11/2/12

Platón y Mao al día con Alain Badiou

El filósofo francés ha publicado un texto "platónico" cuya lectura sirve para reflexionar sobre ciertos aspectos fundamentales, y discutibles, de su pensamiento.

Iñaki Urdanibia Sarasola

Hace no mucho hablaba en este mismo lugar sobre el filósofo francés, nacido en Rabat, Marruecos, en 1937. Ahora con ocasión de su nueva obra aprovecho la ocasión para leerla y volver a repensar / revolver en la (¿inquietante?) línea que guía la obra toda del inagotable y combativo filósofo que le pega, como se suele decir, a todos los palos: intervenciones políticas al hilo de la más rabiosa actualidad, ahí está su serie Circonstances, editadas por Lignes que ya va por la sexta entrega, por no nombrar otras que las hay desde luego, amén de sus libros en los que muestra su megalómana construcción filosófica , además de su infatigable labor pedagógica.

Un pensador contracorriente

Alain Badiou es de los filósofos que no paran ni se arrepienten de su profesión para nada. Así como otros han entonado funerales con respecto a la filosofía o han centrado la mirada de ésta en las artes: Gilles Deleuze en el cine, Jean-François Lyotard en la pintura, o Lacoue-Labarthe en la poesía, sin desechar no obstante, su actividad como filósofos sino variando la temática abordada, Alain Badiou se ha aferrado a los conceptos fundamentales de esta actividad perenne: el sujeto, el ser y la verdad, y lo ha cantado con brío en su Manifiestos por la filosofía ( 1989 y 2009). Conste que los pensadores nombrados son tenidos en gran estima por Badiou que les ha entonado elogiosos homenajes fúnebres, dicho lo cual en la guerra como en la guerra(me refiero a la que se desarrolla en el campo de las ideas, obviamente), no se ha cortado a la hora de enfrentarse enérgicamente con algunos de ellos, por ejemplo, en los tiempos fundacionales, y post 68, de la mítica facultad de Vincennes; muy en concreto con las tendencias anarcoides y deseantes de los dos primeros nombrados que también fueron seguidos profesores del rebelde centro de enseñanza. Qué vamos a decir de su admirado Lacan que se definía como anti-filósofo, lo cual no quita para que valorase su enseñanza y en ciertos aspectos se aprovechase de ella para elaborar su sistema filosófico.

He dicho “sistema” y no disimula el autor de quien hablo su afán de construirlo que no otra cosa es lo que hace obra tras obra; me atrevería a decir, y es un mero decir, por tierra, mar y aire…que traducido a géneros literarios podría nombrarse como libros de filosofía, de ensayos literarios y políticos, de teatro y literatura . Siempre sobre la base del matema, del poema, del filosofema, de la intervención política y del amor, que al fin  y a la postre  va incluido, este último, en la misma etimología de su dedicación profesional. Afirmaba Alfred  Witehead, y cito de memoria, que la filosofía era Platón con notas a pie de página; y desde luego cierto es que con el griego pasa algo parecido a lo que afirmase Michel Foucault, y sigo citando de memoria (la inteligencia de los tontos), con  Hegel al que  se le expulsaba por la puerta y te entraba por la ventana. Badiou no participa del ambiente antiplatónico, ni anti-hegeliano, ni en las tareas de inversión de tales pensadores a las que tan proclive son estos últimos años en que se ha tratado de liberarse de los corsés de las teorías cerradas y dogmáticas. Podría aplicarse a la oleada de la que hablo una cierta obediencia al lema de Mao de que florezcan cien flores, cien escuelas del pensamiento..si bien es claro que la llamada del líder tenía otra significación bien distintas a la que guía a los “disolventes” de los que hablo, que desde luego se han meneado por pagos más libertarios, más flexibles, más diseminados y rizomáticos.

