9/9/11

Honoré de Balzac o ¿hacen mal los muertos en volver?

Honoré de Balzac por David Levine

Paloma Torres


Al escribir sobre un libro que ha resistido ya al paso del tiempo, que ya se le ha impuesto, el crítico lo tiene algo más fácil, pues no ha de aventurarse a juzgar si las páginas que tiene delante sobrevivirán o se olvidarán. Un clásico despliega un universo creativo de reconocido valor ante el que resulta sencillo simplemente constatar y asentir. Pero, al mismo tiempo, qué difícil leer El coronel Chabert, de Honoré de Balzac, que ha reeditado Funambulista, aislándolo precisamente de lo anterior, del maestro ya conocido y del resto de personajes de La comédie humaine, permitiendo solo que se le meta a uno dentro, sin prejuzgarla, la triste historia del Coronel Chabert, que una vez muerto decide volver a tocar las puertas de los vivos y suplica un reconocimiento: 
 “– Caballero –le dijo Derville-, ¿a quién tengo el honor de hablar? 
– Al Coronel Chabert. 
– ¿A cuál Chabert? 
– Al que murió en Eylau- respondió el anciano. Al oír esta singular frase, el procurador y su pasante se dirigieron una mirada que significaba: ‘¡Es un loco!’”.
La primera lectura ha de ser siempre pura, enfrentándose el lector al texto sin pensar en ninguna otra cosa, atendiendo solo a la voz de un coronel desfigurado, anciano no por los años sino por la vida, que ganó grandes batallas para Napoleón y que, herido, quedó sepultado en un foso de muertos, y despertó y consiguió alcanzar la superficie; “yo mismo no comprendo hoy cómo pude atravesar ese montón de carne que ponía una barrera entre la vida y yo”. 

Los Heidegger: La pareja indestructible


A partir de la correspondencia entre el filósofo alemán y su mujer, Alain Badiou y Barbara Cassin retoman la “cuestión Heidegger” y analizan su relación con la política y las mujeres.
Pablo Chacón
A mediados de los 80 del siglo pasado, “la cuestión Heidegger” ocupó buena parte de las discusiones del revisionismo histórico europeo debido a la adhesión del pensador a la causa nacionalsocialista; rector en 1932 de Friburgo, desplazó, silenciosamente, al candidato para ese cargo, Edmund Husserl. Casi setenta años después, las mutaciones en la producción y la información son notables; el muro de Berlín se resquebrajaba tanto como el “socialismo real”. En pocos años, la URSS no existía más, ni sus satélites; la reunificación alemana, pilotada por Helmut Kohl, repuso discusiones entre intelectuales (Habermas, Nolte) sobre el pasado mediato e inmediato y cómo construir –con ese pasado– una ciudad futura. El fantasma de Heidegger atravesó la discusión: ¿se trató de un colaboracionista, un cobarde, alguien que escuchó en los tambores el advenimiento de las condiciones para el develamiento del ser, “olvidado” y recuperado por la lengua alemana, supuesta heredera de la griega? La controversia atravesó fronteras, y repercutió en Francia, donde Emmanuel Faye y el chileno Víctor Farías descartaban, sin revisar a fondo, la importancia de la filosofía del alemán, en contraposición a un grupo que no ignoraba su posición política pero que produjo un trabajo de deconstrucción de su obra, concluyendo que no existía una relación axiomática entre la vida del filósofo con su filosofía –o con lo que esa filosofía autoriza como práctica. Ese grupo estaba compuesto por algunos de los discípulos de Jacques Lacan, fallecido en 1981. Derrida, Nancy, Bourdieu, Lacoue-Labarthe, Lyotard, los filósofos Alain Badiou y Barbara Cassin, fueron de la partida. Al contrario de Pound, Drieu La Rochelle, Brasilach, Céline, o Montherlant, escritores, Heidegger era un filósofo, y había sido funcionario; en consecuencia, su responsabilidad no se reducía sólo a la caricatura que construyó Thomas Bernhard: “un ridículo burgués nacionalsocialista en pantalones bombachos”.
Pero el tema, periódicamente retorna. Y retorna porque esos escritores tuvieron contactos más o menos asiduos con los nazis, como los tuvieron Jung, Sibelius, Hamsun o Karajan, aunque decían despreciar esa ideología milenarista y esoteroide. Pero deducir de un pensamiento una acción política que le corresponde automáticamente, supondría, por ejemplo, que la “dictadura del proletariado” de Lenin, es capaz de anular el análisis del capital de Marx. El alma bella piensa por generación espontánea, sin historia ni determinaciones. Pero ni Badiou ni Cassin, autores de Heidegger. El nazismo, las mujeres, la filosofía, son almas bellas.

