21/5/11

Los “indignados” y la Comuna de París


Nada volverá a ser como antes. El desprestigio de su clase política ha sobrepasado el punto de no retorno y la crisis de legitimidad de la pseudo democracia llega a profundidades insondables.
Atilio Borón
Tal vez por una de esas sorpresas de la historia el gran levantamiento popular que hoy conmueve a España (y que comienza a reverberar en el resto de Europa) estalla en coincidencia con el 140º aniversario de la Comuna de París, una gesta heroica en la cual la demanda fundamental también era la democracia. Pero una democracia concebida como gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo y no como un régimen al servicio del patronato y en el cual la voluntad y los intereses populares están inexorablemente subordinados al imperativo de la ganancia empresarial.
Precisamente por eso las demandas de los “indignados” tienen resonancias que evocan inmediatamente aquellas que, con las armas en la mano, salieron a defender las parisinas y los parisinos en las heroicas jornadas de 1871 y que culminaron con la constitución del primer gobierno de la clase obrera, si bien restringido a la ciudad de París. Un gobierno que duró poco más de dos meses y que luego fue aplastado por el ejército francés con la abierta complicidad y cooperación de las tropas de Bismarck, que poco antes le había propinado una humillante derrota a los herederos de los ejércitos napoleónicos. El ensañamiento contra los parisinos que tuvieron la osadía de querer tomar el cielo por asalto y fundar una democracia verdadera fue terrible: se calcula que más de treinta mil comuneros fueron pasados por las armas, en ejecuciones sumarias sin juicio previo. La Comuna fue ahogada en un río de sangre y para expiar sus “crímenes” la Asamblea Nacional decidió erigir, en la colina más elevada de París, en Montmartre, la basílica del Sacré Coeur, construida con los fondos aportados por una suscripción popular en toda Francia que, para honor de los parisinos, sólo una ínfima parte de lo recaudado provino de la ciudad martirizada por la reacción. París fue derrotada, pero las parisinas y los parisinos no fueron puestos de rodillas.

El capitalismo ha fracasado en todo, salvo en globalizar las respuestas

Josetxo Ezcurra

Santiago Alba Rico
Para los que hemos seguido de cerca las dos ocupaciones de la Qasba de Túnez, es muy difícil no sucumbir al emocionado vértigo de un déjà vu ante las imágenes de los jóvenes que desde el lunes pasado dignifican la Puerta del Sol con su presencia: las lonas y los cartones, los papelitos con consignas pegados en los muros, las asambleas permanentes, las comisiones de abastecimiento, limpieza y comunicación, la obstinación frente a esa lluvia torrencial que tantas veces se ha utilizado para justificar la abstención electoral. No nos engañemos: las protestas en España se inscriben sin duda en la misma falla tectónica global y prolongan y readaptan el mismo modelo organizativo inventado en Túnez y en Egipto (y en Bahrein, Siria, Yemen, etc.). El capitalismo ha fracasado en todo, salvo en globalizar las respuestas.
“Miles de jóvenes españoles protestan contra las dificultades económicas”, titula el diario francés Le Monde. Es verdad. También en Túnez el paro, la pobreza y la inflación tuvieron mucho que ver en el estallido de las revueltas. Pero lo impresionante no es esto. Lo impresionante es que en ambos casos los manifestantes hayan reclamado y reclamen “democracia”. En el caso de Túnez y del mundo árabe todos esperaban que sus ciudadanos invocasen la sharia -una variante religiosa de la Ley- frente a la arbitrariedad y la corrupción; en España todos los análisis apuntaban a una penetración rampante del discurso neofascista como respuesta a la inseguridad económica y social y al desprestigio de la política: la derecha conservadora parecía, a uno y otro lado del Mediterráneo, la única fuerza capaz de canalizar, deformándolo, el malestar general. Pero hete aquí que lo que los jóvenes piden por igual, aquí y allí, en Túnez y en Madrid, en El Cairo y en Barcelona, es “democracia”. ¡Democracia de verdad! Que la pidan los árabes parece razonable, pues vivían y viven todavía sometidos a dictaduras feroces. Pero que la pidan los españoles es más extraño. ¿Acaso España no es ya una democracia?

Llega la hora de generalizar la desobediencia de los indignados


La derecha está temblando de miedo y Maquiavelo sonríe desde facebook.
Pablo Iglesias Turrión 
Los politólogos sabemos bien que el poder está en las instituciones globales de gestión económica como el FMI y el Banco Mundial, en las entidades financieras, en las grandes corporaciones, en la OTAN, incluso en organizaciones regionales como la Unión Europea, en los llamados Estados nacionales y hasta en unidades administrativas menores. Sin embargo, quizá sólo los que nos dedicamos al estudio de los movimientos sociales, hemos insistido siempre en que el poder, como dijo Sidney Tarrow,también es movimiento. Madrid lo está volviendo a demostrar.
Hace ya siete años de aquella jornada de reflexión del 13 de marzo de 2004 en la que las multitudes, indignadas por las mentiras del gobierno del Partido Popular, desafiaron al sistema político con un despliegue de desobediencia masiva.

