17/1/11

¿Tiene salvación Europa?

Paul Krugman

Su fracaso sería una tragedia para el mundo que toma como modelo de conducta al Viejo Continente. Hay algo especialmente apropiado en el hecho de que la actual crisis europea empezase en Grecia. Porque los males de Europa tienen todo el aspecto de una tragedia griega clásica, en la que un hombre de carácter noble encuentra su perdición por el defecto fatal del orgullo desmedido.

Hace no mucho, los europeos podían, de manera bastante justificada, afirmar que la actual crisis económica estaba demostrando realmente las ventajas de su modelo económico y social. En gran parte de Europa, las normas que regían el despido de los trabajadores ayudaban a limitar la pérdida de empleos, mientras que los sólidos programas de bienestar social garantizaban que incluso los parados mantuviesen su asistencia sanitaria y recibiesen unos ingresos básicos.

Canibalismo y antropofagia de la izquierda colombiana

Fernando Botero (Colombia) Tirofijo

Jhon Jairo Salinas

Es normal que en la política existan contradicciones y diferencias; como también podemos definir la política según el concepto de Platón y Aristóteles:“Aristóteles consideraba: la política es el complemento moral y que, en tanto, toda asociación debe fundarse en la justicia y en el bien. Estableció también en sus estudios, que el hombre debe vivir rodeado de sus semejantes, y haciendo uso que el derecho de la naturaleza le da al hombre para que mande sobre la mujer y sus hijos. 

Platón consideraba: La política es el arte de gobernar a los hombres con su consentimiento. (Platón)”Con estas dos definiciones se marca la historia del concepto de ver la política desde distintos ángulos y matices, entrando en la incertidumbre de no tener un concepto definido exacto de la política. Si lo miramos desde el concepto de Platón, que la política es el arte de gobernar, en plena edad moderna del siglo XXI este concepto seria una simple definición, mas no una acción política definida desde el concepto ideológico.

Por eso creemos que la política según como lo plantea Aristóteles debe estar cimentada en la justicia, en la equidad y en la solidaridad, el sociólogo español José Laranjuren en el año de 1953 definía que la política es una ciencia que debe estar al servicio de la humanidad como desarrollo de los pilares de una verdadera democracia en profundidad.

La crisis del capitalismo y las relaciones internacionales



Carlos Rodríguez & Eloy Val del Olmo

La crisis de la economía capitalista ha destapado la Caja de Pandora en la lucha entablada entre las principales potencias por los mercados mundiales aumentando exponencialmente las tensiones interimperialistas. Una muestra tangible de ello es la tendencia irresistible hacia el proteccionismo económico, en forma de devaluaciones competitivas, que se manifiesta con fuerza al calor de la escalada recesiva: "Japón, Suiza, Estados Unidos, Corea del Sur, Reino Unido y Brasil han aplicado recientemente medidas -con intervenciones directas o de forma más sibilina- que ponen de manifiesto que esos países ven las monedas como una forma menos dolorosa de resolver sus problemas económicos. El dólar, por ejemplo, se ha infravalorado más de un 15% con respecto al euro desde junio del 2010, especialmente después de que la Reserva Federal -el banco central norteamericano- avanzara nuevas medidas extraordinarias. La rebaja de tipos combinada con nuevos fondos para comprar deuda pública en Japón para detener la escalada del yuan han desatado definitivamente las hostilidades". "¡Es la guerra! La pugna entre países por mantener baja la cotización de sus divisas amenaza con retrasar la recuperación de la economía mundial".  Este era el titular de portada del especial Negocios del diario El País del domingo diez de octubre del 2010.

