30/4/12

Sobre el concepto de Revolución Pasiva

Dora Kanoussi & Javier Mena

La revolución pasiva tanto en su carácter de categoría de análisis histórico, como cuando es la base del análisis político, se refiere específicamente a una fase o época histórica determinada.

Para Gramsci significa que una misma categoría adquiere contenido diferente según la clase y, por tanto, la fase histórica que explica, y según si se trata del ascenso de una clase o su crisis: las hegemonías burguesas y proletaria, son en esencia distintas en sí, y su contenido es otro, según si con ello se habla de la fase de ascenso o decaimiento de la clase en cuestión.
Gramsci, América Latina y la revolución pasiva

El fondo gnoseológico de este historicismo, es la afirmación de Marx en el sentido de que ninguna sociedad desaparece sin haber agotado sus posibilidades de desarrollo y que ninguna nueva surge sin que existan para ello las condiciones materiales.

La Revolución mexicana / Una lectura desde Gramsci

Revolución @ Diego Rivera
A diferencia de la mayoría de las revoluciones que signaron el siglo XX, la Revolución mexicana sorteó con éxito el totalitarismo, ese virus que convirtió a las grandes utopías socialistas en una atroz pesadilla de control político. Apoyándose en Antonio Gramsci, Sergio Ordóñez y Paty Montiel bosquejan en este lúcido ensayo las claves de ese «éxito» y adelantan algunas respuestas a la actual crisis del poder político en México.
Sergio Ordóñez & Paty Montiel
Introducción

El objetivo de este ensayo es mostrar que en el largo periodo conocido como «la Revolución mexicana» tiene lugar un proceso de  revolución pasiva que devendría en la conformación de   un bloque histórico corporativo en México, así como argumentar que a finales de los años ochenta y los primeros noventa se verifica un intento (fallido) de construcción de un nuevo bloque histórico, por medio del proceso ideológicamente aglutinado en el liberalismo social.

Para ver el siglo XXI con la lente de Gramsci

Foto: Texto de una carta
y los lentes de Gramsci
Alberto Burgio
Traducción del italiano por Joaquín Miras

  • Publicamos un fragmento del volumen Por Gramsci. Crisis y potencialidad de lo moderno, del estudioso de Gramsci Alberto Burgio. El  liberalismo como respuesta restauradora ante la expansión de los derechos del trabajo. Las sociedades occidentales se encuentran metidas de lleno aún en una clásica “revolución pasiva”, que sin embargo “no ha logrado una normalización del paisaje político”
Vivimos una grave crisis democrática. No se trata de una condición excepcional ni anómala. Se puede sostener, con una aparente paradoja, que el estado de crisis es la condición normal de la democracia, la cual es, tengámoslo muy en cuenta, un proceso. Lo que llamamos democracia es el proceso de conquista de la capacidad de autogobierno por parte de los cuerpos sociales. Es la dinámica expansiva de la ciudadanía que, con palabras claras y sencillas, Gramsci denomina “transformación molecular de los grupos dirigidos en grupo dirigente” A esta crucial dinámica se le suman inevitablemente contradicciones y conflictos. Es decir, crisis: provocadas por la permanente tensión entre inclusión y  exclusión (entre tendencias “expansivas” de la clase dominante y tendencias “represivas”), y destinadas a influir sobre la estructura de los sujetos (sobre los confines del demos), sobre la forma de los poderes, sobre la lógica y la finalidad de su ejercicio.

Así definida, democracia es sinónimo de modernidad. La potencial coincidencia entre ciudadanía y cuerpo social (población) es en efecto, la esencia del “proyecto de la modernidad”. Esto implica que la totalidad de la historia de la modernidad se entiende a la luz de una peculiar dialéctica entre variantes y constantes: las crisis cambian a lo largo del tiempo  (son diversos los conflictos que han ido marcando el proceso,  al igual que diversos son los sujetos que en ellos se ponen a prueba) sobre el fondo de la crisis (el proceso de conquista de la autonomía por parte de los cuerpos sociales) que constituye aquí el contexto invariable.

Pero, precisamente: estas crisis son distintas la una de la otra. Su carácter –progresista o regresivo – depende de la composición de las fuerzas predominantes. La grave crisis democrática con la que hoy día nos vemos obligados a ajustar cuentas está determinada por una poderosa tendencia a la (re)apropiación privada de todo aquello que tiene valor: bienes materiales e inmateriales, recursos económicos, energéticos, y ambientales, poderes e instituciones; redes recomunicación; saberes, lenguajes y formas del imaginario. Este proceso de (re)privatización de recursos e instrumentos que en un periodo reciente del desarrollo histórico habían sido trabajosamente conquistados por lo público (por el demos)  impone a la actual crisis un carácter decididamente regresivo (…).

Una nueva oligarquía

La expansión neoliberal del mercado –característica de la actual crisis democrática-  se lleva a cabo mediante el predominio de sujetos privados que (re)conquistan funciones que en el pasado  habían dependido de  la esfera pública. Empresas multinacionales, organizaciones multilaterales (Organización Mundial del Comercio, Fondo Monetario Internacional, Banca Mundial) e instituciones privadas (fondos de inversión, y grandes concentraciones bancarias) disponen de recursos y poderes comparables a los de muchos Estados nacionales. De aquí surge un conflicto sobre la soberanía en el que, cada vez con más frecuencia, acaban sucumbiendo estos últimos. No ya –dejémoslo claro- en el sentido de su, aunque solo sea, tendencial desaparición, tal como  había sido “previsto”, de forma aventurada, por parte de tan afortunadas como improbables teorías “imperiales” y por sus variantes subordinadas. Sino en el sentido de su frecuente renuncia al propio estatuto de entes públicos por excelencia, para convertirse ellos mismos, con toda su fuerza normativa, coercitiva y militar, en portavoces y garantes de los intereses privados(…)
No se trata por lo tanto sólo de economía, sino también de sistemas políticos. En la medida en que se rediseña las relaciones de fuerza en las sociedades concediendo un poder exorbitante al capital y a la empresa, el neoliberalismo   no incide solamente (deslocalizando, precarizando, financiarizando) sobre la producción y sobre las condiciones materiales del trabajo. Redefine también los poderes políticos en su conjunto, y los objetivos que éstos persiguen. Para utilizar las palabras de Gramsci, es un “retorno a la pura economicidad” , como consecuencia de la cual la política queda inmediatamente “conectada a la economía”