El futuro de las revueltas árabes


Estados Unidos y sus aliados árabes han comenzado los planes para perturbar la primavera árabe y salvar su propia hegemonía regional
Joseph Massad
Un fantasma recorre el mundo árabe, el fantasma de la revolución democrática. Los poderes del viejo mundo árabe han forjado una santa alianza entre sí y con Estados Unidos para acosar a ese fantasma: el rey y el sultán, el emir y el presidente, los neoliberales y los sionistas.
Aunque Marx y Engels usaron términos similares en 1848 en referencia a los regímenes de Europa y las inminentes revoluciones comunistas derrotadas en la Europa de los siglos XIX y XX, hay mucha esperanza en el mundo árabe de que esos términos se apliquen mejor a los actuales levantamientos democráticos árabes.

La tragedia griega de la deuda (+ Video)


Tres periodistas producen la versión helena de 'Inside Job', que muestra "la otra visión" de los orígenes de la crisis del euro
Con un enorme cuchillo de sierra arranca el primer plano de Debtocracy. Lo más sorprendente es quién sostiene el amenazante objeto. No es un carnicero. No es un cocinero. Es Jean-Claude Trichet, el presidente del Banco Central Europeo (BCE), dispuesto a cortar algo que el espectador no ve (¿una tarta?) pero que intuye (¿los derechos sociales europeos?).
Ver el video
Debtocracy es la llamada a la reflexión que un trío de periodistas griegos ha creado para explicar a sus paisanos, y al resto del mundo, las causas que han llevado a la moderna tragedia griega. El documental, que inicialmente sólo se ve en internet, ha superado el millón de visitas en Grecia,un país de apenas 11 millones de habitantes, y está a punto de saltar fronteras, ya que desde otros países europeos se han ofrecido a traducirlo (está subtitulado sólo en inglés y francés) para comenzar a difundir esta otra versión de lo que ha ocurrido en la crisis del euro.

Reflexiones sobre la situación de EE UU


Enrique Campang Chang
En los años 70s viví durante tres años en el corazón de los Estados Unidos, en el cinturón de la Biblia y el maíz, Iowa, Wisconsin, Minnesota, entre amigos, una comuna hippie, donde hicimos censurado-deleted, protestamos contra la guerra de Vietnam, cultivamos girasoles, calabazas, vegetales y censurado-deleted criamos abejas, gallinas, trabajamos alfarería, cosechamos nueces, manzanas, bayas y hongos silvestres en los bosques, pasamos los fríos inviernos a -20º C, partimos leña para calentarnos.
Celebramos varios Thanksgivings (Día de Acción de Gracias) muy emotivos en celebración de haber sobrevivido momentos difíciles muy cerca de la naturaleza.
Creíamos que éramos autosuficientes, pero un día se nos acabaron los fósforos y necesitábamos dinero para comprarlos, así que nos reincorporamos al sistema, ese fue el despertar de la realidad en los Estados Unidos.
Estados Unidos es un proyecto social que ya lleva más de 300 años desde la colonia, basados en nobles principios de libertad, igualdad y fraternidad que inspiraron la Revolución Francesa; el resultado es ambiguo; defienden valores de la democracia, la oportunidad para todos, la tolerancia; sin embargo el país enfrenta una severa crisis humana y política.

Recordando a Bob Marley

Cuando llegan al cementerio de Nine Mine, al noroeste de Kingston, los peregrinos hacen silencio y después, entre susurros, cualquier conocedor identifica la letra de Soul Rebel o Redemption Song: están frente a la tumba de Bob Marley.

A 30 años de la muerte de la leyenda del reggae, personas de todo el mundo viajan hasta el poblado jamaiquino donde nació y descansan los restos del cantante rasta de los dreadlocks (trenzas) y la bandera tricolor. "Es la excursión que todo fan de Marley debe hacer", dicen las guías turísticas del país caribeño, y miles lo cumplen al pie de la letra, más en estos días de aniversario.

El 11 de mayo de 1981 el cáncer convirtió en mito al primer hombre que desplegó por el mundo la música de la región y la convirtió en símbolo de rebeldía e identidad, tal vez por eso hoy las calles del poblado tienen un ritmo peculiar.

Fue en otros tiempos una aldea desconocida, pero está ahora llena de quincallas y vendedores ambulantes, que prometen "al mejor de los precios" pullovers de souvenir, collares de piedras rojas, verdes y amarillas, discos, carteles, libros, postales y hasta supuestas reliquias del líder de The Wailers.

