31/10/11

Nueva selección de Antonio Gramsci: ¿Qué es la cultura popular?


Traducción: Justo Serna i Anaclet Pons
Año: 2011 / Encuadernación: rústica
Formato: 16 x 24 cm. / Páginas: 192 pp.
Este libro recoge una nueva selección y traducción de los "Cuadernos de la Cárcel" de Antonio Gramsci, una selección sobre la cultura popular: el folklore, la religión, el teatro, el periodismo, la novela, etcétera. Agitador y revolucionario, de frágil y enfermiza constitución, Gramsci, líder político italiano y el principal intelectual del marxismo en Occidente, vio consumirse poco a poco su quebradiza salud en aquel encierro. Pero sus reflexiones aún tienen vigor. Todavía nos queda una gran obra que leer o releer. Varias décadas después, sus cavilaciones son actuales; sus preocupaciones son presentes; sus especulaciones son agudas. El presente libro, a cargo de Anaclet Pons y Justo Serna, cuenta con una documentada introducción que justifica la vigencia de Gramsci, que tanto meditó sobre la cultura popular del siglo xx.

Engels, Malthus y los siete mil millones


Cecilia Soto
La ONU ha escogido por razones de visibilidad el 31 de octubre como la fecha en la que presuntamente seremos siete mil millones de seres humanos sobre nuestro planeta. Se trata apenas de una convención para darle relevancia al tema poblacional porque en realidad no se sabe bien si ya sumamos los siete mil millones o si los alcanzaremos en uno o dos años. Lo importante es que, a diferencia de hace menos de dos décadas, cuando el crecimiento poblacional era percibido como una amenaza y se creía religiosamente que el planeta contaba con una dotación fija de recursos naturales, hoy existe un clima intelectual que permite recibir ese siete y sus nueve ceros, con optimismo: además de la placentera actividad que resulta en embarazos y nacimientos, algo ha hecho bien la humanidad que ha permitido una tasa sostenida de crecimiento poblacional.

Marx vuelve


Eduardo Sguiglia
Las consecuencias de la última crisis económica mundial están a la vista. Estados Unidos y Europa, en particular, presentan altos niveles de desempleo, millones de nuevos pobres y un déficit fiscal excesivo, producto del salvataje que realizaron a sus bancos durante los años 2008 y 2009. Los líderes de estos países, debido a una mediocridad rampante o a barreras ideológicas, no aciertan el rumbo para relanzar el crecimiento, y el riesgo de que se prolonguen las penurias del presente se incrementa día tras día. 
Esta situación ha provocado un creciente debate en instituciones académicas, sociales y políticas. A modo de síntesis, es posible afirmar que, por un lado, se alinean quienes plantean como solución la continuidad de los mismos enfoques que provocaron la crisis y, por el otro, forman fila aquéllos que sostienen la necesidad de detener los planes de ajuste y austeridad, fomentando el gasto público y privado. Pero, además, en estas polémicas, como un hecho curioso e impensado en épocas recientes, se ha comenzado a reivindicar la figura de Karl Marx.

¿Pablo Neruda fue asesinado?


Se trataría de una muerte inducida y han surgido más indicios sobre el posible asesinato
Francisco Marín
En sentido contrario a la versión oficial, Pablo Neruda no murió por metástasis de cáncer de próstata, según se desprende de exámenes médicos y testimonios que aparecen en el expediente judicial que contiene los resultados de cinco meses de investigaciones sobre su muerte. Aunque las pesquisas continúan, las evidencias son clave para que el juez Mario Carroza determine si el poeta falleció por enfermedad o si fue asesinado por agentes de la dictadura de Augusto Pinochet.

