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27/10/11

Gadafi: de principio a fin (y la agenda de la OTAN)

Foto: Muammar Gadafi

Vijay Prashad
En las polvorientas afueras de Sirte, un convoy huye del campo de batalla. Un avión de la OTAN dispara y alcanza a los vehículos. Los heridos pugnan por escapar. Vehículos terrestres blindados, con combatientes armados, irrumpen en la escena. Hallan a los damnificados, y entre ellos, descubren el premio mayor: un ensangrentado Muammar Gadafi dando tumbos. Capturado, es arrojado a manos de los combatientes. Puede imaginarse el júbilo. Un teléfono móvil registra lo que pasa en los siguientes minutos. Un Gadafi malherido es llevado a empujones, metido en un coche. Luego, el vídeo se nubla y trastabilla. Las primeras imágenes claras que vienen después son las de un Gadafi muerto. Tiene un agujero de bala en un lado de la cabeza.
Esas imágenes van inmediatamente a Youtube. Se pasan por televisión y se ven en los periódicos. Será imposible no verlas.
La Tercera Convención de Ginebra (artículo 13): "Los prisioneros de guerra tienen que ser protegidos en todo momento, particularmente contra actos de violencia e intimidación, frente a los insultos y frente a la curiosidad pública".
La Cuarta Convención de Ginebra (artículo 27): "Las personas protegidas tiene derecho, cualesquiera que sean las circunstancias, al respeto de su persona, de su honor, de los derechos de su familia, de sus convicciones y prácticas religiosas y de sus usos y costumbres. Tienen que ser siempre tratados con humanidad, y deben ser especialmente protegidos ante cualesquiera actos o amenazas de violencia o amenazas y frente a insultos y frente a la curiosidad pública".
Puede leer el texto original en inglés en CounterPunch: “Qaddafi, From Beginning to End”

De la guerra del opio a la guerra del petróleo


Domenico Losurdo
 “La muerte de Gadafi constituye un viraje histórico” proclaman a coro los dirigentes de la OTAN y de Occidente, que no se preocupan por tomar distancia del bárbaro asesinato del líder libio y de las impúdicas mentiras pronunciadas con el mismo sentido por los dirigentes de los “rebeldes”. Y efectivamente constituye un viraje crucial. Pero para comprender el significado que tiene la guerra contra Libia en la historia del colonialismo, se debe recurrir al pasado.
Cuando en 1840 los navios de guerra ingleses enfrentaban las costas y las ciudades de China, los agresores disponían de una potencia de fuego basada en centenares de cañones y podían sembrar destrucción y muerte a gran escala, sin temer que los alcanzara la artillería enemiga, a la que vencieron fácilmente. Es el triunfo de la política de los cañones: el gran país asiático y su milenaria cultura fueron obligados a capitular, iniciando lo que la historiografía china define acertadamente como el siglo de las humillaciones, que termina en 1949, con la llegada al poder del partido comunista de Mao Tse Tung.
Puede leer también el texto en italiano

De buena fuente: Sobre la decisión de ETA


Imanol Murua Uria
Múltiples informaciones basadas en fuentes policiales de la lucha contra ETA han pretendido desacreditar la decisión del cese de la actividad armada, tanto antes como después de la difusión del comunicado. El mismo 20 de octubre, horas antes de que ETA comunicara el cese de la actividad armada, El Confidencial Digital difundió esta noticia: «No hay ningún indicio de que ETA vaya a dejar las armas». Ni uno. El subtítulo aclaraba cuál era la fuente de la información: «Un informe de la Guardia Civil enviado hace diez días descarta un cambio en la banda terrorista». Según la noticia, la Guardia Civil entregó el informe a la Fiscalía de la Audiencia Nacional española. Según el informe, los militantes de ETA seguían «moviéndose» a ambos lados de los Pirineos: por ejemplo, seguían entrenándose en los bosques de las Landas, «para perfeccionar sus técnicas de tiro». Encima, en el País Vasco Sur tenían «dos comandos de información activos» para «preparar la vuelta a la lucha armada analizando los posibles objetivos sobre los que poder volver a actuar». Desde que el pasado 10 de enero, ETA declarara el alto fuego, han sido múltiples las informaciones basadas en informes de la Guardia Civil y las policías española o francesa, muchas en la misma dirección: ETA se está preparando para volver.
Puede leer el texto original en lengua vasca

