9/10/11

El Gran Polo Patriótico



Gustavo Márquez Marín  /  Especial para Gramscimanía
La alianza partidista del “Polo Patriótico” permitió crear la nueva mayoría que llevó a la Presidencia a Hugo Chávez en 1998, propinándole una derrota estratégica al bipartidismo adeco-copeyano. Este triunfo de la izquierda desencadenó un proceso constituyente inédito del cual emergió la V República y las transformaciones en curso que por la voluntad popular, han sobrevivido a las emboscadas -del golpe 11A y el paro petrolero- de la oligarquía y la derecha respaldada por el Departamento de Estado.
La construcción del “Gran Polo Patriótico” a la que nos convoca el Presidente Chávez, se da en otras circunstancias. Después de 12 años de gobierno bolivariano -con sus aciertos y errores- ha madurado la conciencia política y el protagonismo del pueblo. La política de plena soberanía e inversión social de la renta petrolera, ha permitido disminuir la pobreza y la desigualdad social, superando tempranamente las metas del milenio. La progresividad de esas conquistas sociales quedarían comprometidas, si la derecha (MUD) vuelve al gobierno para retomar el proyecto neoliberal e inicia un nuevo ciclo de privatizaciones con PDVSA incluida. El retorno de la vieja política cuartorepublicana, subsidiaria Washington, constituye una amenaza para las grandes mayorías, que de imponerse, volveríamos a los tiempos de la dictadura “democrática” del capital, lo cual comenzaría por derogar la CRB como lo intentó Carmona “el breve”. 
Para el decadente imperio estadounidense es una prioridad defenestrar la revolución bolivariana, porque necesita retomar el control de nuestro petróleo y eliminar un actor importante en la geopolítica regional y mundial, en la que se juega la construcción del Bloque de CELAC y el fortalecimiento desde la región, de la tendencia de construcción de un mundo multipolar, lo cual va en contramarcha a su hegemonía regional y global.
Por ello, el Gran Polo Patriótico, no debe limitarse a una alianza de partidos de izquierda, aunque ese sea parte de su núcleo promotor. Debe conformarse como un gran frente nacional antiimperialista y anti neoliberal, en defensa de los logros sociales de la revolución, que vaya más allá de lo electoral.

La competencia informativa de Telesur y Al Jazeera preocupa a EE UU


Nikolas Kozloff

Si los cables diplomáticos del pasado pueden servir de indicación, la Casa Blanca de Obama puede estar interesada en perpetuar la actual guerra propagandística de EE.UU. en Latinoamérica. Según correspondencia clasificada recientemente revelada por WikiLeaks, Washington ve a Venezuela como una potencia advenediza cuya campaña de relaciones públicas puede interferir con importantes esfuerzos de comunicación de EE.UU.
No es ningún secreto que el gobierno de Bush era paranoico respecto a la cobertura mediática que criticaba su política exterior; sin embargo a medida que van saliendo cables a la luz, es sorprendente ver cuán lejos estaba dispuesto a ir el Departamento de Estado al equiparar medios de Medio Oriente con medios noticiosos suramericanos recientemente formados.
Lo que parece haber preocupado más a los diplomáticos estadounidenses fue la posibilidad de que Al Jazeera, cuya cobertura de la Guerra de Irak había crispado los nervios del gobierno de Bush, pudiera colaborar con Venezuela, así como con otras naciones suramericanas. Poco popular dentro de la elite de Washington, Al Jazeera transmitió fotografías explícitas de soldados estadounidenses muertos y capturados durante la Guerra de Iraq.
Cuando la red transmitió las secuencias, el secretario de Defensa Donald Rumsfeld acusó a Al Jazeera de violar las convenciones de Ginebra. Entonces, en una incursión aérea y andanadas de artillería contra Bagdad, el 8 de abril de 2003, las fuerzas estadounidenses mataron por lo menos a tres periodistas, incluido un corresponsal de Al Jazeera. Según un informe, nada menos que el presidente Bush incluso pudo sugerir, en una reunión con el primer ministro británico Tony Blair, que se bombardearan las oficinas de Al Jazeera en Qatar.