Erasmo de Rotterdam: Un intelectual para imitar


A 500 años de la publicación de “Elogio de la locura”, una sátira influida por el escritor griego Luciano de Samosata, presenta a la locura, stultitia  en latín (quizá sería más justo hablar de la Necedad o de la Estupidez), como la diosa suprema de los humanos,
Luis Gregorich
Erasmo por  Quentin Metsys
¿Cómo definir, hoy, a un intelectual? Después de interminables discusiones, pasando por Julien Benda, Antonio Gramsci, Walter Benjamin y Pierre Bourdieu, ¿cómo diferenciarlo de los meros "técnicos del saber" (según la expresión de Jean-Paul Sartre) y de los celosos guardianes de las tradiciones? ¿Hay intelectuales conservadores e intelectuales progresistas? Aunque él mismo erró el camino varias veces, hay que volver a Sartre cuando postula casi obviamente, para el intelectual, una permanente actitud crítica y autocrítica, un rechazo a convertirse en lenguaraz de grandes y pequeños poderes, la interrogación acerca del sentido político y social de su tarea, y la búsqueda incesante de lo universal: lo universal concreto, el hombre que se está haciendo, la libertad.
Si estas aproximaciones son medianamente correctas, y les agregamos una función irrenunciable de fermento e impugnación, entonces hay buenos motivos para considerar a Erasmo de Rotterdam (1466-1536) el primer intelectual moderno, iniciador de una serie que forman, entre otros, Montaigne, Swift, Lessing, Diderot, Tolstoi y Roland Barthes. Hace cinco siglos, en 1511, se publicó  Elogio de la locura  , sátira escrita en latín que constituye el más difundido y traducido trabajo de Erasmo. Vale la pena rescatar a su autor, a su vida y obra, para encontrar destellos de sorprendente actualidad.

La burguesía hurta la renta petrolera venezolana y es dueña del 71% del PIB


Manuel Sutherland
A chavistas, antichavistas y a algunos “socialistas” ingenuos, les parece increíble que la economía venezolana esté aún en manos de la burguesía local y sus congéneres internacionales. Pero es así. De allí surge una interrogante: ¿Puede ser el Estado, económicamente hablando, más pequeño que antes, aún cuando se hayan nacionalizado algunos grandes sectores?
Las cifras que demuestran la pequeñez económica del Estado. 
La realidad es difícil de entender. Lo más lógico es pensar que la hipertrofia burocrática del Estado, lleva aparejada un crecimiento de los medios de producción en manos estatales. Ver las nacionalizaciones de empresas de comunicación, siderúrgicas, finanzas, cemento etc. invita a pensar que el Estado venezolano es dueño de casi toda la economía. La falaz oposición nucleada en la mísera MUD, no cesa de afirmar que el chavismo ha ahogado a la empresa privada y que ésta se diluye o al menos pierde poder. El mismo Presidente Chávez refuerza esa errónea imagen de Estado empresario, cada vez que aparece en televisión “amenazando” con la posibilidad de realizar expropiaciones a la propiedad de la rancia burguesía criolla (el ejemplo más notorio fue la llamada en vivo y directo al presidente del Banco Provincial). O cuando el Presidente argumenta que las anodinas joyerías del centro deben ser “expropiadas”. Todo ello, hace creer lo que dice la mendaz oposición derechista: “el Estado es dueño de toda la economía”.

