29/1/11

Roberto Calasso llega con “El loco impuro”


Juan Manuel Vial

El italiano Roberto Calasso es uno de los escritores más cautivantes de la actualidad. Sus obras, que dan cuenta de la marcada vocación erudita y clasicista del autor, poseen, al mismo tiempo, una inusual facultad para encantar a cualquier tipo de lector. Así, Calasso es como un pórtico que permite el acceso a ciertos temas que, a la distancia, podrían parecernos intimidantes o ajenos. Las bodas de Cadmo y Harmonía, por ejemplo, es uno de los mejores acercamientos a la mitología griega, comparable en cuanto a profundidad, belleza y genio interpretativo a los diferentes volúmenes sobre el tema que escribió el gran Robert Graves. Lo mismo podría decirse de Ka, aquella fascinante incursión de Calasso en la intrincadísima, sangrienta e hipersexualizada cosmogonía hindú.

Publicado en Italia el año 1974, “El loco impuro” es el primer libro de Calasso. La historia está centrada en un personaje real, en Daniel Paul Schreber, presidente de la Corte de Apelaciones de Dresde, quien enloqueció de una manera llamativa, pues sacudido incluso por las peores alucinaciones febriles, el atormentado jurista jamás dejó de poseer una lucidez perturbadora e incluso luminosa en ocasiones. Tanto fue así, que Schreber tuvo el temple y la claridad suficientes como para escribir unos magníficos recuerdos que relatan su experiencia de interno siquiátrico (Memorias de un enfermo de nervios), los cuales, además de estar ampliamente citados en el libro de Calasso, fueron, en su momento, comentados in extenso por el mismísimo Freud.

Datos sobre “El acorazado Potemkin”


Olga Sobolevskaya

Hace 85 años, el 18 de enero de 1926, tuvo lugar en Moscú el estreno de la famosa película de Serguei Eisenstein, “El acorazado Potemkin”. Esta obra, teñida de un sobrecogedor realismo, inmediatamente pasó a formar parte de los referentes del cine mundial y hasta el día de hoy sigue figurando en las listas de las mejores películas de toda la historia.

No importan los saltos que diera posteriormente el cinematógrafo, “El acorazado Potemkin” nunca ha quedado obsoleto. Ha habido bastantes parodias de esta película épica sobre la rebelión de los marineros: así, referencias irónicas las podemos encontrar en “Los intocables de Elliot Ness” de Brian de Palma, en “Brasil” de Terry Gilliam y en “Déja vu” de Juliusz Machulski.

En 1966, Guennadi Poloka dirigió la película “El regreso del Acorazado”. Incluso en los Simpson se puede ver una parodia de la película de Eisenstein. Su película es lacónica y expresiva, igual que lo es el arte del cartel, su concepto es lógico e implacable, igual que un artículo de estilo publicista y de insuperable calidad, es impactante, como lo podría ser un ardiente sermón, es cruel y realista como lo son los documentales.

Haydée Santamaría, una mujer revolucionaria

Foto: Haydee Santamaría, Celia Sánchez y Fidel Castro

Con el triunfo de la Revolución Cubana, Haydee Santamaría -cuyo sobrenombre era Yeyé- funda en 1959 una institución cultural que será emblema entre los intelectuales críticos de todo el orbe: la Casa de las Américas. Allí recibirá a los intelectuales más importantes del mundo que han visitado Cuba y han descubierto el papel fundamental que la Revolución le ha brindado a la cultura.

Nota introductoria de Néstor Kohan

Haydee Santamaría Cuadrado [1922-1980] es una de las mujeres que participaron el 26 de julio de 1953 en el asalto al cuartel Moncada, encabezado por Fidel Castro. Luego de ese asalto, muchos combatientes fueron capturados por el Ejército del dictador Batista. Como ya es una triste “costumbre”… -hoy empleada por los militares norteamericanos en Irak y en Guantánamo como ayer en Vietnam y en innumerables lugares del mundo, por el Ejército francés en Argelia, por los militares argentinos, chilenos, israelíes y sudafricanos y por todos los aparatos de represión que defienden al capitalismo- a esos combatientes los torturaron.

Abel Santamaría, hermano de Haydee, fue uno de los torturados. Ahí mismo, lo asesinaron. A los sobrevivientes los encarcelaron.

El teatro y el amor

“Creo que lo que me fascinó en el teatro, cuando era joven y porque había estado en escena, es el sentimiento inmediato de que algo de la lengua y del poema, de manera casi inexplicable, está ligado al cuerpo. En el fondo, el teatro quizás ya era para mí una  figura de lo que sería el amor más tarde, porque es ese momento en que el pensamiento y el cuerpo son de algún modo indiscernibles. Están expuestos a lo otro de manera tal que uno no se puede decir: “esto es un cuerpo” o “esto es una idea”. Hay una mezcla de los dos, una aprehensión del cuerpo por el lenguaje, exactamente como cuando se dice a alguien “te amo”: se lo decimos a él o a ella, vivos, ante nosotros, pero se dirige también a algo que no es reducible a esa presencia material, algo que está más allá y en ella, al mismo tiempo, absolutamente.”