La crisis de la derecha de América Latina


Emir Sader
La derecha latinoamericana pasa por el peor momento de su historia. Se trata de una situación que va en paralelo con la expansión –no habida hasta ahora– de una mayoría de gobiernos progresistas en la región y de aislamiento de Estados Unidos en el continente.
El momento de mayor fuerza derechista se dio con el auge de los regímenes neoliberales, porque en ese tiempo las corrientes de distintos orígenes que se le habían opuesto también adoptaron el recetario del FMI y el Banco Mundial, confluyendo en un consenso continental –inédito hasta ese momento– en torno a las políticas predominantes en el campo de la derecha a escala internacional. Poder disponer en la derecha de partidos conservadores, así como también del PRI y el PAN en México, el Partido Socialista y el Partido Demócrata Cristiano en Chile, el Copei (socialcristiano) y Acción Democrática en Venezuela, el peronismo en Argentina –para poner algunos ejemplos elocuentes– revelaron la capacidad hegemónica de su proyecto, que no habían tenido antes.
Fue un periodo relativamente breve pero significativo. Permitió la cooptación de expresiones hasta entonces situadas en el campo progresista –nacionalistas, socialdemócratas– y la presentación de una propuesta de espectro continental para las políticas y las áreas de libre comercio expresadas en el TLCAN y en el ALCA que articulaban a Estados Unidos con el conjunto del continente. Además, reinsertaba a América Latina en el modelo mundial dominante –a través de la derecha– reagrupando fuerzas de distintos orígenes en el campo político e ideológico.

La caída del euro, una mala noticia


Martin Khor
Las expectativas en la economía mundial han experimentado un claro descenso en los últimos días. La opinión dominante es que se ha entrado en un estancamiento que bien podría convertirse en recesión.
Las advertencias de que la economía ha entrado en una “zona de peligro” provocaron un clima pesimista en la reunión anual del Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial, así como en la de los ministros de Finanzas del G-20, celebradas en Washington. Destacados economistas predicen que la nueva crisis será más grave y prolongada que la recesión de 2008-2009. Si la causa inmediata de la última recesión fue Estados Unidos con su lío de las hipotecas de alto riesgo (subprime), esta vez el epicentro lo constituye la crisis de endeudamiento europea. El PBN de la eurozona creció sólo 0,2 por ciento en el segundo trimestre, y para el tercero y el cuarto la Comisión Europea pronostica un crecimiento de 0,2 y 0,1 por ciento.
A medida que el contagio de la crisis ha tenido un efecto dominó, golpeando a un país tras otro, como ocurrió en el sudeste asiático en 1998-1999, los líderes europeos han buscado desesperadamente una solución. Pero hasta ahora ninguna ha funcionado.

Cómo diferenciar una invasión de la OTAN de un Movimiento Social


Luis Britto García  /  Especial para Gramscimanía
Algunos medios presentan la invasión de la OTAN y Estados Unidos contra Libia como un movimiento social.  Para quienes  no saben distinguir entre una cosa y otra,  sugerimos algunas pistas:
Un movimiento social mayoritario triunfa solo, y no necesita que una coalición imperialista de 42 países saqueadores invada durante más de seis meses sin poder imponerse.
Un movimiento social está integrado por personas de carne y hueso, y no por víctimas imaginarias de supuestos bombardeos no confirmados por los periodistas del Telesur ni por la vigilancia satelital rusa ni por la del Pentágono.
Un movimiento social surge espontáneamente del pueblo, y no de los planes del Pentágono  de invasión de Libia denunciados desde 2001 por el general Wesley Clark.
Un movimiento social no obtiene  la protección de esa mafia de las potencias hegemónicas denominada ONU.
Un movimiento social  no está dirigido por monárquicos,  terroristas fundamentalistas, mercenarios extranjeros  ni  ex ministros del gobierno al que se opone.
Un movimiento social no es presentado por Barack Obama como “modelo para las relaciones internacionales” ni apoyado por el ejército de ocupación de Europa llamado OTAN.
Un movimiento social no se inaugura asesinando a su propio jefe, como hizo el CNT con su primer presidente, Abdel Yunis.

