20/6/11

El Buen Vivir, clave para una civilización intercultural

Foto: Isabel Rauber

Isabel Rauber
Fragmento del libro "Dos pasos adelante, uno atrás. Lógicas de ruptura y superación del dominio del capital. Vadell Hermanos, Caracas, 2010

Una concepción diferente acerca del desarrollo y progreso
El modelo de desarrollo basado en el molde consumista-destructivo del capital, resulta claramente incompatible con la sobrevivencia de la humanidad. El capitalismo globalizado, expresión máxima de esta civilización oxidental [Boff], hace aguas. No puede mantenerse; hacerlo equivaldría a extender y profundizar la producción destructiva de la sociedad y la naturaleza. Hoy, cuando la crisis de los capitales expone sus deficiencias a las conciencias de la humanidad, sería un contrasentido continuar sosteniendo que tal especulación, saqueo y guerrerismo ‑que abonan la escandalosa riqueza y abundancia de quienes constituyen el corazón del capital global y sus entornos cercanos‑, es condición o premisa para el cambio y el progreso sociales. Sin embargo, la constatación de esta realidad no implica su superación. El desafío consiste, en este sentido, en buscar nuevas alternativas de desarrollo basadas en una nueva concepción del mundo, es decir, de la relación humanidad-naturaleza. En base a ella será posible construir y apostar a una concepción de desarrollo ajena al esquema impuesto por el poder (que pretende, por ejemplo, que para “llegar al desarrollo” es inevitable “alcanzar” a los países desarrollados del Norte, por derecha o por izquierda).

Walter Benjamin: La lengua del exilio


Elizabeth Collingwood-Selby
Importa poco no saber orientarse en una ciudad. Perderse, en cambio, en una ciudad como quien se pierde en un bosque, requiere aprendizaje. Los rótulos de las calles deben entonces hablar al que va errando como el crujir de las ramas secas, y las callejuelas de los barrios céntricos reflejarle las horas del día tan claramente como las hondonadas del monte.
Depositar el texto sobre la mesa y abrirlo, exponerlo a la mirada que instantáneamente mide y calcula; entonces acercarse apenas y leerlo, sobrevolarlo, dibujar mentalmente el arreglo de los signos, el cuadro de su significado, como quien traza desde el aire el mapa de una ciudad desconocida. Hemos aprendido a leer de lejos -a escribir y hablar de lejos-, a guardar prudentemente esa distancia que nos separa de la distancia, que nos inhabilita para la diferencia. De lejos, el texto es imagen y puede apresarse; comprenderlo es, idealmente, agotarlo, someterlo a los límites de una cierta intención, dominar su significado, alejarse de las palabras para apoderarse de lo que las palabras quieren decir; es, metafóricamente hablando, desvestir una fruta para apoderarse de su cuesco. Haber comprendido un texto es, por tanto, haberse apropiado de su significado. Esta manera de enfrentarse a la lectura -de entender la lectura como enfrentamiento-, es producto de una concepción de lenguaje para la cual la intención en el decir -el "querer decir algo"- es el elemento fundamental; un lenguaje que, en último término declara no querer ser más que instrumento de la voluntad humana, una voluntad que siempre se sitúa a sí misma más allá, o más acá, del lenguaje.

La Gran Colombia entre el narco y la reconciliación


Alejandro L. Perdomo 
El año 2011 ha comenzado con agradables noticias para la relación colombo-venezolana. La guerra contra el tráfico ilícito de drogas comúnmente llamado narcotráfico y el contexto electoral que se avecina, ha traído a la arena pública un ambiente de consenso entre ambos gobiernos.
La promesa del presidente colombiano, Juan Manuel Santos a su homólogo venezolano Hugo Chávez, de extraditar al narcotraficante Walid Makled a las autoridades venezolanas, anuncia la posibilidad de un cambio en las relaciones político-diplomáticas, de particular interés dada la grave situación que enfrenta la región con el auge del narcotráfico y sus múltiples consecuencias.