29/3/11

El poder de la inercia de Gadafi y la injerencia estadounidense

Umpiérrez

Mounir Shafîq

Esperábamos que la joven revolución popular en Libia concluyera de la misma manera que finalizaron las revoluciones en Túnez y en Egipto: con la salida del presidente y la caída de su régimen. Esto, sin contar con algunas dificultades y sobre todo con el carácter de Gadafi y la naturaleza de su régimen. La revolución de Libia forma parte del proceso revolucionario que se desarrolla en la inmensa mayoría de los países árabes, comenzando por Túnez y Egipto, pasando por Yemen y en Bahrein.

Sin embargo, los últimos acontecimientos que llevaron a la intervención militar de los Estados Unidos, de Francia y de Gran Bretaña en Libia, cambiaron la situación y nos obligan a revisar nuestro análisis.

Antes de la intervención, el pueblo se enfrentaba a un tirano que se había asociado con los Estados Unidos desde el año 2003. Él y sus hijos se apoderaban de las rentas del petróleo. Depositaron cerca de 30.000 millones de dólares en bancos y sociedades estadounidenses y alrededor de 20.000 millones de dólares en Gran Bretaña. A esto debe añadirse su importante papel en la secesión del sur de Sudán y sus esfuerzos para lograr el desmembramiento de Sudán comenzando con Darfur.

¿Sólo vivimos por y para la economía?


Juan Llobell

“Es difícil de entender, pero nuestro imaginario está totalmente colonizado por la economía y el economicismo.  En el pasado, la gente vivía fuera de la economía. Por eso el decrecimiento implica salir de la economía ”, dice Serge Latouche, el profesor de Economía que acuñó el termino decrecimiento a principios  de esta década y su principal impulsor. Latouche está convencido de que  el crecimiento es un cáncer devastador que preferiría definir esta filosofía como “acrecimiento”, algo así como la no creencia en el crecimiento.
La idea de fondo –más bien el dogma– es que el crecimiento no puede ser infinito y que los recursos naturales se agotan. De hecho, su pronóstico  es que la actual crisis no es más que un aperitivo previo al plato fuerte envenenado, que se servirá en 2050. Entonces, se producirá un “hundimiento” por el agotamiento del petróleo, los zarpazos del cambio climático y la extinción de muchas especies.

Precisiones sobre el significante "izquierda"


John Brown

 Salvador López Arnal se ha referido en un artículo recientemente publicado en Rebelión a mi texto La izquierda y libia: un laberinto de espejos. En su artículo, López Arnal me reprocha cierta indefinición en mi uso del término "izquierda". No niego que esta indefinición exista, niego, sin embargo que yo sea el responsable de ella. He intentado mostrar el carácter borroso y especular del término, borroso porque especular, siempre en dependencia del término "derecha".

Aquél texto tenía una intención muy clara: mostrar que el significante "izquierda" dista de ser inocente y que, en concreto, la lógica dual que instaura es un obstáculo de primer orden para la política comunista. Afirmar que es un obstáculo no quiere decir que no haya habido política comunista, sino que la que ha habido ha tenido que moverse en un contexto imaginario que genera impotencia.

Con ello no estoy negando en absoluto que el comunismo se haya abierto paso a través de la estructura imaginaria que es el binomio derecha-izquierda. La potencia comunista se ha expresado de múltiples maneras, dentro o fuera de ese límite imaginario. 

Lenin regresa a Rusia en un tren sellado a través de Alemania

Lenin por David Levine

Tal día como hoy, el 29 de marzo de 1917, Vladimir Ilich Ulianov (Lenin) y un grupo de revolucionarios rusos viajaron a Estocolmo (Suecia), a través de Alemania, en un vagón sellado para llegar a Petrogrado (Rusia) a fin de incorporarse al proceso revolucionario ruso. El Gobierno provisional de Rusia, dirigido por Aleksandr Kérenski había dado órdenes de detención de Lenin si intentaba pasar la frontera.

En febrero de 1917 estalló la revolución rusa y fue derrocado el zarismo. Un gobierno de los grupos de derecha asumió el poder, pero los obreros y soldados exigían tomar medidas radicales para poner cese a la guerra, instaurar la jornada de ocho horas y distribuir la tierra entre los campesinos, política a la que se oponía Kérenski. El Partido Obrero Socialdemócrata Ruso pidió a Lenin, quien se encontraba exiliado en Suiza, regresar inmediatamente a Rusia. La única vía era a través de Alemania, en guerra con Rusia.

Los exiliados rusos en Suiza solicitaron visas de los alemanes para llegar en tren hasta Estocolmo. Los socialdemócratas suizos de izquierda se encargaron de la tramitación y declararon: “Nuestros correligionarios rusos no sólo tienen el derecho sino están obligados a aprovechar la circunstancia que se les presenta para viajar a Rusia a continuar la lucha contra la política imperialista de la burguesía rusa”

La Guerra Fascista de la OTAN (+ Infografía)


(Pulsar en la imagen para ampliar)
Fidel Castro Ruz

No había que ser adivino para saber lo que preví con rigurosa precisión en tres Reflexiones que publiqué en el sitio Web CubaDebate, entre el 21 de febrero y el 3 de marzo: "El plan de la OTAN es ocupar Libia", "Danza macabra de cinismo", y "La Guerra inevitable de la OTAN".

