30/1/11

Las guerras que ha emprendido EE UU han significado el no reconocimiento del otro como digno de la vida


Más allá de la invasión de territorios y del uso de armas sofisticadas, las guerras que en los últimos años ha emprendido Estados Unidos han significado el no reconocimiento del otro como digno de la vida, afirma la reconocida intelectual estadounidense Judith Butler, en su libro 'Marcos de guerra. Las vidas lloradas'.  

Reputada como una de las mejores pensadoras, filósofas, críticas literarias y feministas de la actualidad, en el libro de reciente aparición en español, Butler establece que en esa labor de negación de la vida y la dignidad del otro, que tiene como uno de sus máximos ejemplos las imágenes de la prisión de Abu Ghraib, han contribuido los medios de comunicación.
 
La escritora nacida en 1956, en Cleveland, actualizó y reunió en este volumen cinco textos publicados por ella en otros medios: 'Capacidad de supervivencia, vulnerabilidad, afecto'; 'La tortura y la ética de la fotografía: pensar con Sontag'; 'Política sexual, tortura y tiempo secular'; 'El no pensamiento en nombre de lo normativo', y 'La pretensión de la no violencia'.

Con un lenguaje profundamente filosófico, ontológico, postestructuralista, el hilo conductor que el lector puede hallar en estos ensayos es la necesidad de exponer esta visión estadounidense de la negación de otros, la no existencia de los diferentes, el no derecho a la vida de aquellos que no comprendemos, de los que no podemos 'aprehender'.

Las aventuras de la Biblioteca Warburg

Foto: Aby Warburg
Foto: Biblioteca Warburg
  
Rafael Argullol

El 12 de diciembre de 1933, dos barcos de vapor, el Hermia y el Jessica, remontaron el río Elba con un cargamento de 531 cajas. Abandonaban el puerto de Hamburgo con el propósito de dirigirse a los muelles del Támesis, en Londres.

En las cajas, además de miles de fotografías y diapositivas, estaban depositados 60.000 libros. En principio, se trataba de un préstamo que debía prolongarse a lo largo de tres años.

La realidad es que los libros ya no emprendieron el viaje de regreso a su lugar de origen, consumándose, así, el traslado definitivo, desde Alemania a Inglaterra, de la Biblioteca Warburg, una de las empresas culturales más fascinantes del siglo pasado y quizá la que resulta más enigmática desde un punto de vista bibliófilo.

Egipto: Euforia, baño de sangre y caos


Robert Fisk

Los tanques egipcios, los manifestantes sentados sobre ellos, las banderas, las 40 mil personas que lloraban y alentaban a los soldados en la Plaza de la Libertad, mientras rezaban alrededor de ellos, los Hermanos Musulmanes sentados entre los pasajeros de los tanques. ¿Se debería comparar esto con la liberación de Bucarest? Sentado sobre uno de los tanques fabricados en Estados Unidos, sólo podía recordar esas maravillosas películas sobre la liberación de París. Un par de metros más allá, la policía de seguridad de Hosni Mubarak, con sus uniformes negros, todavía les disparaba a los manifestantes que estaban cerca del Ministerio del Interior. Era una celebración de una victoria salvaje e histórica: los mismos tanques de Mubarak estaban liberando la capital de su propia dictadura.

Mujeres italianas exigen la renuncia de Berlusconi

Silvio Berlusconi por Baptistao (Brasil)

Daniel del Pino

Adhesión masiva al manifiesto contra "el delirio senil del primer ministro italiano"

Más de 10.000 mujeres se concentraron en la Plaza de la Scala de Milán con el propósito de "recuperar la dignidad" de un país en el que en las últimas semanas sólo se habla de jovencitas que venden su cuerpo al primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, a cambio de dinero o de un puesto de trabajo.

Es la revolución de las otras mujeres, las que "no se ponen en fila para el bunga bunga", y que nace con un editorial de la directora del diario L'Unità, Concita de Gregorio, el pasado 18 de enero. El periódico lanzó un manifiesto al que se han adherido en apenas 11 días más de 60.000 personas y que reclama el fin del "delirio senil de un hombre que tiene dinero para pagar y comprar cosas y personas [] y que continúa siendo el primer italiano".

Ataviadas con bufandas, margaritas y pañuelos blancos en señal de luto por el país, hoy ha nacido el primer movimiento de respuesta al caso Ruby , en el que el primer ministro, Silvio Berlusconi, está involucrado por abuso de poder y prostitución de menores y que gracias a la investigación de la Fiscalía de Milán ha destapado una gran red de prostitución al servicio de Il Cavaliere.

De Túnez a Egipto, un viento de libertad

Robert García

Alain Gresh

La tensión está a tope en Egipto, donde el presidente Hosni Mubarak decretó el toque de queda el viernes por la noche. El presidente de la Comisión de Asuntos Extranjeros de la Asamblea, miembro del Partido Nacional Demócrata (PND) en el poder, ha hecho un llamamiento al presidente a «reformas sin precedentes» para evitar «una revolución». Mustafá Al-Fekki, en sus declaraciones en Al-Yazira el 28 de enero, añadió: «La opción de la seguridad sola no es suficiente y el presidente es el único que puede hacer que paren los sucesos». Las informaciones dan cuenta de la confraternización entre policías y manifestantes. ¿Estas primeras fisuras anuncian fracturas más importantes? ¿Qué hará el ejército, el pilar del poder?

