29/2/12

Gianni Vattimo / Introducción a Heidegger: Ser y tiempo

Enrico Castellani (Italia)
Superficie blanca Nº 18
Presentar o entender el pensamiento del filósofo alemán Martin Heidegger en muchas ocasiones resulta un tanto difícil, principalmente cuando se abordan ciertas traducciones y no el texto en la lengua vernácula, no obstante, a lo largo de la historia algunos filósofos han tratado de explicar y  delimitar los términos para una mejor comprensión. Pretendemos abordar a grandes rasgos el primer apartado titulado “Ser y tiempo” de la obra Introducción a Heidegger de Gianni Vattimo, la cual, es considerada como uno de los sobresalientes textos introductorios a la filosofía de Heidegger.

En efecto, Gianni Vattimo comienza especificando que el texto Ser y tiempo de Martin Heidegger, parte del problema del replanteamiento de la indagación de la noción de ser, ya que esta cuestión al ser aparentemente obvia y abstracta devela una necesaria reformulación de lo referente al ser. Para ello, también el autor contextualiza la época en la que la obra fue redactada. Por un lado, se indica que en el periodo en el que Heidegger redacta Ser y tiempo la filosofía alemana estaba dominada por el pensamiento neokantiano, más Heidegger al plantear el problema del ser no seguirá esta corriente, pero partirá de ella.

Especialmente la “… reivindicación de la necesidad de ir más allá de la lógica y la negativa a considerar las categorías sólo como funciones del pensamiento” 1. elementos que ya denotan una polémica contra el neokantismo y que se aclararan con el fundar la validez objetiva de las categorías  dentro de la vida de la conciencia, caracterizada por una temporalidad y por una historicidad. A la par, tratando de interpretar a Kant dentro de su texto la Crítica de la razón pura, Heidegger quiso elaborar una fundamentación de la metafísica, entendida dentro del problema de la ontología fundamental, que a la vez es llamada “analítica ontológica de la esencia finita del hombre que debe preparar el fundamento de una metafísica conforme a la naturaleza del hombre. La ontología metafísica es la metafísica del ser-ahí humano – supuesto necesario que hace posible la metafísica”. 2. De ello que Heidegger busque una determinación de la esencia de la metafísica, para así plantear la posibilidad interna de la metafísica.

Al igual, se expresa que Heidegger fue asistente de Husserl, de quien retoma el concepto de fenómeno:
en contraposición a la cosa en sí […], [entendiéndolo, pues,] como ‘manifestación’ positiva de la esencia misma de la cosa” 3.  Asimismo, Heidegger abordando el pensamiento de Dilthey, especialmente la parte de la analítica existencial, llegará a un reconocimiento de una temporalidad en todas las estructuras constitutivas del ser del hombre, cuestión que lleva a abordar y a fundar la “historicidad” y la “historiografía”. Y “es precisamente el fenómeno de la historicidad y de la vida lo que impone el replanteo del problema del ser” 4.  
A su vez, parte del pensamiento de Kierkegaard es presentado en Ser y tiempo, específicamente en el problema de la existencia como problema existencial (haciendo una analítica existencial de una comprensión existenciaria, por ejemplo se habla de los existenciales como los problemas concretos que encontramos y resolvemos día tras día), y en lo que refiere al concepto de angustia y al de temporalidad.

De esta manera, el análisis gira alrededor de reconocer la historicidad de un espíritu viviente, es decir, la vida de la conciencia como historicidad y esto no se refiere directamente al ser como tal,  sino a las estructuras de ese ente que presenta el problema del ser, es decir, se aborda al hombre como espíritu viviente, el cual es un ente específico constitutivamente histórico, ya que hay una estrecha relación con el tiempo, entendido como un horizonte trascendental donde el hombre tiene un modo posible de ser, o dicho de otra forma donde el hombre individual se determina en el mundo. Es así como el ser del hombre se encuentra frente a un gran número de posibilidades de “poder ser”, donde no todas son posibles de realizar, sin embargo, descubrir “que el hombre es ente […] que es sólo en cuanto puede ser, significa describir que el carácter más general y especifico del hombre, su ‘naturaleza’ o ‘esencia’ es el existir. La ‘esencia’ del hombre es la existencia” 5.

Ahora bien, cuando se habla de una naturaleza, se entiende por ello, los caracteres constitutivos del ente y sin los cuales no podría llegar a ser lo que es, no obstante, cuando se afirma un “poder ser”, el modo de ser ya no es una realidad simplemente presente, sino una posibilidad, por tanto, el hombre no es una simple presencia, sobrepasa la realidad cuando encuentra una dirección a la posibilidad. Así pues, a partir de esta determinación, se indica que el hombre existe concretamente en un mundo, es un “ser en el mundo”, donde hay cosas y otras personas, el individuo, pues, es un Dasein, literalmente “ser o estar aquí o ahí”.

