8/12/11

Asia-Pacífico: EE UU intensifica su agenda bélica global


Finian Cunningham

Como un bravucón en el patio de una escuela, el presidente Barack Obama muestra el poderío militar de EE.UU. mientras visita rápidamente la región Asia-Pacífico. El ímpetu nominal del viaje fue la cumbre del Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC, por sus siglas en inglés), realizada en Hawái la semana pasada. Pero en lugar de discutir “economía” (la E en APEC), el enfoque destacado para Obama y su séquito parece hacer sido la “guerra” – y en particular el establecimiento de líneas de batalla frente a China.

Las relaciones irascibles con China no son nada nuevo para Washington en vista de las recientes arengas estadounidenses sobre comercio y finanzas, pero lo que señala la altisonancia de Obama es una siniestra intensificación de la agenda militarista hacia Beijing.

Los “rebeldes” frente al “tirano” (y el maniqueísmo de la alienada intelectualidad)

Natalia Forcat
Respuesta al artículo "El argumento del "imperialista" o del "agente de la CIA" publicado en Kaos en la Red y en la página de Izquierda Capitalista.

Fernando Casares

Especial para Gramscimanía
Decía  Antonio Gramsci  que “…  la llamada  “opinión pública”  se relacionaba íntimamente con la hegemonía política, el punto de contacto entre la “sociedad civil” y la “sociedad política”, entre el consentimiento y la fuerza. Cuando el Estado quiere iniciar una acción poco popular empieza creando la opinión pública adecuada, es decir, organiza y centraliza determinados elementos de la sociedad civil.  La opinión pública es el contenido político de la voluntad política pública que puede ser discordante, por esto existe la lucha por el monopolio de los órganos de la opinión pública: diarios, partidos, Parlamento, de modo que una sola fuerza modele la opinión y, por tanto, la voluntad política nacional, convirtiendo a los disidentes en un polvillo individual inorgánico  (…) 

Una política de austeridad

Foto: Enrico Berlinguer
Miguel Manzanera Salavert
Especial para Gramscimanía


En 1977, el Partido Comunista Italiano con más del 34% de los sufragios electorales era mayoritario, pero no tenía acceso al gobierno por causa de una alianza entre todos los otros partidos parlamentarios italianos, el llamado penta-partido con la Democracia Cristiana como principal valedor. Las instituciones del Estado, el capital financiero, la Iglesia romana, la OTAN y los políticos italianos, todos ellos estaban conjurados para impedir que el partido de la clase trabajadora accediera al poder político. Incluso contra esa eventualidad se había creado una conspiración, comandada por los servicios secretos italianos y americanos, llamada ‘Red Gladio’. El terrorismo de extrema derecha actuaba en aquellos años contra la paz social, para desestabilizar el avance incuestionable de los comunistas italianos. También grupos de izquierdistas radicalizados se daban a una violencia confusa, con el objetivo de imponer el nuevo modo de producción socialista mediante una revolución social.

La CELAC y la desmesura del sueño bolivariano


Ángel Guerra Cabrera

La cumbre constitutiva de la Comunidad de Estados de América Latina y el Caribe (Celac), celebrada en Caracas los días 2 y 3 de diciembre, es un hecho de incuestionable dimensión histórica. En este caso cabe usar el calificativo sin temor a exagerar. La reunión superó las expectativas más optimistas por el espíritu democrático con que fue preparada por los anfitriones venezolanos en permanente consulta con los demás gobiernos, por el ambiente de hermandad en que se desarrolló, por lo sustancioso de sus documentos fundacionales que transpiran espíritu y léxico emancipadores, independientes y latinoamericanistas. A partir de ahora América Latina y el Caribe hablarán con voz propia en el concierto internacional multipolar, acelerado por la debacle del capitalismo neoliberal y las fracasadas guerras de agresión de Washington.