Venezuela: Asuntos pendientes


Gustavo Márquez Marín  /  Especial para Gramscimanía
Acelerar la construcción de la nueva institucionalidad  revolucionaria y atender simultáneamente ingentes demandas sociales en las puertas de un proceso electoral,  coloca al gobierno bolivariano frente a múltiples  desafíos, que debe sortear eficazmente para fortalecer su base  de apoyo  y consolidar los avances de la revolución en el proceso de construcción del socialismo del siglo XXI.
Uno de ellos es garantizar el ejercicio por las Comunidades de una Contraloría Social efectiva,  respecto de la gestión del gobierno y de sus propios Consejos Comunales,  para que puedan evaluar el impacto real de las políticas públicas, de sus inversiones asociadas y  el comportamiento de la oferta de bienes y servicios -precio, calidad y acceso-  en su ámbito territorial. En la medida en que la comunidad organizada maneje colectiva y sistemáticamente la información de sí misma, podrá diagnosticar sus problemas y trabajar por soluciones estructurales, asumiéndose a sí misma como el agente fundamental de la trasformación.
Otro, es el hacinamiento carcelario con sus dramáticas consecuencias sociales y humanas. Este  podría abordarse a través de la sistematización de la información sobre el estatus de los privados de libertad, para gestionar de manera planificada y eficaz, el tránsito y posterior reinserción social de los reclusos,  mediante la construcción de un nuevo modelo carcelario basado en el fortalecimiento de la autoestima y en la formación ciudadana en el trabajo.
Ambos asuntos podrían atacarse apoyándose en la estandarización del uso de sistemas de información  aplicados  específicamente. En el primero, para permitirle a las comunidades el acceso a la información en su lucha contra la corrupción, el burocratismo y la especulación, a través del seguimiento de la ejecución presupuestaria, los planes de inversión y  del mercado. En el segundo, para descongestionar y organizar los penales según el perfil de los reos, facilitando la convivencia interna y,  hasta donde sea posible, adelantando en los propios recintos de reclusión los actos judiciales que requieran la comparecencia de los procesados, mediantes la extensión virtual de los Tribunales.  

Brasil: El sector financiero es demasiado grande y tiene un poder excesivo


Mark Weisbrot
Dejando aparte los intereses de sector financiero, no hay razones para sacrificar el crecimiento en aras a reducir la inflación. La economía brasileña está creciendo con lentitud, sin embargo el gobierno está reduciendo sus  gastos para aumentar el superávit primario, algo que puede desacelerar la economía todavía más. La producción industrial cayó 1,6 por ciento en junio y la actividad económica cayó por primera vez desde 2008.
Aunque las cifras mensuales sean erráticas y no necesariamente indiquen cualquier tendencia, el cuadro mayor provoca preguntas sobre si la política seguida por el gobierno es apropiada, ante los crecientes riesgos y vientos en contra de la economía global.  No se me interprete mal. La política y los resultados económicos de Brasil desde que Lula fue electo, en 2002, han sido una inmensa mejora en relación con Fernando Henrique Cardoso. Éste, que fue objeto de gran amor y afecto por parte de Washington por haber implementado las políticas neoliberales del “Consenso de Washington”, presidió sobre un fracaso económico.  La economía creció menos del 3,5 por ciento per cápita durante sus ocho años.

Las tres Alemanias y el futuro inmediato de la zona euro


Marshall Auerback
El artículo de Hans-Olaf Henkel en el Financial Times de hoy [30 agosto 2011] está dando que hablar. De acuerdo, Henkel es un tipo odioso, pero lo cierto es que mi punto vista [sobre la probable salida de Alemania del euro], otrora considerado poco menos que una locura extravagante, está abriéndose paso de modo cada vez más serio. Los alemanes se manifestaron dispuestos a entrar en una Unión Monetaria, porque el diseño de la misma destruía el arma de la devaluación monetaria en manos de sus competidores. La disciplina salarial alemana, sus logros en la productividad del trabajo y las innovaciones de sus ingenieros no podrían ser borrados de un plumazo. Recuérdese que hay básicamente 3 Alemanias:
 La Alemania 1 está formada por el Bundesbank y el Finanzkapital, una Alemania dominada por la fobia contra todo posible rebrote de una hiperinflación al estilo de la República de Weimar, una Alemania que penetrada de una fe casi teológica en la doctrina del “dinero sólido”. Es la Alemania de los lingotes de oro y los economistas austríacos, que cree en el dinero fuerte, en la política fiscal “responsable” y en lo que con ella va. Es la Alemania inveteradamente hostil al euro entendido como unión grande y laxa.

