25/5/11

La receta del Dr. K. para China

Mao y Kissinger por Zang Fanzhi

La superpotencia en ascenso muestra sus músculos. En su nuevo libro, Henry Kissinger explica cómo evitar el "duelo del siglo".
Niall Ferguson 
La secretaria de estado de EE. UU., Hillary Clinton, piensa que el Gobierno chino está "asustado" por la primavera árabe. "Están preocupados —dijo en la revista Atlantic—, y tratan de detener la historia, lo cual es una tontería. No pueden hacerlo". Éstas son palabras —desaforadas, inmoderadas, poco diplomáticas, y muy probablemente contraproducentes— que uno nunca podría imaginar en boca de su predecesor Henry Kissinger. 
Pasaron 40 años desde que Kissinger realizó su misión secreta a China, para preparar el terreno de la histórica visita del presidente, Richard Nixon, el siguiente año. Desde entonces, visitó ese país más de 50 veces. Y si hay algo que aprendió es esto: la verdadera tontería consiste en presionar a los chinos.

Mucho cambió en el mundo desde el primer viaje de Kissinger a China (en 1971, ¿quién se habría atrevido a pronosticar que el enemigo público número 1 de EE. UU. sería un fundamentalista islámico de origen saudí que se ocultaba en un complejo habitacional amurallado en Pakistán?). Pero hay al menos dos cosas en la política exterior estadounidense que permanecen constantes: la relación con China continental, reavivada por Kissinger después de más de 20 años en el freezer, y Kissinger mismo, consultado de manera formal o informal por todos los presidentes, desde John F. Kennedy hasta Barack Obama. On China (Sobre China), el nuevo libro de Kissinger, es un recordatorio de por qué los líderes estadounidenses todavía desean consultarlo. A los 88 años sigue sin tener ningún rival como pensador estratégico.

Una noche en la Puerta del Sol

Ernesto Moreno Hernández
Pocos placeres tan gratos, alejado un canario del mar que necesita porque es tan importante para él como su sustento diario,  encontrarse una noche tendido en una tumbona leyendo un libro al abrigo del calor de la primavera madrileña y española que este año no ha sido una mera estación climática, sino un despliegue de ingenio, imaginación y democracia real. Pidieron reflexión y obedientemente fui a la Puerta del Sol a realizarlo. El sol ya no estaba, o mejor expresado, se había retirado a cavilar también. Y, sin embargo, la plaza que lleva su nombre resplandecía más que nunca.
Leyendas, frases, aforismos, enunciados, proclamas, dibujos...Todos llenos de ese humor que tanto le falta a la izquierda de hoy en día. La indignación no está reñida con la ironía, ni la rebeldía con la parodia; al contrario, son sinónimos. Depende y cuando, reprocharán los miembros de la ortodoxia. Cuando uno cogía (hay que hablar en pasado. La guagua ya no pasa por allí desde que destruyeron la horrenda belleza que era la estación de San Benito.

Imágenes satelitales identifican 17 nuevas pirámides en Egipto

La imagen muestra a una pirámide enterrada,

BBC
Los dos nuevos hallazgos están ubicados en Saqqara, situada a unos 30 kilómetros de El Cairo. Un nuevo estudio satelital descubrió la existencia de 17 pirámides perdidas en Egipto.
Más de 1.000 tumbas y 3.000 asentamientos antiguos también se divisaron gracias a imágenes infrarrojas que muestran edificios subterráneos. Las excavaciones iniciales ya confirman algunos de los hallazgos, incluyendo a dos de las supuestas pirámides.
La investigación fue realizado por un laboratorio estadounidense financiado por la NASA, la agencia espacial de Estados Unidos, ubicado en Birmingham, Alabama. "Excavar una pirámide es el sueño de todo arqueólogo", dijo Sarah Parcak, líder del pionero estudio, quien dice estar sorprendida por lo mucho que ella y su equipo han descubierto.
"Estuvimos realizando esta investigación de manera intensa durante más de un año. Pude ver los datos mientras surgían. Sin embargo, me sorprendí cuando fui capaz de ver desde afuera todo lo que habíamos encontrado. No podía creerlo", aseguró.