El cine según Slavoj Žižek


Valeria De Los Ríos & Matías Ayala 

Quizá uno de los acercamientos recientes más provocativos en torno al cine sea el del a la vez filósofo y psicoanalista Slavoj Žižek. Influenciado por G.W.F. Hegel, Karl Marx y Jacques Lacan, Žižek explora las posibilidades que otorga el cine para pensar en términos visuales. De Hegel rescata principalmente el método dialéctico, que en la versión del esloveno no llega jamás a una síntesis; de Marx se interesa por la crítica de la ideología; y de Lacan, toma el marco teórico y la terminología en torno a la construcción del sujeto. No se trata, en su caso, de aplicar directamente el psicoanálisis a los productos de la cultura contemporánea –uno de los ejercicios más predecibles e improductivos del campo académico–, sino que de articular algunos de los conceptos centrales de la teoría lacaniana: lo Simbólico y lo Real, la mirada y la voz. El cine es el arte de las apariencias y las fantasías, por ello, es capaz de decirnos cómo la realidad misma se constituye como una construcción ideológica, social o simbólica. En este sentido, la ficción cinemática es más real que la realidad misma. Según Žižek, para entender el mundo de hoy necesitamos del cine, ya que en él encontramos esa dimensión crucial que no estamos listos para confrontar en nuestra propia realidad.

Lo Imaginario, lo Simbólico y lo Real son los tres principales registros en la constitución de la psique establecidos por Jacques Lacan.

Portugal, lo que está en juego

Amadeo de Souza Cardoso (Portugal) El pastor
Boaventura de Sousa Santos


Después de décadas de "ayuda al desarrollo" por parte del Banco Mundial y del Fondo Monetario Internacional (FMI), un sexto de la población mundial vive con menos de 77 céntimos (de euro) al día. Lo que va a ocurrir en Portugal (siguiendo a lo que ocurrió en Grecia e Irlanda y ocurrirá en España, y tal vez no quede ahí) pasó ya en muchos países en desarrollo. La intervención del FMI tuvo siempre el mismo objetivo: canalizar el máximo posible de los empeños del país para el pago de la deuda. La "solución a la crisis" bien puede ser la eclosión de la más grave crisis social de los últimos ochenta años.

Portugal es un pequeño barco en un mar agitado. Se necesitan buenos timoneles, pero si el mar anda excesivamente agitado no hay barco que resista, incluso en un país que siglos atrás fue al descubrimiento del mundo a bordo de cáscaras de nuez. La diferencia entre entonces y ahora es que Adamastor era un capricho de la naturaleza; después de la tormenta volvía cierta bonanza, y sólo eso tornaba "realista" aquel grito de confianza nacionalista del: "Aquí, al timón,/ soy más que yo…"

Dogma y Derecho

Feliciano Carvallo (Venezuela) Selva blanca con vena'o
El marxismo ante su encrucijada jurídica: el debate sigue

Manuel M. Navarrete

Con este texto, el autor participa en una polémica suscitada por el artículo “Comunismo y Derecho” (http://www.rebelion.org/noticia.php?id=117932), de Carlos Fernández Liria y Luis Alegre Zahonero, contestado más tarde por Juan Pedro García del Campo con “El derecho, la teoría, el capitalismo y los cuentos” (http://www.rebelion.org/noticia.php?id=119043) y contraargumentado de nuevo por los autores del primer artículo en “Comunismo, democracia y derecho” (http://www.rebelion.org/noticia.php?id=119482).

“Existen leyes injustas. ¿Nos contentaremos con obedecerlas? ¿Nos esforzaremos en enmendarlas, obedeciéndolas mientras tanto? ¿O las transgrediremos de una vez? Si la injusticia requiere de tu colaboración, rompe la ley. Sé una contrafricción para detener la máquina.”: Henri Thoreau, Desobediencia Civil, 1866

El Che y el tabaco

Guillermo Cabrera Infante en “Puro Humo”

“...Hace unos veinte años la idea (sin lugar a dudas venida de Inglaterra) de que los puros, como las rubias de Anita Loos, eran sólo para los caballeros fue disipada por el semblante desangelado de Fidel Castro y la cabeza evangélica del Che Guevara, ambos vestidos con uniformes pedidos prestados al ejército de los Estados Unidos, ambos embutidos en barbas humeantes y ambos portando cigarros gordos, groseros. Estos, caballeros, no eran caballeros. Sus hábitos significaban que incluso en las sierras, Maestras o no, se podía cultivar tabaco y fumarlo. Antes de naufragar en Cuba, Che Guevara era un doctor argentino asmático que no tocaba un puro ni con una boquilla larga. 

