30/4/11

Ernesto Sábato lo dijo: Me gustaría ser eterno


Oscar Guisoni

En el principio fue el verbo. Y la palabra, la acción y la angustia. No es posible entender a Ernesto Sabato sin estos elementos originales. “Yo fui un chico solitario, apartado de los juegos y de las travesuras que alegran la vida de los niños. Encerrado en mi cuarto, como detrás de una ventana, por las tardes veía pasar la vida. Y ya desde entonces mi salvación provino del arte. ¡Qué hubiese sido de mí sin los libros!”, escribió en 1999.

Sabato nació en Rojas, una pequeña ciudad de provincias en la pampa húmeda. Décimo hijo de una familia de clase media acomodada de inmigrantes calabreses, el sino trágico que envolvería su existencia se manifestó ya en forma temprana: el escritor debe su nombre a su hermano Ernesto (Ernestito), que murió poco antes que él naciera. Su madre lo sobreprotege, traumatizada por la muerte de su otro hijo, “mi madre se había aferrado a mí y yo a ella de manera patológica”, y cuando nació su hermano menor Ernesto sufrió tal ataque de celos que hasta intentó matarlo. Tenía apenas trece años cuando su padre decidió enviarlo a estudiar al prestigioso Colegio Nacional de La Plata, la capital de la provincia, y por aquellos años un hervidero de ideas revolucionarias que no tardarán en hacer eco en el ávido lector adolescente.

En 1929 se inscribió en la Facultad de Ciencias Físico-Matemáticas; al año siguiente se sumó al Partido Comunista, luego de un breve coqueteo con el anarquismo radical.

Walter Benjamin descorre el decorado napolitano

El filósofo alemán Walter Benjamin observa en esta crónica, con los ojos de un oriundo del norte de Europa, la caótica vida diaria napolitana en los años ’20. Grandeza y decadencia, vida pública y vida privada se mezclan en un mar de gente desordenado y vital donde se sobrevive a fuerza de ingenio en una suerte de una ciudad que se diría armada como una escenografía teatral.

Walter Benjamin

La ciudad semeja una roca. Vista desde el Castel San Marino, desde lo alto, donde no llegan los gritos, yace desierta en el crepúsculo, soldada a la piedra. Sólo una franja costera se extiende llana, detrás se superponen las construcciones escalonadas. Los conventillos de seis y siete pisos, de cuyos sótanos suben escaleras, parecen rascacielos comparados con los chalés. En el lugar donde la base rocosa alcanza la orilla, se cavaron cuevas. Como en los cuadros de anacoretas del Trecento, ocasionalmente, en las rocas se distingue una puerta. Si está abierta, se ven grandes sótanos que son a la vez dormitorio y depósito de mercaderías.

Picasso y la obra por encargo más famosa del siglo XX

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Jorge Wejebe Cobo

Pablo Picasso necesitó realizar 45 bocetos y empleó un mes de atormentador esfuerzo para integrar elementos del cubismo, expresionismo y neorrealismo en una gama de grises y blancos que dieron una impactante expresión a los rostros y las distorsiones de los cuerpos de las víctimas, en su cuadro Guernica, una imperecedera denuncia a la destrucción el 26 de abril de 1937 del pueblo vasco de igual nombre por la aviación nazi, aliada del General Francisco Franco durante la Guerra Civil española, que se anotó por vez primera la cruel hazaña de utilizar masivamente los bombardeos aéreos contra la población civil.

Manuscritos de 1844: Marx estrena su crítica de la economía política


La ciencia económica y nosotros mismos en nuestra cotidianidad, aceptamos la propiedad privada: la damos por sentado en nuestro pensamiento y acciones, cuando cerramos la puerta de la casa, cuando planeamos nuestra trayectoria de vida, --educación, compañeros, hijos-- o cuando hacemos cálculos en la bodega.
Justamente esta suposición es la que Karl Marx se propuso cuestionar en su primer trabajo sistemático de crítica a la economía política. Escritos en 1844, Los Manuscritos Económicos y Filosóficos vieron la luz pública tan sólo en 1932, revolucionando la imagen de Marx, haciendo pedazos la idea de que éste era un pensador especializado o cerrado. En el texto Marx esboza la estrategia de la revolución comunista a partir de una exposición completa, organizada y creativa en una obra que ha sido insuficientemente estudiada hasta la fecha.

