26/5/11

Las elecciones españolas y el movimiento revolucionario

Alan Woods
Se salta las fronteras, desafiando todas las barreras, se ríe de las amenazas y maldiciones de la clase dominante y aparta a un lado las fuerzas del Estado. No se puede detener. Las protestas masivas que se están extendiendo de un país a otro han tomado por sorpresa a todas las fuerzas de la vieja sociedad. No saben cómo reaccionar. Si no hacen nada, el movimiento crece, pero si intentan aplastarlo, crecerá mucho más rápidamente.
En el Estado español decenas de miles de personas han salido a las calles durante la última semana. En unas manifestaciones que parecían venir de la nada, los manifestantes llenaron las plazas de las ciudades por toda Estado español en una ola de indignación por las políticas de austeridad del Gobierno y las altas tasas de desempleo. Los "expertos" fueron pillados desprevenidos ¿De dónde salió este movimiento? La juventud es apolítica, decían; la juventud es apática.

Hannah Arendt, pensadora judía antisionista



Durante la Guerra de 1948, Arendt denunciaba la masacre de Deir Yassin y los asesinatos de Jaffa y Haifa, como medidas deliberadas para expulsar a las poblaciones árabes de Palestina
Hannah Arendt (1906-1975) fue una filósofa y teórica política alemana, hija de padres judíos laicos. Tuvo maestros como los filósofos Martin Heidegger (1889-1976), Karl Jaspers (1883-1969) y Walter Benjamin (1892-1940). Sus aportaciones sobre la naturaleza de la política en el siglo XX siguen siendo de referencia por su originalidad, su honradez y su falta de retórica propagandística.
En uno de sus libros denuncia la perversa manipulación del factor antisemita por el sionismo:
«No menos peligrosa, y en total acuerdo con esa tendencia general, fue la única contribución de  la filosofía de la historia que los sionistas aportaron con sus nuevas experiencias: “Una nación es un conjunto de personas... que se mantienen unidas por causa de un enemigo común” [Herzl], una absurda doctrina que contiene tan sólo esta pequeña verdad: que muchos sionistas están, ciertamente, convencidos de que ellos son judíos para los enemigos del pueblo judío. Por lo tanto, estos sionistas concluyen que sin antisemitismo el pueblo judío no podría haber sobrevivido en los países de la diáspora; y por eso ellos se oponen a cualquier intento en gran escala para liquidar el antisemitismo. Por el contrario, ellos declaran que nuestros enemigos los antisemitas “serán nuestros más confiables amigos y los países antisemitas nuestros aliados” [Herzl]. El resultado sólo puede llevar, verdaderamente, a una tolal confusión en la que nadie podrá distinguir entre el amigo y el enemigo, en la que el enemigo se convierte en el amigo y el amigo en el enemigo escondido y, por lo tanto, en el más peligroso» (Hannah Arendt, The Jew as Pariah, Grove Press, Nueva York, 1978, p. 148).

El imperialismo contemporáneo



Claudio Katz
Este artículo forma parte de un libro de próxima aparición sobre las teorías actuales del imperialismo.
Resumen
Al concluir la segunda guerra mundial el escenario del imperialismo clásico quedó transformado por la nueva etapa de prosperidad y desaparición de las confrontaciones bélicas entre potencias. Estados Unidos logró una supremacía militar inédita y subordinó a sus rivales, en lugar de demolerlos. La confrontación con la URSS no se equiparó con los viejos choques inter-imperiales, dado el carácter no capitalista del sistema vigente en ese país.
 El contexto económico quedó igualmente transformado por la nueva asociación internacional de capitales, la irrupción de compañías multinacionales, la disminución del proteccionismo, la recuperación del protagonismo industrial y la reorientación de la inversión externa hacia las económicas desarrolladas.