19/10/11

El trasfondo histórico del Tratado de Libre Comercio entre EE UU y Colombia


Un breve repaso de las turbias relaciones entre la oligarquía colombiana y los Estados Unidos
Renán Vega Cantor
“El suelo de Colombia fue teñido de sangre para complacer las arcas ambiciosas del oro americano. Desgraciada patria aquella cuyos destinos están regidos por gente de tal índole (…) y dolorosamente sabemos que en este país el gobierno tiene para los colombianos la metralla homicida y una temblorosa rodilla en tierra ante el oro americano”: Jorge Eliécer Gaitán, 1929.
La aprobación del Tratado de Libre Comercio entre Colombia y los Estados Unidos el 12 de octubre de 2011 podría aparecer como un hecho puramente coyuntural y episódico. Sin embargo, un rápido recorrido por la historia colombiana desde mediados del siglo XIX indica todo lo contrario: es evidente una tendencia a la postración de las clases dominantes de Colombia ante los Estados Unidos, como se rubrica con muchos hechos, de los cuales vamos a recordar los más destacados. Si se analiza el asunto en el mediano y largo plazo, algo indispensable para entender los procesos históricos, se podrá confirmar cómo las clases dominantes de Colombia han hecho gala de una abyección estructural con relación a los Estados Unidos y se han convertido en numerosas ocasiones en una quinta columna incondicional, usada por esa potencia para agredir a otros países de nuestra América. Eso se puede mostrar en forma retrospectiva, para identificar los hechos más importantes de esa ignominiosa historia de entreguismo y de comportamiento antinacional, que va en contravía de los pueblos de nuestra América.

El capitalismo con crecimiento es insostenible


Fernando Arellano Ortiz 
El sistema capitalista se agotó porque no está funcionando para el bienestar de la gente, por ello es urgente pensar en una transición de largo plazo a partir del cambio de patrones culturales, relaciones con la naturaleza y redefiniendo las formas tecnológicas y organizativas de producción, intercambio y consumo. El planteamiento es del reputado sociólogo urbano, geógrafo urbano e historiador social inglés David Harvey, uno de los más connotados intelectuales de la izquierda de prestigio mundial en desarrollo de su participación como conferencista en el V Encuentro Internacional de Economía Política y Derechos Humanos, organizado por la Universidad Popular Madres de Plaza de Mayo de Buenos Aires.
Harvey dictó en este Encuentro un seminario especial sobre los desequilibrios estructurales y alternativas al capitalismo, así como participó de un panel con otros expositores para analizar la nueva estructura de la crisis mundial y América Latina.
Su visión crítica de la crisis capitalista da luces respecto del límite al que ha llegado el mundo por culpa de un sistema codicioso, criminal y depredador que no tiene límites.
Este científico social marxista nacido en Kent, Inglaterra, en 1935, actualmente profesor de la Universidad de Nueva York y catedrático visitante de London School of Economics, es conocido además por sus formulaciones en torno al Derecho a la Ciudad y a la Acumulación por desposesión. Autor de varios trabajos ya clásicos sobre urbanismo y la dinámica espacial del capitalismo, cuenta también con investigaciones que constituyen contribuciones importantes a la teoría económica. Ha escrito una obra de referencia en el campo de la crítica cultural: "La condición de la posmodernidad". Se doctoró en la Universidad de Cambridge en geografía histórica y obtuvo un post doctorado en la Universidad de Uppsala, Suecia, en 1961.

