10/10/11

Frantz Fanon, la alianza de la palabra y la acción


Camila Valdés León
Suele ser usual que, al enfrentarse el lector a un escrito teórico, su concentración se dirija hacia el análisis de la textualidad, las relaciones internas de las ideas, los postulados principales. Mucho de temor tiene ese atrincherarse en lo textual y no mirar demasiado hacia las redes dentro de las cuales todo escrito está inmerso.
Hay que reconocer que no es tarea para nada sencilla estar pendiente de los vasos comunicantes múltiples que unen al autor con sus palabras, a estas con las dichas antes, durante y posterior a ellas; y a las siempre cambiantes concretizaciones que en el acto de lectura se realizan. Vista de esta manera, la estructura textual se nos presentaría entonces como un cuerpo vivo que se comba y se ramifica, y que no debe nunca reducirse a la simple lectura de sus conexiones internas, puesto que es parte conformante de un río mayor: el de las palabras y el de los hombres anclados, de manera irremediable, a ellas y a sus procesos históricos reales.
Esta serie de artículos son un intento por entender la trayectoria de acción y de pensamiento de un autor caribeño de influencia grande sobre el pensamiento tanto latinoamericano como africano y europeo: Frantz Fanon. Al igual que otros, como C.L.R. James o Aimé Césaire, sus escritos forman una unidad con su praxis. Su labor teórica no es, pues, solo propuestas en papel y tinta; sino necesidad sanguínea de preguntarse a sí y a los otros por aquello que le conforma vital y dolorosamente.

Es difícil enfrentarse a un sistema económico basado en la codicia

Foto: Naomi Klein

Naomi Klein
Tuve el honor de que me invitaran a hablar en Ocupad Wall Street el jueves por la noche. Ya que la megafonía está (lamentablemente) prohibida y todo lo que dije tuvieron que repetirlo cientos de personas para que otros lo pudieran oír (es decir “un micrófono humano”), lo que realmente dije en la Plaza de la Libertad tuvo que ser muy breve. Por ello, lo que sigue, es una versión más larga, completa, del discurso. Os amo.
Y no lo dije solo para que cientos de vosotros griten “te amamos” de vuelta, aunque obviamente es una posibilidad adicional del micrófono humano. Decid a los demás lo que quieres que te digan a ti, solo que más fuerte.
Ayer, uno de los oradores en el mitin de los trabajadores dijo: “Nos encontramos los unos a los otros”. Ese sentimiento captura la belleza de lo que se está creando aquí. Un espacio totalmente abierto (así como una idea tan grande que no se puede contener en ningún espacio) para toda la gente que quiere un mundo mejor para encontrarse los unos con los otros. Estamos tan agradecidos.
Si hay una cosa que yo sé es que el 1% adora las crisis. Cuando la gente se deja llevar por el pánico, está desesperada y nadie parece saber qué hacer, es el momento ideal para que las corporaciones impongan su lista de deseos de políticas favorables: privatizar la educación y la seguridad social, recortar los servicios públicos, librarse de las últimas restricciones al poder corporativo. En medio de la crisis económica, es lo que está pasando en todo el mundo.

Che Guevara, crítico marxista del reformismo


Iñaki Gil de San Vicente
« ¡Tenemos la necesidad imperiosa de pensar, ¡imperiosa!»: Che Guevara [1] 
1.- Autocrítica y crítica del reformismo
Iniciamos esta breve y muy sintética charla-debate sobre el Che como crítico del reformismo, organizada por Askapena al cumplirse 44 años del asesinato de Guevara, recordando la frase con la que comenzábamos la conferencia de hace más de tres años sobre el mismo tema. Entonces debatimos sobre la ponencia Los marxismos de Che Guevara (2008), a disposición en Internet, y decíamos que tal como se estaba deteriorando la sociedad capitalista --¡y malvivíamos justo el comienzo de la actual crisis!-- teníamos la imperiosa necesidad de pensar críticamente qué estaba sucediendo. La exhortación del Che para que pensáramos, para que ejerciéramos el método dialéctico de la crítica constructiva, y del estudio radical de las contradicciones sociales, parecía entonces una especie de llamado esnobista porque en junio de 2008 aún no había comenzado la segunda fase de la actual crisis, que estalló al finalizar ese verano, pero sí malvivíamos ya bajo sus golpes desde verano de 2007. Pero no éramos los únicos, en ese mismo mes de junio A. Borón [2] explicaba magistralmente cómo el Che había recreado el marxismo de forma decisiva:

¿Cuál Che?