El “trentenio republicano”

Por lo demás el mismo Gramsci es uno de los más lúcidos críticos de la presentación ideológica del liberalismo como desaparición de la política, como renuncia al Estado (“mínimo”), a interferir en los acontecimientos de la economía. No se recordará nunca suficientemente la página de los Quaderni del carcere //1// en la que Gramsci subraya hasta qué punto es el liberalismo “una “reglamentación” de carácter estatal”, que es “introducida y mantenida por vía legislativa y coercitiva” y constituye  “un programa político, destinado a cambiar, en cuanto triunfa, el personal dirigente de un Estado y el programa económico del mismo Estado, esto es, a modificar la distribución de la renta nacional” (…)

Con toda probabilidad, para explicar el triunfo de lo privado con el que estamos obligados a hacer la cuentas es necesario volver a pensar por completo la segunda mitad  del siglo que hemos dejado a nuestras espaldas. Y para ello es preciso refutar la tesis hobsbawmiana que tanta fortuna tuvo. El siglo XX no es en absoluto un “siglo breve”. Al igual que la Guerra de los Treinta Años que marca al rojo vivo la primera mitad del siglo XX, hunde sus raíces en posconflictos interimperialistas  que estallaron durante los años ochenta del siglo diecinueve; del mismo modo, en lo que concierne al presunto final del siglo XX , es discutible la tesis según la cual ésta se habría consumado con la caída del Muro de Berlín y con la desaparición de la Unión Soviética. Al contrario, el siglo XX aún dura.

La escena mundial no es el resultado tan solo de las consecuencias políticas, sociales y económicas de los acontecimientos de 1989- 1991. Los procesos sobre los cuales estamos reflexionando derivan con toda probabilidad también de los acontecimientos que se  desarrollaron durante la segunda mitad del siglo transcurrido. Tras finalizar la Segunda Guerra mundial, y hasta la mitad de los años setenta, las sociedades occidentales conocieron treinta años de dinámica progresiva gracias a la vigorosa iniciativa del movimiento obrero, a la competición entre capitalismo y “socialismo real” (es decir a la necesidad de poner dique  el impacto hegemónico ejercido por un modelo que de todas formas estaba en condiciones de poder garantizar  el pleno empleo y la exigencia de derechos sociales) y al avanzado marco jurídico-institucional diseñado por las Constituciones postbélicas

En el periodo que va de 1945 a 1975 –que podríamos definir como trentenio republicano- las sociedades occidentales cambiaron de cara. Se abrieron, se integraron, se transformaron, no solamente en el terreno de las libertades civiles, sino también en el plano de la participación democrática y en el reconocimiento concreto de los derechos del trabajo.  No sorprende que esta dinámica progresiva  suscitara una furiosa reacción, que se desplegó, a partir de finales de los años Setenta, con las características de una devastadora “revolución pasiva”. Que aún dura. Aún hoy nos encontramos envueltos en la onda larga de la respuesta que sobrevino tras el proceso expansivo que se desarrolló inmediatamente después de la segunda conflagración mundial. De esta periodización temporal, y de todo cuanto la misma implica, es preciso adquirir plena consciencia si se está verdaderamente interesado en descifrar los procesos que están transcurriendo (…)

La “revolución pasiva”

El concepto de “revolución pasiva” (que Gramsci declara haber extraído  de la obra de Cuoco sobre el “trágico experimento” de la Revolución napolitana de 1799) //2// constituye un esquema  de interpretación que los Quaderni utilizan en relación con fenómenos que son diversos entre sí: la modernización europea acontecida durante el siglo XlX (interpretada por Gramsci como efecto “pasivo” de la Revolución francesa);  y las políticas de estabilización adoptadas durante el siglo XX (durante el periodo histórico inaugurado por la Revolución de Octubre)  con la intención de salir al paso de la “crisis orgánica” del capitalismo. (…). Traer a colación este esquema interpretativo en relación con los últimos treinta años  significa, en consecuencia, formular la hipótesis de que la restauración capitalista promovida por la “revolución conservadora” reaganiano- thatcheriana  ha tenido en el plano macro histórico, una función análoga a la desempeñada por otras “revoluciones – restauraciones”, en particular por la “revolución pasiva” del siglo XX, puesta en pie por los regímenes fascistas (surgidos como antídoto contra el riesgo de contagio revolucionario que durante los Años Veinte amenazó a una gran parte de los países  europeos) y por el New Deal roosseveltiano (concebido como respuesta frente al shock de la Gran Depresión). (…)

En la medida en que reproduce, mutatis mutandis, este escenario, la actual crisis parece presentar un cuadro carente de vías de salida (…). En realidad, si nos detuviésemos en este punto, elaboraríamos una representación unilateral del proceso. Engañosa por ser incapaz de percibir las latentes potencialidades antisistémicas. Ni siquiera durante las más agudas etapas de crisis, en las cuales las fuerzas dominantes desatan su  máxima potencialidad represiva, el proceso logra zafarse de sus propias contradicciones. La dinámica evolutiva de la modernidad sigue siendo inevitablemente dialéctica. Al igual que resulta irreductiblemente dialéctico  el individualismo, que es al mismo tiempo particularismo (cada individuo es, en primer término, para sí, él mismo) y universalismo (cada uno es, sin embargo,  en sí, uno de tantos,  igual que cualquier otro). La “desasimilación” y la tendencia a la recuperación de las dinámicas de casta constituyen tan sólo un aspecto del proceso reproductivo. Junto al cual convive siempre el otro momento, vinculado a la vocación expansiva de la modernidad: a su destino dinámico, inscrito en la necesidad imparable que el capital tiene de ensanchar la esfera de la reproducción. Y que lo obliga a activar, en el corazón mismo de la explotación, un movimiento objetivamente inclusivo. (…)