Alain Badiou, “Elogio del amor”

El mono gramático

Tomás Abraham

Irrupción. Los filósofos Michel Foucault y Gilles Deleuze renovaron ideas que siguen siendo jóvenes

Octavio Paz escribió un libro con un título contundente: El mono gramático. Nadie duda de que seamos animales de lenguaje. Hablamos, y si no lo hiciéramos, nada nos destacaría del conjunto de los seres vivos conocidos. Usamos símbolos y los símbolos nos constituyen. En la década del sesenta del siglo pasado, la filosofía se dedicaba a extraer todas las verdades posibles de la primacía del signo. Se lo llamaba significante, grafo, escritura, traza, marca, reja, grilla, huella, monema, semantema, morfema, discurso, acto de habla, etc. Disciplinas como la semiótica, la semiología, la lingüística, la fonología, el psicoanálisis, marcaban el rumbo de la cultura. La filosofía anglosajona, de acuerdo a su versión del legado de Wittgenstein, se abocaba al análisis del lenguaje y se ofrecía como terapia de las desviaciones lingüísticas. Toda la tenaza académica abría sus pinzas para apresar la palabra.

Pero en la misma época existía algo que se llamaba contracultura. Y ésta no tenía el grafo como estandarte, sino el cuerpo. Más aún, tomaba distancia y criticaba el panlingüismo cultural. En el quiebre de la palabra emergían los fenómenos alucinatorios gracias a las experiencias con la mescalina, el lisérgico, el peyote y sus hermanos menores como el hachis y la marihuana.

La imagen como mito en las experiencias de China y Vietnam


Claudio Márquez

El concepto de imagen ha sido distorsionado bajo los nuevos esquemas de expansión tecnológica y cultural. La más simple revisión de la historia nos revelará que en el concepto moderno de imagen se infiltra una sobre potencialización de sus roles y alcance en el desempeño de las tareas sociales, políticas y productivas.

Lo que no llega a destacarse, sin embargo, en la consideración de la imagen como categoría de influjo superior en la conducta y, por tanto, de las decisiones individuales y colectivas, como dispositivo del ámbito de la comunicación, es que la misma se configura como producto de un proceso de manipulación y, por tanto, de distorsión de y dislocación de la realidad.

Puro Pasolini o el artista natural

Pier Paolo Pasolini  / Autorretrato

Pedro Gandía

Una revisión del Pasolini artista-político-marginal a través de su poesía, su prosa, su teatro y su cine.

Prólogo

Todo Estado es fascista, sus mecanismos de poder -instituciones, leyes, sistema educativo…-, y los gobernantes de turno, los chantajistas en los que se autoriza. Nuestra razón está organizada para reconocer la realidad, para verla y percibir la verdad. Pero es la sociedad, determinando nuestro inconsciente y produciendo en él pasiones irracionales, quien reprime en nosotros ese insight o esclarecimiento interior. De ser conscientes de ello, nuestra vida sería demasiado difícil y peligrosa. Lo sostiene Erich Fromm, en ¿Tener o ser? [1] Para ilustrar dicho concepto de represión de la verdad, se vale de la leyenda talmúdica en la que un ángel toca la frente de un niño, en su nacimiento, para que olvide el conocimiento de la verdad que tuvo al nacer y así su vida no sea insoportable.

No hubo de tocarle la frente, el ángel, a Pier Paolo Pasolini (Bolonia 1922 - Roma, 1975), artista de una infinita pureza y una inocencia animal. Comprometido con la realidad [2], libre y crítico, señas de identidad del artista puro, natural.

La CIA fue mecenas del expresionismo abstracto

Mark Rothko / Naranja con rojo

La historiadora Frances Stonor Saunders, autora de un magistral estudio sobre la CIA y la guerra fría cultural, acaba de revelar en la prensa británica nuevos detalles sobre el mecenazgo secreto de la CIA a favor del expresionismo abstracto. El diario italiano La Repubblica se interroga sobre la explotación ideológica de esa corriente artística.

Mark Rothko, Willem de Kooning, Jackson Pollock, Robert Motherwell...

Los maestros del expresionismo abstracto no eran nada simples y fueron considerados incluso escandalosos. Protagonistas de una corriente que iba realmente contra la corriente, una bofetada a las convicciones de la sociedad burguesa, y que contó a pesar de ello con el respaldo del mismísimo sistema.

Por primera vez se confirma un rumor que ha circulado durante años: la CIA financió abundantemente el expresionismo abstracto. Objetivo de los servicios secretos estadounidenses: seducir las mentes de las clases alejadas de la burguesía durante los años de la guerra fría. Fue precisamente la CIA quien organizó las primeras grandes exposiciones del New American Painting, que dieron a conocer las obras del expresionismo abstracto en las principales ciudades europeas: Modern Art in the United States (1955) y Masterpieces of the Twentieth Century (1952).