Balance de las elecciones de Argentina


Julio C. Gambina
Los resultados electorales de octubre para la renovación presidencial asignan un claro triunfo al oficialismo liderado por Cristina Fernández de Kirchner (CFK), quien obtuvo el 54% de la votación (Cuadro I), casi 12 millones de voluntades, sobre 28.860.000 votantes (Cuadro II),2 con ausentismo bajo, de solo 21%, registrando votos por un 79%, y con escasos votos en blanco, nulos o recurridos, de 4%.
El triunfo del actual gobierno incluye las mayorías necesarias en el Parlamento, sea en la Cámara de Diputados y Senadores, que con legisladores propios y aliados podrá funcionar con quórum suficiente para la función legislativa. Sólo en una Provincia no ganó el oficialismo (San Luis), y en el reparto de las gobernaciones (por elecciones previas), solo resigna la Ciudad de Buenos Aires y las Provincias de Santa Fe, Corrientes y San Luis. El porcentaje obtenido es el mayor en la saga electoral desde 1983, el periodo más largo de vigencia constitucional en la historia de la Argentina, superando con el 54%, el 45,28% del 2007, que permitió el primer mandato de la Presidente. Raúl Alfonsín había obtenido el 51,75% en 1983; Carlos Menem el 47,49% y el 49,98% en 1989 y 1995 respectivamente; Fernando De la Rúa el 48,37% en 1999; Néstor Kirchner el 22,24%; y ahora CFK el 53,69%.

El genocidio como espectáculo y bendición


Alfonso Masó
¡Qué exultante felicidad, qué éxito, qué poder, qué bendición!
Masacramos millones de seres humanos con la facilidad que fumigamos los pulgones del rosal, todo lo suyo será nuestro y sin embargo no acaba de existir suficiente trofeo mediático, no será suficiente el cainita ramo de rosas, aunque haya sido cosechado en sus jardines ardiendo, aunque represente el territorio arrasado y la vana, anónima, felicidad de amores y sueños convertidos en colaterales cenizas y paisajes de chatarras, harapos y chacales.
Parecen no ser suficientes para el hambre mediática, rosas de oro, de diamantes, de petróleo, de misiles, de contratas reconstructoras: para que vuelva a haber casas con nuevas familias y nuevas, flamantes, hipotecas y nuevas banderas. Rosas convenientemente despojadas de ancestros y de espinas. Parece no haber suficiente trofeo, aún, tras el éxito al sembrar todo tipo de armas y odios fratricidas para que el exterminio continúe, autoinfligido: su propia mano borrando su propia historia en pos de un territorio casi virgen, donde podrán florecer hamburgueserías con Mickey Mouse , gasolineras extranjeras, oficinas del Deutsche y el CityBank...
Siempre parece seguirles faltando el gol del paroxismo, el que levante de los amodorrados sofás, con los brazos en alto y desate el clamor de las bocinas y el homenaje bélico de cohetes y petardos. Les sigue faltando la imagen que convulsione, aun más, la libido al arrojar sobre nuestros hombros, como investidura de glorioso poder, transferido, la aún sanguinolenta piel de la compartida víctima.

Ideología y propaganda en los dibujos animados


Daniela Steklov
Disney me enseñó muchas cosas. El señor Walt Disney, sí, con su barba blanca y sus cejas pobladas, barriga generosa, mofletes rosas y gafas en medio de la nariz. Así lo imaginé siempre, tan peligrosamente parecido a Papa Noel que ahora me da hasta vértigo.
Me enseñó a frustrarme, a querer ser la más guapa, a llorar cuando un chico no me quería, a competir con mis amigas, a creer que la clave está en el trabajo duro y explotador, a hablar con mi espejo, a no comer manzanas, a tener miedo en el bosque… me enseñó tantas cosas que me costó mucho esfuerzo desprenderme de ellas y aun hoy me descubro desprendiéndome de algunas de ellas como si de capas de piel se trataran.
Para beneficio del señor Disney, no fue solo a mí a la que adoctrinaron (o al menos lo intentaron) sino a millones de niñas y niños de todo el mundo que después fueron padres y abuelos fervientes continuadores de las enseñanzas del gran imperio animado.