Crisis y potencialidad de lo moderno

A pesar de todas las apariencias, el diagnóstico de una normalización sustancial del paisaje político global realmente no resulta convincente. Al contrario, parece bien fundamentada la impresión de que está arraigando en el mundo un sentimiento de rechazo en relación con la política inicua y destructiva practicada por los grupos dominantes de los países más industrializados. Difundiendo aversión a consecuencia de la guerra, de la devastación ambiental, de la apropiación privada de los recursos naturales. Alimentando una renovada consciencia sobre el estatuto irreductiblemente público – global (“común”) de los resultados del trabajo global, de la investigación científica, de la interacción comunicativa. Promoviendo movimientos y experiencias de lucha contra la precarización del trabajo (recordemos la batalla ganada contra el “contrato de primer empleo” la primavera pasada en Francia) y por la globalización de los derechos y la gestión pública de los lenguajes, de los saberes, de los “bienes comunes”. Y asumiendo progresivamente las características de una poderosa instancia de legitimación, que cada vez está más cerca de rebasar el límite que separa los sectores más conscientes de la masa despolitizada para conformar a partir de ella misma un nuevo sentido común. .

Y creo posible afirmar lo mismo a propósito de la cálida participación  con la que se sigue, en todas las regiones del planeta, las experiencias de autonomía que se desarrollan en los países (en particular en América Latina) que más recientemente se han sacudido de encima el yugo colonial, y las luchas populares de resistencia y de independencia. Pensemos en la derrota sufrida por los Estados Unidos en el teatro bélico iraquí –casi un nuevo Vietnam- y en la dramática situación en que se encuentra el pueblo palestino. También en el caso de esta participación masiva y de sus premisas “ético- políticas”, no nos encontramos ante hechos acabados, sino ante procesos en curso.  Que sin embargo aluden a las constituciones de nuevas subjetividades críticas, a la  lenta cimentación de un conjunto cada vez más vasto y articulado de fuerzas sociales , políticas y estatales anticapitalistas. (…)

La crisis es lugar de ambivalencias. De inestabilidades, de conflictos y de más o menos poderosas dinámicas progresivas. La dialéctica de la crisis moderna (la tensión entre vectores expansivos y respuestas regresivas) es el gran  tema de los Quaderni del carcere . Incluso cuando se interroga sobre el advenimiento  del fascismo, Gramsci reflexiona desde este supuesto. Por esta razón –prisionero en la cárcel, mientras parte de Europa yacía sometida a la tiranía – declara que aquella victoria es “transitoria”,  al igual que  la derrota sufrida por el movimiento revolucionario en su tentativa de generalizar Octubre. Esta es su lección fundamental, gracias a la cual aún hoy –a los setenta años de su muerte- encontramos en la lectura de los Quaderni  la clave teórica de nuestra época y de su crisis.

Notas del traductor

//1 Antonio Gramsci, Quaderni del carcere,  Ed. Einaudi, Turín  1975 y 2001. 5 vols. Edición a cargo de Valentino Gerratana.  Hay traducción española de Ed. Era de México  en 6 vols. //2 El político y ensayista Vincenzo Cuoco (1780 -1823) participó en la revolución jacobina de Nápoles, de 1798,  que instauró la República Partenopea. Esta república no consiguió sostenerse y fue derrotada  con la intervención de la escuadra inglesa del almirante Nelson. A consecuencia de esa derrota, Cuoco fue encarcelado, y luego debió exiliarse forzosamente en el extranjero. En esta contrarrevolución se produjo además otro acontecimiento histórico de importancia, sobre el cual reflexionaría Cuoco. Las fuerzas reaccionarias, los realistas y la Iglesia  lograron que amplias capas populares se sumaran a la reacción y que intervinieran activamente en el derrocamiento del joven régimen. Cuoco escribió una obra titulada Ensayo histórico sobre la revolución napolitana, en el que acuña el término “revolución pasiva”, del que parte Gramsci para elaborar su nuevo concepto cuya capacidad explicativa es incomparable con la del viejo revolucionario. Una observación más: el autor de este artículo, Del Burgio, se inspira en Gramsci para comprender la actual Revolución pasiva, precisamente por la importancia de la obra política del gran revolucionario italiano. Podemos ver en estas páginas la potencia heurística que poseen las categorías hermenéuticas elaboradas por Gramsci para explicar la historia del siglo XX. En una anterior referencia al mismo,  hemos leído el texto de Gramsci   en el que éste hace el análisis en el que  desenmascara y denuncia lo que en realidad es el liberalismo. Esta cita, importante por sí misma, no deja, con todo de tener un significado añadido dentro del actual debate  ideológico italiano. El Instituto Gramsci, que hoy es orgánico del Partido de los demócratas,  ha elaborado, en los últimos tiempos una nueva interpretación manipulada de las ideas de Gramsci. Su actual director Giuseppe Vacca, y todo el organismo institucional,  presentan ahora al gran revolucionario comunista como un pensador liberal.
www.sinpermiso.info

Apuntes sobre la crisis económica en Antonio Gramsci

María Rosas

“Con Marx, la historia sigue siendo dominio de las ideas, del espíritu, de la actividad consciente de los individuos aislados o asociados. Pero las ideas, el espíritu, se realizan, pierden su arbitrariedad, no son ya ficticias abstracciones religiosas o sociológicas. La sustancia que cobran se encuentra en la economía, en la actividad práctica, en los sistemas y las relaciones de producción y de cambio. La historia como acrecimientos es pura práctica”: Antonio Gramsci

Quisiéramos introducir diciendo que el presente trabajo es tan sólo una aproximación al estudio de la obra de Antonio Gramsci en el que pretendemos hacer algunos señalamientos y aportaciones, para vislumbrar elementos de análisis del actual proscenio como parte de la contribución que dejó el pensamiento del italiano.

Crítica cercenada / La victoria del capitalismo

@ David Ho
Oriol Alonso Cano

El mercantilismo, que caracteriza intrínsecamente al capitalismo, se ha inoculado en todos los ámbitos de la existencia del sujeto. Una prueba de ello lo encontramos en las relaciones interpersonales, tal y como lo formuló magistralmente Manuel Cruz en su premiado ‘Amo luego existo’. En particular, éstas se rigen por una lógica de la mercancía (la pareja, el amigo, el padre, la madre se caracterizan por el hecho de tener un determinado valor de uso –ofrecen apoyo emocional, material….- pero también por tener un valor de cambio –nadie puede considerar a su pareja o amigo, hoy en día, como un ser insustituible, dotado de una especificidad e inconmensurabilidad radical- que, como poco, debería parecernos inquietante.

