27/8/11

Martinica no es una isla de la Polinesia: Prólogo a "El discurso antillano" de Édouard Glissant


 Michael Dash

Édouard Glissant abre su monumental obra de ensayos de 1981 El discurso antillano con una osada declaración: “Martinica no es una isla de la Polinesia”. Con ello, insiste en la importancia de la especificidad de Martinica ante la extinción cultural con que amenazaba la Departamentalización. También conocía que con anterioridad, en Cuaderno de un retorno al país natal, Aimé Césaire había interpretado el lugar de ese país en el Caribe en términos de una Polinesia acosada por la agonía. 
La referencia de Césaire a la Polinesia le hacía imposible a Glissant asir la complejidad geográfica e histórica de “lo real antillano”, porque la metáfora polinesia veía la esencia del Caribe en función de otro archipiélago. La referencia de Césaire al Caribe como una “Polinesia” pudiera muy bien guardar relación con la pasión de los surrealistas por el Pacífico como zona de lo mágico y lo irracional.
No se olvide que André Breton, en su construcción del “otro” exótico, elevaba la condición del arte de Oceanía por encima de todos los demás.

El debate actual: Posneoliberalismo o anticapitalismo

Paul Klee / Globo rojo

La actualidad de Rosa Luxemburgo
Beatriz Stolowicz
Rosa Luxemburg tenía razón y sus cuestionamientos tienen hoy una estremecedora vigencia, pues colocan las grandes preguntas que deben hacerse. La discusión con Bernstein no era táctica. Cuando así se malentendió, como ocurrió en América Latina, se regaron las semillas de la confusión, de las que cosechó y sigue cosechando la derecha. El social liberalismo –que Bernstein no creó pero al que le dio una argumentación “de izquierda” con su “revisión del marxismo”- goza de sorprendente salud, y paradójicamente en la izquierda latinoamericana.
Rosa miraba más allá de su tiempo, porque pensaba en la larga duración, única temporalidad con la que puede analizarse un sistema histórico. Anticipó el camino que recorrería el sistema capitalista hacia el caos y la barbarie, que sin eufemismos ni catastrofismos hoy ha llegado a poner en riesgo la sobrevivencia de la humanidad y del planeta. Y argumentó sobre la necesidad histórica del socialismo para impedirlo, porque la barbarie actual es de factura humana.

Etnomarxismo y lucha política

Foto: Gilberto López y Rivas

Gilberto López y Rivas
El etnomarxismo [3], como corriente de pensamiento crítico en el ámbito de la antropología, surge de la necesidad de recuperar, a partir de la década de los sesenta del siglo pasado, una veta largamente olvidada del marxismo que incorpora la etnicidad en el análisis de las contradicciones interclasistas de contextos coloniales y nacionales como los que operan en la compleja realidad pluricultural de América Latina.

Para entender el etnomarxismo


Cuatro ensayos en torno a la antropología marxista desde la experiencia latinoamericana y, en particular, mexicana
Este libro, sin dudas, constituye un referente significativo para la formación crítica de los jóvenes científicos sociales latinoamericanos. Sus páginas reúnen valiosas reflexiones sobre los orígenes y fundamentos del etnomarxismo; los desafíos de los antropólogos en la actual etapa de transnacionalización neoliberal; la denuncia de la antropología mercenaria utilizada en la intervención y ocupación militar de Afganistán e Irak; y las experiencias autonómicas indígenas así como las transformaciones sociales en el México contemporáneo.
Gilberto López y Rivas (México, 1943), antropólogo, ensayista y político mexicano, es profesor-investigador del Instituto Nacional de Antropología e Historia, doctor en Antropología por la Universidad de Utah, de los Estados Unidos, maestro en Ciencias Antropológicas por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y la Escuela Nacional de Antropología e Historia (ENAH), miembro del Sistema Nacional de Investigadores (SNI), e investigador titular del Centro Regional INAH-Morelos, en Cuernavaca. Ha tenido una activa vida política, en la cual se destacan su participación en el movimiento estudiantil de 1968 y su elección como Jefe del Gobierno del Distrito Federal en la Delegación Tlalpan, en el período 2000-2003. Integró la Comisión de Concordia y Pacificación (Cocopa) y se ha desempeñado como diputado federal de la LIV y LVII Legislaturas del Congreso de la Unión. En 1987 se le otorgó la Medalla Roque Dalton. Autor de La guerra del 47 y la resistencia popular a la ocupación: México 1847, Ocean Sur, 2009.