1/11/11

México se desangra ante los ojos del mundo


Vicky Peláez
“Los estados poderosos sólo pueden sostenerse por el crimen”: Nicolás Maquiavelo
El país de los antepasados aztecas, México, se ha convertido desde hace diez años en el centro del narcotráfico y la violencia organizada hasta descender a la categoría de un “Estado fallido” incapaz de gobernarse. Allí, la población mexicana ha sido absorbida por el sistema globalizado que viene aplicando un programa de “limpieza social”, para hacerla temerosa, sumisa y obediente.
 Sus mejores líderes sindicalistas, feministas y de los derechos humanos están siendo asesinados día a día o amenazados, tanto por narcotraficantes como por comandos paramilitares del gobierno de Felipe Calderón quien asumió la presidencia en el 2006  tras de unas elecciones calificadas de fraudulentas.
Para entender la trágica transformación del México donde cada día aparecen cuerpos decapitados, torturados o violentamente asesinados, tanto de hombres como mujeres y niños, cuyo número en los últimos 20 años supera los 40 mil, y unos 10 mil desaparecidos, habría que remontarnos a 1965 en la frontera entre México y los Estados Unidos.

Análisis de las elecciones colombianas y nuevo ciclo político


Daniel Pali
A esta hora es nítida la victoria de Gustavo Petro como nuevo alcalde de Santafé de Bogotá, su movimiento progresistas triunfa con 32.16% de los votos (721.308 votos), lo sigue con 24.93% (559.307 votos), la coalición uribista y santista del partido verde (neo-uribista), el Partido de la U (santista), el partido conservador y diversas congregaciones cristianas.
Queda en evidencia con este resultado el fracaso de Uribe Vélez y el cansancio de la ciudadanía con los factores narco-paramilitares presentes en la política colombiana; decimos esto porque el expresidente Uribe se echó al hombro la campaña a la alcaldía de Enrique Peñalosa (Partido Verde), junto con él, caminó la ciudad de Bogotá haciendo campaña barrio por barrio, sin entender el gran descrédito que carga su nombre como expresión del ciclo más sombrío y retardatario de la política colombiana.
Pero esta derrota también es para el presidente Juan Manuel Santos, quien a pesar de los altos índices de favorabilidad política lograda con su juego político cosmético, no engaña a la independiente opinión ciudadana de la capital sobre el tipo de proyecto uribista que representa.

¿Qué pasará ahora en el país vasco?


Miguel Salas
La decisión de ETA de abandonar la actividad armada representa un cambio en la situación política en el País Vasco y con indudable repercusión en el resto del Estado. Hacía ya demasiados años que la actividad de ETA era una dificultad añadida para el desarrollo de movimientos políticos y sociales que permitieran una ruptura con el orden establecido tras la transición del franquismo.
También durante demasiados años la derecha, con la excusa de ETA, se había adueñado de un mensaje reaccionario contra lo vasco y contra sus derechos como pueblo. El PSOE había sucumbido a esa política que representaba una alianza de todo lo más reaccionario de los partidos, la judicatura, policía e instituciones del Estado. Todo lo vasco podía ser identificado con ETA, perseguido, condenado y encarcelado.
Los mínimos derechos democráticos saltaron por los aires. La Ley de Partidos restringía derechos democráticos. Otegi fue encarcelado por delitos de opinión. Periódicos y revistas cerrados sin apenas excusas. Personas amenazadas de años de prisión por el hecho de ser partidarios de la cultura vasca. Ahora se abre una ocasión para cambiar.

Globalización neoliberal y democracia


José A. Estévez Araújo
Tres libros publicados recientemente en España abordan el tema de los efectos de la globalización neoliberal sobre la democracia. Uno es el de Sidney Tarrow titulado El nuevo activismo transnacional (Barcelona, Hacer, 2010). El segundo es la monumental obra de Saskia Sassen titulada Territorio, autoridad y derechos. De los ensamblajes medievales a los ensamblajes globales (Buenos Aires, Katz, 2010) y el más reciente de todos ellos, el texto de Gerardo Pisarello titulado Un largo Termidor. La ofensiva de un constitucionalismo antidemocrático (Madrid, Trotta, 2011).
En relación con los efectos del neoliberalismo sobre la democracia, Naomi Klein decía en su libro La doctrina del shock algo extraordinariamente acertado: una de las estrategias centrales del neoliberalismo ha consistido en colocar sus principios fundamentales fuera del alcance de los mecanismos representativos.
Poner esos principios en la constitución o en los tratados europeos era una manera de “blindarlos” y sustraerlos al juego político ordinario. El ejemplo de la independencia de los bancos centrales es el más claro desde el punto de vista de la autora canadiense. Así, el Consejo Nacional Sudafricano fue obligado a consagrarlo en la constitución como una de las condiciones para la transición en el país del apartheid. En Europa, el euro trajo consigo el Banco Central más independiente del mundo. Su única misión es mantener la estabilidad de los precios. La Reserva Federal norteamericana, al menos, tiene que velar también por el mantenimiento del empleo.
La estrategia de situar los principios del neoliberalismo fuera del alcance de la democracia se pone también claramente de manifiesto en los principios de política económica incluidos en la “constitución europea” desde el Tratado de Maastricht.