El sujeto, tal y como afirmaba Herbert Marcuse, ha introyectado a la perfección las leyes que fundan el desarrollo del procedimiento capitalista. Expresado de otra forma, la lógica del capitalismo, gracias a diferentes factores que ahora no pueden elucidarse, ha conseguido constituirse en la forma específica que tiene el individuo para estructurar su percepción de la realidad.

La renta básica / Un camino para encontrar el futuro

@ Adam Quest
Miguel Manzanera Salavert

Especial para Gramscimanía
Puede parecer paradójica la propuesta de una Renta Básica de carácter universal como derecho de ciudadanía, en este momento de depresión económica, cuando se recortan todo tipo de derechos económicos, políticos y sociales.  Pero precisamente por causa de la crisis capitalista, algunos pensamos que éste es el mejor momento para hacerlo.  Por varios motivos.  

Los primeros de carácter solidario, presentan la exigencia de que todo ser humano tenga los recursos suficientes para desarrollar su vida en plenitud. En un momento en que grandes capas de la población española y europea se hunden en la miseria, se hace necesario remediar la situación de los más pobres. Se deben resolver las situaciones desesperadas por razones humanitarias, pero sobre todo para evitar conflictos sociales y catástrofes mayores: es de sobra conocido que sólo una sociedad justa y solidaria puede vivir reconciliada y en paz.  La actual deriva capitalista puede conducirnos a catástrofes similares a las que acontecieron en la primera mitad del siglo XX.
La segunda clase de razones son de índole económica, y contemplan la Renta Básica como un instrumento para el desarrollo social, superando las estructuras económicas del capitalismo.  

La gran mentira de Occidente / Asociar imperialismo con civilización y civilización con bienestar

@ Carl Hammoud
Esteban Mira Caballos

Especial para Gramscimanía
Desde los orígenes de la Civilización ha existido una visión de la Historia única y además excluyente. Las cosas ocurrieron de una forma determinada y cualquier punto de vista alternativo era opuesto a la verdad. Una verdad indiscutible que siempre se ha impuesto desde el poder, es decir, desde arriba. Y es que los regímenes políticos de todos los tiempos han disfrutado de una historia oficial que justificaba su sistema. El Imperio Romano tuvo sus historiadores oficiales al igual que las naciones modernas y, por supuesto, las actuales potencias capitalistas neoliberales.
              
Como es bien sabido, la civilización surgió cuando una o varias personas consiguieron perpetuarse en el poder. Es decir, poder personal y ambición están en el origen de la civilización y, por tanto, de lo que hoy llamamos mundo civilizado. Justo en ese momento aparecieron los grandes imperios que pretendían expandir su poder a costa de los pueblos calificados por ellos mismos como bárbaros. La dinámica del auge y de la decadencia de los imperios ha generado muchas teorías. Una de las más plausibles sostiene que todo imperio necesita una fuerte inversión en materia militar para mantener sus dominios.

Contra el postmodernismo

@ Chiho Makino
Alex Callinicos

“Cuál es la idea de hablar de progreso a un mundo que se sume en la rigidez de la muerte?” Walter Benjamín
“Toda época ha rechazado su propia modernidad; toda época, desde la primera en adelante, ha preferido la época anterior.” Walter Map

La versión original de este libro fue publicada en inglés en 1989. En cierta medida, su tono refleja las peculiaridades culturales y políticas del ambiente que predominó en los países de habla inglesa a fines de los años ochentas. Después de todo, era la época de Reagan y de Thatcher, época en la cual las economías occidentales parecían flotar hacia una prosperidad cada vez mayor, sostenida por una ola de especulación en el mercado de valores y en el intercambio comercial acompañada por una retórica generalizada de libre mercado y por una insaciable avidez. La idea de que habíamos entrado en una época postmoderna, en la cual los viejos temas de la razón y la revolución carecían de validez, fue bien acogida, y esto se debió en gran parte a que correspondía a la experiencia de una generación de profesionales que ascendían en la escala social y que habían renunciado a los sueños juveniles de un cambio político radical en favor de una cultura de ostentoso consumo.

Hoy en día, al menos en Europa Occidental y en Norteamérica, la situación económica y política es muy diferente. Lo que los japoneses llamaron la "economía-burbuja" estalló por fin, como sucede con todas las bonanzas basadas en la especulación. Las naciones avanzadas se precipitaron hacia la tercera recesión de importancia en los últimos  veinticinco años. La euforia que rodeó el fin de la guerra fría y el hundimiento de los regímenes de Europa Oriental y de la Unión Soviética, sumada a la creencia de que el capitalismo liberal podía construir ahora un "nuevo orden mundial", se disolvió pronto debido a la caída de la economía y al estallido de encarnizadas guerras en varios de los antiguos países "socialistas".

La guerra cultural y la fabricación industrial del consenso

@ Gwenola Carrere
Néstor Kohan

“Creo que una de las principales fallas en la extensa literatura sobre economía, ciencia política e historia del imperialismo radica en que se presta muy poca atención al papel de la cultura para mantener un imperio”: Edward Said

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Hasta poco tiempo antes de las últimas manifestaciones populares contra el FMI, el Banco Mundial y la mundialización capitalista (Seattle, Davos, Praga, Génova, Porto Alegre, Buenos Aires, etc.) el problema y la temática del imperialismo habían desaparecido en la Argentina y en otros países de América Latina de la agenda cotidiana y del lenguaje políticamente correcto.

Si alguien osaba tan sólo mencionar la penetración cultural norteamericana quedaba expuesto automáticamente a la risa y a la sorna. Ese problema, se decía, pertenece a las viejas películas de espías que supiera hacer Hollywood.