Washington Castillo
En estas reflexiones de mis años de la guerra enfrentando a la contra junto al  gobierno sandinista de Nicaragua, no podríamos dejar de lado una interpretación personal sobre el Che. Alguien que, como él, era dueño de esa personalidad que trasunta las fronteras de lo ideológico y aún ante el hecho de no estar entre los vivos, y cohabitar con diferentes estamentos de la sociedad, siendo ubicado en el santoral por aquellos que necesitan imágenes e iconos para seguir pensando que, un día, un Mesías vendrá, será el salvador, el esperado Rey de los Justos, y los transportará a un mundo que solo a quedado en la imaginación y en las más sanas utopías.
No conocí al Che en persona, pero tuve la oportunidad de conocer a muchos de sus compañeros, aquellos campesinos semi-analfabetos que lo siguieron desde "Alegría de Pió" hasta el final, y que ya oficiales veteranos cursaban en Cuba en la misma academia que yo. De ellos tuve la oportunidad y el privilegio de escuchar muchas anécdotas: desde el combatiente de Santa Clara, hasta cuando fue Ministro de Industria. Eran historias vivas, despojadas del falso halago, de la fantasía que, como "valor agregado", se suele incorporar a este tipo de relatos. 

La batalla global por la isla coreana de Jeju


Una Base Militar de EE.UU en Corea del Sur amenaza a China
Noam Chomsky
La isla Jeju, a 60 kilómetros al sureste de las costas de Corea del Sur, ha sido definida como el lugar más idílico del planeta. Esta isla volcánica de 1.829 kilómetros cuadrados alberga tres sitios designados Patrimonio Natural del Mundo por la Unesco.
La historia de Jeju, sin embargo, dista de ser idílica. En 1948, dos años antes del estallido de la guerra coreana, los isleños se unieron en un levantamiento para protestar, entre otras cosas, por la división de la península de Corea en Norte y Sur. El Gobierno de Corea del Sur, en ese momento bajo la ocupación de fuerzas militares estadounidenses, reprimió a los insurgentes de Jeju.
La Policía y las fuerzas militares de Corea del Sur masacraron a los isleños y destruyeron sus aldeas. John Merrill, historiador de Corea, calcula que el saldo fatal quizá haya superado las 30.000 muertes, aproximadamente el 15% de la población de la isla.
Décadas más tarde, una comisión gubernamental investigó el levantamiento en Jeju. En 2005, Roh Moo-Hyun, entonces presidente de Corea del Sur, se disculpó por las atrocidades cometidas y llamó a Jeju la “isla de la Paz Mundial’’.
Hoy en día, la isla de Jeju se ve amenazada nuevamente por la militarización y violencia conjunta de Estados Unidos y Corea del Sur: la construcción de una base naval en lo que muchos consideran la costa más hermosa de la isla.

Miguel Servet: Cuando llegue el fin de los tiempos todo poder y toda autoridad serán abolidas

Miguel Servet

El pasado 3 de octubre, con ocasión del V centenario del nacimiento del teólogo humanista aragonés Miguel Servet, la ciudad de Ginebra, gobernada hoy por una coalición de izquierdas, decidió levantar una vieja prohibición y erigirle una estatua en el lugar en el que había sido ejecutado en la hoguera. El acto estuvo presidido por el Consejero Administrativo Remy Pagani y tuvo como principal orador al historiador Jean Batou, congregando a una amplia representación de la izquierda local y de las ciudades francesas fronterizas. La estatua se encuentra en la esquina entre las avenidas De la Roseraie y Beau-Sejour.
Jean Batou
"No os maravilléis que adore como si fuera Dios lo que vosotros llamáis humanidad": Miguel Servet, De Trinitatis  Erroribus 1531
"Miguel Servet tuvo la singular infortuna de ser quemado dos veces: en efigie por los católicos y en carne y hueso por los protestantes (…) Su debate con Calvino (…) es de hecho el conflicto interior de la derecha y de la izquierda de la Reforma". Con estas palabras comienza la biografía de Miguel Servet, publicada hace casi 60 años por Roland Bainton, el gran especialista de los orígenes del protestantismo de la Universidad de Yale, con ocasión de 400 aniversario de su suplicio.
Nacido en 1511 en Villanueva, una pequeña aldea de Aragón, Servet era de origen marrano por parte de madre, que pertenecía a una familia de judíos conversos. El despertar de su conciencia tuvo lugar durante el breve periodo de tolerancia religiosa que conoció España en el primer tercio del siglo XVI. Acababa de publicarse la edición políglota completa del Antiguo y del Nuevo Testamento en hebreo y en griego. El movimiento de los Alumbrados (sin ninguna relación con las fabulaciones del Código Da Vinci) convocaba a una "reforma de la Iglesia por los hombres del Espíritu" y la Corte del Rey Carlos, elegido recientemente emperador, se entusiasmaba con el pensamiento humanista de Erasmo.