Funes, Gramsci y el periodismo mosaico

Julio Le Parc [Argentina] Luz

Walter Barboza
En su cuento “Funes, el memorioso”, Jorge Luis Borges describe a Irineo Funes como un personaje capaz de acumular datos inútiles e innecesarios. Funes puede recordar la información más intrascendente que alguien pueda imaginar, por ejemplo la cantidad de lluvia caída en una tarde de verano y cosas por el estilo. Sin embargo Borges, que narra esta historia en primera persona, arriesga que Funes es incapaz de pensar y que solo es un personaje que acopia datos para repetirlos a quien quiera escucharlo.
Antonio Gramsci fue un innovador del pensamiento marxista. Cuando introdujo en el desarrollo de su pensamiento político el concepto de hegemonía, su aporte fue trascendental para problematizar la cuestión del poder y la dominación en las sociedades modernas.
Gramsci explica a través del concepto de hegemonía el modo en el que una clase social domina a otra sin que esta última cuestione esa dominación. La explicación, o respuesta, que encuentra para dar cuenta de este problema es la construcción del sentido común. Según Gramsci, este sentido común que opera sobre la cultura permite naturalizar la dominación como tal, de modo que los sectores sociales que son víctimas de la dominación la aceptan sin ningún tipo de crítica, resistencia o problematización.

El asesinato de Muammar Gadafi

 Especial para Gramscimanía

Manuel E. Yepe                 
El derecho internacional condena firmemente el magnicidio y la conciencia humana solo lo admite en casos de insurrección popular legítima en la que las masas populares abusadas e impedidas de poner fin por otros caminos a un régimen opresor se ven obligadas a apelar a ello para hacer justicia. La ejecución extrajudicial de un jefe de Estado o gobierno de un país extranjero, sin embargo, es en cualquier circunstancia un crimen condenado universalmente.
El asesinato del Jefe del Estado de la República de Masas (Jamahiriya) de Libia, Coronel Muammar Gadafi, propiciado por la OTAN reúne todos los requisitos para ser calificado de magnicidio. Se puede discutir si fue muerto en combate o asesinado en condiciones de indefensión; si fue un acto de guerra violatorio o no del tratado de Ginebra; si fue un ajusticiamiento o hubo violación expresa de los derechos humanos; si murió tras alguna forma de enfrentamiento o ejecutado tras su captura. Pero solo mediante una abrumadora manipulación global de los medios -que ya se ha iniciado- podrá disimularse la culpabilidad criminal del imperialismo estadounidense, propiciada por los líderes de las oligarquías europeas que le son serviles, en el derrocamiento y posterior homicidio de Gadafi.

Desigualdades y explotación


Vicenç Navarro
En la mayoría de países de ambos lados del Atlántico norte no existe plena conciencia entre la población de la extraordinaria concentración de riqueza existente en estos países, resultado de la aplicación de políticas neoliberales por parte de sus gobiernos en los últimos 30 años. La desregulación de los mercados, incluyendo los financieros (que ha significado que las rentas superiores de tales sociedades y sus instituciones financieras no tengan limitaciones en sus comportamientos especulativos) y los laborales (forzando una disminución de los salarios y de la protección social, lo que conlleva un descenso de las rentas del trabajo con el consiguiente aumento de las rentas del capital, del cual derivan sus rentas los sectores más pudientes de la sociedad), así como las bajadas de impuestos (que han beneficiado predominantemente a tales sectores más pudientes), han facilitado una concentración de las rentas y de la propiedad que ha alcanzado un nivel que no se había visto desde principios del siglo XX, y que afecta negativamente la vida económica y política de tales países.

Capitalismo y autonomía


Jordi Claramonte
Es imposible intentar entender la “autonomía modal” sin analizar a fondo previamente algunas de las disfunciones más evidentes de las nociones de “autonomía ilustrada” y “autonomía moderna” en el contexto de producción cultural y política de finales del siglo XX y principios del XXI. Se tratará de ver no sólo la medida en que han dejado de funcionar los acoplamientos estructurales que en su día definieron la operatividad social de los modelos de autonomía ya expuestos, sino sobre todo de ver la dirección en que ha evolucionado la sociedad capitalista occidental, introduciendo grados mayores de complejidad y cancelando fundamentalmente el potencial que antaño guardaran las transgresiones y acumulaciones de negatividad propias de la “autonomía moderna” y las vanguardias.
Por un lado es evidente que los movimientos de oposición y contestación a la sociedad disciplinaria y normalizadora han venido introduciendo, desde hace décadas, modos de resistencia que han dado una importancia hasta ahora desconocida a claves estéticas de organización, –desde los Provos o los Yippies en los años sesenta hasta el neozapatismo literario del subcomandante Marcos o las salvajes fiestas ravede Reclaim the Streets en los años noventa- reconociendo la ambigüedad, la diferencia y la espontaneidad como nuevos valores claves.