7/3/12

Terence K. Hopkins / Una nota sobre el concepto de hegemonía

En el trabajo realizado hasta ahora por analistas de sistemas-mundo, la hegemonía ha sido definida como un patrón cíclico, una preeminencia repetida tres veces de un primus inter pares (Wallerstein, 1983), o como un patrón evolucionario de etapas (Arrighi, 1990). Me gustaría sugerir una tercera posible conceptualización, una que usa el término para significar un “momento” (histórico) de un sistema histórico, la economía-mundo capitalista.


Wallerstein intituló un artículo temprano “El ascenso y futura desaparición del sistema capitalista mundial” (1974). Sugiero expandir el título por un “momento” adicional para que así hablásemos del ascenso, dominio, y desaparición de la economía-mundo capitalista como sistema social histórico. En este caso, podríamos sugerir tentativamente la correlación de las tres hegemonías y los tres “momentos”: La hegemonía holandesa con el ascenso, la hegemonía británica con el dominio, y la hegemonía estadounidense con la desaparición del sistema.

Hay un poco más de teleología en nuestro trabajo de lo que nos gusta admitir. Algo ocurrió, y nos esforzamos mucho en mostrar por qué. Lo que a menudo somos débiles al mostrar es que las alternativas históricas igualmente realistas a la que llegó a prevalecer (“tuvo éxito”) fueron por eso, o muy al contrario, eliminadas Dehio trata con las alternativas en The Precarious Balance (1962), pero creo que necesita ser mostrado específicamente que una economía-mundo capitalista fue una alternativa histórica realista al imperio-mundo. De seguro, había mucho con que los holandeses tenían poco que ver —por ejemplo, los ingleses y la derrota del vendaval de la Armada, o la Reforma—. Pero los holandeses (y otros) proporcionaron (¿inventaron?¿elaboraron?) las “instituciones” iniciales de una “economía-mundo” (centrada en el norte de Europa).

Cronológicamente, el momento de la hegemonía británica abarca el período de incorporación de virtualmente todas las partes del globo que todavía permanecían afuera de la operación del sistema. (Pero sólo “virtualmente”; véase por ej., Fanon, 1963). La burguesía (europea) nos dicen, “creó un mundo a su propia imagen” (Marx, 1948 [1848]). Pero este es mucho más un mundo (globo) imperial que un mundo (globo) de libre comercio. Este último podría marcar relaciones entre los rivales, pero aquél define las relaciones con todos los otros. Sin embargo, el imperio británico (y el francés y los otros) eran de la economía-mundo capitalista como sistema social histórico, no alternativas a ésta. Las alternativas realistas de Dehio fueron los esfuerzos tempranos de Napoleón y los esfuerzos tardíos de Hitler. Y a través de la construcción del imperio, reducida en este período sino a un medio de expansión de la economía-mundo capitalista, todos los otros sistemas existentes de sustento, como alternativas históricas a la economía-mundo capitalista, fueron eliminadas. La economía-mundo capitalista como sistema organizador fue traída durante la hegemonía británica hacia el “dominio” global, aunque exactamente lo que implica esta metáfora aún no se ha esbozado. Todos los demás sistemas de sustento fueron eliminados, paralizados, y hecho dependientes de la acumulación de capital de los capitalistas, o llevados hacia las colinas y ahí enrejadas como “reservaciones” (cercamientos). El alcance efectivo (¿penetración?) del capitalismo como moralidad, sin embargo, versus el alcance del sistema situacionalmente, sigue siendo una cuestión abierta para muchos pueblos de África y Asia. (Esto es, sin embargo, otro asunto). Y la hegemonía británica, como “momento”, instaló las instituciones de, inter alia, la industrialización, el libre comercio interestatal (como lo contrario al mercantilismo interestatal), y un patrón monetario mundial.

Solamente sería en el tercer período, y de esta hipótesis final, de hegemonía sistémica, la de los Estados Unidos, que (a) el imperio —solamente entonces como significa— sería históricamente eliminado y (b) las redes relacionales trans-estatales de un carácter global serían formadas. Asumamos que la interestatalidad y la estatalidad (autoridad central más sociedad civil) que llegaron a la existencia histórica durante la hegemonía holandesa, y esparcida entonces globalmente como idea y práctica durante la hegemonía británica, no fuera una “superestructura” a la acumulación capitalista de capital sino mecanismos (de dominio) integrales al proceso organizador de la economía-mundo capitalista como sistema histórico. Entonces, las erosiones a la interestatalidad/estatalidad serían erosiones de la acumulación capitalista.  El período inicial de la rivalidad Alemania-Estados Unidos por la sucesión a la hegemonía vio a un movimiento antisistémico mayor alcanzar el poder estatal, y, poco después del arreglo final llevado a cabo por la guerra de dicha rivalidad, otro lo hizo. También hubo apoderamientos en los Estados de Europa oriental, y más tarde en Cuba, y así sucesivamente. El “Estado” como vehículo vía la red (“sistema”) interestatal para la transición desde la economía-mundo capitalista a la socialista ha fallado, como parecería, totalmente —específicamente, se podría argumentar, que porque la interestatalidad/estatalidad es integral, no superestructural, al sistema histórico-mundial capitalista y que una transición desde este apenas puede llevarse a cabo por una de sus estructuras definidoras—. Pero al sostener el desarrollo capitalista sobre una escala mundial en el curso de su momento de hegemonía, el Estado estadounidense y los Estados aliados y organizaciones formularon un conjunto de procesos (“instituciones”) que son trans-estatales, y así estato-subversivos, en sus trayectorias históricas: la ONU y sus agencias; y los movimientos por los derechos humanos, del ambiente, de las mujeres, y antiracista. En una forma bien contradictoria la forma puntera de la empresa, la transnacional, también se está convirtiendo rápidamente en estato-subversiva.

Por consiguiente: la hegemonía holandesa hizo posible una economía-mundo capitalista como un sistema social histórico; la hegemonía británica clarificó sus apuntalamientos y la movió globalmente al dominio; la hegemonía estadounidense promovió su alcance, marco, y penetración y simultáneamente liberó los procesos que la están trayendo a su desaparición.

Bien, esta es una gran tesis, sin embargo puede ser errónea.

Referencias bibliográficas

Arrighi, Giovanni (1990). “The Three Hegemonies of Historical Capitalism”, Review, 13, N° 3, Fernand Braudel Center
Dehio, Ludwig (1962). The Precarious Balance. Four Centuries of European Power Struggle. Nueva York: Knopf
Fanon, Frantz (1963). The Wretched of the Earth. Nueva York: Grove
Marx, Karl (1948 [1848]). Manifesto of the Communist Party. Nueva York: International
Wallerstein, Immanuel (1974). “The Rise and Future Demise of the Capitalist World System”, Comparative Studies in Society and History, 16, N° 4
Wallerstein, Immanuel (1983). “The Three Instances of Hegemony in the History of the Capitalist World-Economy”, International Journal of Comparative Sociology, 24,  N° 1/2
Título original: “A Note on the Concept of Hegemony”. Publicado en Review, Vol. 13, N° 3, año 1990, Fernand Braudel Center
Traducción: Luis Garrido