El mundo para Heidegger, por tanto, se devela como un existenciario, donde las cosas son para el hombre instrumentos y su utilizabilidad o su significado de ser radica en la relación que éstas tiene con la vida del individuo, no obstante, las cosas de cierta manera ya poseen una significación respecto a su uso dentro de la vida cotidiana y de acuerdo a los fines propios. “El hombre está en el mundo siempre como ente referido a sus posibilidades propias, es decir, como alguien que proyecta: y encuentra las cosas, en primer lugar, incluyéndolas en un proyecto, es decir, asumiéndolas, en un sentido amplio, como instrumentos” 6. Las cosas son una totalidad instrumental, ligadas a las posibilidades y a los modos de llegar a ser del hombre, por lo cual se reconoce una familiaridad con la totalidad de los significados de los instrumentos, las cosas, pues, valen para el hombre en un sentido u otro.

Es de saber que Heidegger señala que el mundo no es la suma de todas las cosas sino que es una condición para que las cosas individuales se manifiesten y sean. Al igual, para que se reconozca la existencia de un mundo es necesario un Dasein y viceversa, el Dasein no es sino en cuanto encuentra su ser en el mundo. El “Dasein es ya siempre y constitutivamente relación con el mundo, antes de toda artificiosa distinción entre sujeto y objeto. El conocimiento […] es la elaboración de la constitutiva y originaria relación con el mundo que lo constituye” 7.

Asimismo, se indica que las cosas no sólo están dotadas de una significación teórica, sino también se enuncia que poseen una valencia emotiva y especialmente en el ser del hombre se halla una cierta disposicionalidad afectiva que permite o evade la apertura hacia el encuentro con las cosas, y ésta le da la condición de sentirse en el mundo, por ejemplo el estar alegre, triste, enojado, enfadado, etc. Es así, como en el individuo reside una situación afectiva. Al igual, Heidegger manifiesta que la precomprensión de las cosas está vinculada a una disposicionalidad del hombre. En efecto, según el autor, el hecho de que el hombre este arrojado en el mundo le da la posibilidad de relacionarse con él y comprenderlo. 
           
Por otro lado, Heidegger señala que el Dasein puede tener una existencia auténtica o una inauténtica, “por cuanto siendo él mismo su propia posibilidad, puede, en su Dasein, o bien ‘elegirse’, conquistarse, o bien perderse y no conquistarse en modo alguno. Por otra parte […], la inautenticidad parece caracterizada esencialmente por la incapacidad de alcanzar una verdadera apertura en dirección de las cosas, una verdadera comprensión” 8.  Auténtico, de esta manera, debe ser entendido como el Dasein que se apropia de sí y se proyecta hacia una posibilidad que ara suya. La comprensión del ser en el mundo, es pues, la relación concreta que se da entre estos elementos, y a esto Heidegger lo llama hacer o tener una experiencia, es decir, incluir a lo otro distinto de mi dentro del proyecto propio de existencia. Por ello, el yo, se descubre como aquel que pude tener la capacidad de apertura al mundo.

Por último, se enuncia que el Dasein en ese poder ser, nunca podrá ser un todo, debido a que posee una finitud y en algún momento dentro de su proyecto de estar en el mundo conocerá la muerte, por lo cual, lejos de ser un todo, “no es más”. “La muerte es la posibilidad de la imposibilidad de toda otra posibilidad, ‘la posibilidad de la pura y simple imposibilidad delDasein” 9.  La muerte, se presenta como la posibilidad más propia del Dasein, afectando su ser mismo y a su esencia misma. No obstante, el hombre debe aprender a vivir con el saber que es un ser para la muerte, ya que reconociendo su inexistencia abre sus posibilidades de existir de un modo más autentico. “Anticipar la muerte no quiere denunciar a las posibilidades afectivas, quiere decir tomarlas en su verdadera naturaleza de puras posibilidades, y esto exige una especie de suspensión de la adhesión a los intereses intramundanos en los cuales estamos siempre dispersos” 10.
   
Bibliografía

Gianni Vattimo, Introducción a Heidegger, España, Gedisa, 1985, pp. 8 – 57.
Martin Heidegger, Kant y el problema de la metafísica, México, FCE, 1981, pp. 231.

Notas


1. Gianni Vattimo, Introducción a Heidegger, España, Gedisa, 1985, p. 15.
2. Martin Heidegger, Kant y el problema de la metafísica, México, FCE, 1981, p. 11.
3. Op. cit, Gianni Vattimo, p. 16
4. Ibid., p. 19.
5. bid., pp. 25 – 26.
6. Ibid., pp. 28 – 29.
7. Ibid., p. 35.
8. Ibid., p. 42.
9. Ibid., p. 48.
10. Ibid., p. 52.