23/10/11

La guerra en México y Sun Tzu


Desde que comenzó su mandato, el presidente Felipe Calderón Hinojosa ordenó una batalla sin tregua contra el crimen organizado, con especial énfasis en terminar con el dominio territorial y poder de corrupción de los cárteles de la droga y de sus capos. Por primera vez en la historia reciente del país, las fuerzas militares tomaron las calles de ciudades y pueblos, bajo el argumento de que las policías estatales y locales no han hecho su trabajo. Pero el desorden en la estrategia ha sido tal que la violencia es incontrolable y los militares están ahora involucrados en asesinatos, violaciones y toda clase de abusos a los derechos humanos. El propio Calderón será demandado por un grupo de civiles frente a la Corte Penal Internacional de La Haya por crímenes de guerra y de lesa humanidad. Pero el general en jefe insiste en su estrategia, es necio. Algo que Sun Tzu, advirtió hace 25 siglos, no hace sino presagiar la derrota: “Si el general es impaciente y manda a sus hombres a trepar por los muros, morirá un tercio de ellos sin tomar la ciudad. Esto es lo que hay que pagar por tal imprudencia”, dice: “La guerra no es simplemente un acto político, sino un verdadero instrumento político, una continuación de la actividad política, una realización de la misma por otros medios”: Carl Von Clausewitz, en su libro De la guerra.
Sobra hablar de Sun Tzu. Su breve escrito El Arte de la Guerra ha sido la base de muchos tratados e ideas políticas desde que se escribió, hasta la modernidad. Fue un tratado influyente que inspiró a personajes como Maquiavelo, Napoleón, Mao Tse Tung y ahora, a 25 siglos de distancia, se lee fresco y actual. El Arte de la Guerra es el único libro que se le atribuye a este autor y lo escribió dentro de una estructura social belicista, llamada Periodo de los Reinos Combatientes en China. También conocido como el libro de Los Trece Capítulos o El arte militar de Sun Wu, El Arte de la Guerra se ha traducido a decenas de idiomas y publicado en miles de ediciones. Es un libro corto, de seis mil caracteres (20 mil en chino moderno). Este libro se utiliza en la enseñanza de las academias militares alrededor del mundo y se asume que los marines de Estados Unidos llevan siempre una copia consigo.
La guerra ha estado presente, relacionada y determinante, en todas las grandes transformaciones de la historia. Podríamos asegurar que es una institución social, que no se aplica tan solo en ejércitos, sino también en guerras individuales o empresariales. A pesar de sus nefastas aplicaciones, los seres humanos se siguen empeñando en librarla y desarrollarla. Se puede denominar como un acto de fuerza para imponer nuestra voluntad al adversario.

Los magnicidios de Lumumba y Gadafi muestran que el colonialismo aún persiste

Foto: Patricio Lumumba

Alberto Salazar
Patricio Lumumba fue un excepcional líder africano, anticolonialista, que tuvo el privilegio de luchar por la independencia de su nación y llegar a ser el primer africano en desempeñar el cargo de primer ministro de la misma, la República Democrática del Congo. Independencia de Bélgica que se alcanzó oficialmente en junio de 1960, tras asumir la nueva república la deuda externa de Bélgica. Una deuda que jamás adquirió y que la imposibilitaba de alcanzar su pleno desarrollo. 
Asi quedó Sirte, la ciudad natal de Gadafi [Ampliar]
Cuando Lumumba intentó limpiar al ejército de la administración y residuos belgas que aún obedecían a esa nación europea y no a la nueva, empezó el conflicto. Bélgica jugó a dividir el Congo y una provincia, rica en yacimientos minerales, demandó su independencia de la joven república. En respuesta Lumumba buscó el apoyo de la extinta URSSS y la CIA estadounidense le adjudicó la imagen de comunista, pretexto suficiente para sacarlo del poder. 
Un memorando interno de la CIA, de 1960, escrito por el director de entonces Allen Dulles, contiene un parágrafo que despeja cualquier duda sobre el intervencionismo de las grandes potencias:
"En los altos niveles del gobierno concluimos que si [Lumumba] sigue en el poder, las consecuencias serán catastróficas... para el mundo libre. Por eso, nuestra conclusión es que urge quitarlo de en medio lo antes posible". 