Las palabras, los conceptos y las cosas


Salvador López ArnalEspecial para Gramscimanía
Nuevamente, en un reciente artículo –“La selectividad de los neoliberales sobre los Derechos Humanos: el caso de China” [1]-, el profesor Vicenç Navarro nos ha ayudado a fijar nuestra atención donde no solemos observar críticamente.
A finales de 2010, comenta el Catedrático de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Pompeu Fabra, se anunció que el Premio Nobel de la Paz se otorgaba al disidente chino encarcelado Liu Xiaobo convirtiéndolo inmediatamente “en un icono de los supuestos luchadores por la libertad y por los Derechos Humanos”. La organización internacional de escritores PEN añadió su voz: fue uno de “los mayores promotores para que se le concediera el Nobel de la Paz”.
El doctor Navarro recuerda lo que, muy oportunamente, Barry Sautman y Yan Hairong escribieron en las páginas de The Guardian del 15 de diciembre de 2010. Liu Xiaobo es un ultraliberal “que tiene una idea muy sesgada del concepto de libertad”. Ha apoyado todas las intervenciones armadas del gobierno de EEUU guiado en sus intervenciones, según sus singulares creencias, por un admirable amor a la libertad. De ahí, prosigue irónicamente Navarro, “que haya apoyado a todas las dictaduras existentes en Latinoamérica, África o Asia, excepto a las comunistas, para las cuales reserva toda su animosidad” [2].
En cuanto a su concepción económica, Xiaobo está a favor de la privatización de todos los recursos existentes en su país; sin excepciones. Aún más, en su opinión, “lo mejor que le habría podido ocurrir a China hubiera sido continuar siendo una colonia de Gran Bretaña, tal como lo ha sido Hong Kong”. No es una tesis novedosa; muchas voces sostuvieron posiciones similares ante la independencia de países africanos (Navarro apunta a continuación, por si fuera necesario, que no tiene “ninguna simpatía por el régimen dictatorial chino”. Ha escrito críticamente sobre él, “tal como lo hice también anteriormente sobre el régimen dictatorial de la Unión Soviética”).

El desarrollo del subdesarrollo


Boaventura de Sousa Santos
El proceso de subdesarrollo del país [1] está en marcha. Lejos de ser transitorias, las medidas anunciadas son estructurales y sus efectos se dejarán sentir durante décadas. Las crisis crean oportunidades para redistribuir la riqueza. Dependiendo de las fuerzas políticas que las controlen, la redistribución irá en uno u otro sentido. Supongamos que la reducción del 15% de la renta aplicada a los funcionarios públicos mediante la eliminación de las pagas de Navidad y vacaciones se aplicara a las grandes fortunas, entre otros, a Américo Amorim, Alexandre Soares dos Santos, Belmiro de Azevedo y las familias Mello. Se recaudaría mucho más dinero y el bienestar de los portugueses se vería mucho menos afectado. En principio, la invocación de una emergencia nacional apunta a sacrificios extraordinarios que deben imponerse a los que están en mejores condiciones de soportarlos. 
Por esta lógica se convoca a los jóvenes a la guerra y no a las personas mayores. ¿No están las grandes fortunas en mejores condiciones de responder a la emergencia nacional? 
Ésta es una de las perplejidades que lleva a los indignados a manifestarse en las calles. Pero hay mucho más. Muchos ciudadanos se preguntan: ¿las medidas de austeridad darán resultado y permitirán ver la luz al final del túnel dentro de dos años? Sospechan que no porque, además de ir conociendo la tragedia griega, la ciudadanía va sabiendo cada vez más que las recetas del Fondo Monetario Internacional (FMI), ahora adoptadas por la Unión Europea, no han dado resultados en ningún país en las que se han aplicado —de México a Tanzania, de Indonesia a Argentina, de Brasil a Ecuador— y siempre han acabado en desobediencia y desastre social y económico. Cuanto más pronto aparece la desobediencia, menor es el desastre.
Puede leer el texto original en portugués

