como mínimo repetitivo y monótono cuando no estéril y, precisamente, “cruel” y lo digo por todo lo que ha llovido desde los primeros ensayos revolucionarios y sus futuros desarrollos. Del mismo modo que decía el bueno de Gustavo Bueno que de Dios se debían preocupar más los ateos que los creyentes ya que estos últimos tienen suficiente con creer mientras que los primeros debían intentar hallar una explicación de cómo se podía creer en tales cosas y que encima tuviesen tanta influencia…del mismo modo como digo, y mutatis mutandis, quienes realmente deberían preocuparse de las “desviaciones” y de los “horrores” provocados en la implantación del supuesto “comunismo” serían quienes realmente luchan por una humanidad reconciliada en un futuro luminoso : a) criticando los errores cometidos en nombre de tal “hipótesis”, y b) que la aceptación de tales errores sirvan de vacuna para evitarlos y no repetir siempre la misma cantinela, convirtiendo la (supuesta) necesidad en virtud…reclamando “terrores”,  “revoluciones culturales”…y otras realidades impuestas que no pueden ser aplaudidas por nadie que luche por la libertad real de los humanos y por la defensa de lo común, el comunismo, que estos tienen. Así pues, el uso y abuso de lugares comunes (siniestros) y las citas de sal gruesa (¿sólo por el gusto de la provocación?) no parecen de recibo, en absoluto.

Hace no mucho dedicaba algunas reflexiones al quehacer de Alain Badiou  y mostraba mi dolor ante la impresentable defensa de algunos hechos del pasado y el recurso a ciertos pensamientos que me atrevería a calificar de trasnochados( y de criminales)…hablar, con lo que hoy sabemos, sin llorar de Stalin, de Pol Pot o de la mentada Revolución Cultural china, no parece lo más presentable a estas alturas de la historia…del mismo modo que los elogios del valor político del  resentimiento y la cólera-como lo hacía Žižek en una combativa reseña sobre un libro de Peter Sloterdijk, publicada hace unos años en la Revue Internationale des livres et des idées- resulta cuando menos pelín exagerados…por no entrar en palabras mayores.

¿Un pensamiento que se reclama de la  heterodoxia se puede / debe basar en la ortodoxia más pura? En esto como en otros productos debería funcionar la fecha de caducidad, a no ser que meter la pata sea considerado un heroico caminar hacia la victoria final…y conste que no me estoy refiriendo a la pertinencia o no del principio de falsabilidad del liberal Karl Popper, sino a la defensa cabal de una comunidad humana basada en la igualdad, en la justicia y en la libertad…para cuya construcción se habría de respetar escrupulosamente aquello de que los medios prefiguran el fin, enfrentado al jesuítico el fin justifica los medios y digo jesuítico ya que fue el teólogo y jesuita alemán Hermann Busenbaum quien en su  Medulla theologiae moralis dijese: cum finis est licitus, etiam media sunt licita ( cuando el fin es lícito, también lo son los medios). ¡Pues eso
N° 520 / 2012