De hecho, en su manual para todo guerrillero, Guevara recomendaba la pipa como el artefacto ideal para fumar, así en la paz como en la guerra: fácil de llevar, fácil de fumar, fácil de ocultar y difícil de ser detectado por el enemigo del pueblo o del fumar. Che Guevara comenzó a fumar habanos cuando descubrió que, en Cuba, la pipa era considerada tan gringa que se la llamaba cachimba, femenino de cachimbo –el revólver de seis balas del otro Oeste…”

Datos sobre Patrice Lumumba: medio siglo del asesinato de un héroe africano


Idafe Martín Pérez

Era la esperanza del Congo recién independizado de Bélgica, pero fue sacrificado por sus ideas.

Lumumba tendría 85 años. Pero este lunes, hace 50 años, agentes de los servicios secretos belgas y de la CIA introdujeron su cuerpo en un barril de ácido y lo hicieron desaparecer. El Congo pudo haber ido hacia una democracia y, por el contrario, fue hacia una de las peores dictaduras africanas del siglo XX.

Tenían miedo de que sus tendencias revolucionarias, que tanto ayudaron a liberar a su país del yugo belga y de una de las colonizaciones más criminales de la historia, hicieran que el nuevo Congo cayera en la órbita soviética.

El 30 de junio de 1960, en el Palacio de la Nación de Leopoldville -actual Kinshasa- el rey belga Balduino I anunció el fin de la colonización. Nacía la República Democrática del Congo, tercer Estado africano por superficie y una de las mayores potencias del mundo por recursos naturales. Balduino alaba incluso la obra colonizadora de Leopoldo II, el rey belga que masacró a los congoleños.

¿"Socialismo I-rreal"?

Wladimir Krikhatzkij (Rusia) El primer tractor
Orestes Martí

Hace unos días, en su blog, JM Álvarez escribía una de sus agudas observaciones, bajo el título: "El Próximo lamento capitalista: En Guerra Fría vivíamos mejor” (1)

Decía JM: "..según la consultora británica Centre for Economics and Business Research, para salvar el euro, el nivel de vida tiene que caer más de un 15% en economías débiles como la española. Por otra parte, de seguir así las cosas, la UE debe ampliar el Fondo de Rescate (actualmente 750.000 millones de euros) y Alemania tiene que crecer durante varios años a un ritmo superior al 3% anual para soportar los rescates que asoman por el horizonte.... La consultora británica entiende que "la magnitud de los recortes necesarios tan sólo ha acontecido en tiempos de guerra", y considera que la supervivencia del euro apenas cuenta con una posibilidad entre cinco.

Época épica

Tiépolo / Caballo de troya
Daniel Vanhove

El fin de año se acerca a pasos agigantados. En las grandes ciudades los escaparates se engalana con sus bazas más hermosas para seducirnos, llenos de tentadoras ideas y de regalos que se han vuelto indispensables para que “las fiestas” sean un éxito. Las luces centellean por todas partes. Como cada año, el alcalde de París inauguró oficialmente la iluminación mágica de “la avenida más bella del mundo” (según los parisinos) pero con unas bombillas de bajo consumo, según nos señala. ¡Ah, uf, que tranquilos nos quedamos! Porque, al fin y al cabo, hay crisis, ¿no? No es como en Iraq, un país que, devastado por veinte años de embargo y de guerras fomentadas por Occidente y por la intervención ilegal británica-estadounidense, se encuentra en un estado de deterioro tal que unas horas de electricidad al día son un auténtico lujo.