Marx señala que la ciencia económica “parte del hecho de la propiedad privada pero no lo explica.” En verdad la explicación de la propiedad privada --que se oculta como premisa inconsciente tras el sentido común y la ciencia económica-- pasa por un secreto: el trabajo enajenado. Este es el trabajo que enajena al trabajador de su producto, de su actividad productiva, de su misma socialidad como ser humano. El trabajo se convierte en algo que nos separa, nos enferma, nos entristece.

Parece bastante negativo y lo es. Sin embargo, sería un gran error confundir el proceso de trabajo mismo (en su sentido transhistórico) con su forma capitalista y enajenada, que afortunadamente nunca logra erradicar por entero el aspecto positivo y afirmativo del trabajo.

Datos sobre las transnacionales que controlan las materias primas


Alfredo Jalife-Rahme

Antecedentes: Zheng Fengtian, profesor de la Escuela de Economía Agrícola de la Universidad Renmin, de China (Global Times, 13/4/11), fustiga el monopolio de los granos que ejerce Occidente y la manipulación deliberada de los precios por los especuladores internacionales gracias a la desregulación que gozan en Wall Street y la City, así como en los paraísos fiscales (v.gr Suiza): no podemos depender sólo de Estados Unidos (EU) para resolver la crisis alimentaria global ni de las cuatro (sic) gigantes (sic) trasnacionales.

No especifica cuáles, pero los lectores pueden consultar mis artículos sobre el cártel anglosajón de la guerra alimentaria (ver Bajo la Lupa; 4, 16, 23 y 27/4/08; 4/4/10, 4/8/10, 8/10/10; 16 y 19/1/11) y su meganegocio (Radar Geopolítico; Contralínea, 30/1/11).

Los grandes riesgos en los gasoductos árabes


Pepe Escobar

De nuevo esta semana hubo que cerrar el Gasoducto Árabe –lo que detuvo el flujo de gas a Israel y Jordania-. Una “banda armada desconocida” atacó con bombas el terminal de gas al-Sabil cerca de la ciudad costera de el-Arish, a menos de 350 kilómetros al noreste de El Cairo en la península Sinaí.

La península Sinaí es una zona roja de facto. Dominan los beduinos locales. La seguridad es irregular. Armas contrabandeadas a Gaza y otras partes de Medio Oriente pasan por Sinaí, es decir, dentro de una distancia alcanzable del Gasoducto Árabe.

La guerra civil en Libia podría ser larga y sangrienta


David Ramírez

Debo admitirlo, nunca he simpatizado con el líder libio Muamar Gadafi, ni comparto su visión política, ni siquiera cuando militaba en la izquierda. Todos los pueblos tienen derecho a derrocar a sus dictadores, llámese de izquierda o de derecha. Pero ninguna potencia extranjera le toca decidir cuando un régimen es legítimo o ilegítimo, son los pueblos quienes deciden la permanencia o no de sus gobernantes.

Desde que se desató la revuelta en Libia he estado dándole seguimiento a la situación con una visión crítica debido al bombardeo constante de las agencias de prensas internacionales con noticias evidentemente confusas o manipuladas.

El legado de Sidney Lumet


Jorge Zavaleta Balarezo

Este mes ha dejado de existir Sidney Lumet, uno de los directores más talentosos que nos legó el cine norteamericano desde los años 50. Mis primeros recuerdos de Lumet, vale la pena confesarlo ahora, son las expectantes visiones de un puñado de sus filmes en TV o en vídeos de alquiler. Estoy hablando de los años 80, una época en la cual ya Lumet había realizado la mayoría de sus grandes obras.

De esa época recuerdo “Príncipe de la ciudad”, tal vez uno de sus trabajos menos conocidos, y en el que pone de manifiesto su capacidad de denuncia ante la corrupción policial. Por esa época también filmó “El poder”, con Richard Gere, en el que se acerca a los vericuetos y pormenores de las intrigas políticas.

