14/6/11

Grecia terminará en una suspensión de pagos de una dimensión desconocida


La crisis griega está viviendo las jornadas más convulsas a la espera del quórum de la Unión Europea, es decir, de si se efectúa una ampliación de las ayudas o se deja a la economía helena a su suerte mediante la entrada de inversores privados en el proceso.
La propuesta que aún está por ver, a mi parecer, es una forma elegante de dar un paso atrás por parte de la Unión Europea (UE), dejando entrever que el problema de la crisis griega no se soluciona mediante la instauración de ayudas financieras adicionales, y que la ‘solidaridad financiera‘ se ha agotado, dejando los deberes al sector privado.
Este giro en la política en el seno de la Unión, marca un pico de inflexión en la prestación de ayuda financiera a los Estados Miembros, que últimamente se había entendido como algo ‘habitual’, y que con independencia de su cuantía, esta siempre tenía la obligación de aparecer, convirtiendo en responsables solidarios a los países financieramente más saneados a causa de los problemas económicos regionales.
Desgraciadamente, estas nuevas circunstancias, conducirán a Grecia hacia un pozo sin fondo, que ojalá me equivoque, pero culminará en una suspensión de pagos de una dimensión desconocida, superior aún a la que se gestó tras la quiebra de Lehman Brothers. Si Grecia cae, ¿será responsable la Unión Europea de su desastrosa situación? En conclusión, el tiempo se ha agotado, y estamos mucho peor de lo que estábamos.

Pa’lante Comandante!

La fuerza de nuestras almas todas unidas tejen la coraza que blinda un corazón que nos pertenece a todos, el canto de nuestras gargantas reclama la presencia luminaria del comandante en jefe...

Raúl Bracho
La fuerza de nuestras almas todas unidas tejen la coraza que blinda un corazón que nos pertenece a todos, el canto de nuestras gargantas reclama la presencia luminaria del comandante en jefe de la revolución bolivariana, nada podrá detener el camino a la victoria.
Cuando un ser amado enferma nos aflige la desesperanza, el temor a perderlo, se realza la fuerza que nos une a nuestro ser querido. Cuando enferma un comandante no se le puede permitir ni un milímetro a la desesperanza, hay que salir y reclamarle a la vida, no se puede perdonar que sea desatenta, que no tenga la piedad que reclama un pueblo que  vuela su sueño sobre sus alas, que habla e increpa al enemigo desde su garganta de fuego, que conduce la esperanza de tantos en la construcción del mundo nuevo.
Hemos visto la respuesta en las miradas de las madres, de los niños, de los campesinos y los estudiantes. Hemos visto el pedido incesante que resuena: Pa’lante Comandante, regrese al mando que aquí esta su pueblo aferrado al sueño de la nueva vida, aquí los soldados dispuestos a enfrentar al imperio que lo acecha.
Desde la Cuba amada despierta de nuevo la voz del dragón rojo y escupe de nuevo su furia en contra de las injusticias, el pueblo sonríe y sabe que tiene un jefe indoblegable…
¡Venceremos!

¿Podría sobrevivir la Unión Europea sin pesca, maderas, coltán, café...


Cualquier política de inmigración fracasará si se limita a trabajar sobre las condiciones de destino y no aborda lo que ocurre en el origen.
José Carlos García Fajardo
Nadie pondría objeciones a ser vecinos del argelino Zidane, de los negros Denzel Washington, Thierry Henry, Michael Jordan, Whitney Houston, la escritora Toni Morrison, familia Obama, Kofi Annan, Nelson Mandela, Desmond Tutu, Julius Nyerere y el nigeriano Ben Okri; los judíos Barenboim, Einstein, Philip Roth, Noah Gordon, Norman Mailer, Paul Auster, Jaiffer, Barbara Streisand, Woody Allen, Steven Spielberg, Eric Hobsbawm; los musulmanes Salman Rushdie, Omar Sharif, Naguib Mahfuz, Sami Naïr; los hindúes Tagore, Gandhi, Nheru, sin los que el mundo estaría empobrecido.

¿Qué pasa en Siria?