Mi dulce y oscura África

Fethi Gharbi

“Si sé que algo bueno para mi patria es perjudicial para el género humano, lo ocultaré como un crimen”: Montesquieu
“Por el interés de nuestro país no debemos tener miedo de dar la mano al diablo”: Jacques Foccart

La cuna de la humanidad… lo admiten sin demasiado convencimiento todos esos opinantes escépticos avergonzados de semejante oscura ascendencia. África casi nos recuerda el destino cruel de los héroes de la tragedia griega. Madre repudiada, continúa sufriendo los ataques envenenados de una descendencia renegada, al parecer indignada por una filiación tan poco honorable. Desde hace siglos la progenitora está siendo desangrada por el blanco, despedazada por la furia vampírica de una descendencia matricida.

Ya está lejos el tiempo en el que, crédulos pero generosos, creyendo en el final del colonialismo, visionarios de la talla de Amed Sékou Touré, Kwamé N’krumah, Modibo Keita, George Padmore, Patrice Lumumba, Jomo Kenyatta o Léopold Sedar Senghor soñaban con una África que renacía de sus cenizas, cada uno ingeniándoselas para moldearla al gusto de su imaginación. Senghor luchaba por conciliar su « negritud » indignada y su federalismo cándido y ambicionaba la creación de una Commonwealt francesa. Para este poeta, la era de los imperios acabaría y las sociedades humanas del futuro se basarían en la solidaridad de las lenguas y las culturas. Consideraba a la Francofonía la panacea de todos los males del África francesa. La lengua del imperio, convertida en la herramienta por excelencia del diálogo de las diversidades étnicas y culturales, acabaría por allanar todos los obstáculos dentro de un espacio geográfico donde los antiguos depredadores y sus víctimas se unirían en la igualdad, la paz y la prosperidad. Poeta antes que cualquier otra cosa, sin duda Senghor confundía el humanismo idealista de la literatura ilustrada con la sombría realidad del imperio.

Hay que reconocer sin embargo que la ideología del « mundo libre » martilleada por los aliados durante los años cuarenta consiguió un gran número de adeptos entre los pueblos colonizados, que creyeron ingenuamente en la llegada de un mundo igualitario. En realidad los Estados occidentales apoyaron discretamente a Hitler en su guerra contra la URSS porque no esperaban en absoluto la debacle alemana. Entonces, cuando llegó, rápidamente volvieron la cara satanizando a los nazis vencidos, se apuntaron a la victoria de los soviéticos y así se presentaron como los libertadores de la humanidad y los vencedores del fascismo.

Después de la Segunda Guerra Mundial, en África fueron pocos los que escaparon de las garras del canto embriagador de la libertad. Pocos los que en aquella época sospecharon que la independencia no sería más que una simple remodelación de la explotación imperial. Asediados por la lucha heroica de los pueblos de África, los imperios coloniales tardaron en soltar la presa y multiplicaron las masacres gratuitas como las de Sétif y Madagascar. Pero los tiempos habían cambiado, presionados por la USRR y China por una parte y por Estados Unidos por la otra, el Reino Unido y Francia no estaban en condiciones de enfrentarse a las guerras de liberación. Las dos superpotencias nacientes, casi de común acuerdo, dieron el golpe de gracia a los últimos imperios coloniales europeos vacilantes y obsoletos. Continuando metódicamente su trabajo de zapa, el gran hermano estadounidense abrió definitivamente todos los portones a la libre circulación de sus capitales.

En ese contexto confuso de mutación imperialista es donde nacieron los sueños más grandiosos y generosos del panafricanismo. La idea de los Estados Unidos de África germinaba ya desde los años veinte en el espíritu del escritor jamaicano Marcus Garvey, que soñaba con una África fuerte y solidaria. Otro intelectual y activista afroestadounidense, William Edward Burghardt Du Bois, estuvo considerado durante toda la primera mitad del siglo XX como el padre del Panafricanismo. Hay que señalar que este sueño de unidad africana afectaba a toda la diáspora negra, que tras largos siglos de esclavitud y segregación esperaba mucho de esas independencias que a los ojos de todos esos hombres aferrados a su tierra natal devolverían al negro su estatus de hombre libre. El Panafricanismo, más allá de la lucha anticolonial dentro del continente, aparece como un impulso universal de emancipación de la raza negra.

