22/1/11

Alain Badiou y la definición del enemigo

Foto: Alain Badiou

José Natanson

El filósofo francés Alain Badiou se propone sacar a la filosofía del ámbito hermético de la academia y acercarla a la realidad. Su último ensayo, Circunstancias (Libros del Zorzal), está integrado por tres artículos, uno de ellos, interesante y en algunos aspectos, profético, analiza la política imperial norteamericana pos 11 de septiembre. 

Formado en el marxismo, Badiou incorporó a su obra elementos del estructuralismo y del psicoanálisis, dedicó buena parte de su carrera a analizar las consecuencias del Mayo Francés (uno de sus libros más célebres es El ser y el acontecimiento) y mantuvo una célebre polémica con Deleuze.

Giorgio Agamben: Lo que queda de Auschwitz

Foto: Giorgio Agamben
 
En este libro, el autor se centra en la respuesta ética que se ha dado a la infame sujeción biopolítica que fueron los campos de exterminio nazis. Agamben definía el campo de concentración como el «nomos de la tierra», es decir, el espacio biopolitíco por antonomasia. En cambio, Lo que queda parte de la constatación de que los estudios de los procesos, la burocracia y la mecánica que dictaron el Holocausto, no han esclarecido aún cómo fue posible que sucediera, debido a la dificultad que comporta imaginar lo inimaginable y entender el testimonio aportado por quienes fueron testigos del exterminio. La reflexión ética sobre el valor de la palabra que nos propone toma como punto de partida la nuda condición humana en los Läger y defiende, a la luz de la determinación política de la vida, una eticidad que dé testimonio de la absoluta separación impuesta por la ambición suprema del biopoder moderno: «producir en un cuerpo humano la separación absoluta entre el viviente y el hablante, de la Zoé y el Bios, del no-hombre y del hombre: la supervivencia». 


Alain Badiou: Las democracias están en guerra contra los pobres


En una entrevista exclusiva, Alain Badiou sostiene que frente a la permanente amenaza belicista los intelectuales deben tener más protagonismo. Dice que EE.UU. exporta la democracia a Irak como la Conquista evangelizó a los indios. Acaba de publicarse "Circunstancias", su nuevo libro. “Un militante de la verdad, un combatiente". 

Así, dice Alain Badiou, debe ser el intelectual contemporáneo. Así también se asume Badiou, quien siempre defendió el papel activo del filósofo frente a los ataques de quienes cuestionan la validez de la filosofía para analizar las problemáticas del tiempo presente. "No sólo mantengo que la filosofía es hoy posible, sino que además esta posibilidad no tiene la forma de la travesía de un final. Se trata, al contrario, de saber lo que quiere decir: dar un paso más. Un solo paso. Un paso en la configuración moderna, que vincula desde Descartes, a las condiciones de la filosofía los tres conceptos nodales que son el ser, la verdad y el sujeto", escribió en Manifiesto por la filosofía (Nueva Visión).

Hoy reivindica esa posición a través de un breve conjunto de ensayos titulado simplemente Circunstancias (Libros del Zorzal) donde con sólo tres artículos exhibe la contundencia de su pensamiento político reivindicando el papel que le cabe al filósofo para el análisis coyuntural de la globalidad, sus devenires y también de la situación francesa frente a un acto eleccionario decisivo.

Rencontre avec le philosophe Alain Badiou: «La politique communiste, c’est de travailler aux jointures»

Foto: Alain Badiou con los más jóvenes
Jérôme Skalski

Une vingtaine d’années après l’annonce de la mort du communisme, Alain Badiou, philosophe, écrivain et dramaturge, évoque, en marge d’une conférence organisée à Lille dans le cadre de Citéphilo 2010, la ténacité d’un engagement qui rejoint l’obstination, d’un idéal théorique et pratique de l’histoire.

Évoquant votre itinéraire et vos engagements, pourquoi citez-vous Arthur Rimbaud, qui écrivait: «J’y suis. J’y suis toujours»?