Pero el verdadero Lumet se mostró, tajante y decidido, en los años 50, con “Doce hombres en pugna”, contando con un Henry Fonda que encabezaba un reparto variado y dispuesto a no dejarse influenciar. Aquellos “doce hombres” conformaban un jurado que debía decidir la culpabilidad o inocencia de un acusado. A Lumet no le venían bien los moralismos y esta película cimera -que luego tuvo un “remake” televisivo y hace poco una reinterpretación en manos del ruso Nikita Mikhalkov titulada “12”- demuestra, con gran fuerza y energía, que la búsqueda de la justicia real era un fundamento básico en un autor que ampliaría sus inquietudes al tratamiento de otros temas polémicos.

EE UU como superpotencia está en declive


Tras un siglo de hegemonía, en 2016 dejará de ser la mayor economía del mundo, lugar que ocupará China; la deuda crece y preocupa

Cuando se recorren algunos kilómetros para alejarse de la geografía y, sobre todo, del clima de isla política de esta ciudad, la persistencia de la dificultad económica se impone hasta en el paisaje.

Por un lado, los carteles que hablan de las viviendas en desalojo, como un drama sin fin. Por el otro, más lejos, los barrios que pierden habitantes en Detroit, cuna de una industria automotriz que pide oxígeno y licua empleos.

Datos sobre el poeta Pío Tamayo

Pío Tamayo

Daniela Saidman 

Su palabra cierta es esencia de la historia que están escribiendo y reescribiendo los pueblos pobres del mundo.

Hay muchas maneras de hacer nacer el mundo. Hay muchas formas de contar los sueños y sembrar las esperanzas, de alumbrar el futuro y de andar diciendo nosotros, juntos, el mañana. Y por eso hay hombres que hacen historia y se quedan en el presente que no tiene pausa. Precisamente entre esas voces imprescindibles está la de José Pío Tamayo (El Tocuyo, 04 de abril de 1898 (aunque algunas fuentes citan como fecha de nacimiento el 04 de marzo) – Barquisimeto, 5 de octubre de 1935). Pío fue un poeta que asumió el compromiso con los dolores de las gentes y sus tierras. Fundador del Partido Comunista de Venezuela, el joven que fue descubrió temprano la fuerza de la palabra que sabe decir pueblo y siembra, justicia y solidaridad.

Sus ideas manifiestan ante y sobre todo la humanidad de un hombre que aún hoy está por construir, la pasión que mueve y nos mueve hacia el futuro que no nace por predestinación divina, sino a punta de amores, de tesones, de pasiones que saben cantar libertades, de manos que cosechan los tiempos por venir. En fin, su vida y sus versos, su palabra cierta, son esencia de la historia que están escribiendo y reescribiendo los pueblos pobres del mundo.

Ante la muerte de Ernesto Sábato

Ernesto Sábato por Berguia

Ernesto Sábato, Premio Cervantes de Literatura 1984, quien murió este sábado a los 99 años, escribió tres novelas que figuran entre las obras fundamentales de las letras del país sudamericano, así como numerosos ensayos.

Las tres novelas son 'El túnel' (1948), donde el autor se sumerge en el alma humana a través de una historia de amor y muerte; 'Sobre héroes y tumbas' (1961), en la que muestra a los últimos personajes de una familia de la oligarquía venida a menos y las obsesiones del hombre contemporáneo; y 'Abaddón el exterminador' (1974), de corte más bien autobiográfico.

La obra completa de Sábato, uno de los principales exponentes de la intelectualidad argentina del siglo XX, incluye además varios ensayos, donde no rehuye de los temas filosóficos, científicos, culturales y políticos, ni de su constante preocupación por los derechos humanos.

El primero de sus ensayos fue 'Uno y el universo' (1945), que siguió con 'Hombres y engranajes' (1951), 'Heterodoxia' (1953) y 'El caso Sabato. Torturas y libertad de prensa. Carta abierta al general Aramburu' (1956).