Conste que la postura de Badiou con respecto a estos modernos “sofistas” es ambivalente, ya que  mantiene que “la gran sofística moderna charlatana, estetizante democrática, ejerce su función disolvente, examina los impasses, describe lo que nos es contemporáneo. Nos es tan esencial como el libertino lo fue a Pascal: nos advierte de las singularidades del tiempo”, reafirmando tal necesidad al subrayar que la filosofía platónica se construyó en polémica constante con los sofistas; es decir que dicho de manera más tajante sin ellos no habría habido el sólido corpus del autor de “El banquete”. De este   modo recuerdo un texto recogido por Barbara Cassin en el que Badiou aplaudía las filosofías de, entre otros, Lyotard y congéneres-modernos sofistas- pues le servían a él para seguir su camino en base al necesario desbroce ideológico. La filosofía adopta en su caso, sin disimulo, un “tono guerrero” del que hablaba , y usaba, Jacques Derrida como recientemente ha  analizado Pierre Bouretz en su exhaustivo “D´un ton guerrier en philosophie” ( Gallimard, 2010); él mismo no se cortaba a la hora de enfocar su quehacer como basado en polemos, La cosa viene de lejos por no remontarnos más atrás en el tiempo ( ya hablaba Kant del “campo de batalla( Kampflplatz)”)  se puede recordar las metáforas, y las prácticas teóricas, de Louis Althusser (véase su “Lénine et la philosophie”. Maspero, 1969) de quien por cierto Badiou era aplicado, y aventajado, alumno. Como subraya Philippe Mengue con tino : “si pensar es crear o construir, y o recoger, si es inventar y no imitar lo que es, es también y necesariamente destruir, entrar en guerra contra las otras construcciones rivales o que preceden , en resumen es luchar, es combatir “ ( Guerre ou paix en philosophie?. Germina, 2011)

Si Badiou imparte sus lecciones filosóficas dentro de los límites de lo académico, eso no quiere decir de ninguna de las maneras que se limite a tales lares sino que amplía su filosofar al mundo  sin limitarse a un discurso para colegas o a una forma de expresar su subjetividad o sus sentimientos que le podrían conducir a un ejercicio de estilo o a una práctica masturbatoria cercana al solipsismo. Nada más lejos del filósofo que avanza orientado por la “hipótesis comunista” ( Lignes, 2009), ya que no se puede vivir sin horizonte, según el pensador, nunca ha pensado que se haya  podido y así recurre a tal “hipótesis”  como concepto con el que señalar el horizonte que sin sujeto predeterminado y sin fin inevitable debe funcionar como guía del futuro que ha conducido y debe conducir el deseo de los humanos por emanciparse. Su postura, mutatis mutandis, podría ser comparada con las ideas reguladoras kantianas que impulsan a actuar “como si”, a pesar de que las cosas no estén claras, ni sean inevitables para nada.

Para sustentar tal   la Revolución Cultural y Mayo del 68. Analiza el espíritu de cada uno de los casos, señala las virtudes y las deficiencias y subraya cómo en ellos se recoge el alma de lo que puede llegar, y  cuya bandera ha de ser mantenida en alto por quienes desean y esperan un mundo en el que la explotación y la opresión hayan sido arrojadas, olvidadas ya, a las sucias poubelles de la historia. Dejaré de lado, ya que a todo no se puede llegar y menos en un artículo de este género, el posible optimismo que guía a  nuestro hombre, pero en su apuesta se enfrenta a una corriente dominante en el pensamiento contemporáneo hexagonal, y de más allá de tales fronteras, que afirma con estoicismo barato: “es lo que hay” como quien casi añadiese, al menos por lo bajini, “virgencita, virgencita que me quede como estoy”, con la que está cayendo; combatiendo con furia a aquellos seres de los que hablase Louis Aragon : “…seres de una maldad ruidosa y de los que juraría que se han otorgado la  misión de imponer el reino ciego de la estupidez…Dejad, dejad a los pedagogos del todo va bien esta filosofía que queda totalmente   desmentida en la práctica de la vida” (Le valse des adiuex).
http://www.kaosenlared.net/component/k2/item/7537-badiou-platonismaoísmo.html