29/4/12

El último libro de David Harvey / Ciudades Rebeldes

Owen Hatherley

David Harvey / Rebel Cities: From the Right to the City to the Urban Revolution  [Ciudades rebeldes: del derecho a la ciudad a la revolución urbana], Verso, Londres, 2012

La creciente urbanización del globo es motivo de frecuente debate y preocupación, lo cual resulta irónico, pues rara vez ha habido una época menos preocupada por cómo crear ciudad como polis positiva, activa, colectiva, en lugar de un hormiguero atomizado, accidental. Los pelmazos del libertarismo aclaman sin sentido crítico la expansión urbana descontrolada, la megavilla miseria o la megaciudad, dependiendo de la ocasión, y la izquierda ambientalista parece aterrada ante la ciudad y todo lo que implica. El geógrafo David Harvey, ha sido durante mucho tiempo una excepción a ambos casos.

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Los ensayos de este libro revisan ciertos juicios del marxismo de la vieja escuela a la vez que registran observaciones igualmente críticas sobre la joven izquierda "horizontalista" dominante, digamos, en el movimiento de "Occupation" ante [la catedral londinense de] San Pablo. Esa posición podría sonar fácilmente  a acosada o rencorosa, y la prosa precisa, informativa y a veces chistosa de Harvey intenta evitar el enojo de sus camaradas contrincantes. Esto sucede menos cuando escribe sobre un capitalismo contemporáneo hoy dominado por "una desagradable excrecencia de ansia humana de codicia y puro poder del dinero". Se muestra escrupuloso y feroz en su desmantelamiento de un reciente informe del Banco Mundial que respetablemente defendía la propiedad de la vivienda como vía para salir de la pobreza y entrar en la ciudadanía urbana, frente al caos de las sub-prime y las ejecuciones hipotecarias, o de modo más preciso, frente a los desahucios masivos de las pobres gentes de sus viviendas porque se les había engañado con hipotecas que no podían permitirse. Resulta muy divertido cuando habla de la creencia conveniente según la cual se trata simplemente de una respuesta a una demanda popular sin mediaciones: "puede que la propiedad de la vivienda sea un valor cultural profundamente asentado en los Estados Unidos, pero los valores culturales florecen de modo notable cuando se promueven y subvencionan con políticas estatales".

La reelaboración que hace Harvey de la teoría política marxista sitúa a la ciudad en lugar primero y principal, en lo que se refiere a su posición como generadora de acumulación de capital, por oposición, digamos, a la fábrica. Esto se justifica con un argumento económico en torno a la importancia para el capitalismo de la tierra, la renta y la especulación antes que la producción; de todos los ensayos de este libro, es el más hecho a medida para los iniciados.    

No es este el caso de su frecuente recurso a la Comuna de París de 1871, breve experimento socialista de autogobierno de la clase obrera suprimido de modo sangriento. Este recurso no proviene del sentimiento sino de su pertinencia. Los comuneros formaban "un tipo de proletariado muy diferente de aquel al que la izquierda otorgaba un papel de vanguardia". Al igual que los trabajadores de hoy, se "caracterizaban por su inseguridad, por empleos temporal y espacialmente difusos, y por ser muy difíciles de organizar sobre la base del puesto de trabajo". Esto tiene sus propios peligros, por supuesto: la comuna, como hace notar, fue un intento de "socialismo, comunismo o anarquismo en una ciudad", que podía ser hambreada y destruida. Sus notas sobre movimientos contemporáneos como las asambleas populares de Porto Alegre tienen esto en cuenta. Así pues, ¿cómo conectar las diversas luchas metropolitanas?

Para Harvey, hay dos adversarios principales de la organización. Uno, el partido de vanguardia del leninismo, es un problema tan lejano que pierde poco tiempo en despacharlo. Vuelve, sin embargo, una y otra vez a la crítica del "horizontalismo", "fetiche de la forma organizativa" que con excesiva frecuencia se queda en lo-pequeño-es-hermoso, una preocupación casi narcisista con el proceso y la interacción personal en la acción a amplia escala, algo que "puede funcionar en el caso de pequeños grupos, pero (resulta) imposible en la escala de una región metropolitana, y no digamos ya para los 7.000 millones de personas que habitan la Tierra". Este rehuir formas de organización que no se den en un plano cara a cara va generalmente de la mano con "fuertes dosis de nostalgia por el érase-una-vez una economía supuestamente moral de la acción común". Para Harvey, la izquierda debe ser moderna y urbana o seguirá siendo impotente.

El localismo a una escala más municipal es analizado por medio de algunas agudas observaciones sobre el rediseño neoprusiano de Berlín, una re-planificación conservadora que, para Harvey, borra el potencial que presentaba la posición de la ciudad entre Este y Oeste, por no mencionar las aportaciones posibles de su población turca. Hay aquí una refrescante voluntad de ajustar cuentas con la política urbana posterior al 68; los movimientos de conservación urbana son descritos como doncellas de la "gentrificación", de modo que Michael Bloomberg [magnate y alcalde republicano de Nueva York] puede sin ironía hablar de "construir como Robert Moses [el más influyente y controvertido de los urbanistas neoyorquinos del siglo XX] , teniendo en mente a Jane Jacobs" [lo contrario de Moses: urbanista crítica, activista y organizadora social], a saber, crear un paisaje de acumulación de capital y limpieza de clase que no es ya de masas y modernidad sino que procede mediante el tradicionalismo urbano, a escala pequeña y discreto. La izquierda no ha aprendido adecuadamente, según Harvey, que "la política neoliberal favorece tanto la descentralización administrativa como la maximización de la autonomía local". Como respuesta, se entretiene en las propuestas del anarquista Murray Bookchin de una asociación de municipalidades democráticas, un "confederalismo" que se asemeje a cientos de Comunas de París.

Pero, ¿cómo llegar a ese punto? Rebel Cities contiene notas breves sobre tres posibles alternativas en el presente. En su vívida presentación de China establece una oposición entre la ciudad de Shenzhen, que se mueve hacia un liberalismo extremo de libre mercado, y la de Chongqing, que obliga a pagar impuestos al capital privado que sufraguen la vivienda municipal y los programas sociales. Pero esto reproduce una "elección polarizada entre el Estado y el mercado", en el que ninguno de ellos es democrático.