11-S: Una década después ¿Había otra alternativa?


Noam Chomsky
Nos estamos aproximando al décimo aniversario de las horrendas atrocidades acaecidas el 11 de septiembre de 2001, unos hechos que, según se considera a amplios niveles, cambiaron el mundo. El pasado 1 de mayo un equipo de los comandos de elite estadounidenses, los SEAL de la Marina, asesinaron al presunto cerebro del crimen, Osama bin Laden, después de capturarle, desarmado e indefenso, a través de la Operación Jerónimo.
Noam Chomsky por David Levine
Un grupo de analistas ha observado que aunque finalmente se haya acabado con Bin Laden, éste consiguió, no obstante, algunos éxitos importantes en su guerra contra EEUU. “Afirmó repetidamente que el único camino para sacar a EEUU del mundo musulmán y derrotar a sus sátrapas era involucrar a los estadounidenses en una serie de pequeñas pero onerosas guerras que les llevaran finalmente a la bancarrota”, escribe Eric Margolis. “‘Sangrar a Estados Unidos’, en sus propias palabras”.

A EEUU, primero bajo George W. Bush y después con Barack Obama, le faltó tiempo para precipitarse en la trampa… Resulta grotesco que los inflados desembolsos militares y la dependencia de la deuda… puedan ser el legado más pernicioso del hombre que pensaba que podía derrotar a EEUU”, especialmente en unos momentos en que la extrema derecha está cínicamente explotando el tema de la deuda, con la connivencia del establishment demócrata, para socavar lo que queda de programas sociales, educación pública, sindicatos y, en general, las barreras que aún resisten ante la tiranía de las corporaciones.
Que Washington se inclinó por cumplir los más fervientes deseos de bin Laden fue algo que se puso en evidencia de inmediato. Como expuse en mi libro “9-11”, escrito poco después de que ocurrieran los ataques, nadie con conocimiento sobre la región fue capaz de reconocer “que un ataque masivo contra una población musulmana era la respuesta a las plegarias de bin Laden y sus socios, y que conduciría a EEUU y a sus aliados hacia una ‘trampa diabólica’, como señaló el ministro francés de Asuntos Exteriores”.

Libertad duradera hasta el fin de los tiempos


La aventura de Bush en Irak fue la primera guerra de la historia pagada enteramente con tarjeta de crédito
Pepe Escobar
 “Occidente trata en vano de hallar una forma de agonía digna de su pasado”: E.M. Cioran
Libertad Duradera es como el gobierno de EE.UU. definió su reacción oficial, militar, al 11-S. Debería haber sido Operación Justicia Infinita; pero algún apparátchik descubrió que ésa también era una definición de Dios. Diez años después del 11-S, los hechos en el terreno explican a un mundo conmocionado y empavorecido que padece la guerra en lugar de justicia, mientras la libertad, más restringida a cada minuto que pasa, solo es otra palabra para todo lo que queda por perder.
Osama bin Laden solía definir el 11-S como Yaum Niu York (“el día de Nueva York”). Poco sabía el ahora descompuesto cadáver en el fondo del Mar Arábigo que desataría un comienzo del Siglo XXI conformado como un páramo plagado de neolengua militarizada. [1]
La Zona Cero engendró la guerra global contra el terror (GWOT, por sus siglas en inglés) bautizada por George Bush, una guerra insensata contra una táctica. Un Pentágono más realista la llamó La Guerra Prolongada. La seguridad nacional de EE.UU. se transformó en Seguridad de la Patria. La amenazada hiperpotencia se apresuró a producir una temible trituradora de libertades civiles, la Ley Patriota, aprobada por Bush en octubre de 2001, y venerada en permanencia en marzo de 2006.

Brasil logro su independencia… ¡bajo un rey portugués!


