29/1/12

Dios nos guarde… [“El Señor tenga piedad”]

Especial para Gramscimanía
¡Oh, Jerusalem!
Gidón Levi

Dios existe.  Ochenta por ciento de los israelíes no se equivocan.  Precisamente por eso hay que decir: Dios nos libre del resultado de la encuesta que realizó el Centro Gutman auspiciado por el Instituto Israelí por la Democracia, que se publicó antes de ayer en el diario Haaretz.

Tal vez es posible, de alguna manera, que uno se las arregle con esta creencia resplandeciente y arrolladora en lo divino, pero…¿qué hacemos con la arrogancia de “Tú nos has elegido”? (“de entre todas las naciones”. N. del T.) Un setenta por ciento de los israelíes judíos creen –según la encuesta- que ellos son miembros del pueblo elegido, y ese dato espeluznante se encuentra en alza.
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Hay que agradecerles a los organizadores de la encuesta, pues ellos quitaron la máscara.  Israel no es lo que pensabais; no lo que el mundo pensaba; no lo que los israelíes se creían pensar: no es una sociedad laica, ni liberal, ni ilustrada.

Si los iraníes hubieran podido responder con libertad, yo dudo de que el ochenta por ciento de ellos haya respondido que creen en Dios.  Dudo que haya otros miembros de algún pueblo libre en el universo que haya respondido de esa manera.

Pero por supuesto que no hay otro pueblo en el universo (tal vez con la excepción de los estadounidenses) que esté preñado de esta sensación de altanería acerca de ser el “am segulá”, el pueblo “especial” (“populuspeculiaris” - Deuteronomio 7:6.  N. del T.), elegido por Dios por encima de todos los demás pueblos.

Los ruidosos datos de esta encuesta son una clave muy importante para entender la sociedad israelí y el comportamiento de sus gobiernos.  Solo así es posible entender la ocupación [de los territorios palestinos], el racismo, las concesiones a los fanáticos religiosos y a los colonos.

En nuestros corazones, nosotros pensamos: “es nuestro destino”.
Si toda sociedad ilustrada se referiría a los ultra ortodoxos y a los colonos [judíos] como a grupos marginales, bizarros y mesiánicos, en Israel la actitud hacia esos grupos se origina en una premisa muy profunda aceptada por la sociedad “laica”.

Si en toda sociedad ilustrada la ocupación [de los territorios] despertaría protestas y menosprecio, la actitud hacia ellos acá tiene como origen la creencia religiosa, la cual justifica todas sus acciones.

Esta encuesta demuestra que todos somos “juventud de las colinas” (término en hebreo para referir a las juventudes nacionalistas de derecha de los colonos judíos).  La mayoría de nosotros somos Sicarii (Sicarios, en términos de las revueltas judías contra la ocupación romana en el Siglo I. N. del T.).

También, las demostraciones de racismo en nuestra sociedad hacia los árabes y los extranjeros, y la actitud altanera frente a la opinión del mundo, se pueden explicar por medio de esta creencia primitiva y oscurantista que comparte la mayoría de los israelíes (70%), según la cual todo nos está permitido, porque…“Tú nos has elegido”

Incluso, el carácter religioso del Estado (menos laico de lo que parece, sin autobuses en Shabat, sin casamiento civil, sin hoteles que no sean Casher, con [la empresa aérea] El-Al sin volar en Shabat, y una mezuzá casi en toda vivienda, cuyo número de armas de fuego [en manos civiles] crece de manera asombrosa) es posible explicarse con los datos de la encuesta: mucho menos imposición religiosa de lo que parece, y mucho más claudicación voluntaria a las extravagancias fundamentalistas judías.
A partir de ahora ya uno no puede quejarse de que acá la mayoría laica se rinde a la minoría religiosa: la mayoría laica no existe; es sólo una minoría insignificante.

A diferencia de la mayoría de los países europeos de hoy, se trata de un país en el que la palabra “ateo” es un insulto, que nadie se anima a exteriorizar ni mucho menos definirse con ella.  En un país como este es imposible hablar con seriedad de laicismo.

Es mejor reconocerlo de verdad: sociedad casi religiosa y Estado casi de Halajá.  No hay ninguna necesidad de contar a los que usan las Kipot, los pañuelos de cabeza y losShtreimels.  También los “cabezas descubiertas” están de acuerdo: de hecho ellos aceptan el carácter de su país, en el que la Religión es el Estado y el Estado la Religión, ambas mezcladas.  No hay necesidad de escandalizarse del extremismo religioso.  Religiosidad es religiosidad, moderada o extremista, y es acá el patrimonio de la mayoría.

DeYenín a Jebrón (ciudades palestinas ocupadas por Israel. N. del T.), estamos allí en primer lugar porque la mayoría de los israelíes creemos que ésa es -no sólo la tierra de nuestros ancestros- sino que ese mismo hecho nos otorga derechos ancestrales a la soberanía, al abuso y a la ocupación.  Al diablo con lo que el mundo piense, y con los principios de la legislación internacional, porque nosotros somos, de verdad, el “pueblo elegido sobre todas las naciones del mundo”.

EnB’neiBrak y hastaMea Shearim (ciudades de judíos ortodoxos.  N. del T.), también esos Jaradím (judíos ortodoxos.  Literalmente “temerosos” –de Dios.  Nota del T.) son en gran medida nosotros mismos, sólo que con vestimenta y lenguaje diferentes; expresiones más extremas de las mismas creencias.

Y tal vez todo esto es inevitable.  Un Estado que se levantó en una superficie de territorio determinada; y que ocupó otro territorio adicional y permanece en él casi para siempre; todo sobre la base de leyendas de las escrituras; un grupo humano que nunca decidió si es pueblo o grupo religioso; y un Estado que aparenta ser “Estado judío”, aun cuando nadie tiene idea cuál es el significado del término, todo eso no puede existir sin una base: pueblo elegido, que cree en su Dios.

Esa es Israel 2012.  “El Señor tenga piedad”.

Traducción del hebreo por Rolando “El Negro” Gómez

Coyoacán, 29 de enero del 2012