21/9/11

Francia practica en “su” Guayana un genocidio por sustitución

Localización de Guayana "francesa"

Los jóvenes guayaneses son buenos estudiantes, sueñan con irse a Francia y se quedan, porque no tienen oportunidades en su país; pero los franceses vienen a Guayana porque los buenos empleos son para ellos. Es el viejo sueño francés de blanquear Guayana.
Francia nunca prestó atención a este territorio inhóspito hasta que perdió la Guerra de los 7 años y, con ella, Canadá, Louisiana e India. Entonces se vio obligada a mirar a Las Antillas y a Guayana como zona de aprovisionamiento de éstas. Luego perdió interés y se redujo a ser una provincia-cárcel con Saint Laurent-du-Maroní y las Islas de la Salvación como epicentro de un tráfico de presos que llegó a sumar los 80.000
Paco Gómez Nadal
Guayana Francesa es un lugar estratégico para París. La Central Espacial desde donde se lanzan los satélites europeos y rusos justifica todos los esfuerzos. Pero acá, en el único territorio colonial que queda en la Suramérica continental, hay una resistencia independentista que tiene argumentos.
Nada es como debería ser en Guayana Francesa. Es francesa, pero no es Francia. Es Guayana pero todos los símbolos lo niegan. Es un lugar de alta tecnología desde el que se lanzan satélites y cohetes espaciales, pero no hay carreteras ni transporte público. El 35% de la población está en el desempleo absoluto pero los precios son de la Ile-de-France. Tratamos de averiguar por qué.

Palestina tiene derecho a convertirse en un país libre, soberano e independiente


El presidente venezolano, Hugo Chávez  pidió a los países miembros de Naciones Unidas reconocer al Estado palestino, una decisión que calificó de “acto de justicia histórica”, en un carta enviada al secretario general Ban Ki-moon.
A continuación la carta del presidente Chávez dirigida al Secretario General de la Organización de las Naciones Unidas:
Dirijo estas palabras a la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas, a este gran foro donde están representados todos los pueblos de la tierra, para ratificar, en este día y en este escenario, el total apoyo de Venezuela al reconocimiento del Estado palestino: al derecho de Palestina a convertirse en un país libre, soberano e independiente. Se trata de un acto de justicia histórico con un pueblo que lleva en sí, desde siempre, todo el dolor y el sufrimiento del mundo.
El gran filósofo francés Gilles Deleuze, en su memorable escrito La grandeza de Arafat, dice con el acento de la verdad: La causa palestina es ante todo el conjunto de injusticias que este pueblo ha padecido y sigue padeciendo. Y también es, me atrevo agregar, una permanente e indoblegable voluntad de resistencia que ya está inscrita en la memoria heroica de la condición humana. Voluntad de resistencia que nace del más profundo amor por la tierra.
Mahmud Darwish, voz infinita de la Palestina posible, nos habla desde el sentimiento y la conciencia de este amor: No necesitamos el recuerdo / porque en nosotros está el Monte Carmelo/ y en nuestros párpados está la hierba de Galilea. / No digas: ¡si corriésemos hacia mi país como el río! / ¡No lo digas! / Porque estamos en la carne de nuestro país / y él está en nosotros.
Contra quienes sostienen, falazmente que lo ocurrido al pueblo palestino no es un genocidio, el mismo Deleuze sostiene con implacable lucidez: En todos los casos se trata de hacer como si el pueblo palestino no solamente no debiera existir, sino que no hubiera existido nunca. Es, cómo decirlo, el grado cero del genocidio: decretar que un pueblo no existe; negarle el derecho a la existencia.