El fantástico éxito de Ocupa Wall Street


Immanuel Wallerstein
El movimiento Ocupa Wall Street –porque ahora es un movimiento– es el acontecimiento político más importante en Estados Unidos desde los levantamientos de 1968, de los que es descendiente, o su continuación.
Nunca sabremos con certeza por qué comenzó en Estados Unidos cuando lo hizo –y no tres días, tres meses, tres años antes o después-. Las condiciones estaban ahí: agudas penurias económicas siempre en aumento, no sólo para quienes de verdad están golpeados por la pobreza, sino también para un segmento en perpetuo crecimiento de los pobres que laboran (conocidos también como clase media); una exageración increíble (voracidad y explotación) del uno por ciento más acaudalado de la población estadunidense (Wall Street); el ejemplo de enojadas insurrecciones por todo el mundo (la primavera árabe, los indignados españoles, los estudiantes chilenos, los sindicatos de Wisconsin y una larga lista de otros). No importa en realidad qué chispa fue la que prendió el fuego. Éste comenzó.
En la Etapa Uno –los primeros días– el movimiento fue un puñado de personas audaces, casi todas jóvenes, que intentaban manifestarse. La prensa las ignoró totalmente. Algunos estúpidos capitanes de la policía pensaron que un poco de brutalidad acabaría con las manifestaciones. Fueron captados en película y la película se volvió viral en You Tube.

La muerte de Gadafi: Conclusiones y lecciones para otros pueblos

Allan Macdonald

Juan Carlos Calomarde García
Las imágenes que han inundando los medios de comunicación sobre los últimos instantes de vida del exdirigente libio invitan a pensar que fue linchado. Debieron de ser unos momentos en el que las emociones se encontraron a flor de piel. No obstante, los buenos soldados deben destacar, entre otras cualidades, por tener unos nervios de acero. Pero, en este caso parece que no fue así; cuando encontraron a Gadafi, se desataron entre los rebeldes los más bajos instintos. Quizás este abanico de emociones pudo guiarles durante todo el conflicto.
La gue rra, generalmente, se desarrolló siguiendo esta pauta: primero los bombardeos de la OTAN allanaban el camino a los rebeldes; éstos trataban de tomar posiciones pero se encontraban con una fuerte (y organizada) resistencia; lo que les llevaba a retroceder, mientras que la OTAN volvía, cómodamente, a masacrar más posiciones militares (y civiles); en ese momento los rebeldes conseguían, no sin nuevos enfrentamientos, tomar nuevas posiciones. Era evidente la desorganización y la insubordinación que reinaban en las filas rebeldes, lo que sumado a la falta de preparación, tuvo como resultado el lento desarrollo de la guerra, a pesar del apoyo aéreo de la OTAN. Para ello se arguye que los rebeldes no conformaban un auténtico ejército profesional, pues se entiende que eran civiles libios. Los cuales, de una manera “espontánea” se alzaron contra Gadafi. Esta versión resulta más heroica (más Hollywoodense) que otra en la que una invasión teledirigida por los EE.UU. y la OTAN, tuviera que usar de estos nacionales libios para sus propósitos. Así, de la misma manera que en la Guerra de Independencia Española se podían encontrar colaboracionistas españoles con el régimen napoleónico, en este conflicto se debería hablar de colaboracionistas libios. Pues éstos luchaban contra su propio gobierno apoyados por potencias extranjeras.

Sobre ETA y las “derrotas definitivas”


Salvador López Arnal   /   Especial para Gramscimanía
Intento ser tan breve como su columna en Público [1]. Ignacio Escolar –“La derrota definitiva de ETA”- ha escrito sobre el abandono de las armas de ETA. Su aproximación, dejando algún cabo suelto, puede resumirse así: 1. El 20 de octubre de 2011 pasará a la historia como el día en el que la democracia derrotó a ETA. 2. No hay marcha atrás posible: ETA y su mundo han asumido por fin que su “lucha armada” ha sido un fracaso absoluto. 3. ETA ha sido completamente derrotada. Han matado durante más de cuarenta años porque querían un Euskadi socialista e independiente y se han rendido sin conseguir ni uno solo de sus objetivos. 4. Desde hoy el problema es otro: cómo superar el horror de esos 829 asesinados, cómo lograr la convivencia entre los que cada día miraban los bajos de su coche y aquellos que justificaban el terror.
Comentario (irritado) de texto: 1. No es cierto que la “democracia” haya derrotado a ETA. Sea cual sea el concepto que manejemos de democracia, por demediado que éste pueda ser y como el mismo Escolar nos ha enseñado en ocasiones, es retórica política de la peor (y de la más vacía) hablar de democracia para referirse al Estado borbónico español y sostener que “la democracia ha acabado con ETA”. Humo del peor. 2. No es cierto tampoco que todos los estadios de la lucha armada de ETA hayan sido un completo fracaso. La planificada continuidad del régimen fascista español fue rota por una de sus acciones, la que Pontecorvo narró en “Operación Ogro”. Otras acciones armadas, aunque sea políticamente incorrecto recordarlo, dieron oxígeno y energía a la lucha antifascista en España. ¿Quién puede olvidar la solidaridad con ETA de la ciudadanía, no sólo de la vasca desde luego, durante el Consejo de Guerra de Burgos? 3.