Balance de las políticas culturales de Fujimori a Alan García o el vandalismo neoliberal en el Perú


Arturo Bolívar Barreto
La globalización capitalista -que hoy recae en una crisis que puede ser épica- impuso hace unas décadas, en nuestro país desde los 90, una nueva edición de liberalismo económico con características extremas y dogmáticas. El reinado del mercado como panacea para los problemas económicos y sociales trajo como consecuencia la inhibición del rol del estado para todo control del capital privado, reducción del gasto público social, el remate de empresas estatales –muchas muy rentables-, la flexibilidad laboral o las leyes restrictivas que facilitan el despido de empleados y trabajadores.
Si en todo el mundo esto devino en incremento del desempleo, pérdida de ingresos salariales, desprotección de servicios sociales, en países como el nuestro –que llegó a mayores niveles de economía primario exportadora, de desindustrialización y de desaliento de la agricultura para el mercado interno, como fruto de los intereses de las sobreprotegidas inversiones extranjeras y de los tratados de libre comercio- los problemas sociales, de por sí agudos, se potenciaron.
Los efectos en nuestro país de la economía neoliberal implementada por los organismos financieros internacionales son, hasta hoy, esencialmente los mismos: incremento del desempleo -encubierto con altas tasas de subempleo o empleo precario-, pérdida del salario real, decremento dramático del porcentaje de las personas que cuentan con seguro social y de salud, incremento de la delincuencia y de las modalidades cada vez más violentas de delinquir, y en los sectores juveniles y de menores los multiplicados problemas del pandillaje, drogadicción, niños de la calle, prostitución. Aunque el último lustro se haya incrementado los ingresos fiscales, los índices de pobreza -salvo en la publicidad direccionada de aquel gobierno- han decrecido muy poco y, en cambio, se ha ampliado la desigualdad social por carencias redistributivas. Las altas tasas de TBC son muy reveladoras, el Perú ocupa el primer lugar en América Latina a lado de Haití, el país más pobre. Siendo Lima, de lejos, la ciudad de mayor incidencia de tuberculosis en toda la región, según fuentes recogidas del Ministerio de Salud y el Colegio Médico del Perú.

El imperio contra Chávez


¿Por qué el odio visceral y patológico de Estados Unidos de Norte América, al comandante Hugo Chávez Frías, Presidente de la República Bolivariana de Venezuela? Estados Unidos en su papel imperial y de potencia hegemónica, es también el gendarme universal para que se cumpla el destino manifiesto y así declarar que lo que se resuelva en la Casa Blanca debe acatarse sin apelación. Pobre del Presidente de un Estado “libre e independiente” que no obedezca las órdenes imperiales: simplemente se transforma en un gobierno “peligroso” “indeseable” al que hay que atacarlo, derrocarlo o matarlo. Chávez no es un presidente obediente ni pusilánime y allí están las consecuencias: El imperio lo declaró enemigo al que hay que combatirlo, derrocarlo, asesinarlo. El imperio contra Chávez y Chávez resiste, vence, y airoso ha salido de golpes de Estado fallidos y de varios intentos de magnicidio que comenzaron en 1999, intensificados y cínicos bajo la administración Bush.
Las evidencias de la injerencia imperial en Venezuela son múltiples. Después del Golpe de Estado del 11 de abril de 2002, dos antiguos funcionarios de la Agencia de la Seguridad Nacional -NSD- declararon ante la prensa internacional que el Pentágono disponía de fuerzas especiales en estado de alerta para proporcionar "apoyo logístico" a los golpistas.

Análisis de los resultados de las elecciones tunecinas


Esam al-Amin
A principios de 1994, un pequeño think tank islámico afiliado a la Universidad del Sur de Florida (USF) organizó un forum académico para presentar a Rachid Ghannouchi, el líder del principal partido de la oposición en Túnez, Ennahdha. El objetivo de aquel evento anual fue dar a los académicos e intelectuales de Occidente una oportunidad poco frecuente para entablar debate con un dirigente político o intelectual de orientación islámica en un momento en que el discurso político estaba dominado por la tan traída y llevada tesis de Samuel Huntington del choque de civilizaciones. Poco después de anunciar públicamente el encuentro, grupos y defensores de Israel, dirigidos por Martin Kramer, Daniel Pipes, Steven Emerson, el director de la B’nai B’rith local y periodista de poca monta en el periódico local de derechas, empezaron una campaña coordinada para desacreditar el forum y atemorizar a la universidad.
Según Arthur Lowrie, un ex funcionario del Departamento de Estado que era profesor adjunto en la USF en aquella época, el AIPAC y otros grupos pro-Israel ejercieron enormes presiones sobre el Departamento de Estado para que rescindiera el visado de Ghannouchi dos semanas después de habérselo emitido en Londres. Como consecuencia, la universidad tuvo que cancelar el forum, a pesar de las firmes protestas de más de dos docenas de académicos y eruditos. El resultado fue que se impidió un encuentro que podía haber sido valioso entre intelectuales y creadores de opinión occidentales, por un lado, y una importante figura del mundo islámico, por otro, por culpa de la agenda exterior de un pequeño pero poderoso grupo de intereses. Este episodio vaticinó el movimiento anti-intelectual en los años siguientes que trató por todos los medios de limitar la capacidad de los grupos y personalidades islámicos para aportar su contribución al diálogo nacional, sobre todo después del 11/S.
Puede leer el artículo en inglés: Understanding Tunisia’s Elections Results