David Harvey: “La historia del capital es igual a la historia de la acumulación de deuda”

Foto: David Harvey

Andrés Figueroa Cornejo
David Harvey, geógrafo marxista inglés, dictó una conferencia en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires titulada “Crisis Actual del capitalismo: ¿Hacia una ruptura de la división territorial del trabajo?”, a salón abarrotado y donde en una de sus paredes se ilustran fotográficamente los rostros inolvidables de detenidos desaparecidos durante la dictadura militar que estudiaban allí en los años del espanto.
A sus 76 años habla sin apoyarse en apunte alguno y con ímpetu adolescente. El autor de  ‘Limits to Capital’ (1982) enfrenta con simpleza y al hueso a un público mayoritariamente joven y arranca desde su particular perspectiva analítica y temática sobre las razones y movimiento de la crisis económica mundial.
“Las tendencias a las crisis también circulan geográficamente. Nunca ha existido una crisis capitalista que no comenzara en algún lugar y que de allí se expandiera a otros. En este caso, el origen de la crisis estaba ubicada en los mercados de vivienda, principalmente en algunas partes de EE.UU., como California, Arizona, Florida, Georgia. Existen otros sitios donde la crisis se ha manifestado, como España, Irlanda, Portugal. Esa ubicación social y sectorial de la crisis  indicaba que contenía una dimensión urbana. Aquí debería pensarse en las relaciones entre la urbanización, la formación de la crisis y la resolución de la crisis. Sin embargo, no hay bibliografía sobre esta cuestión ni desde la perspectiva marxista ni desde la convencional”, dice en un inglés rápido y coloquial, y añade que “Por ejemplo, el Informe de Desarrollo 2009 del Banco Mundial se concentró en asuntos de urbanización, realizando todo tipo de recomendaciones respecto de cómo la financiación de las viviendas debería organizarse, y cuán importante era securitizar las hipotecas y transferirlas a todos los lugares del mundo. Publicaron esto sin decir absolutamente nada sobre la crisis que acababa de desatarse. Por ello escribí un breve libro sobre la historia de la organización y su conexión con la historia de la gestación de la misma crisis. Durante la investigación me encontré con una solución muy interesante del Banco de la Reserva Federal de San Francisco que señalaba que los norteamericanos salen de las depresiones y recesiones típicamente construyendo viviendas y llenándolas de cosas. El documento del BM expresa que la urbanización no es una fuente de la crisis, sino que, por el contrario, en Estados Unidos la urbanización se vio siempre como una solución a la crisis. Pero ocurre que al permitir salir de las crisis, la urbanización también las produce.”

Testimonios sobre misoginia en el asentamiento judío de Anatot


Idán Landó  /  Especial para Gramscimanía
Los terribles testimonios que fluyeron en días recientes sobre el linchamiento en Anatot revelaron –o tal vez simplemente clarificaron- unos cuantos aspectos particularmente oscuros de la ocupación de los territorios palestinos.
Por ejemplo, el hecho de que en los límites de varios asentamientos judíos hay tierras privadas pertenecientes a palestinos.
Por ejemplo, el hecho de que las fuerzas de seguridad israelíes se ubican del lado contrario a los árabes o activistas de izquierda cuando éstos reciben golpes.
Por ejemplo, el hecho de que parte de los que propinan los golpes son ellos mismos oficiales de alto rango de esas fuerzas de seguridad.
Pero una faceta particularmente grave de los testimonios –en especial testimonios de mujeres- es la violencia sexual.  Ese límite borroso entre odio nacionalista y misoginia no es nada nuevo, por supuesto (no de casualidad se adoptó el término “chovinista” -que originalmente señalaba extremismo nacionalista- al campo del género).  Los acontecimientos de Anatot simplemente los enfatizaron.
He aquí un grupo de testimonios de mujeres que reuní (sin incluir aquellos hechos en Facebook):
Primera: “desde afuera los colonos golpean las ventanas del refugio.  Tratan de fotografiarme, señalan con sus dedos una línea sobre la garganta, para mostrarme que me degollarían.  Chillan “-¡sáquenla afuera!  ¡Ya nos encargaremos de ella! ¡La puta recibió su merecido!”