Crisis y tasa de ganancia. Interpretación y transformación


Francisco Umpiérrez Sánchez
Algunos creen que con una nueva interpretación de la crisis daríamos pasos seguros para solucionarla. Vistas las cosas así, todo parece depender de la teoría. Pero desde hace tiempo sabemos por Marx que no se trata de producir una nueva interpretación del mundo sino de transformarlo. Si cuando se hablara de la crisis se hiciera desde la perspectiva de la transformación del mundo capitalista, entonces si estaríamos cerca de la solución. Los reformistas siguen creyendo que es posible otro mundo sin que se tomen medidas firmes en contra de las grandes fortunas y de la propiedad privada. De este modo sólo se genera en parte ilusión y en parte impotencia. Yo diría más: en muchas ocasiones, sobre todo en el ámbito de las transformaciones políticas, las ilusiones no son más que manifestaciones de la impotencia política.
Crisis del sistema capitalista
Algunos distinguen entre crisis a secas y crisis del sistema. Llaman a la actual crisis, la que se desató en 2008, crisis del sistema. Yo creo que todas las crisis que se producen en el sistema capitalista son crisis del sistema capitalista. No creo que sea acertada esa distinción entre crisis a secas y crisis del sistema. Lo que distinguen a unas crisis de otra es su envergadura: a cuanto países afecta, a cuántos sectores económicos y qué duración tiene. Lo que sí se puede decir de esta crisis es que es de enorme envergadura y que ha afectado gravemente al corazón del sistema capitalista: el sector financiero. El sistema de crédito ha sufrido un serio revés y pasarán muchos años antes de que esta situación se enderece.

Sobre el concepto de decrecimiento


Juan Torres López
Este texto resume una exposición más completa y documentada sobre las tesis del decrecimiento que publicaré en un libro próximo. Aquí trataré de mostrar de la manera más breve e intuitiva posible algunas inconsistencias que a mi modesto modo de ver presenta el concepto de decrecimiento, aunque quisiera señalar antes que nada que tengo una gran simpatía por las personas que lo defienden. Comparto su paradigma de cambio social anticapitalista basado en el desarrollo de nuevas formas de producir, de distribuir, de consumir y de pensar. Simplemente discrepo del concepto de decrecimiento que utilizan para definir tales estrategias porque creo que carece de rigor, que no puede hacerse operativo, porque creo que no responde a la realidad del capitalismo de nuestros días y porque, por esas razones, me parece que solo puede servir para estimular una creencia o simples acciones testimonialitas pero no para combatir eficazmente el capitalismo.

¿Qué trama EE UU en Pakistán y Afganistán?


Germán Gorráiz López
Desencuentros EEUU- Pakistán
La Casa Blanca anunció que había congelado unos 800 millones de dólares de ayuda militar a Pakistán (lo que representa un tercio de los 2.000 millones de dólares que Estados Unidos le entrega anualmente) y una parte de esta suma sirve para financiar el despliegue de más de 100.000 soldados en el noroeste, en la frontera con Afganistán (donde el ejército paquistaní que se sumó desde fines de 2001 a "la guerra contra el terrorismo" de EEUU, combate a los rebeldes talibanes aliados de Al Qaida) lo que en realidad es uno más de los desencuentro entre los dos países, desde el asesinato mediático de Osama Bin Laden en Abbottabad (norte de Pakistán) el 2 de mayo pasado.
El gobernante Partido Popular de Pakistán (PPP), liderado por Zardari, ha reiterado en los últimos días su intención de volver a negociar con aquellos que renuncien a la violencia y el Gobierno llegó a firmar algunos acuerdos de paz con el movimiento que aglutina a los talibanes paquistaníes, que fueron frustrados poco después con el recrudecimiento de la violencia en la Provincia de la Frontera Noroeste y en las áreas tribales fronterizas con Afganistán (así, desde fines de 2001 han muerto más de 3.000 soldados paquistaníes combatiendo a los islamistas, mucho más que los 1.700 soldados estadounidenses muertos en Afganistán).