Mariátegui, biólogo del fascismo

Foto: José Carlos Mariátegui


Escuela de Cuadros

Los artículos de José Carlos Mariátegui agrupados en “Biología del Fascismo” (una sección en La Escena Contemporánea ) documentan el encuentro del joven Amauta con el fascismo mientras apuntan a un tema de mayor proyección: la barbarie capitalista. Los artículos tienen mucha vigencia ya que la barbarie capitalista y el empleo de técnicas fascistas no se limitan al hecho histórico del fascismo europeo, sino que continúan y se profundizan en el presente.
Tanto para Mariátegui como para Gramsci, el nacimiento y la expansión del fascismo europeo señaló una crisis en el discurso socialista e impulsó una reconsideración del mismo. Tras la muerte de su fundador, el marxismo hegemónico fue marcado por el mecanicismo y el economicismo. El fascismo les dio una dura lección a los revolucionarios: el socialismo, aun siendo una necesidad para la humanidad, no es un destino inexorable.
Frente a la amenaza hipnótica del fascismo, Mariátegui responde profundizando sobre lo subjetivo en la teoría y práctica socialista. El fascismo manipula a la clase obrera y a la clase media con mitos chovinistas, y nunca deja de operar en los ámbitos de la fe y la irracionalidad. De este hecho Mariátegui saca una doble conclusión: (1) el socialismo ha de trabajar su propio misticismo, y (2) un democratismo sin alma no ganará la batalla contra un enemigo tan hábil en el manejo de las voluntades y el espíritu como el fascismo –sólo un socialismo heroico podrá librar la batalla final contra la barbarie capitalista.

La Primavera Árabe conquista Iberia

Josetxo Ezcurra

Pepe Escobar
“Para vivir fuera de la ley debes ser honrado”: Bob Dylan, Absolutely Sweet Marie
“Nadie espera la #revoluciónespañola” ["No one expects the #spanishrevolution]”: Era uno de los letreros en la emblemática –y ocupada– Puerta del Sol; Monty Python revisado para la era de Twitter.
“Yo estuve en París en mayo del 68 y estoy emocionado. Tengo 72 años”: Uno de los carteles pegados en la emblemática –y ocupada– Plaza de Catalunya. Las barricadas revisadas como en una sentada “gandhiana”.
Los vientos excitantes del Norte de África de la gran revuelta/primavera árabe de 2011 han cruzado el Mediterráneo y han llegado a Iberia con gran intensidad. En una rebelión social sin precedentes, la Generación Y en España protesta enérgicamente contra –entre otras cosas– la mortificante crisis económica; la desocupación masiva que afecta a un alarmante 45% entre los menores de 30 años y el esclerótico sistema político español que trata al ciudadano como a un simple consumidor.
Este movimiento ciudadano emite peticiones que obtienen cinco firmas por segundo; puede seguirse en Twitter (#spanishrevolution); transmitido en vivo desde la Puerta del Sol en Soltv.tv; para ver su alcance [en inglés], haga clic aquí. Se sienten las reverberaciones en toda España y en todo el mundo –de Los Ángeles a Sídney-. Una mini revolución francesa comenzó en la Bastilla en París. Los italianos planifican sus revoluciones de Roma y Milán a Florencia y Bari.

El regreso de Zelaya a Honduras huele a azufre para la oligarquía

Foto: Manuel Zelaya


Milson Salgado

Cuando secuestraron y extrañaron del país al Presidente Zelaya hubo necesidad de apagar la luz en toda Honduras, de poner una programación de comics estadounidenses en la Televisión nacional, de desconectar las señales de las radioemisoras y de militarizar los puntos estratégicos del país.