Obama, mustio guerrero desbordado

Foto: Barack Obama

Juan Gabriel Tokatlian
A esta altura de su mandato ya quedan pocas dudas: el presidente Barack Obama se ha transfigurado en un guerrero y Estados Unidos ha decidido no modificar su estrategia de primacía global, a pesar de sus serios problemas domésticos y materiales.
Como tantos líderes de su país desde la Guerra Fría, Obama se siente tentado a resolver problemas político-estratégicos de alta complejidad con el rápido expediente de lanzar operaciones militares.
Como su antecesor, George W. Bush, presume que el despliegue del músculo bélico le brinda más dividendos internos y mayor credibilidad externa. Sin embargo, lo primero es algo apenas eventual y lo segundo no será así. Obama, como otros republicanos y demócratas, ha depositado demasiada confianza en el valor del recurso a la fuerza en la política exterior de Washington.
Los hechos son elocuentes. La anunciada “retirada” de Iraq no ha impedido concederles a las fuerzas armadas su deseo de estacionar 17.000 soldados en las múltiples bases iraquíes bajo control del Pentágono.

El #15M en España arranca con miles de personas protestando en las calles

Manifestantes en la Puerta del Sol  (Madrid) / Foto: Emilio Morenatti

Ya es jornada de reflexión para las elecciones autonómicas y municipales en España. El primer minuto fue silencioso en las calle, pero una vez que transcurrió, decenas de miles de personas que se estaban manifestando indignadas en las calles lanzaron un grito unánime, especialmente en la Puerta del Sol.
Ni la prohibición de la Junta Electoral Central, ni el rechazo del Tribunal Supremo a levantar el veto a las protestas ni la fuerte presencia policial ha desmovilizado a los manifestantes del Movimiento 15-M.

La modernización y sus problemas: una mirada a la revolución cultural China


Pablo Ampuero Ruiz
Desde Occidente, China se dibuja como un cofre lleno de enigmas. Una cultura tan ajena, lejana y cerrada, que muchas veces cuesta comprender, y mucho más explicar. Sin embargo, detrás de esa imagen creada por nuestro “grave síntoma de oeste-centrismo” –como apuntaba Gabriele Catania en Shanghai Daily-, el gigante asiático ha surgido con fuerza, alcanzando hoy una posición de innegable importancia económica, militar y política, con sólidas proyecciones a seguir creciendo, retando a otras naciones en el sistema internacional. Un país que desde hace exactamente 100 años (1911) dio inicio a un ciclo de enormes transformaciones, que la han llevado desde el hambre, la pobreza y las convulsiones sociales, hasta las puertas del privilegiado grupo de naciones desarrolladas. Sin duda, China está en boga.

Spanish revolution: Algunos somos comunistas


Carlos Fernández Liria

Entre los indignados antisistema de la Puerta del Sol, por lo menos algunos, somos comunistas. Lo de ser antisistema no necesita ya de justificación. En estos días se ha explicado, además, con fórmulas muy afortunadas: “no es que seamos antisistema”, ha dicho alguien, “es que el sistema es antinosotros”. Hubo otro que terminó un discurso incendiario en la manifestación diciendo que “en resumen, lo que pedimos es ¡un poco de sentido común!”. No se podía decir mejor. Esto que estamos viviendo, a nivel mundial y a nivel nacional, es una salvajada, un disparate, un chiste cruel, una broma brutal, un sarcasmo, una tomadura de pelo, un crimen.

Las muertes de Osama Bin Laden


Frida Modak
La incursión en Pakistán de un comando de élite de los infantes de marina estadounidenses, en la que supuestamente mataron a Osama Bin Laden, todavía da que hablar. Esa operación parece insertarse en otro asunto muy diferente, del que nos ocuparemos más adelante, el poder nuclear de Pakistán.
Hace ya 10 años que el líder de Al Qaeda estaría muerto según las informaciones emanadas de diversas fuentes, una de ellas tan seria como la ex primera ministro de Pakistán, Benazir Bhutto.

Imperialismo, banqueros, guerra de la droga y genocidio


James Petras
En mayo de 2011, investigadores mexicanos han descubierto otra fosa clandestina con decenas de cadáveres mutilados, lo que asciende a un total de 40.000 los muertos desde 2006, cuando el gobierno de Calderón anunció su guerra contra el narcotráfico. Con el respaldo de consejeros, agentes y armas, la Casa Blanca ha sido el promotor principal de una guerra que ha diezmado totalmente la sociedad y la economía de México.
Si bien Washington ha sido la fuerza impulsora de la guerra, los bancos de Wall Street han sido el instrumento principal que ha permitido garantizar los beneficios de los cárteles de la droga. Todos los principales bancos de EE.UU. han estado involucrados decisivamente en el blanqueo de cientos de miles de millones de dólares en ganancias de la droga durante la mayor parte de la última década.