Una revolución asistida por computadora


 René Naba
Se esperaba el final desde que el 19 de octubre de 2011, por sorpresa, Hillary Clinton aterrizó en Trípoli para declarar públicamente su deseo de que Gadafi fuera eliminado.
El epílogo, sangriento, previsible. Cruzar miles de kilómetros, el océano Atlántico y después el mar Mediterráneo para formular ese deseo en Trípoli no es una casualidad. Sólo podía surgir de manera tan imperativa en cuanto que el objetivo del viaje era informar a los servidores libios de que se había puesto en marcha la ejecución ordenándola por una proclama pública.
Se podría imaginar un comportamiento mejor que fundase una nueva ética política. Pero el ejemplo viene de arriba, de un país que se autodenomina la primera democracia del mundo y acaba de sufrir una mutación de graves consecuencias.
Jamás un dirigente de una gran democracia occidental había dado rienda suelta, públicamente, a semejantes instintos asesinos.
La conmemoración del décimo aniversario de los atentados del 11 de septiembre en 2011 y la proximidad de las elecciones presidenciales estadounidenses en realidad debieron estimular el ardor guerrero de un presidente que se presentó, hace poco, como el primer presidente post racial de la sociedad multicultural estadounidense y que, en realidad, sólo es la reproducción, en negativo, de sus carniceros antecesores.
Dar el nombre en clave de «Jerónimo» a la operación especial dirigida a eliminar a Osama bin Laden nos devuelve a los peores recuerdos de la conquista del Oeste y del correspondiente exterminio de los «pieles rojas». Y revela la patología de su autor.

Un Marx desconocido / La Deutsche Ideologie – III


Especial para Gramscimanía
Nicolás González Varela
  


“Siamo noi marxisti? Esistono marxisti? Buaggine, tu sola sei immortale…Eppure cosí è: tutti sono marxisti, un po', inconsapevolmente.”:  Antonio Gramsci, 1918)
“¿Podemos recolectar toda la obra de Marx y Engels (o copias de ellas)? ¿Es una tarea realizable?”: Carta de Lenin a Riazanov, 1921

El patrimonio literario inédito de Marx sufrió, de parte de sus herederos, un auténtico maltrato. Algunos capítulos sueltos de la Die deutsche Ideologie fueron apareciendo sin criterio editorial alguno, aquí y allá, en diversas publicaciones del partido-guía del proletariado mundial, el SPD alemán, que era el albacea absoluto de la herencia literaria de Engels y Marx, incluyendo su valiosa biblioteca personal. [1]En 1896 el político liberal ruso Peter von Struve reproduce, en la revista teórica marxista creada por Kautsky, la mítica Die neue Zeit, bajo el título de “Dos documentos desconocidos de Marx de la década de los cuarenta”, [2] algunos párrafos del capítulo IV del II volumen, los escritos contra Grün, “ Karl Grün: Die soziale Bewegung in Frankreich und Belgien…” de la Die deutsche Ideologie aparecido en el periódico socialista verdadero Das westphälisches Dampfbootsen agosto y septiembre de 1847. [3] El otro documento que presenta es la “Circular contra Kriege” de 1847, que luego publicaría Mehring. El contexto en el cual los presenta Struve es la reconstrucción de la prehistoria delwissenschaftlichen Sozialismus, del Socialismo científico, ahora coronado como sistema. [4] El dirigente socialdemócrata y padre del Revisonismus Eduard Bernstein, que poseía la mayor parte del manuscrito tal como se lo había entregado Engels en el verano de 1883, publicó un sugerente artículo donde menciona brevemente la Die deutsche Ideologie, sin nombrarla, también en Die neue Zeit, [5] en el cual la califica, como Engels, de un trabajo de frescura juvenil pero sin límites racionales, un texto imposible. Bernstein concluye que es un trabajo de mera Selbstverständigung, reduce la mayoría del texto a una parodia satírica (satirische Persiflage), llena de humorismo contra una tendencia política-filosófica que ya no existe históricamente, cuya vigencia se reduciría a la polémica con Karl Grün. [6]