Alain Badiou. Je dis cela à propos des convictions qui étaient les miennes aux alentours de 1968. Toute une série des problèmes politiques et même existentiels, que j’ai rencontrés à ce ­moment-là, demeurent et ne se sont pas développés selon les lignes qu’on pouvait alors imaginer.

Edgar Degas o el movimiento vivo


Octavio Borges Pérez

Pequeñas, de apenas unas pulgadas, aparentemente estáticas, como un destello congelado en la retina, son en realidad un divino engaño, un absoluto imposible. Sólo Edgar Degas (1834-1917), el eterno artista francés de las bailarinas, es uno de los pocos que lo ha logrado: capturar el movimiento humano y mantenerlo vivo en la materia inerte.

Hasta dentro de poco se exhibirán las 74 esculturas recuperadas entre las más de 150 descubiertas poco después de la muerte del artista y según el Tasador de Obras estadounidense Alex Rosenberg, estas son de primera generación, las más apegadas al quehacer de su creador.

Invitan a observarlas desde diversos ángulos y perspectivas para continuar embelesados, como colgados de un hilo desde el alma a esa creación palpitante, que nos va develando, despacio, el misterio de la gracia en las voliciones de la vida misma.

Algunas sugieren un impulso de continuidad en una torsión incompleta que el ojo del observador contribuye a conformar, la acción inacabada en una pirueta clásica del ballet o el regodeo de un gesto en un momento de aparente calma.

La obsesión del artista vuelve una y otra vez sobre arabescos que retan la ley de gravedad o cotidiana gestualidad al amparo de la cortina cerrada o la intimidad del camerino, antes o después de haber hecho lo suyo en el escenario.

“Sueños de una tarde dominical en la Alameda Central”

Autor: Diego María de la Concepción Juan Nepomuceno Estanislao de la Rivera y Barrientos Acosta y Rodríguez, mejor conocido como Diego Rivera
En 1946 el Licenciado Miguel Alemán es electo Presidente de México. Se descubren los restos del "Hombre de Tepexpan" y las pinturas de Bonampak. Se le otorga el Premio Nacional de Arte al pintor José Clemente Orozco. Diego Rivera (1886-1957), a sus casi 60 años, ha realizado pinturas murales en veintiún sitios diferentes tanto en México como en Estados Unidos. Nuevamente es contratado para realizar una obra mural, en esta ocasión, para el Hotel del Prado (aún en construcción).

The Last Revolutionaries: German Communists and Their Century


By Catherine Epstein
Publisher: Harvard University Press 2003
 
The Last Revolutionaries tells a story of unwavering political devotion: it follows the lives of German communists across the tumultuous twentieth century. Before 1945, German communists were political outcasts in the Weimar Republic and courageous resisters in Nazi Germany; they also suffered Stalin's Great Purges and struggled through emigration in countries hostile to communism. After World War II, they became leaders of East Germany, where they ran a dictatorial regime until they were swept out of power by the people's revolution of 1989.

In a compelling collective biography, Catherine Epstein conveys the hopes, fears, dreams, and disappointments of a generation that lived their political commitment. Focusing on eight individuals, The Last Revolutionaries shows how political ideology drove people's lives. Some of these communists, including the East German leaders Walter Ulbricht and Erich Honecker, enjoyed great personal success. But others, including the purge victims Franz Dahlem and Karl Schirdewan, experienced devastating losses. And, as the book demonstrates, female and Jewish communists faced their own sets of difficulties in the movement to which they had given their all.

Drawing on previously inaccessible sources as well as extensive personal interviews, Epstein offers an unparalleled portrait of the most enduring and influential generation of Central European communists. In the service of their party, these communists experienced solidarity and betrayal, power and persecution, sacrifice and reward, triumph and defeat. At once sordid and poignant, theirs is the story of European communism--from the heroic excitement of its youth, to the bureaucratic authoritarianism of its middle age, to the sorry debacle of its death.
Envío del profesor Nicolás González Varela