13/1/12

Ocupar Wall Street

Gustavo Márquez Marín       

 Especial para Gramscimanía
A   pesar del silencio de las grandes cadenas de medios internacionales y de su esfuerzo por banalizar la protesta de los indignados estadounidenses, tanto en sus dimensiones reales como en las verdaderas razones que los motivan, el movimiento “Ocuppy Wall Street” (OWS) se ha regado como pólvora por la geografía de EEUU  a través de las redes sociales y medios alternativos.

En lugar de enfocar sus demandas exclusivamente hacia el Capitolio o hacia la Casa Blanca, centros del poder político, como hizo en los 60’s el movimiento  contra la guerra de Vietnam,  OWS le puso el ojo  a Wall Street, emblema del Poder Económico global, asumiendo  la vocería del 90 % de sus conciudadanos por compartir, ésta mayoría de la población, la disminución progresiva de su nivel de vida, debido a la  cada vez más injusta distribución de la riqueza bajo el amparo de un estado secuestrado por las cúpulas del gran capital corporativo y financiero.

No se trata de un movimiento coyuntural que pueda ser disipado por una decisión gubernamental puntual, porque está apuntando al corazón mismo del sistema capitalista y de la dictadura bipartidista que sirve a los intereses del 1 % de los hogares que concentraron en el 2007 el 57%   de la riqueza y el  224% de los ingresos después de impuesto. El 90 % restante solo percibió en ese año una remuneración del capital del 20% y apenas el 42% de los ingresos totales.  Según el último Censo Nacional (2010), la pobreza en EEUU alcanzó la cifra record de 46.2 millones y el número de personas que carecen de servicio médico llegó a 49.9 millones, mientras que paradójicamente, entre el 1979 y el 2007,  el 1 % de la población más rica redujo sus impuestos en 7.5%.

OWS está haciendo visible la verdadera situación de la sociedad estadounidense, sometida a la dictadura de una plutocracia fundada en la especulación financiera y en la industria de la guerra, la cual, mientras en lo  interno conculca libertades y DDHH,  anda por el mundo haciendo guerras genocidas en pos del petróleo en nombre de la “democracia”  y la “libertad”,  como hizo en Irak, Afganistán y Libia. Aplicando  esa geopolítica del terror pareciera que ahora le toca el turno a Siria e Irán.