Foto: Bachar el-Assad, presidente de Siria
Mientras cientos de sirios, civiles y militares, acaban de caer bajo las balas de francotiradores financiados por los saidiris y entrenados por la CIA, los medios de prensa occidentales acusan al gobierno de Bachar el-Assad de disparar sobre el pueblo y sobre sus propias fuerzas del orden. Esta campaña de desinformación trata de justificar una posible intervención militar occidental. El filósofo Domenico Losurdo recuerda que esta forma de actuar no es nueva. Simplemente, los nuevos medios de comunicación la han hecho más sofisticada. Hoy en día, la prensa escrita y audiovisual no son las únicas en vehicular la mentira, también se hace a través de Facebook y YouTube.

Domenico Losurdo
Desde hace varios días misteriosos grupos vienen disparando en Siria sobre los manifestantes y, sobre todo, contra los participantes en los sepelios que tienen lugar después de los sangrientos acontecimientos. ¿Quiénes conforman esos grupos? Las autoridades sirias sostienen que se trata de provocadores esencialmente vinculados a servicios secretos extranjeros. En Occidente, por el contrario, ni la izquierda vacila en dar su aval a la tesis proclamada, en primer lugar, por la Casa Blanca: los que disparan son siempre y únicamente agentes sirios que se hacen pasar por civiles. ¿Es Obama la voz de la verdad? La agencia siria de prensa SANA reporta que se han encontrado «botellas plásticas llenas de sangre» utilizadas para producir «falsos videos amateurs» de muertos y heridos entre los manifestantes. ¿Cómo entender esta información, que extraigo del artículo de L. Trombetta publicado el 24 de abril en el diario italiano La Stampa? Las siguientes páginas, retomadas de un ensayo que será publicado próximamente, ayudarán quizás a arrojar algo de luz sobre el tema. Quienes experimenten algo de sorpresa, incluso de incredulidad, al leer el contenido de este texto no deben pasar por alto que las fuentes que utilizo aquí son casi exclusivamente «burguesas» (occidentales y prooccidentales). [Ver también las notas adicionales al final de este texto. NdT.].

Recuerdos de Walter Benjamin

Foto: Ernst Bloch
El filósofo alemán Ernst Bloch (Ludwigshafen am Rhein, 1885 – Tubinga, 1977) conoció a Walter Benjamin en Berna, en 1918, y volvió a coincidir con él unos años más tarde, cuando Bloch se instaló en Berlín durante los años 20, donde trabajó como periodista y trabó amistad con Bertold Brecht, Kurt Weil y Theodor W. Adorno, entre otros. Ambos filósofos estrecharon sus lazos en París, en 1926, donde –durante medio año– se encontraron casi cotidianamente. En el siguiente artículo, Ernst Bloch traza una hermosa semblanza de su amigo.
Ernst Bloch 
Conocí a Benjamin en Berna en 1918. Llevaba una vida retirada, enterrado en libros hasta el cuello, como decía su mujer, Dora. Volví a coincidir con él unos años después en Berlín, donde se alojaba, a su pesar y de manera poco adecuada para él, en la villa familiar, lo que hizo que nuestro trato fuera mucho más animado. Benjamin estaba ocupado entonces, como lo estaría durante largo tiempo, trabajando en su libro El origen del Trauerspiel alemán. Después nos encontramos de nuevo en Capri y Positano, junto a Asja Lacis, la directora teatral letona, quien influyó en Benjamin al ponerle en contacto con las corrientes de pensamiento marxista. Más tarde, tras esta estancia en un paisaje de la Italia meridional que nos sentó estupendamente a los dos, experimentamos en París en 1926 una verdadera simbiosis por espacio de medio año. Llegamos a intimar bastante, nos veíamos todos los días, o, mejor dicho, todas las noches. De hecho, intimamos tanto que, como suele suceder con la proximidad excesiva y la interdependencia obligada en una gran ciudad –a pesar de tratarse de París, sus intelectuales y celebridades ningunearon bastante a Benjamin en aquel momento–, nuestra amistad dio paso a una especie de fiebre de las trincheras. Al menos, esto fue lo que ocurrió en nuestra relación: la extrema proximidad dio paso a un ligero hastío que, como era de esperar, ya había desaparecido para cuando volvimos a encontrarnos en Berlín en lo que sería el crepúsculo de nuestra amistad, que se vio interrumpida por Hitler en 1933.

