15/9/11

Socialismo y religión: Un debate necesario



Pepe Gutiérrez-Álvarez

Nada más que se mueve la historia, que la gente del pueblo comienza a plantearse alternativas, la cuestión de la religión aparece como una de las  más importantes. De un lado, porque resulta evidente que los poderes establecidos saben muy bien de la capacidad que tiene la Iglesia para domesticar a millones de personas, y eso, por más que se encuentre en deterioro, sigue siendo cierto. Por otro, porque no podemos mandar a esa a gente al infierno por ignorante, habrá que discutir. Luego porque entre esa gente y nosotros existe una importante franja de hombres y mujeres que son creyentes, y que de alguna manera son un puente necesario entre ellos y nosotros…
No creo que existan una corriente importante del socialismo militante que crea que, por ejemplo, no se puede ser cristiano y marxista, y cosas así. Desde luego, podemos hablar de contradicciones, pero lo cierto es que las contradicciones están por doquier, como también lo es que buena parte de la mejor militancia anticapitalista sigue teniendo su fe, su cultura. De hecho una cultura que hay que reconocer como la parte más antiguo y más persistente de la tradición socialista, presente ya en entre los profetas del Antiguo como del Nuevo Testamento. Este diálogo existió de hecho desde siempre, pero tomó una forma más consciente en los años sesenta-setenta, y fue una de las claves de la recomposición de los movimientos sociales surgidos contra el franquismo.

Recordando a Aldemaro Romero, músico venezolano


Aldemaro Romero fue un extraordinario e inagotable músico que realizó composiciones en varios géneros enalteciendo la canción de nuestro país y de los ritmos caribeños
Desde muy pequeño y gracias a la influencia de su padre, el maestro Aldemaro Romero comenzó su carrera musical siendo cantante y locutor de una emisora de radio en el estado Carabobo. Buscando ampliar sus conocimientos musicales fija su rumbo hacia Caracas, donde trabajó como pianista en salones nocturnos y en orquestas de baile.
Fue un gran musicólogo que atravesó fronteras para enriquecer su repertorio melodioso, viajó a Cuba y New York, donde recogió influencias caribeñas del ritmo, impulsándolo a establecer su propia orquesta de baile. Es recordado por su primera producción en LP del disco "Dinner in Caracas", el cual logró alcanzar record de ventas de aquella época en América Latina.
Su trayectoria estuvo enmarcada en la creación de valses venezolanos, canciones caribeñas, jazz, así mismo en grandes proyectos sinfónicos y de orquestas a gran escala. En 1979 fundó la Orquesta Filarmónica de Caracas, siendo su primer director. En el exterior destacó su actuación en la conducción de la Orquesta de Cámara Inglesa, Orquesta Sinfónica de Londres, Orquesta Rumana de Radio y Televisión y la Real Orquesta Filarmónica.

El gran problema estructural del capitalismo


Alberto Rabilotta
El presidente Barack Obama prometió que ayudaría a los estadounidenses para que consigan un empleo y un salario, y algunas de las medidas que propuso al Congreso quizás tendrán un efecto positivo, pero como señala el académico Richard Sennett (1) la mayoría de quienes escucharon al Presidente saben muy bien que “hay demasiada gente cazando muy pocos empleos, especialmente buenos empleos”.
Y Sennett apunta que este “hecho depresivo” no fue causado por la recesión, y que “por más de una generación la prosperidad financiera en Europa y en Estados Unidos no dependió de una robusta fuerza laboral doméstica; la (producción) que las corporaciones globales quieren hacer puede ser mejor hecha y a más bajos costos en otros lugares. Otra vez más la revolución digital está concretando la antigua pesadilla: “las máquinas pueden reducir la necesidad del trabajo (asalariado) humano”.

Hackers: ¿La nueva guerrilla?


Marcelo Colussi
“Hoy la ficción ha pasado a ser subversiva, los terroristas del futuro podrían ser los ficcionistas.”: Edgar Borges
Hace ya más de un siglo, en 1902, Vladimir Lenin se preguntaba cómo enfocar la lucha revolucionaria; así, parafraseando el título de la novela del ruso Nikolai Chernishevski, de 1862, igualmente se interrogaba ¿qué hacer? La pregunta quedó como título de la que sería una de las más connotadas obras del conductor de la revolución bolchevique. Hoy, 110 años después, la misma pregunta sigue vigente: ¿qué hacer?
Es decir: qué hacer para cambiar el actual estado de cosas. Si vemos el mundo desde el 20% de los que comen todos los días, tienen seguridad social y una cierta perspectiva de futuro, las cosas no van tan mal. Si lo miramos desde el otro lado, no el de los “ganadores”, la situación es patética. Un mundo en el que se produce aproximadamente un 40% de comida más de la necesaria para alimentar a toda la humanidad sigue teniendo al hambre como principal causa de muerte; mundo en el que el negocio más redituable es la fabricación y venta de armamentos y donde un perrito hogareño de cualquier casa de ese 20% de la humanidad que arriba mencionábamos come más carne roja al año que un habitante de los países del Sur. Mundo en el que es más importante seguir acumulando dinero, aunque el planeta se torne invivible por la contaminación ambiental que esa misma acumulación conlleva. Mundo, entonces, que sin ningún lugar a dudas debe ser cambiado, transformado, porque así, no va más.

Sobre el lenguaje "militar" de Antonio Gramsci

Trincheras en una guerra de posiciones

De los debates que venimos haciendo en este blog y el de Fernando Rosso los problemas de la estrategia marxista y la política del FIT, me fue quedando en el tintero un asunto teórico que intentaré abordar en este post.
En su momento comenté acá que la falta de reflexión estratégica impuso en la izquierda una suerte de "posicionalismo absoluto", que funciona como un "espíritu de época".
De ese enfoque fueron referentes teóricos los gramscianos argentinos en particular, pero que cruza a importantes sectores que se reivindican de izquierda, sea porque lo defienden conscientemente, sea porque en la práctica se dedican a "ocupar espacios" por fuera de una estrategia revolucionaria que una las "operaciones aisladas" en un plan de combate contra la patronal y el estado.
Algo de este debate se expresa también en las polémicas con todos aquellos que, desde posiciones de centroizquierda más o menos conservadoras en el terreno sindical, defienden la política de "acumulación de fuerzas" gradual y siguiendo programas mínimos o haciendo acuerdos con sectores de la burocracia, fundamentando esto en que las "condiciones" no dan para otra cosa. Tal el caso de la Agrupación Naranja de ATEN, que conduce la seccional capital y que trajo hace unos años a Rolando Astarita a disertar sobre el tema.