Owen Hatherley
El libro concluye con textos muy breves, ligeramente apresurados sobre los disturbios en Inglaterra y la ocupación de Wall Street el pasado año. Respecto a la revuelta, descubre que el ubicuo uso del término "feral" ["animal", "asilvestrado"] "me recordó cómo a los comuneros de París de 1871 se les retrataba como animales salvajes, como hienas, que merecían ser (y a menudo fueron) sumariamente ejecutados"; pero se muestra sorprendentemente remiso a atribuir mucha capacidad de actuación política a los alborotadores. Es mucho más optimista respecto a "OWS" [Occupy Wall Street], como reivindicación directa y consciente, muy necesaria, del espacio público contra el "Partido de Wall Street". No hay críticas aquí, lo que resulta bastante justo; acaso se trate de un edulcorante de los mordaces argumentos que aparecen en otras partes de este libro.

Owen Hatherley, afilado crítico de arquitectura y urbanismo, es autor de Militant Modernism (Zero Books, 2009); A Guide to the New Ruins of Great Britain (Verso, Londres, 2010) y Uncommon (Zero Books, 2011) sobre el grupo "pop" británico Pulp.

Alain Badiou dice que todo lo que necesitas es amor

Viva el amor @ Catherine Suchocka
Alain Badiou es un pensador que podría llamarse polifónico: ha abordado la filosofía y la política, la historia, el marxismo y la vida contemporánea, pero siempre parece haberlo hecho con la mirada puesta en el presente: buscando los modos en que el pasado puede ayudarnos a construir un futuro mejor. [Badiou fue invitado a que] desplegara ese mapa de su pensamiento por el que orbitan las revoluciones árabes y el desastre ecológico, el duelo por las revoluciones del siglo XX y la salud del capitalismo, el mercado de las opiniones contra la comunidad de las ideas y, fundamentalmente, el amor como centro de gravedad ineludible a partir del cual comenzar la construcción de una nueva forma de futuro.

Eduardo Febbro

Pensar el mundo a la velocidad que va; las revoluciones árabes; el colapso ecológico; el movimiento de los indignados; la crisis sistémica del capitalismo. Pensar también las matemáticas, la poesía; y pensar también lo que no tiene tiempo y nos compromete más que cualquier otra cosa: el amor.

Siempre tendremos a Michel Foucault

La obra de Michel Foucault se fue derramando como una generosa herencia más allá de sus obras clásicas. Al calor de una abundante cantera de entrevistas y clases, pensadores como Pierre Macherey y el argentino Edgardo Castro continúan la tarea de explorar los arrabales de un pensamiento vigente.

Fernando Bogado

Michel Foucault se ha convertido en un nombre insoslayable para la filosofía en los últimos años, al menos así lo prueban la impronta que ha dejado en la corriente biopolítica italiana, los particulares devenires de la filosofía francesa, las diversas corrientes antiinstitucionales que se vienen desarrollando desde mitad del siglo XX o, incluso, en la lectura e incidencia de su producción filosófica en nuestro país o en países vecinos como Brasil. La aparición de Lecturas foucaulteanas, de Edgardo Castro, y De Canguilhem a Foucault, de Pierre Macherey, proponen volver a este pensador para entender su herencia intelectual, en el caso del primero, o la emergencia de su originalidad filosófica, en el caso del segundo.

Leon Trotsky y el cine / Íconos y alcohol

Leon Trotsky
@ Vassilis Andreoulakis
El alcohol, razona Trotsky, proporciona felicidad inmediata, autoconfirmación exaltada, olvido de las penurias, obnubilación intelectual, elusión de la muerte; la religión, a su vez, entretenimiento, contacto humano, alienación confortable, garantía de afecto, espacio tranquilizador de la fiesta: ni el alcohol es un bien indiscutible ni la religión necesariamente una comprensión de la trascendencia.


“De todas las artes el cine es para nosotros la más importante”: Lenin

Noé Jitrik

El Gabinete del Dr. Caligari
Demián Paredes intenta, y a veces lo logra, hacerme compartir su fascinación por la figura de León Trotsky, su vida, su obra y aun, y sobre todo para él, la trascendencia que tendría su pensamiento político en su proyección sobre el presente y el futuro de la sociedad, de la traumatizada y permanentemente en crisis sociedad marcada, determinada y sofocada por el capitalismo y los férreos sistemas que engendró.

Con Nietzsche, contra Nietzsche

“Creo que la filosofía no es posible más que como un fragmento. En forma de explosión. Ya no es posible ponerse a elaborar capítulo tras capítulo, en forma de tratado. En este sentido Nietzsche fue sumamente liberador. Fue él quien saboteó el estilo de la filosofía académica, quién atentó contra la idea del sistema. Ha sido liberador porque tras él puede decirse cualquier cosa... Ahora todos somos fragmentistas, incluso cuando escribimos libros de apariencia coordinada. Va también con nuestro estilo de civilización.” E.M.Cioran

Luis Roca Jusmet 

Especial para Gramscimanía
Nietzsche escribe en fragmentos, fragmentos que hieren, que socavan las creencias habituales, que son intempestivas y que hacen pensar. Afortunadamente el filósofo alemán no construye un sistema y podemos quedarnos con lo que queramos de todo lo que dice.

Me gustaría hablar de la ética, la moral y la política según Nietzsche. Pero antes voy a definir los tres términos de la manera que me parece hoy más fecunda. En primer lugar hay que decir que la diferencia entre ética y moral aparece de manera confusa. En algún contexto se utilizan como sinónimos y en otros se considera que la ética es la reflexión crítica sobre la moral. El uso que yo le daré es el de considerar la ética como arte de la vida, recuperando un sentido antiguo que en la filosofía contemporánea recupera Michel Foucault.

28/4/12

¿Es posible que todos seamos filósofos?

