17/10/11

El desencuentro de Marx y América Latina

Karl Marx por Iván Jerónimo

Paco Peña
Ahora bien, ¿por qué si Marx tenía en sus manos considerables datos, documentos y empezaba como se ha dicho a variar su percepción de los países periféricos no prestó atención a “… un componente decisivo en el proceso de transformación del capitalismo en sistema mundial?” (Aricó) ¿Por qué sus investigaciones y estudios se centraron en la búsqueda de las causas del retraso económico, social y político de las sociedades asiáticas, ignorando a nuestro continente?
Una acotación preliminar
Como Pedro Scaron (Materiales para la Historia de América Latina, Karl Marx, Friedrich  Engels, Cuadernos del pasado y presente n° 30, 5° edición, 1980, México) muchos contestan el término de “América Latina “ para designar a nuestro continente. Se trata de un término creado y difundido a mediados del siglo XIX en París por un grupo de suramericanos, entre los cuales se encontraba al parecer el chileno Francisco Bilbao. El hispanista galo Paul Estrade afirma que dicho grupo se habría reunido en París el 22 de junio de1856 para protestar por la invasión y ocupación de Nicaragua por el filibustero norteamericano William Walker. La denominación América Latina fue desde entonces difundida también por Francia (ver nota 27) con una clara intencionalidad geopolítica y para contrarrestar el expansionismo estadounidense en América. Fue combatida tenazmente por España debido a que amagaba el monopolio que el término Hispanoamérica ejercía por entonces para designar a nuestro continente y ello hasta fresca data. Ponía de relieve el papel jugado por España en el descubrimiento y colonización de esta región del mundo.
“Hasta donde está averiguado, la expresión “América Latina” se inventó en 1856 para ser lanzada en son de reivindicación identitaria y de manifiesto político. Surgió con motivo de la invasión de Nicaragua por los mercenarios de William Walker y como protesta contra la misma y también contra la potencia que, bajo ese disfraz, trataba de llevar a cabo su gran designio expansionista a expensas del Sur, después de haberlo logrado hacia el Oeste a expensas de México. En París fue -eso sí, y no es casual- fue donde brotó el término de ‘América Latina’ del cerebro de unos latinoamericanos conscientes del peligro del Norte, conscientes de la urgencia de la unión del Sur, conscientes de la necesidad de un concepto definidor y unificador después de decenios de indecisión en la América, antes española y aún sin nombre genuino. El 22 de junio de 1856, en París, delante de más de treinta ciudadanos de casi todas las repúblicas del Sur, en un acto de repudio a la agresión a Nicaragua, el chileno Francisco Bilbao calificó de ‘latina’ a la América que defendía y promovía y evocó ‘la raza latino-americana’, oponiéndola clara y únicamente a los Estados Unidos de América y al ‘yankee’. Fechado en 26 de septiembre de 1856 y motivado por la misma y prolongada agresión, fue publicado el poema “Las Dos Américas” del colombiano, exiliado también en París, José María Torres Caicedo” (“ Observaciones a don Manuel Alvar y demás académicos sobre el uso legítimo del concepto ‘América Latina’.  Revista Rábala N° 13, 1994 (79-82)

La doble naturaleza del trabajo


Más sobre el carácter dual del trabajo en el capitalismo.Crítica a la hipostación transhistórica  e “historicista” del trabajo
Marcelo Dias Carcanholo*
Después de su más reciente declaración de defunción, al final de los años 80 y principios de los 90 del siglo pasado, la interpretación de Marx (y del marxismo) sobre las leyes generales de funcionamiento del modo de producción capitalista parecen ganar nuevos alientos. Especialmente su cimiento – la teoría del valor – está recobrando nuevas (re)lecturas, nuevas interpretaciones, debates revividos, nuevos desarrollos1. El objetivo de este trabajo es volver a discutir la base de esa teoría del valor de Marx, haciendo hincapié en los desarrollos del doble carácter del trabajo que definen la naturaleza dialéctica de la mercancía, su forma más elemental.
Es de sobra conocida la importancia que Marx daba al doble carácter del trabajo en su interpretación crítica sobre el modo de producción capitalista2. Si la contradicción básica del capitalismo se da por la contradicción que implica su propia forma más elemental, la mercancía, es decir, la contradicción entre el valor y el valor de uso de las mercancías, y esta doble naturaleza de la mercancía refleja la doble naturaleza del trabajo, ya podemos darnos cuenta de la importancia del asunto 3.
Además, Marx es explícito al iniciar la sección del capítulo primero de El Capital – justamente la que trata del doble carácter del trabajo representado en las mercancías – al afirmar: “He sido el primero en exponer críticamente esa naturaleza bifacética del trabajo contenido en la mercancía. Como este punto es el eje en torno al cual gira la comprensión de la economía política, hemos de dilucidarlo aquí con más detenimiento”
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