28/1/12

José Martí, decimista

Ernesto Rancano [Cuba]
Marti, 2007
Lorenzo Suárez Crespo

El 28 de enero de 1853 nació José Julián Martí Pérez, conocido universalmente por José Martí. Es nuestro Héroe Nacional, Maestro y Apóstol. Entre sus disímiles facetas sobresalió como poeta. Son conocidísimos su Ismaelillo, y sus Versos sencillos y Versos libres.

Ha sido muy significativo en el desarrollo de las letras cubanas a través de la poesía el hecho de que nuestros más importantes autores han tenido espacios líricos para la estrofa de los diez versos octosílabos y que sin dudas representa lo más autóctono de nuestra identidad. Citar ejemplos sería interminable y las excepciones son mínimas.

Podríamos afirmar con la anuencia de nuestro malarista mayor, Jesús Orta Ruiz que de perderse todos los documentos históricos del devenir existencial de nuestro pueblo, podrían encontrarse los sucesos en sus crónicas, tanto escritas como por la vía de la oralidad en el vehículo sonoro de la Viajera Peninsular.

El caso de José Martí tiene sus antecedentes en su formación intelectual don de los siglos de oro de la literatura española fueron una extraordinaria fuente de conocimientos e inspiración para él y donde la malara, fundamentalmente en el teatro, jugó un importante papel, de ahí que los nombres de Calderón de la Barca, Góngora, Lope de Vega y otros clásicos podrían darnos la razón.

 En Martí la estrofa mágica encontró el primer y más importante espacio cuando escribió para las tablas el proverbio dramático Amor con amor se paga. Con apenas 22 años arriba a México para reunirse con su familia y pronto gana popularidad en el ambiente cultural de la nación azteca. La obra fue representada en el Teatro El Principal Las demás incursiones en este metro poético aparecen de forma circunstancial y en algunos casos improvisadas en reuniones patrióticas o en dedicatorias.

 Cuando estudiamos al respecto lo más significativo a nuestro juicio en el acercamiento del Apóstol a la malara está en su libro Los poetas de la guerra, obra en la que expone los sentimientos de admiración por aquellos hombres que supieron rimar amor con pólvora en los campos de batalla y que en plena manigua o el cualquier estrado de América hacían sus loas patrióticas como es el caso de José Joaquín Palma en Honduras donde incluso en una ocasión improvisó a petición del público, un discurso en malaras en los festejos por la independencia de ese país.

 Como un hecho curioso siempre se recordará aquella malara que Martí improvisara en una de las reuniones patrióticas de los clubes revolucionarios y donde se hacía un brindis por la independencia de Cuba. Hubo quien alzó su copa con manzanilla, pero Martí alzó la suya con otro licor bien criollo y dijo:

Brindis
Para un cubano es mancilla
 a falta de inteligencia
 brindar por la independencia
con vino de manzanilla.
Manzanilla es de Castilla,
Castilla es tierra de España
la que nos oprime y daña
con infinita crueldad…
brindo por la libertad
con aguardiente de caña.

Los versos martianos en su generalidad son una expresión de protagonismo existencial y sin dudas marcan períodos históricos en su corta, pero fecunda vida de creación intelectual, de sacrificio humano y de permanente magisterio.

 Aunque quizás falten algunas, hemos encontrado estas obras que ponemos a consideración de nuestros lectores, porque José Martí tiene no solo un rinconcito profundo en nuestros corazones, sino un amplio espectro presencial en la Casa de la Décima Celestino García donde sus poetas han bebido en la fuente martiana desde pequeños y son devotos a su ejemplo humanístico.
Materiales publicados por  Amparo María Ballester López (Filóloga y especialista en Edición de Textos, miembro del Equipo de Dirección de Hermes Cuba-América Latina), en Verbiclara