14/4/12

Antonio Gramsci, teórico de las Superestructuras

Rubén C. Rojas Torres

Estudiar, conocer y analizar la teoría del ideólogo italiano Antonio Gramsci no es fácil por sus conceptos teórico-prácticos que lo llevaron a interpretar el materialismo histórico y dialéctico de Carlos Marx; pero desde otra perspectiva más moderna, esto debido al comportamiento y desarrollo del capitalismo en una fase imperialista, y sobre todo del socialismo como fase de transición y no como un modo de producción estrictamente definido, podemos afirmar que Gramsci ha sido el teórico de las Superestructuras, es decir, el teórico de la ciencia política, de las relaciones de la historia ético-política y con la historia económica-política, por lo que consideramos que la teoría de las Superestructuras es también una teoría de las relaciones entre la infraestructura y la superestructura, la teoría de su unidad y del bloque histórico que lo constituye.

Para Gramsci el significado concreto a la frase de Marx, según el cual son los hombres quienes hacen la historia en condiciones determinadas, analizando todos los momentos y todas las fases del proceso, mediante el cual los hombres toman conciencia en el plano ideológico de las tareas históricas que tienen que resolver y al mismo tiempo, está en el plano de la organización.

Podemos afirmar que Gramsci ha sido el teórico de las Superestructuras, o sea el teórico de la ciencia política, de las relaciones entre la sociedad civil y el estado, de la lucha por la hegemonía y la conquista del poder, de la evaluación del consentimiento y la fuerza, de las relaciones de la historia económica-política o sea el teórico de la función de los intelectuales y del partido político. Los Cuadernos desde la cárcel que se han publicado y que fueron el producto de su pensamiento por largos años en prisión, y que le causaron la muerte a una edad muy joven, pero que lo fortalecieron e inmortalizaron con sus grandes obras y pensamiento universal, aportaron al mundo una visión diferente de ver las ideologías hacia el proletariado y sobre todo las luchas de clase, considerando a Gramsci como una de las más relevantes figuras de la cultura y la política italiana del siglo XX.

Antonio Gramsci, considerado el gran teórico y aportador al mundo de una teoría modernista y adecuación a los tiempos de la doctrina marxista, estudió Filología y Lingüística en la Universidad de Turín y fue el fundador de la revista L’Ordine Nuovo, la cual constituyó un hito en el nivel teórico del marxismo italiano, apostando Gramsci a que el pensamiento y la praxis marxista tuvieran la altura necesaria para que pudiese alcanzar su plena efectividad revolucionaria y con la labor periodística constituyó un serio intento de reforma intelectual y moral, inspirado en el precedente idealista del maestro italiano Benedetto Croce, para la fundamentación del marxismo en una gran labor de esclarecimiento y crítica de los basamentos sociológicos de la cultura nacional italiana.

Como dirigente político, y que por cierto fue el fundador del Partido Comunista Italiano al lado de Palmiro Teoglati, también se convierte en teórico organizador de los Consejos de Fábrica para la organización del proletariado italiano en sus centros de trabajo, siendo diputado (estos personajes son los verdaderos representantes populares), no obstante su inmunidad parlamentaria que gozaba, fue detenido y condenado a 20 años de prisión por el régimen fascista , donde ante las difíciles condiciones de salud que tuvo que sufrir, redactó desde la prisión sus Quaderni del Carcere (Cuadernos desde la cárcel) que lo han consagrado como una autoridad moral del movimiento obrero internacional.

Toda su obra queda estructurada como una finalidad de determinar un renacimiento del marxismo y de elevarlo a una concepción filosófica, además de elevarlo a una creación de una cultura integral, no eliminando al marxismo de un concepto central de la práctica, sino proporcionando la más profunda concepción de que esta se ha alcanzado en la literatura marxista, considerándose por estas concepciones la filosofía de la praxis que para Gramsci no se daba todavía bajo una forma propiamente filosófica en un sentido coherente y organizado. En su polémica con Benedetto Croce, quien reducía al marxismo en una metodología histórica, Gramsci postulaba una premisa teórica: la filosofía de la praxis está por elaborar lo que no existía potencialmente, sino por el contrario que incumbe a los seguidores de Marx y Engels a desarrollar lo que estos han dejado en germen.

La identificación filosófica, política e histórica constituye el núcleo de la concepción gramsciana de la filosofía, que para Gramsci en efecto, la política es el primer momento donde la filosofía se encuentra en la fase simple y elemental, por consecuencia, la filosofía concebida como reflexión crítica es también política, es decir acción permanente y en este sentido su identificación con la política significa realización concreta y necesaria de una teoría o de una concepción del mundo. Gramsci no se desentendió de las ciencias naturales, al igual que Lenin, profundizó en la problemática de la física contemporánea para poder fundamentar científicamente la noción de objetividad y así poder contribuir a resolver el arduo problema de la relación entre ciencia y filosofía.

Por su atención, muy especial, que dedicó a la relación entre base o sea la infraestructura y superestructura, la función del bloque histórico y su interconexión entre ambos aspectos de la formación histórica, es por tal razón su extensiva investigación del papel de los intelectuales como funcionarios de las superestructuras y la distinción ya clásica entre intelectual tradicional e intelectual orgánico, donde reviste también su diferenciación entre ideologías históricamente orgánicas e ideologías arbitrarias, así como el conjunto de su amplio trabajo acerca de la cultura, para explicar las causas del hundimiento final del sistema del denominado socialismo real, o sea, el eurocomunismo, que a la fecha no tuvo ningún significado real histórico de cambio sustancial para la sustitución de un régimen por otro más avanzado en cuanto al cambio radical como se pensaba cuando la antigua URSS y el bloque socialista: Rumania, Hungría, Polonia, etc., aún sigue vigente el pensamiento de Antonio Gramsci.
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