Imperio solo hay uno

Víctor J. Sanz

Por boca de su secretaria de Estado, Hillary Clinton, el imperio ha rugido contra China.[1] Al imperio no le parece bien que China invierta en África. Las pretensiones de China no son muy distintas a las de cualquier otro imperio, es decir, asegurarse el suministro de materias primas estratégicas, para cubrir las necesidades cada vez más exigentes de su inabarcable población.

Tal y como denuncia la señora Clinton, China “invierte en África sin prestar atención al desarrollo de una estructura económica resistente”, y tal vez sea porque esté convencida de que invertir es una vía mucho más deplorable que promover las acciones bélicas, que extorsionar países y que nombrar dictadores-marioneta cuyos salarios y caprichos salen del presupuesto de “defensa” del mayor atacante del mundo.

Las guerras de EE UU contra los débiles


Manuel E. Yepe
Cuando un buen amigo canadiense me anunció que me estaba enviando un libro cuya lectura me recomendaba vivamente, supuse, por el título que me adelantó: War Against the Weak (Guerra contra los débiles), que trataría acerca de las frecuentes agresiones contra países del Tercer Mundo ejecutadas por Washington desde que, al término de la Guerra Fría, devino superpotencia única en el planeta.
Pero quedé sorprendido al constatar, al recibirlo, que el libro en cuestión se refería a otra desigual contienda que Estados Unidos preparó desde inicios de siglo XX y puso en práctica entre las décadas de los años 30 y 60 del pasado siglo, cuyo propósito era crear una raza superior dominante. Esa campaña estadounidense -prácticamente ignorada hoy en todo el mundo en virtud del ocultamiento mediático a que ha estado sometida por razones obvias- sirvió de modelo para el holocausto a que sometió el nazismo alemán liderado por Adolfo Hitler a la población judía.
Personajes e instituciones de la política y la economía que ahora se nos presentan como respetables paladines de la democracia y los derechos humanos, estuvieron involucrados en este genocidio. El libro nos cuenta que, en las primeras seis décadas del siglo XX, a cientos de miles de norteamericanos etiquetados como débiles mentales (“feeble minded”) porque no se ajustaban a los patrones teutónicos, les estuvo vedada la reproducción.

De la insurrección a la revolución


Reflexiones en torno a la deriva autonomista del movimiento 15M y de cómo salvar la #spanishrevolution
Loïc Caballero
“Es un delito de lesa humanidad ocultar los principios que son universalmente comunicables”, Schelling
 1. Caracterización del movimiento actual
Precedente histórico y sus teóricos
El movimiento 15M no es nuevo en la historia. Hunde sus raíces en los izquierdistas alemanes de la revolución del 1918 y más claramente en la autonomía obrera italiana, movimiento político que tuvo su momento más glorioso en la Italia del 77. Incluso tiene elementos que nos recuerdan al “Que se vayan todos” argentino. Los últimos ideólogos de la autonomía son Toni Negri y Guattari, teniendo como precedentes a Castoriadis y decididamente a Guy Debord. Es un movimiento que se constituye como un partido insurreccional, que no revolucionario, puesto que no aspira a la toma del poder, sino a resistir las políticas de ajuste capitalistas. La victoria, que nosotros consideramos que es la toma del poder, sería imposible, por lo que solo nos quedaría la resistencia, el puro ser antisistema: “Contra el Estado y su violencia ahora y siempre resistencia”. Todo esto es lo que comúnmente se ha llamado izquierdismo y Lenín consideró que el izquierdismo es el precio a pagar por el movimiento obrero a causa de la traición de las organizaciones reformistas 1. Una vez dada la traición, se realizaría el balance de que son las formas organizativas de los sindicatos y los partidos (todos ya sea un partido revolucionario con una bandera sin mancha, o un sindicato como la CNT) lo que ha llevado a la derrota, y no su línea político-ideológica. En el fondo tienen la concepción de que la multitud (la gente, las personas, el pueblo) sería el sujeto revolucionario y no tendría que dotarse de partidos, de organizaciones de vanguardia pues esta es considerada como un elemento, un grupo que se separa de la clase y que siempre degenera.