20/5/11

La insurrección ciudadana española y sus interpretaciones

Josetxo Ezcurra

John Brown
Mateo 24:22-24
22 Y si aquellos días no fuesen acortados, nadie sería salvo; mas por causa de los escogidos, aquellos días serán acortados.
23 Entonces, si alguno os dijere: Mirad, aquí está el Cristo, o mirad, allí está, no lo creáis.
24 Porque se levantarán falsos Cristos, y falsos profetas, y harán grandes señales y prodigios, de tal manera que engañarán, si fuere posible, aun a los escogidos.
Cuidado: Un sector de la derecha extrema se ha puesto a difundir mensajes confusionistas a propósito de los acontecimientos sucesivos al 15 de mayo. Gabriel Albiac y Agapito Maestre afirman apoyar el movimiento del 15 de mayo desmarcándose así de la posición mayoritaria en las publicaciones donde ellos escriben y que consiste, como se sabe, en exigir que la fuerza pública ponga fin a esa intolerable perturbación de la democracia capitalista que consiste en que "el pueblo influya en el voto". No se trata pues, según esta tendencia mayoritaria de la derecha española, de que el propio voto sea "responsable". "La petición del voto responsable", según afirma el inenarrable auto del magistrado presidente de la Junta Electoral Central "puede afectar a la campaña electoral y a la libertad del derecho de los ciudadanos al ejercicio del voto" .

Paul Krugman cree en la imprudencia de las élites


Los tres últimos años han sido un desastre para la mayoría de las economías occidentales. Estados Unidos registra un paro de larga duración masivo por primera vez desde los años treinta. Mientras tanto, la moneda única europea se está viniendo abajo. ¿Cómo ha salido todo tan mal?
Debemos culpar a quien corresponde. De lo contrario, harán aún más daño en años venideros
Bueno, lo que oigo repetir cada vez con más frecuencia a los miembros de la élite política -sabios autoproclamados, funcionarios y expertos de prestigio- es la afirmación de que la culpa es en su mayoría de los ciudadanos.

La insostenible posición del imperio

José Luis Fariñas (Cuba) Bordeando el apocalipsis

Fidel Castro Ruz
Nadie puede asegurar que el imperio en su agonía no arrastre al ser humano a la catástrofe.
Como se sabe, mientras exista la vida de nuestra especie, toda persona tiene el deber sagrado de ser optimista. Éticamente no sería admisible otra conducta. Recuerdo bien que un día, hace casi 20 años, dije que una especie estaba en peligro de extinción: el hombre.
Ante un selecto grupo de gobernantes burgueses aduladores del imperio, entre ellos el de inmensa mole bien alimentada, el alemán Helmut Kohl, y otros por el estilo que hacían coro a Bush padre -menos tenebroso y enajenado que su propio hijo W. Bush-, no podía dejar de expresar aquella verdad que veía muy real, aunque todavía más lejana que hoy, con la mayor sinceridad posible.
Al encender el televisor aproximadamente a las 12 y 15 del medio día, porque alguien me dijo que Barack Obama pronunciaba su anunciado discurso sobre política exterior, presté atención a sus palabras.