24/11/11

El orientalismo en EEUU tras la muerte de Edward Said

Foto: Retrato del Che en las calles de Yemen
John Carlos Rowe
Las críticas de Edward Said al imperialismo estadounidense, especialmente al que impone en Oriente Medio, son la base real de la reivindicación que varios de nosotros hemos hecho en su nombre como estudiosos y activistas del departamento de Estudios Americanos. Estudioso de gran intelecto y ego justificado, Said fue también el primero en insistir en que no deberíamos venerar a nuestros predecesores, sino situarles siempre históricamente. A partir del mero testimonio de la amplia obra de Said sobre el imperialismo de EEUU en Oriente Medio, desde “Orientalism” (1978), a través de “Covering Islam” (1981) y “Blaming the Victims” (1988) a “Out of Place: A Memoir” (1999), los estudiosos de los departamentos de Estudios Americanos deberían haber emprendido estudios más concertados sobre las relaciones entre EEUU y los mundos árabe e islámico que precisamente hoy están empezando a tener impacto.

David Harvey escribe la Breve historia del neoliberalismo


Para quienes hayan vivido en el último tercio del siglo XX, salvo que sean ciegos o sordos o vivan en una madriguera cuatro metros bajo tierra, no ha pasado desapercibida la constancia de ciertas características de la sociedad en que vivimos, que traemos a mientes tanto por la frenética actividad publicitaria de sus promotores como por las destempladas denuncias de que son objeto: la reestructuración de las instituciones, privadas como “públicas”, para situar en lo más alto de la escala de valores aquellos del libre mercado: competencia, eficiencia y maximización de las ganancias; la “destrucción creativa” de cierta forma de Estado, conocido como “de Bienestar” -que implicaba, con grandes diferencias según el espacio y el tiempo de su manifestación, cierto tipo de cobertura social que aseguraba, o intentaba asegurar, a toda o a una buena parte la población, la satisfacción de necesidades básicas- para atajar cualquier obstáculo a la frenética actividad de los homo oeconomicus, guiados infalible y armoniosamente por sus intereses egoístas en la búsqueda de beneficios; más importante, subyaciendo quizá a las anteriores: la ponderación de la ganancia y el consumo como la meta última de la vida, tras lo cual ocurre la insidiosa e imparable penetración de éste en los otros valores de nuestras vidas. En suma, neoliberalismo y “neoliberalización”.