@ Roberto Weigand
Si es por pensar y juzgar, todos somos filósofos, decía Antonio Gramsci. Vemos y nombramos, damos sentido a las cosas y evaluamos. Ahora bien, con frecuencia eso lo hacemos con mucha prisa: y como es apresurado frecuentemente lo hacemos con creencias o ideologías que se nos imponen. ¿Qué es lo preferible? ¿Hablar de prestado, pasivamente? No, responde Gramsci. Hay que pensar y juzgar con autonomía y con crítica: cada persona debe interrogarse sobre lo que hay, sobre lo que ocurre y sobre sí misma, participando activamente en la historia del mundo. Si no lo hacemos nos impondrán opiniones e ideas ajenas: nos someteremos con docilidad.

Todos somos intelectuales. Discurrimos y creamos, nos expresamos e intervenimos en la sociedad. Son intelectuales quienes cumplen esa función y quienes se comprometen públicamente, analizando y exponiendo sus resultados. En principio, no todas las personas desempeñan dichas tareas.

Crisis global y colapso civilizatorio

Crisis @ Carl Hammoud
Esteban Mira Caballos

Especial para Gramscimanía
Desde 2009 estamos asistiendo a la mayor crisis global del capitalismo en sus varios siglos de existencia. Éste sistema se ha caracterizado siempre por las crisis periódicas, pero todo parece indicar que la actual no es una más, sino la última, es decir, el inicio de la agonía de un enfermo terminal que tiene los días contados. Y es que el capitalismo neoliberal, una especie de totalitarismo económico como afirma Juan Pedro Viñuela, nos está llevando a un callejón sin salida, es decir, a altas cotas de desigualdad en el mundo y al agotamiento de los recursos. Es obvio que las reservas naturales del  planeta son limitadas mientras que el capitalismo se basa en el consumo ilimitado, un modelo absolutamente insostenible que nos terminará pasando factura.

Reivindiquemos la ética, la moral y sobre todo la política contra la deriva capitalista

Libro de aventuras @ Selçuk Demirel
Luis Roca Jusmet

Frente a la deriva a que nos conduce el capitalismo, totalmente irracional e insostenible, aparecen diferentes registros desde los que pueden plantearse críticas radicales a su lógica devastadora. Unas son éticas, otras son morales y otras son políticas.

Especial para Gramscimanía
La diferencia entre ética y moral es confusa : para algunos son sinónimos, porque se usan de manera indistinta, para otros la ética es la reflexión crítica sobre los sistemas morales. Pero para mí lo más fecundo es recuperar el sentido originario de la ética, entendido como arte de vida, como búsqueda de la buena vida. Lo distinguimos así de la moral como algo referido al otro, a  nuestras obligaciones con el semejante. Aristóteles fue el primero que entendió la ética como el camino a la felicidad, que no era otro que el desarrollo de nuestras capacidades, de nuestro potencial humano.

Pensar para saber vivir / La filosofía es la única disciplina que se plantea las grandes preguntas que afectan a todo el mundo

Nuevas colecciones de libros, espacios de debate y programas de radio y de televisión surgen con el propósito de llevar el pensamiento a una amplia comunidad de lectores, oyentes y espectadores que buscan “herramientas para entender lo que pasa”

Francesc Arroyo

Tardo un mes en convencer a los alumnos no ya de que lo que explico es interesante, sino de que tiene sentido”. La afirmación es de un profesor de filosofía de secundaria y refleja el desánimo de quien sabe que parte de quienes asisten a sus clases lo hacen por obligación, sin interés por la materia o, lo que es peor, convencidos de que lo que allí se explica no tiene nada que ver con el mundo. Para algunos, la continuidad de la asignatura en los planes de estudio garantiza horas de clase y el sustento.

Desafíos actuales de la teoría crítica frente al posmodernismo

La vida propia de las ciudades 
@ Martin Jarrie
Néstor Kohan

 “Lo que anuncia ser un proyecto más inclusivo que el socialismo tradicional en realidad lo es menos. En vez de las aspiraciones universalistas del socialismo y la política integradora de la lucha contra la explotación de clases, tenemos una pluralidad de luchas particulares desconectadas que concluye con una sumisión al capitalismo. El proyecto socialista debe enriquecerse con los recursos y los conocimientos de los «nuevos movimientos sociales» (ahora no tan nuevos), no empobrecerse recurriendo a ellos como una excusa  para desintegrar la resistencia al capitalismo”: Ellen Meiksins Wood

Balance crítico impostergable

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Actualmente, a pocos años de haber comenzado el nuevo siglo y el nuevo milenio, se suceden distintas experiencias de lucha, enfrentamiento y rebeldía contra el llamado “nuevo orden mundial”. Desde las movilizaciones masivas y globales contra la guerra imperialista (en Irak y Afganistán) hasta el rechazo de la intromisión norteamericana en diversos países latinoamericanos (como en Venezuela, Cuba, Colombia, etc). 

27/4/12

El marxismo crítico de Adolfo Sánchez Vásquez

Néstor Kohan

El pensamiento marxista en América Latina, tiene en Adolfo Sánchez Vásquez uno de  sus máximos exponentes. Analítico, crítico y reflexivo, este compatriota ha realizado una interpretación y actualización de Marx de extraordinario valor para la teoría social y la realidad política de nuestras sociedades; es más, enfrenta con total acierto las críticas del pensamiento único y el escepticismo epistemológico de la postmodernidad.

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Abstract

Marxist thought in Latin America finds in Adolfo Sánchez Vásquez one of its maximum exponents. This citizen, analytical, critical and reflexive, has made an interpretation and update of  Marxism of extraordinary value to social theory and political reality in our societies. He confronts with total success the criticisms of singular thought, and the epistemological skepticism of post-modernity.

Francia / La política anticapitalista en crisis

Alex Callinicos

Sin duda, la crisis económica y política ha acelerado un proceso general de radicalización política, visible, por ejemplo, en el impacto de Occupy Wall Street durante el invierno de 2011-2012. Pero estos acontecimientos no han dejado atrás la cuestión de cómo la izquierda radical organizada ha respondido a la crisis.
English  

Pocas veces ha sido más relevante la famosa cita de Marx: "La gente crea su propia historia, pero no lo hace como quisiera; no bajo una circunstancias elegidas por ella misma, sino bajo unas circunstancias que existían previamente, heredadas del pasado.

