21/4/12

La gota fría para los profesores de filosofía

“La valentía es un atributo tan natural del pensamiento como el pensamiento es un atributo natural de la libertad.” Friedrich Nietzsche

Diego Marín

Para todos, claro está. Al que le caiga el guante que se lo plante. Con un guantazo, por cierto, desafío públicamente a un duelo de ideas a unos específicos profesores de filosofía, a esos especímenes europeizados en grado summa cum laude.

Video: La Gota Fría / Binomio de Oro
Pero me adelanto. Antes que nada, les cedo el privilegio de escoger ustedes las armas porque yo traigo de todo, como Richie Ray. Aunque me parece que ya las eligieron, tan solo con echarle una ojeada a sus programas sobre la materia. Veo, veo, ¿qué ves? Mucho Jurgen Habermas, un exceso de Gilles Deleuze, muchísimo Michel Foucault y una sobredosis de Gaston Bachelard, pero ni un solo pensador latinoamericano, ni hablar de un colombianito, ya no digamos un barranquillero.
                                                    Erick y Decisión Vallenata / La Gota Fría
Una preguntita, chiquitica, chiquitica, dime por qué. Me pregunto, hermanos míos: ¿dónde nacieron ustedes?, ¿en Frankfurt?, ¿en Viena?, ¿en Praga?, ¿en París?, ¿por ventura son parisinos del Fabourg Saint Germain?. Yo tengo la aleve sospecha de que nacieron en Curramba, intuyo que han jugado bola e’ trapo con los pela’os del barrio y que se toman las ‘frías’, de pronto fiadas, bajo el palo e’ matarratón, donde el cachaco de la esquina.

Entonces, por qué piensan desde otra parte, y como para otra espacio, para otro tiempo, si es que a repetir la carreta de otros, como sumisos loritos tercermundistas, colonizados ideológicamente, se le puede llamar pensamiento, si es que cacarear, por enésima vez, el discurso de la Acción Comunicativa de Habermas es una operación siquiera remotamente similar a la decisión consciente de pensar lo que no ha sido pensado aún, aquello que es todavía inédito en el mundo del pensamiento, lo cual, me parece, es la obligación primaria de todo filósofo digno de tal nombre.

Ojo: nadie está diciendo que no haya que leer a los pensadores europeos, ¿pero solo a ellos? ¿No saben ustedes que, hace ciento catorce años, José Martí escribió que “el libro importado ha sido vencido, en América, por el hombre natural”? De modo que uno puede, y debe, leer a Jürgen Habermas, pero cantándole, como un pirata del Caribe, me lleva él o me lo llevo yo, pa’ que se acabe la vaina, ay, Jurgencito a mí no me lleva porque no me da la gana. Pero ustedes se han quedado, como sombras, nada más, al fondo de la caverna platónica, y ni siquiera se les ocurre mandar a sus alumnos a ver Matrix, que es puro Platón reloaded.

La gota fría para los profesores de Filosofía. Porque es muy fácil repetir y repetir la cantinela de Michel Foucault –ese mancito (*) francés que le debe un libro, Las palabras y las cosas, a Jorge Luis Borges, un latinoamericano, oh, ¡qué horror!–, pero es arriesgado ponerse a pensar la corrupción colombiana, y lo es mucho más, yo diría que es un deporte de alto riesgo, un bunji jumping de las ideas, aplicarle el rigor del pensamiento lógico a los huecos de la Circunvalar o a por qué la Cámara de Comercio se quedó muda y pálida, sin ningún discurso sobre Barranquilla, lo mismo que ustedes.

Es muy chévere ser pensado por otros, ay, de papayita, en vez de pensarse uno mismo. Porque si no te conoces tampoco puedes hacer filosofía, seamos serios, te conviertes en un impostor que posa de amplio y tolerante cuando en verdad es un machista patanoide, y paranoide, corroído por el resentimiento y la envidia.

Ustedes, profesores de filosofía, tienen una cita pendiente consigo mismos, para ver si piensan que piensan, para que se vean pensando que piensan. Mientras tanto, aquí los espero para el duelo, mientras tanto, espero sinceramente que les pase lo mismo que a Moralito, que cuando me oyó tocar le cayó la gota fría.

Nota del Editor

(*) “Mancito” es diminutivo de “man”, hombre en inglés, no confundir con “mansito”, de manso