Ni siquiera los líderes fascistas de Alemania e Italia fueron tan sumamente descarados a raíz de la Guerra Civil Española desatada en 1936, un episodio que muchos tal vez hayan recordado en estos días.

Han transcurrido desde entonces casi exactamente 75 años; pero nada que pueda parecerse a los cambios que han tenido lugar en 75 siglos, o si lo desean, en 75 milenios de la vida humana en nuestro planeta.

A veces parece que, quienes serenamente opinamos sobre estos temas, somos exagerados. Me atrevería a decir que más bien somos ingenuos cuando suponemos que todos debiéramos estar conscientes del engaño o la colosal ignorancia a que ha sido arrastrada la humanidad.

Existía en 1936 un intenso enfrentamiento entre dos sistemas y dos ideologías aproximadamente equiparadas en su poder militar.

El “pensamiento débil” de Gianni Vattimo


Foto: Gianni Vattimo
Bajo el título «Gianni Vattimo: «El pensamiento débil puede salvar al cristianismo»», Sergi Doria publica en El Cultural de ABC, un artículo sobre el autor que ha dotado de cierta «fuerza» para la posmodernidad a la expresión «pensiero debole» («pensamiento débil»), con la pretensión de salvar con su método al Cristianismo, nada menos que eludiendo las cuestiones fundamentales, incluida la del fundamento mismo. 

Sergi Doria

Curioso mesianismo. Después, publicamos una recensión del catedrático de Filosofía del Derecho Ignacio Sánchez Cámara, que nos permite ver aún más claro que el «pensamiento débil» de Vattimo -y del posmodernismo que representa- es quizá todavía más débil de lo que él mismo se imagina.

¿Qué espera la sociedad de los filósofos? Un miércoles de febrero en Barcelona. Ocho de la noche; en el exterior, humedad y frío. El cartel anuncia un seminario con Gianni Vattimo: Adiós a la verdad. El aforo, al completo: trescientas entradas agotadas con una semana de antelación al precio de dos euros. 

Más sobre El orden de El Capital


Por qué seguir leyendo a Marx, de Carlos Fernández Liria y Luis Alegre Zahonero

Francisco Martínez Hidalgo

El sentido de la Ilustración provee al ciudadano de un nuevo y mayor valor, le concede un valor inherente a su vida y a las condiciones de su existencia.

Las aristas de este densísimo trabajo son tantas que una crítica modesta como la presente es incapaz de afrontarlas, tan siquiera mínimamente. Pero lo que sí podemos hacer es recomendar la lectura de ‘El orden de El Capital. Por qué seguir leyendo a Marx’ (Akal, 2010) por su inteligencia, por su osadía, por su erudición y provocación

La necesidad de revitalizar la izquierda pasa tanto por la creación de nuevas ideas, como por el contraste entre éstas y las referencias y modelos todavía vigentes. Un diálogo permanente entre lo nuevo y lo viejo, lo útil y lo obsoleto, que es motivo de no pocos roces y polémicas.

El harakiri nuclear de Japón



Walter Goobar

La era nuclear se inició no muy lejos de Fukushima, cuando Estados Unidos se convirtió en la única nación en la historia de la Humanidad en lanzar dos bombas que destruyeron Hiroshima y Nagasaki y mataron a cientos de miles de civiles. Desde entonces, el mundo asiste impasible a una fuerte ofensiva global de los lobbies que propugnan “el uso pacífico de la energía nuclear”, apelando a argumentos como la defensa del medio ambiente, la soberanía nacional, el desarrollo industrial o el calentamiento global, y adecuando las campañas a la cara y al bolsillo del cliente.

A pesar de ser una de las potencias mundiales más avanzadas tecnológicamente, la industria nuclear ha empujado al Japón a consumar su propio harakiri atómico lo que demuestra que de todas las formas de generar energía, la atómica no es limpia, segura, ni sostenible, y mucho menos pacífica. 

El capitalismo cultural según Slavoj Žižek



Slavoj Žižek, filósofo y psicoanalista esloveno, es uno de los pensadores marxistas destacados que tenemos por estos días. Ha publicado múltiples libros y artículos sobre teoría política, posmodernismo, psicoanálisis, cultura popular, y entre otros variados temas. Uno de los puntos importantes de su prolífica obra es la crítica al capitalismo contemporáneo, donde ha contribuido de forma destacada en la comprensión de las transformaciones del capitalismo y en las alternativas que podemos construir al sistema dominante.

El video que quiero compartir es una animación que recoge algunas ideas de Žižek contenidas en su libro publicado en el 2009 "First as tragedy, then as farce". En esta animación, el autor explica en qué consiste lo que él llama "cultural capitalism" y las implicancias éticas de un sistema económico basado en la caridad.