Filosofía Política de la responsabilidad socialista en materia de comunicación

Fernando Buen Abad Domínguez

Este trabajo, a pesar de sus limitaciones, se propone ser un ejercicio de comunicación que asuma su responsabilidad política, desde el campo de la Filosofía, para ponerse al servicio de la revolución socialista que recorre al mundo. 

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Este trabajo asume su responsabilidad socialista con la verdad que emerge de la lucha de clases y que, en cantidad y en calidad, demuestra que el único Futuro, emancipado y digno para los seres humanos dispuestos a superar al capitalismo, es la unidad. Este trabajo insiste en la necesidad de librar una batalla contundente contra la ideología de la clase dominante, contra los medios de comunicación burgueses y los modos de infiltrarse en las conciencias y en la vida cotidiana... En suma, contra su uso como armas de guerra simbólica y sus consecuencias nefastas en el ámbito de la cultura.

26/4/12

Manuel Sacristán Luzón / Notas, reflexiones, aforismos

Esta antología de cierre -provisional: nuevas amenazas se ciernen sobre la paciencia y cabezas de lectores y lectoras- es una selección, breve y parcial, de algunas notas, aforismos y reflexiones del traductor de Platón, Gramsci, Marx, Engels, Marcuse, Adorno, Lukács, Taton, Thompson, Benjamin y Quine. Una pequeña (y, con ello, injusta) muestra -el caudal, también en este caso, es enorme- que es también indicio, en mi opinión, de la relevancia de un ámbito, el de la política y sociología de las ciencias, amén del de la metodología de las ciencias sociales, que demanda (cortésmente) nuevas publicaciones de Sacristán con materiales inéditos.

Gracias a todas y a todos por la lectura. Sin atisbo para la duda, como acaso él mismo hubiera escrito, Sacristán hubiera fechado esta antología el 1º de Mayo; yo lo hago apenas entrado el solsticio de invierno, bastantes días después del recuerdo de la revolución de octubre y de aquella lucha imposible de los pueblos y ciudadanos ibéricos contra el fascismo (anti) español y europeo que, según todos los indicios, con cables, o incluso sin ellos, no parece que haya finalizado del todo.

Los últimos años de Marx en su correspondencia

Una conferencia de 1983, en el primer centenario del fallecimiento de Karl Marx

Manuel Sacristán Luzón

El siguiente esquema es el guión de una conferencia que Sacristán dictó en Madrid el año del primer centenario del fallecimiento de Marx, probablemente en la facultad de filosofía de la Universidad Complutense. Desconozco la fecha exacta. Creo que existe una grabación de su intervención que no he sido capaz de localizar. 

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Se incorporan al texto que aquí se ofrece las fichas anotadas que Sacristán usó en su intervención y a las que hace referencia en su esquema. La documentación puede consultarse en Reserva de la Biblioteca Central de la Universidad de Barcelona, fondo Sacristán. Según testimonio de algunas personas que asistieron a la conferencia (Josep M. Domingo, Toni Domènech, Albert Domingo Curto, entre ellas), estuvo a la altura de sus mejores intervenciones.

Publicidad, arte y propaganda / Obsolescencia programada y dolores de cabeza

Libro libre @ John Frederick Peto
Jon Juanma

“Lo mucho se vuelve poco con desear un poco más”: Francisco de Quevedo y Villegas (1580/1645).

Especial para Gramscimanía
Usualmente la publicidad se nos presenta como un formato o conjunto de estrategias que las empresas emplean para dar a conocer sus productos entre un público potencialmente interesado (target en inglés). Una función aparentemente diáfana: conectar las necesidades de los usuarios con las soluciones ofertadas por las empresas. En un principio, con el advenimiento del consumo de masas fruto de las necesidades de la sociedad industrial incipiente en el siglo XIX, la publicidad realmente cumplió ese papel de Celestina entre empresas y usuarios.  

25/4/12

Eric Hobsbawm nos dice Cómo cambiar el mundo

Esteban Mira Caballos

Hobsbawm, Eric: Cómo cambiar el mundo. Marx y el marxismo 1840-2011. Barcelona

Especial para Gramscimanía
Este libro es fruto de una compilación de trabajos presentados por el autor a lo largo de varias décadas, unidos a otros nuevos. Empieza con un novedoso ensayo sobre Marx en la actualidad en el que pone de manifiesto la necesidad que tenemos ahora más que nunca de observar el espíritu marxista. Como dice Hobsbawm, Karl Marx nunca ocupó altos cargos políticos, administrativos ni docentes. Incluso, su obra despertó poco interés en un primer momento, siendo su éxito póstumo. Actualmente, la obra de Marx puede considerarse la obra más influyente en toda la Edad Contemporánea. Lo que nos descubre el autor en este ensayo es que el filósofo alemán no sólo ha sido un pensador para el siglo XX sino también, y muy especialmente, para el XXI. Así, por ejemplo, si ponemos su nombre en cualquier buscador encontramos un número de entradas tan abismal que solamente es superado por dos personajes: Einstein y Darwin.

Una crisis estructural conlleva un nuevo orden social

Alberto Garzón Espinosa

La actual crisis económica está revelando que los gobiernos e instituciones internacionales están profundamente despistados al respecto de lo que deberían hacer para resolver la crisis. Mientras el Fondo Monetario Internacional (FMI) ofrece soluciones antagónicas a las que proponen otras instituciones, como por ejemplo el Banco de España y el mismo FMI de hace algunos años, la Comisión Europea ha anunciado recientemente también que modifica su política respecto a cuestiones tales como el salario mínimo interprofesional -ahora le parece una herramienta útil para salir de la crisis.

24/4/12

La batalla de Moscú como hito crucial de la Segunda Guerra Mundial

Serguei Varshávchik

Hace 70 años, el 20 de abril de 1942, finalizó la batalla de Moscú que determinó el desenlace de la Segunda Guerra Mundial y el curso de la historia. Una quinta parte de las bajas por ambas partes se registró en Moscú.

La Batalla de Moscú  

Las graves pérdidas que sufrieron ambas partes durante la batalla de Moscú ponen en evidencia lo encarnizados que eran los combates. Desde finales de septiembre de 1941 hasta el 20 de abril de 1942, las tropas soviéticas perdieron 1.806.123 efectivos, y las alemanas, 581.900.