Es imposible responder mientras este 28 de enero, por cuarto día consecutivo, decenas de miles de egipcios se manifiestan en El Cairo, Alejandría, Suez y en las grandes ciudades del país. Por todas partes se enfrentan a la policía y el poder ha tomado medidas excepcionales para aislar a este país de 80 millones de habitantes del resto del mundo –el corte de Internet es una «primicia mundial», titulaba un despacho de la agencia France Presse (AF)-. Sin embargo las imágenes, transmitidas por teléfono móvil o por las cadenas vía satélite, impiden la cuarentena del país.

Al mismo tiempo en Jordania y Yemen miles de personas salen a la calle y llaman a seguir el ejemplo de Túnez.

La reconciliación con el silencio: Rafael Humberto Ramos Giugni

Foto: Rafael Humberto Ramos Giugni

Julio R. Silva Sánchez  /  Especial para Gramscimanía

La primera vez que conversé con Rafael Humberto Ramos Giugni finalizaba la memorable década del sesenta. Allí estaba aquella tarde, acodado displicentemente en la barra del cafetín de la Facultad de Ingeniería, cuando le entregué la nota a través de la cual su hermano Ángel me presentaba. Mientras sorbía el tercer marroncito de la jornada,  me sugería con su proverbial sencillez que lo acompañase en la lectura de aquel hermoso libro: “El origen de la obra de arte”, desde donde Martín Heidegger nos preguntaba: “¿Qué es la proximidad, que falta pese a la reducción de las más largas distancias a separaciones mínimas?, ¿qué es, que resulta rechazada por el incesante apartar los alejamientos?, ¿qué es, que con su faltar ausenta la lejanía?” Lectura premonitoria, porque ese “apartar los alejamientos”, ese “ausentar la lejanía” parece ser un rasgo definitorio del quehacer poético y existencial de este singular bardo carabobeño, quien se ausentara de estos predios en travesía irreversible hace exactamente un año.

Música, amistad y poesía

Comenzaríamos entonces una amistad que se prolongaría en el tiempo, con largas conversaciones y lecturas de textos, matizadas por las sinfonías de Mahler, los cappricci y divertimentos de Paganini, las sonatas de Beethoven… toda esa hermosa música que el poeta personalmente seleccionaba en sus cubículos del Centro (después Dirección) Cultural de la Facultad de Ingeniería, oasis ineludible al cual acudíamos los estudiantes universitarios de entonces, un tanto cansados de la diatriba política y los insufribles discursos electoreros.

En aquellos textos de Ramos Giugni, leídos - con su acompasada voz de tenor - para un exiguo y expectante auditorio (algunas veces nos acompañaban Luis Azócar Granadillo, César Peña Vigas, Aldo Materán…), las palabras instauran la cotidianidad, estructuran el contrapeso de las pulsiones del poeta y conciertan su espacio de insólita significación: 
“De nuevo mi sombra vuelve a reunirse / aceptaré sus acusaciones / mezquindades que oigo pacientemente / y acribilla a golpes mi pesadumbre corrosiva. / En el iris languidece la tarde / y con ella se concreta la sentencia. / Espero que mi verdugo corra el velo se descubra / y enseñe su perfil de muerte / a mi ego altivo.”

Claudio Magris nos explica la bondad de la “segunda mano”

Foto: Claudio Magris

Hablando de una especie de versión india del mito de Orfeo y Eurídice, Claudio Magris nos dice lo siguiente: 

«Una divulgación honesta y fiel es la base de toda cultura seria, porque nadie puede conocer de primera mano todo lo que sería o, mejor dicho, es necesario conocer. Excepto los pocos campos en que logramos profundizar, toda nuestra cultura es de segunda mano: es imposible leer todas las grandes novelas de la literatura universal, todos los grandes textos mitológicos, todo Hegel y todo Marx, estudiar las fuentes de la historia romana, rusa o americana.
Nuestra cultura depende en buena medida de la calidad de esta segunda mano: hay divulgaciones que, aún reduciendo y simplificando, transmiten lo esencial y otras que lo falsifican y lo alteran, incluso con petulancia ideológica. Algunas veces, muchos viejos resúmenes escolares están más cerca del texto que tantas alambicadas interpretaciones psicopedasociológicas. Una buena obra de divulgación invita a profundizar en el original; si más adelante quise leer, en versiones filológicamente rigurosas, obras como la Edda, el Libro de los Reyes o el Ramayana, el otro gran poema sánscrito, se lo debo a la pasión que me inculcaron aquellas lecturas, reducidas pero ya complejas a su manera, de los años de la infancia y adolescencia, que orientan para siempre el gusto y la fantasía».

Claudio Magris. “Alcestis india”, artículo de 2003, en Alfabetos.
Ensayos de literatura (Alfabeti, 2008). Barcelona: Anagrama, 2010; 415 pp.; col. Argumentos; trad. de Pilar González Rodríguez; ISBN: 978-84-339-6315-4.