Las apologías se pusieron a la orden del día y de la noche: Era necesario que el Presidente Zelaya saliera para salvaguardar la democracia. El mundo tendría tiempo de comprender las acciones patrióticas de estos hondureños que a punta de bayonetas y rifles salvaron un libro de leyes y letras y artículos y prohibiciones. Era necesario golpear y sacarle sangre a la gente de sus rostros, lesionarlos, detenerlos, cerrar radios y televisoras, tal vez así la gente le entraba por su torpe cabeza, la gran gesta patriótica de estos héroes que hicieron hasta lo imposible para que no se preguntara.

Participación democrática y estado de rebelión

Enrique Dussel
La Plaza del Sol de Madrid se llena de jóvenes y ciudadanos indignados; así como llenaban por mayores motivos la Plaza Tahrir (de la Liberación) en El Cairo, y el 21 de diciembre de 2001 la Plaza de Mayo en Buenos para derrotar al gobierno de F. de la Rúa y su estado de excepción. Hemos ya indicado en otra colaboración de La Jornada que estos movimientos nos recuerdan un hecho fundamental en la vida política de los pueblos: el estado de rebelión: la Comuna de participación directa en primera persona plural: nosotros. Recuerda al Estado que no es principalmente un gobierno representativo, sino una comunidad participativa. Marx propuso esa experiencia límite de la Comuna como un postulado político (aquello que es pensable lógicamente o por un cierto tiempo, pero imposible en el largo plazo). Hoy, sin embargo, es políticamente posible.

El largo y tortuoso siglo XX colombiano



Ricardo Rivadeneira
Ricardo Arias Trujillo, Doctor en Historia de la Universidad de Aix-en-Provence, nos propone una reflexión sintética pero contundente de la Colombia contemporánea. Se trata de un libro que quizás no llene el apetito voraz de muchos historiadores posmodernos; sin embargo, la manera seria y rigurosa como el autor aborda los aspectos estructurales o problemáticos de la vida nacional durante el siglo XX, lo convierte en un recomendado para aquel público que está interesado en iniciar sus estudios por una senda correcta.
 La cronología abarca el periodo comprendido entre 1920 y 2010, el dato es interesante para promover ese debate que tanto interesa a los historiadores, y que tiene que ver con cuándo y cómo comienza o concluye un siglo. Por ejemplo, para Eric Hobsbawm el siglo XX se inicia en 1914, con la primera guerra mundial y concluye con los sucesos derivados del ataque terrorista del 11 de septiembre de 2001. En el caso del libro que nos ocupa, el siglo XX comienza en Colombia con el ocaso de la fiesta que celebraba el primer centenario de la independencia nacional y concluye con la profunda catástrofe que produjo el gobierno del Presidente Alvaro Uribe.

Detroit ha reducido su población en un 25%

La Oficina del Censo de los Estados Unidos anunció que la otrora capital de la industria automovilística mundial y cuna de la producción industrial en serie, Detroit, ha reducido en un 25% su población en los últimos diez años, disminución solo comparable con la ocurrida en la ciudad de Nueva Orleans en 2005 donde los estragos del ciclón Katrina hicieron contraer la población un 27%.
A nivel global, se compara el hecho con la despoblación que ocurrió en Berlín, capital de Alemania, entre el comienzo de la segunda guerra mundial en 1939 y los intensos bombarderos de la coalición aliada sobre esa ciudad hasta 1946. Hay a quienes les recuerda la epidemia que entre 1665 y 1666 acabó con el 20% de la población de Londres.
La pérdida de la cuarta parte de la población de Detroit significa la fuga de una persona cada 22 minutos, sin ser ello por motivo de algún desastre natural, ni por plagas o por bombardeos aéreos. Son personas que huyen de su ciudad a causa de las políticas de guerra clasistas de la aristocracia financiera estadounidense.
Ese es el criterio que expresa el Socialist Equality Party en su sitio digital World Socialist Web, por donde está convocando a una discusión tan amplia como sea posible entre los trabajadores hasta encontrar los medios para dar respuesta al fenómeno.