Interrogantes de la historia


Miguel Manzanera Salavert   /   Especial para  Gramscimanía
La portada de El País del 21 de octubre de 2011, merece un análisis detallado, pues es un excelente ejemplo de las técnicas de manipulación de la opinión pública. Bajo el título en letras grandes, El fin del terror, la fotografía en pequeño de los encapuchados de ETA, y al lado una fotografía a media página del cuerpo de Gadafi. Otros titulares de la página se refieren a El final de una pesadilla y Los rebeldes matan a Gadafi con el apoyo de la OTAN. La portada del periódico catalán La Vanguardia utiliza una estrategia de presentación parecida, con los titulares ETA deja las armas y El final de la escapada –que se refiere a Gadafi-; y el ABC también, pero reduce el espacio de Gadafi, etc. En el extranjero el italiano Corriere della Sera también asocia ambos hechos en su primera página, si bien da primacía a la muerte de Gadafi. Ninguno de ellos alcanza el virtuosismo de El País.

La muerte de Muammar Gadafi reafirma la política del desprecio

Foto: Muammar Gadafi 

Lorenzo Gonzalo  /  Especial para Gramscimanía
En estos tiempos hablamos de paz en los foros internacionales, pero sobretodo de justicia, democracia, estados de derecho, respeto a los derechos humanos, cumplimiento de normas elementales de convivencia y actitudes ponderadas en los enjuiciamientos de terceros.
No ha sido así en Libia. Si analizamos los hechos ocurridos en Túnez y Egipto veremos que la salida del poder de los respectivos gobiernos autoritarios de esos países, respondieron a la ira provocada por largos años de autoritarismo y represión indiscriminada.
Bajo la presión de las protestas Zine el-Abidine Ben Ali, presidente de Túnez salió del país y recibió complaciente refugio en Arabia Saudita. Tanto el Túnez de Ali como Arabia Saudita han recibido el beneplácito de Estados Unidos. Durante las protestas que pedían la renuncia y un cambio de gobierno, Washington se mantuvo cuidadoso para no molestar a quien había sido socio y aliado durante 30 años. Nadie ha vuelto a escuchar a un diplomático estadounidense pronunciando su nombre desde que recibió “piadoso” amparo de las autoridades sauditas en enero del 2011. Las 78 víctimas que murieron durante las manifestaciones, por órdenes expresas del mandatario en un intento inútil por detener las oleadas de hombres y mujeres que inundaron las calles de Túnez y los 94 heridos, parecen no ser suficiente prueba para condenar a un socio de negocio. Tampoco las incruentas represiones que llevaron al cementerio a miles de tunecinos entre 1987 y enero del 2011, fecha en la que Ben Alí salió del país para retirarse tranquilamente en Arabia Saudita.

Los Matavotos: La CANTV llegó de última en una carrera de morrocoyes


Luis Britto García   /  Especial para Gramscimanía
Desde 2002 escribo esta modesta columna, sin que calamidad, enfermedad ni cataclismo hayan impedido su publicación. Algo peor que una combinación de catástrofes evitó que apareciera la semana pasada: los matavotos de Cantv.
Matavoto avisa: en cinco semanas me informaron a última hora desde [el diario] Últimas Noticias que no recibieron la columna enviada días antes por el ABA de Cantv.
Matavoto no perdona: remito simultáneamente cada artículo a cinco e-mails distintos en la redacción, y Cantv logró no hacérselo llegar a ninguno: vale decir, cero hit cero carreras en 25 turnos al bate.
Antes de seguir, recordemos que INTERNET ES UN INSTRUMENTO DE TRABAJO. Sin red no se cobra cheque ni se tramita licencia ni se declara impuesto ni se comunica con el Estado ni se  extrae petróleo ni se  educa ni se recibe noticia ni se transmiten resultados electorales.
Una Internet cero hit cero carrera en veinticinco turnos es un país ponchado. Con menos que eso hubieran triunfado el cierre patronal y el sabotaje petrolero del 2002.
Todo país con reservas de hidrocarburos está en el umbral de una guerra asimétrica que  comienza con el ataque contra sus sistemas informáticos.
En Venezuela parece que lo perpetrara Cantv con un ABA moribunda que el 80% del tiempo no da señales de vida, y cuando las da, son dudosas.
No me pasa sólo a mí: ocurre lo mismo con embajadas, empresas, ministerios. El cibercafé de mi urbanización luce un letrero que reza: “No respondemos por interrupciones del ABA causadas por Cantv”.
La disculpa de Cantv por la agonía de su servicio es culpabilizar al usuario. Cada vez que se interrumpe, lo manda a revisar el cable de conexión, como si dentro del modem nuevo que acabamos de instalar hubiera un enanito que  enchufa y desenchufa cada cinco minutos el acceso a la red.