17/6/11

El selecto club de los octogenarios

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De Benedicto XVI a Henry Kissinger, de Isabel II a Clint Eastwood, de Shimon Peres a Raúl Castro, de Fernando Henrique Cardoso a Gabriel García Márquez, deRita Levi-Montalcini a George Soros; fueron testigos y protagonistas del siglo XX y todavía proyectan su acción y pensamiento sobre las primeras décadas del actual.
De la academia al gobierno, de la empresa al set de filmación, del laboratorio a la banca y de la diplomacia a la filantropía: crece el número de octogenarios que se mantienen activos y que, fortalecidos por la ventaja de la experiencia, ejercen a través de la práctica o de la opinión autorizada un destacado papel en los asuntos mundiales. Los adelantos de la medicina y de la ciencia en general extienden sin cesar los límites de la vida activa y ayudan a las personas a superar los obstáculos que una edad avanzada imponía en otros tiempos.

Mahmoud Darwish: El poeta errante de Palestina



Originario de lo que él llamó "una tierra sin fronteras", un "país sin sellos de pasaporte", Mahmoud Darwish fue el poeta nacional del pueblo palestino
Mike Marqusee
Fue una mañana luminosa de invierno cuando peregrinamos hacia la colina de Al Rabweh, a las afueras de Ramala, donde está enterrado el poeta Mahmoud Darwish. Hay proyectado un ambicioso jardín conmemorativo, pero por el momento es una obra llena de excavadoras y hormigoneras. Una gran lápida estaba embalada en madera contrachapada. Nos recibieron unos trabajadores de la construcción y también había familias palestinas que rendían homenaje al poeta y sacaban fotos. Sentados entre los pinos que daban a la tumba (y un solar cercano poblado de perros sueltos), leímos Estado de Sitio de Darwish, una serie de poemas que escribió cuando Israel atacó la ciudad en 2002. Se sirvió de la poesía para ‘poner sitio al asedio’, pero advirtió amargamente:
Esta tierra quizá esté demasiado acorralada
para una población de seres humanos y dioses
Darwish tenía seis años cuando su familia huyó en 1948 de su pueblo, situado al oeste de Galilea. Cuando volvieron un año más tarde, estaba todo destruido y la tierra ocupada. Se realizó un censo durante su ausencia y a consecuencia de ésta, se les denegó la ciudadanía israelí y se les declaró ‘ausentes’, un estado legal ambiguo que Darwish transformó en una metáfora sobre Palestina.

Un Saramago inédito con Alabardas, alabardas, espingardas, espingardas

Foto: José Saramago

Javier García
Murió hace un año. "Sin dramas ni frases gloriosas, sin dolor", cuenta sobre el final de José Saramago su viuda, Pilar del Río. El escritor portugués y la periodista española se habían conocido hace 25 años, cuando ella lo fue a entrevistar a Portugal. Había leído su libro Memorial del convento.
Del Río continúa contando desde Lisboa para La Tercera las últimas horas del Premio Nobel de Literatura, fallecido en Lanzarote el 18 de junio de 2010. "Cuando la muerte le llegó fue como el sueño que nos llega por la noche, una especie de sopor invencible que reclama dormir por encima de todas las cosas. Así como se entra en el sueño, con placidez y serenidad, él entró en la muerte".
El autor de Ensayo sobre la ceguera y Las intermitencias de la muerte, que nunca dejó de ser comunista, que escribió contra el modelo neoliberal, que defendió el Estado palestino, el regreso de las democracias en Latinoamérica, que dudó de la existencia de Dios, dejó una novela inédita y aunque está inconclusa, será publicada el próximo año por editorial Alfaguara.
Titulada tentativamente Alabardas, alabardas, espingardas, espingardas, citando un verso del poeta Gil Vicente, la novela tiene como protagonistas a trabajadores de las fábricas de armas. Del Río agrega que el libro, "refleja las contradicciones terribles que vive el hombre contemporáneo, tantas veces instalado en una burbuja sin querer ver lo que ocurre a su lado. Es una novela, pero lo que cuenta hace pensar, nos agranda como lectores".

El camino financiero a la servidumbre


Como utilizan los banqueros la crisis de la deuda para repeler la era progresista
Michael Hudson
Los estrategas financieros no tienen la intención de permitir que la actual crisis de la deuda se desperdicie. Ha llegado la hora de las ejecuciones hipotecarias o, para ser más exactos, una contrarrevolución para eliminar las ventajas del Siglo XX logradas por la socialdemocracia: pensiones y seguridad social, atención pública de la salud y otras infraestructuras que proveen servicios esenciales a precios subvencionados o gratuitamente. El modelo básico sigue las reformas neoliberales en la antigua Unión Soviética desde de 1991: privatización de las empresas públicas, un impuesto uniforme elevado para los trabajadores, pero solo impuestos nominales para los bienes raíces y las finanzas y la desregulación de los precios de la economía, las condiciones de trabajo y los términos crediticios.

Accidentado inicio de la “Nueva Etapa” en Puerto Rico


Jesús Dávila
La visita del presidente Barack Obama a Puerto Rico, precedida por una intensa propaganda que no reparó en la falsificación histórica, dejó estelas de frustración y mofa para los partidos mayoritarios pro Estados Unidos y realineamiento de los pequeños grupos independentistas en un país que sigue asediado por la violencia política, el crimen y la corrupción.
Para el propio mandatario estadounidense, la secuela tampoco es muy afortunada, pues apenas salió de Puerto Rico –donde la recaudación anunciada de donativos resultó menor de lo anticipado- se encontró con un informe del Centro para la Integridad Pública que reveló que sus donantes reciben más puestos, contratos, favores y millones de dólares que lo que ocurría en tiempos de su antecesor George Bush.

