7/2/12

El primer ministro de Rumania renuncia para que todo siga igual

José Luis Forneo 

Tras unas semanas de protestas populares ante la situación dramática a la que el gobierno de Emil Boc ha llevado a Rumania, el primer ministro ha dimitido esta mañana, sometido a presiones de su propio partido y de los aliados en la coalición gubernamental, el partido de la minoria húngara, UDMR.

La caída de Boc tiene todas las características de un chivo expiatorio para calmar a los dioses, es decir, al pueblo, y  para conseguir aquella estrategia aplicada siempre por las clases dominantes para mantener el status quo: cambiar un poco para que todo siga igual.

Emil Boc: K.O.
En realidad, el primer ministro de Rumania, en especial el actual no tiene demasiadas competencias, en una república como la rumana donde el poder de su presidente es bastante grande. En el caso del gobierno Boc, se trataba, y seguirá tratándose, de una mera marioneta de los deseos e imposiciones de Traian Basescu, que ha optado por dar la patada en el culo al que tan bien le ha hecho de sparring ante la opinión pública para intentar salir airoso de la actual situación, en la que los rumanos han estallado ante los constantes recortes y agresiones contra sus derechos.

En las protestas que han seguido produciéndose estos días a pesar de los 15 grados bajo cero de media sufridos  en Bucarest. se pedia la cabeza de Basescu y Boc, en especial del primero, pues en Rumania todo el mundo sabe que el que toma las decisiones e impone las acciones del gobierno es el presidente de la República. La dimisión de Boc (o más bien, su sacrificio para que el gran sacerdote parezca que ha hecho cambios para que todo mejore) es tan solo una forma de aparentar lo democrático que es el presidente y  que se han asumido algunas de las peticiones del pueblo, Es decir, lo mismo de siempre.

Lo cierto es que el Fondo Monetario Internacional ha estado estos días de visita en Bucarest, y ha decidido dar más dinero al gobierno rumano para luchar contra sus problemas de falta de fondos (que poco a poco se van convirtiendo en falta de fondos para pagar el creciente montante de intereses que supone este). Por supuesto que el préstamo, como todos los que da el organismo mafioso internacional, es a cambio de que las reformas se aceleren, que se recorten más gastos públicos (sociales, se entiende), que se privatice la sanidad, y que se apriete aun más el cinturón a los ya bien exprimidos ciudadanos rumanos.

Así que, aunque se haya intentado vender así, la dimisión de Boc no es más que la forma que se ha encontrado para intentar calmar los ánimos, con el fin principal de seguir aplicando la política neoliberal ordenada por el FMI, el Banco Mundial, y la Union Europea sin que se note demasiado.

El Primer Ministro había tomado más poder en su partido, el Partido Demócrata Liberal, hace ocho meses, cuando fue elegido presidente. Así que los problemas en su partido, una explicación que se ha dado también en los medios oficiales para justificar la dimisión, no eran tan graves, aunque los que sí que han apretado las tuercas últimamente han sido los socios del gobierno, los hungaros de UDMR y un pequeño partido socialdemócrata (aunque esta etiqueta, como sabemos, significa poco, en especial en Rumania donde los cambios de un partido a otro hacen que la política se parezca demasiado a una estacion de metra con varios transbordos en hora punta).

Estos han visto como la popularidad del PDL ha arrastrado a sus partidos hacia el precipicio, y por eso son los más beneficiados de que la cara del primer ministro cambie un poco, aunque las políticas sigan siendo las mismas. De esta forma, el peligro de que la coalición se rompa se ataja, al menos temporalmente.

En resumen, a la U.E. y al FMI no le interesaban demasiado que la crisis social y política rumana siguiera tomando el rumbo de los últimos días, que han recorrido toda Europa, en especial las imágenes de la policía rumana apaleando a manifestantes. En una Europa que se parece demasiado a una olla a presión, ejemplos como el rumano no convienen demasiado, y Basescu se ha apresurado para calmar los ánimos para contentar a los que, desde hace 20 años toman las verdaderas decisiones en Rumania.

Las elecciones parlamentarias son el próximo noviembre, así que el sacrificio del cordero Boc hará que la oposición tenga que aguantarse el tiempo que resta sin pedir elecciones anticipadas, y tenga la intención de que los rumanos se conformen con lo conseguido y se vuelvan a sus casas para no resfriarse. El nuevo gobierno lo formara otro hombre de Basescu, como Boc, el historiador Mihai-Razvan Ungureanu, al que algunos analistas consideran simplemente una nueva marioneta, tan sumisa y servil como la anterior. De hecho, ha sido hasta ahora jefe de los servicios secretos en el exterior, controlados directamente por el presidente de la república.

Esa es la apuesta de Basescu, tras la visita de los padrinos del FMI en su despacho del Palacio de Cotroceni. Veremos a ver si la oposición acepta los paños calientes y si las protestas sociales se calman, pues la verdad es que, aparte del cambio de premier y gobierno, no se ha dicho nada de que el proceso de privatizaciones, recortes sociales, y reducción de salarios vaya a revertirse.