20/10/11

El capitalismo convulsiona y Marx vuelve

Karl Marx por Baptistao

En "Cómo cambiar el mundo" (Crítica), una de las obras más relevantes de las publicadas en la Argentina durante este año, el celebrado historiador Eric Hobsbawm estudia el impacto del pensamiento de Karl Marx y de Frederick Engels, y plantea que el autor del Manifiesto comunista todavía tiene mucho que decir.
Álvaro José Aurane
Hay una cuestión histórica. Es el fin del marxismo oficial de la ya extinta Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas. A dos décadas de su desaparición, ya ha pasado suficiente tiempo como para que Marx se haya liberado de la identificación pública con el leninismo, en la teoría, y con los regímenes leninistas, en la práctica. Y hay otra circunstancia de indudable actualidad. El mundo capitalista globalizado que surgió en la década de 1990 era, en sus aspectos cruciales, asombrosamente parecido al mundo que él anticipó en el Manifiesto comunista. Un panfleto que, casi de manera premonitoria, se dio el lujo de celebrar sus 150 años de vida en ese año de intensa agitación económica como fue 1998.
Este es tan sólo un par de motivos por los cuales, a criterio de Eric Hobsbawm, el historiador vivo más conocido del planeta, queda perfectamente esclarecido que todavía hay muchas y buenas razones para tener en cuenta lo que Marx tiene que decir acerca del mundo.
Cómo cambiar el mundo es, entonces, una utopía esencial, una pregunta quemante en esta coyuntura de mercados crujientes, y una de las publicaciones más importantes aparecidas durante este año, cuanto menos, en la Argentina. Una obra que, en 500 páginas, indaga la consigna de su título en esas mismas tres categorías.
Precisamente, una primera aclaración acerca de Cómo cambiar el mundo consiste en que se trata de una recopilación de las obras del intelectual británico que están vinculadas con el marxismo y que fueron escritas durante más de medio siglo. Concretamente, entre 1956 y 2009. El volumen es, básicamente, un estudio del desarrollo y del impacto póstumo del pensamiento de Karl Marx y del inseparable Frederick Engels.
De esta delimitación surge una segunda advertencia: no es una historia del marxismo, aunque incluye seis capítulos que Hobsbawm escribió para Storia del Marxismo, publicada en Italia entre fines de los 70 y principios de los 80. Esos capítulos, revisados, corregidos y reescritos, han sido complementados con otro (el XV) sobre la recesión marxista a partir de 1983. Una recesión que no es solamente política sino, fundamental y lamentablemente, intelectual.

Orlando Letelier, el que lo advirtió

Foto: Orlando Letelier

Juan Domingo Urbano
“Capitalism and Freedom”, el libro que Milton Friedman publicó en 1962 y que fundamentó la economía capitalista, relacionaba la libertad de los individuos de una sociedad con la organización de mercado que ellos decidían adoptar en base a su propia regulación; visto así resultaría un sueño de bienestar y prosperidad para quienes fueran capaces de definir su forma de trabajo y su manera de vinculación por medio del dinero, desligándose del Estado centralizado-controlador, en pro de la más diversa inversión privada. Así, menos de una década fue suficiente para que el soporte teórico fuera experimentado, tomando como conejillo de Indias al modesto Chile, donde hacía crisis el gobierno de la Unidad Popular y al que solo faltaba un empujoncito para echar por la borda la utopía de justicia social, política y económica de que nos sentíamos orgullosos hasta septiembre de 1973. La historia ya es conocida: devino el cruento Golpe de Estado y las consecuencias de ese quiebre tienen su alcance a nuestros días, al seguir confirmándose de qué manera, al decir de Orlando Letelier en 1976, la libertad económica y la represión política fueron las dos caras de un mismo modelo.