Adversarios y aliados del imperio

Carlos Latuff

Claudio Katz 
Resumen
Estados Unidos refuerza su papel de gendarme para contrarrestar los desafíos de viejos enemigos, nuevos adversarios y tradicionales aliados. Extiende la red de bases militares e institucionaliza el terrorismo de estado. También invade con pretextos humanitarios a los países que albergan grandes recursos o tienen gravitación geopolítica.
Obama ha mantenido sin cambios esta política belicista y abandonó todas sus promesas de moderar la agresividad. Este belicismo genera una degradación moral que desestabiliza a la sociedad norteamericana y socava las tradiciones democráticas. El militarismo es apuntalado por formaciones derechistas, que aportan la base social de las cruzadas internacionales.
Estados Unidos intenta bloquear el ascenso de economías emergentes que tienen recursos demográficos y naturales o experiencia de dominación político-militar. Este grupo de países desarrolla acciones sub-imperiales y tiene mayor autonomía que su precedentes de la posguerra. El imperialismo promueve la dispersión de ese bloque, mediante la cooptación de ciertos adversarios a una asociación unilateral. Busca especialmente establecer coordinaciones hegemónicas con India, Sudáfrica y Brasil.
La primera potencia intentó neutralizar por completo a Rusia cuando se desplomó la Unión Soviética, pero ha debido aceptar un status de presión militar y negociaciones. Frente al arrollador avance económico de China persiste una indefinición entre la beligerancia y el compromiso.
El gigante del Norte ejerce su liderazgo imperial con la resignada aprobación de Japón, cuya orfandad militar lo obliga a aceptar todas las presiones económicas. Europa conformó una Unión Monetaria, pero no logra cohesión bélica y se amolda a las pautas del Pentágono.
El imperialismo norteamericano intenta reafirmar su liderazgo imperial con controles, sanciones y restricciones a la proliferación nuclear. Define quiénes deben participar y ser excluidos de la disuasión. Estas negociaciones retratan el escenario imperial.
Desde el 11 de septiembre del 2001, Estados Unidos reforzó su papel de gendarme internacional. Inició un ciclo de agresiones tendientes a contrarrestar los desafíos que afronta en varios frentes, con acciones que apuntan contra sus viejos enemigos, sus nuevos adversarios y sus tradicionales aliados.

La política del disimulo


Gustavo Márquez Marín  /  Especial para Gramscimanía
La MUD es una convergencia variopinta de factores políticos conservadores, con el denominador común  de buscar la derrota a Hugo Chávez y dar contramarcha a la revolución bolivariana, aunque sin explicitar la nueva dirección que le imprimirían al Estado, de resultar exitosos en su intento. A lo sumo, algunos de sus precandidatos están intentando  cabalgar el discurso bolivariano de la inclusión social y la participación popular, llegando incluso a ofrecer la continuidad de las Misiones. Pero, jamás se refieren abiertamente a  si mantendrán la política de soberanía petrolera o a la consolidación del Poder Popular o a si mantendrán una política exterior independiente de EEUU o a si continuarán dándole un papel protagónico a Venezuela en la construcción de la integración latinoamericana y caribeña. 
Pareciera que su intención es evadir el debate de fondo, mimetizando su verdadero perfil ideológico y programático cuarto republicano, agazapados en los resquicios de la coyuntura y promoviéndose como  “los gerentes eficiente que gobernarán para todos”. Esta “política del disimulo” reproduce el modo de hacer política de la IV en la “década dorada” del neoliberalismo. Basta recordar a CAP II y el desenlace del 27F para curarse en salud. Afortunadamente, el pueblo venezolano, habiendo alcanzado altos niveles de conciencia crítica y de participación política, sabrá valorar   lo que estará en juego en el 2012. No un mero cambio de Presidente sino,  la continuidad de un Proyecto  de País hacia la construcción de una Democracia Real y del Buen Vivir. Es en este terreno que debe darse el debate electoral.
A pesar del disimulo, en la posiciones negativas que asumen los Diputados de la MUD frente a temas medulares de las políticas públicas, se evidencia la verdadera orientación antinacional y antipopular que tendría un hipotético gobierno en manos suyas. Ejemplos recientes de ello,  es su no respaldo -en el PARLATINO- al ingreso de Venezuela al MERCOSUR, su abstención  en el rechazo de la AN a las sanciones de EEUU contra PDVSA y su negativa de apoyar los recursos para garantizar el financiamiento de la Gran Misión Vivienda y la Misión Agro Venezuela. 

Neoliberalismo, pobreza y destrucción ecológica: el programa del Banco Mundial para África


Patrick Bond
Poco después del lanzamiento en febrero del documento de estrategia para la próxima década del Banco Mundial, "El futuro de África y el Apoyo del Banco Mundial", se produjo una nueva ola de demagogia sobre el desarrollo. En menos de tres meses, se extendió un mini-tsunami de afro-optimismo: la perspectiva económica para el África Subsahariana del Fondo Monetario Internacional, el optimista estudio de la Comisión Económica sobre África, el informe sobre la competitividad del Foro Económico Mundial de África, y el descubrimiento del Banco Africano para el Desarrollo, de una extensa "nueva clase media" (creativamente definida incluyendo al 20% de los africanos cuyos gastos son de $ 2-4/día).
Borrachas en su propia retórica neoliberal, las organizaciones multilaterales se desmayan ante las supuestamente excelentes perspectivas de exportación y de crecimiento del continente, restando importancia en este proceso a las opresiones estructurales subyacentes de las que son cómplices: las relaciones de poder corruptas, la vulnerabilidad económica, el empeoramiento de la "maldición de los recursos", la apropiación de tierras y las amenazas de caos ambiental y enfermedades.