Lukács y la "crisis" de la Filosofía encarnada en Nietzsche

Foto: György Lukács

I. A manera de introducción
La obra de György Lukács del año 1958 “La Crisis de la Filosofía Burguesa” representa a todas luces el intento del autor húngaro de dejar de manifiesto que toda la filosofía se encuentra determinada por las estructuras económicas fundamentales de cada sociedad, en cada uno de los periodos históricos, y que por lo tanto, la profundización de esta crisis se hace aun más patente a partir de la consolidación de las revoluciones burguesas que situaron a esta clase como el poder no sólo económico, sino político en cada uno de los Estados Nacionales.
Para nuestro autor la crisis en que se encuentra la filosofía burguesa es un hecho que no ha podido pasar desapercibido y cuya comprobación se ha llevado a cabo tanto por el marxismo como por la filosofía burguesa misma. La demostración última de esta crisis visible por toda la filosofía es posible de observar cuando percibimos que toda la filosofía burguesa se encuentra en una erosión que hace tambalear las mismas bases en las cuales se apoya. Y esta “evolución” destructora del pensamiento filosófico burgués tiene como un hito, indesmentible para Lukács, la obra de Nietzsche y su “programa de volver a estructurar la tabla de valores”. Y es que en ese punto nuestro autor observará a un “hito” que pone al descubrimiento la total crisis en la cual se encuentra toda la filosofía no-marxista; el ser incapaz de ver las verdaderas razones de su misma crisis y confundir, así como lo cree ver Lukács, que la irracionalidad nietzschiana confunde un mero síntoma, racional, con una solución racional abstracta sin resistencia alguna al fascismo que esta lleva en sí; “la irracionalidad”.
Es por ello que Lukács creerá ver que la incapacidad de la filosofía burguesa ante la “crisis real” es el hecho de pensar desde la burguesía misma, ahondando aun más el pensamiento en una fase más radical que conlleva una filosofía irracional y fascista. Nuestro autor se preguntará: “¿Qué hay de específicamente nuevo en la filosofía del periodo imperialista? ¿En verdad es radicalmente nueva?. Y en caso afirmativo, ¿En que reside su novedad?”[1]. Sobre este mismo punto Lukács se apoyará en textos de Lenin para señalar que este: “(...) se había pronunciado contra la tendencia representada por aquellos que se proponían estudiar la estructura económica y las leyes internas del imperialismo haciendo abstracción de la evolución general del capitalismo”[2]. Tendencia que no puede ser observada por la filosofía burguesa al estar bajo un dominio ideológico que la determina condicionándola hacia una explicación somera y superficial de las reales preguntas que debería enfrentar la filosofía en cuanto tal. “Esta crisis expresa un profundo malestar: la filosofía perdió su camino. ¿Dónde y cuando se perdió? ¿Hasta dónde es preciso retroceder para encontrar el buen camino?”[3].

Apuntes para una historia de Palestina


Armando Briñis Zambrano
La Palestina que conocemos hoy, o el Estado de Israel y los territorios ocupados de Cisjordania y Gaza, forman parte de una historia de miles de años de antigüedad. Estudios realizados en la zona apuntan que fueron los cananeos los primeros habitantes conocidos de la Tierra de Palestina. El centro de dispersión semita de la Antigüedad estaba situado al norte de Arabia; en épocas muy remotas debieron partir de dicho centro y, al establecerse en Palestina, encontraron una población que ha sido llamada de diversas maneras, una de ellas era Rephain.
Hacia la parte norte se ubicaron parte de los cananeos que recibieron el nombre de fenicios, a partir de Phoenix, que significa " tierra roja", por lo que fenicio era el habitante de las tierras rojas. Existen pruebas arqueológicas que demuestran el desarrollo alcanzado por los cananeos. Se habla de ciudades rodeadas por murallas que formaban un doble recinto. En la Biblia se hace mención a esto cuando se señala: "Este pueblo es mayor y más fuerte que nosotros, las ciudades más grandes y amuralladas hasta el cielo... ". En la misma obra se señala y se hace mención a la actividad mercantil, y al desarrollo económico y técnico alcanzado por los cananeos. Se describe, además, la riqueza de sus templos. Conviene aquí recordar que el deslumbramiento del pueblo que dice esto es lógico si se tiene en cuenta su economía ganadera, al enfrentarse a una civilización que tiene avances en el desarrollo técnico mercantil.