27/5/11

G8: Países miembros y participantes permanentes (+ Infografía)

Identifican en Colombia los restos de 10.000 desaparecidos

Quedan 12.000 cadáveres sin identidad, de los que un tercio son menores
Colombia ha puesto nombre y apellidos a casi 10.000 cuerpos que habían sido sepultados sin identificar desde hace décadas. Después de cinco meses de trabajo, el ministro de Interior y Justicia colombiano, Germán Vargas Lleras, dio a conocer este viernes la identidad de 9.969 cadáveres enterrados en fosas comunes y cementerios de diferentes puntos del país sin que nadie los hubiese reclamado. Quedan aún 12.724 "NN" (siglas con las que son enterrados los cuerpos de identidad desconocida) por identificar, subrayó Vargas Lleras, de los que se estima que un tercio pertenece a menores de edad.
Según el registro oficial, en Colombia hay 57.414 personas desaparecidas. De ellas, 15.600 han sido consideradas como desapariciones forzadas, cometidas por agentes del Estado y fuerzas paramilitares que han colaborado. Entre ellas hay 3.000 mujeres y otros 3.000 menores de 20 años en el momento de su desaparición.

La fotografía de linchamientos entendida como “souvenir”

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Titular de prensa, 1933. "Negrata linchado en Texas: le arrancaron el corazón después de ser capturado por hombres armados". Otro de la misma época: "Cinco blancos llevan a un negrata al bosque. Lo matan, acusado de mezclarse con mujeres blancas".
El linchamiento arbitrario de negros era tan normal en ciertas zonas del sur de los EE UU (y nulo el castigo para los implicados) que los fotógrafos locales vieron el negocio: hacían fotos de los cadáveres colgantes y las vendían como recuerdo.
Algunas otras formas de aprovechamiento de la atrocidad eran más macabras: mutilaban los cuerpos y vendían el corazón, los órganos sexuales, los ojos, la lengua o trozos de ropa de los ahorcados.
La exposición Without Sanctuary: Lynching Photography in America (Sin refugio: la fotografía de linchamientos en los EE UU) documenta esta forma de violencia social, que fue practicada con impunidad durante los siglos XIX y XX y costó la vida a unas 5.000 personas de raza negra.

Krugman acaba de realizar su más trágico augurio económico

Paul Krugman: ¡Que Dios nos agarre confesados!

S. McCoy
Casi por descuido ha publicado Paul Krugman un  comentario en su espacio en el NYT que es, en mi opinión, la advertencia más dramática lanzada por él en los últimos 11 meses. Y mira que hay donde elegir. Cómo será su consternación que termina con un grito desesperado: “y… ¡a nadie en el poder parece preocuparle!”
¿Qué es eso tan terrible que agita la conciencia del Nobel? El que Estados Unidos va, a su juicio, de cabeza a una Tercera Depresión, similar a las iniciadas en 1873 y 1929. Para justificar tal advertencia, se basa en el hecho de que “en un año y medio de teórica recuperación económica no se ha producido avance alguno en la convergencia entre lo que la economía debería estar generando y lo que realmente produce”. Y, como a todos antes o después nos gusta hablar de nuestro libro, rescata un artículo suyo publicado el 27 de junio de 2010 en el que anticipaba lo que ha sucedido. Cito literalmente:

Obama, la guerra financiera y la eliminación de DSK

Foto: Barack Obama


Thierry Meyssan
Imposible comprender la caída de Dominique Strauss-Kahn sin situarla en el contexto del proyecto que ese personaje representaba: la creación de una nueva moneda internacional de reserva prevista para hoy, 26 de mayo de 2011. Un proyecto paradójicamente muy esperado, tanto por los países emergentes como por los medios apátridas del mundo de la finanza, aunque rechazado por el complejo militaro-industrial israelo-estadounidense. Thierry Meyssan levanta el velo sobre el golpe bajo con el que la administración Obama trata de escapar a sus compromisos.
Estupefactos, los franceses han sido testigos del arresto en Estados Unidos del más popular de los líderes políticos de su país: Dominique Strauss-Kahn.
Ex ministro de Economía, Strauss-Kahn se había convertido en el alto funcionario mejor pagado del mundo –con un salario básico anual de 461,510 dólares, sin contar primas y gastos de representación– y se disponía, según se dice, a presentarse como candidato a la presidencia de Francia. Este cálido personaje, de notorio apetito a la mesa y en la cama, acusado a veces de diletantismo en materia de política debido a su gusto por los placeres de la vida, ha sido acusado de haber violado a una mucama en un hotel de Manhattan.

Monarcas asediados

La constelación de fuerzas del mundo árabe a punto de cambiar radicalmente
Rashid Abul-Samh
El anuncio la semana pasada en Riad de que el Consejo de Cooperación del Golfo (CCG) ha dado la bienvenida a la propuesta de Jordania y Marruecos de unirse a la organización fue recibido en todo el mundo árabe primero con gruñidos y después con carcajadas burlonas. Sin embargo, los analistas se están dando cuenta de que se trata de una iniciativa que va en serio y que los Estados miembros de los seis países del CCG la han tomado para contrarrestar la creciente influencia de Irán en la región y para hallar formas alternativas en la defensa de sus intereses comunes, tras el éxito de los levantamientos populares de Túnez y Egipto, sin tener que depender de Estados Unidos.

El discreto telón de la ideología



Maciek Wisniewski
A contrapelo de la muy propagada tesis, que vivimos en un mundo post-ideológico, Slavoj Žižek arguye, que la ideología ocupa un lugar central en el capitalismo contemporáneo: mantiene ocultos los mecanismos estructurales y define lo posible y lo imposible. En lo privado o en la ciencia, todo parece posible. Pero cuando nos aproximamos a las relaciones sociales – tocando al capital, la relación fundamental de nuestra sociedad – las posibilidades se están cerrando. Pronto podremos modificar nuestro carácter o viajar a otros planetas, pero demandar un poco más de seguridad social o mejores salarios, es imposible.
La mayoría de las explicaciones de la crisis financiera en curso, obedeciendo el orden ideológico dominante, evitaban mencionar sus causas estructurales. Lo mismo ocurría con las interpretaciones de alzas de los precios de alimentos o con las revueltas en el mundo árabe (otros posibles síntomas, junto con el colapso financiero, de una crisis sistémica más amplia del capitalismo).