Ilya Ehrenburg, el otro ruso de la guerra civil española

Ilya Ehrenburg por Ida Kar

Carlos García Santa Cecilia 
La Guerra Civil española, de cuyo estallido se acaban de cumplir los 75 años, fue una ocasión para que muchos intelectuales extranjeros miraran hacia la península en llamas. Algunos llegaron por primera vez, pero otros muchos culminaron una meticulosa y certera labor de acercamiento; algunos tuvieron un protagonismo político y periodístico inmediato, pero otros recorrieron el país buscando la esencia de la catástrofe en el rostro de las víctimas. Entre los segundos destaca el caso de Ilya Ehrenburg, cuya labor quedó eclipsada, tal vez, por el desmedido protagonismo político y mediático de Mijail Koltsov. Ehrenburg, sin embargo, eligió la literatura.
Cuando se habla de un ruso en la Guerra Civil Española, aparece, de forma casi inevitable, la figura omnipresente de Mijail Koltsov. Agitador político, propagandista incansable, periodista de éxito, Koltsov llegó a España nada más estallar el conflicto y permaneció en el país quince meses, durante los cuales informó puntual y apasionadamente a los millones de lectores que seguían sus crónicas en Pravda sobre lo que ocurría en el otro extremo de Europa. Además, fue los “ojos de Stalin en España” o, al menos, sus anteojos: pocos dudaban de que sus opiniones y consignas interpretaban o trasladaban la voluntad del Kremlin. A su regreso a la URSS publicó por entregas con gran éxito su Diario de la guerra de España. Stalin le invitó a su palco del Bolshoi y le felicitó. Le propuso –lo que sin duda constituía una gran honor– dar la conferencia de presentación de la Historia del Partido Bolchevique, un libro en el que participaba el mismo Stalin. La sala de la Unión de Escritores de Moscú estaba abarrotada el 12 de diciembre de 1938, cuando se celebró la conferencia, y aplaudió sin fisuras la intervención del camarada Koltsov. Esa misma noche, agentes del NKVD fueron a buscarle a su despacho de Pravda y desapareció para siempre sin que, hasta la fecha, conozcamos el motivo de su fulminante caída.

Diez años de la cárcel de Guantánamo

Dibujo de un preso de Guantánamo

Emma Reverter
“A los prisioneros les gusta leer los libros de Harry Potter. También leen las novelas de misterio de Agatha Christie y, sorprendentemente, algunos devoran novelas románticas”. Así empezó la explicación del responsable de la biblioteca de la cárcel de Guantánamo cuando lo visité unos meses atrás. Curiosamente unos años antes el entonces responsable de la biblioteca me había dado exactamente las mismas frases y las anoté en mi libreta.
Cuando se cumplen diez años de la llegada de los primeros prisioneros a la cárcel de Guantánamo, en Cuba, siguen llegando novedades editoriales a la biblioteca. La Trilogía del Milenio, del escritor sueco Stieg Larsson, es una de las últimas adquisiciones. También ha triunfado la serie de libros infantiles sobre Como entrenar a tu dragón. Escritos por la autora británica Cressida Crowell, narran las aventuras de un joven vikingo, Hipo Horrendo Abadejo III, que debe cazar y entrenar a un dragón para completar el rito de iniciación de su pueblo. ¿Qué utilidad tiene para los prisioneros aprender a domesticar un dragón nórdico? Lo cierto es que la cárcel está rodeada de iguanas y resulta extremadamente complicado entrenarlas.
Los 171 prisioneros musulmanes de Guantánamo pasan los días sin más ocupación que comer, dormir y leer. Devoran el material de lectura que cae en sus manos. No tienen fecha para un juicio. No reciben visitas de familiares. Sus abogados viajan poco a la isla.

Incertidumbre por dominio colonial en el mar de las Antillas

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Jesús Dávila
La actualización del dominio de decenas de islas del archipiélago de las Antillas por parte de Holanda, Francia, Inglaterra y Estados Unidos, con las que se controlan las principales rutas marítimas del Mar Caribe, ha entrado en una fase crítica debido a la posibilidad de que Puerto Rico -la mayor de ellas- repudie su presente condición colonial el año próximo.
La encrucijada se produce en momentos en que los nuevos arreglos para los territorios dependientes no ha logrado eliminar los reclamos por la independencia que se registran en islas como Curacao, parte del Reino de Holanda, los departamentos franceses de Guadalupe y Martinica, las Islas Vírgenes Británicas y hasta en las Islas Vírgenes de Estados Unidos.
De hondas implicaciones geopolíticas, el cuestionamiento del sistema de fronteras artificiales con el que potencias distantes a miles de kilómetros en otras latitudes reclaman límites territoriales dentro de esta zona estratégica plantea también otras incertidumbres. En particular, están por verse sus efectos sobre el proceso emergente de protagonismo por parte de América Latina y con respecto a la presencia cada vez más influyente de países como China, Rusia e Irán.