Pedro I de Brasil y IV de Portugal (1798-1834) proclamó Brasil independiente de Portugal y se convirtió en el primer emperador de Brasil. Ostentó el trono portugués durante un breve periodo de tiempo con el nombre de Pedro IV, apodado El Rey Soldado. Su padre era el rey Juan VI y su madre la infanta Carlota Joaquina de Borbón, hija del rey Carlos IV de España. Su nombre completo era Pedro de Alcântara Francisco António João Carlos Xavier de Paula Miguel Rafael Joaquim José Gonzaga Pascoal Cipriano Serafim de Bragança y Borbón.
 Pedro I, emperador de Brasil


Isaac Bigio  /  Especial para Gramscimanía
Cada 7 de septiembre la mayor república latina de todos los tiempos celebra su día nacional. La forma en la cual Brasil en esa fecha de 1822 se independizó fue muy disímil a la del resto de las Américas y marcó su propia evolución. Mientras los EEUU, Haití e Hispanoamérica se emanciparon de Gran Bretaña, Francia y España mediante guerras, revoluciones y repúblicas, Brasil se conformó como una monarquía local que duró 67 años (de 1822 a 1889) y que tuvo como a su padre de la patria a Pedro I, quien había nacido en la misma metrópoli europea de la que se liberaban (Portugal).
Las Américas llegaron a ser colonizadas por lo que hoy son 13 naciones europeas: España, Portugal, Francia, Inglaterra, Escocia, Holanda, Alemania, Dinamarca. Noruega, Suecia, Polonia, Lituania y Rusia. De todas ellas, Brasil fue la única que gobernó a un imperio ultramarino.
Éste fue en 1808-1821/22 la sede de una monarquía europea  y de un imperio que se expandía a casi todos los continentes y que en su momento llegó a ser el más extendido del globo.
La independencia brasilera tiene como punto de partida común con la de Hispanoamérica a la invasión francesa a Iberia de 1807 a 1814. Hasta antes del ingreso de Napoleón  a dicha península, las colonias que Lisboa o Madrid tenían en el mundo se mantenían firmes a éstas, pero tras que sus respectivas  casas reales fueran conquistadas, la cosa cambió.
Cuando el emperador hispano Fernando VII fue apresado, se conformaron juntas de resistencia en Andalucía lo cual, a su vez, impactó en América donde varias ciudades empezaron a proclamar su derecho a establecer sus propias juntas soberanas para defender a ese mismo monarca. Gradualmente los movimientos hispanoamericanos que pedían reinstaurar al rey castellano contra Napoleón o más igualdad dentro del imperio en relación a los peninsulares fueron pidiendo repúblicas independientes.

Sobre Fukushima: En las cumbres abismales del sinsentido, la desfachatez y la demagogia


Salvador López Arnal  /  Especial para Gramscimanía
Los mediáticamente denominados "héroes de Fukushima" -los hombres y mujeres que siguieron trabajando, voluntaria o no tan voluntariamente, en la emergencia nuclear provocada por el tsunami, la ubicación de los reactores, las continuas falsedades de TEPCO sumadas a la desorganización y las mentiras del gobierno nipón- han sido galardonados el miércoles 7 de junio con el Premio Príncipe de Asturias de la Concordia 2011, un premio de la Casa Borbón española. El jurado afirma que los trabajadores de la central representan “los valores más elevados de la condición humana, al tratar de evitar con su sacrificio que el desastre nuclear multiplicara sus efectos” [1].
La candidatura fue una propuesta de Josep Piqué, ex ministro del Partido Popular, ex dirigente del PP catalán, presidente de “Vueling”, presidente de la Fundación Consejo España-Japón, con el apoyo, entre otros, del alcalde de Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón, también del partido conservador español. Ambos, sabido es, perdonen la broma tonta, dos antinucleares conocidos y reconocidos; ambos, sabido también, sensibles y preocupados por las condiciones sociales y laborales de los trabajadores de España, de Japón y de todo el mundo. El jurado se reunió bajo la presidencia del jefe del Ejecutivo asturiano. Nada menos que Francisco Álvarez-Cascos (¿recuerdan el Prestige?), otro tenaz antinuclear y otro admirable defensor de las clases trabajadoras de Asturias, Europa y de parte de la galaxia más próxima.