La reestructuración de la hegemonía imperialista tras el eclipse de los imperios francés y británico y en la emergencia de los bloques estadounidense y soviético abrió durante algún tiempo una brecha en la que florecieron movimientos federativos como el Panarabismo, el Panafricanismo y los No Alineados. En medio de esta efervescencia tercermundista sin igual, las voces atronadoras de Kwamé n’krumah, Modibo Keita o Amed Sékou Touré llamaban a la unidad del continente. Para n’krumah la unión no era ni más ni menos que la fusión orgánica de los Estados africanos. Su doctrina, impregnada de un marxismo heterodoxo asociado a la idea tradicional africana del colectivismo, apunta a la resurrección de los valores humanitarios e igualitarios del África profunda. Paradójicamente y como una burla, sus padres fundadores, la Organización de la Unión Africana nacida en 1963, en lugar de consagrar la fusión instauró la división reconociendo la intangibilidad de las fronteras heredadas de la colonización Los jefes de Estado de todas esas naciones fríamente constituidas prefirieron así asumir la partición del continente decidida por los depredadores europeos durante la conferencia de Berlín de 1885.

Algunos años de euforia en el camino de las independencias constituyó el único momento de respiro para este continente machacado por siglos de esclavitud y colonización. Aprovechando la Guerra Fría, Francia volvió a la carga proponiendo a sus colonias una dependencia light. En primer lugar fue la ley-marco de Gaston Deferre de 1956 que concedía una amplia autonomía de gestión interna. En 1958, el general De Gaulle sometió a referéndum una constitución que preveía la instauración de una Comunidad Franco-Africana que reconocía a los territorios africanos una semisoberanía limitada en la gestión de sus asuntos internos. Aunque muchos de los territorios consultados dieron su consentimiento, otros como la Guinea de Sékou Touré rechazaron la constitución. El dirigente guineano consideraba, con razón, que a diferencia de la ley Defferre, la Comunidad Franco-Africana tenía por objetivo el desmembramiento de las dos grandes entidades federales, el África Occidental Francesa (AOF) y el África Ecuatorial Francesa (AEF). Detrás de su discurso unificador, en realidad de Gaulle planificaba la « balcanización » de su antiguo imperio colonial para controlarlo mejor. A la fogosidad unificadora de Kwamé N’krumah, el jefe del Estado francés respondió, como un desafío al presidente de Ghana, con la fragmentación y dislocación de una gran parte del continente. La originalidad paradójica de la descolonización francesa es que ha ido más lejos todavía que la conferencia de Berlín, procediendo a la desagregación sistemática del espacio y el tejido social africanos. Esta nueva sangría se inscribió en la marcha a contracorriente del imperio que se encallaba en dos guerras atroces, Vietnam y Argelia. La suerte del África negra francesa ya estaba sellada a pesar del advenimiento de las independencias en 1960. La balcanización operada por de Gaulle engendró entidades exangües incapaces de separarse económicamente del faldón de la antigua metrópoli. Lo más funesto fue que se trazaron con el lápiz territorios sin coherencia cultural ni geográfica. Cuando Sarkozy afirmó en su discurso de Dakar que los africanos no han entrado en la historia olvidaba que es precisamente el colonialismo el que se lo ha impedido al dividir en fragmentos su geografía y su historia.

Arruinado por los ingleses y franceses, el continente negro no debe sufrir una vez más los ataques de nuevos imperios. Durante más de treinta años, Estados Unidos y la Unión Soviética se enfrentaron por africanos interpuestos, multiplicando las masacres fratricidas y las hambrunas. En ese contexto de guerra fría los estadounidenses cerraron los ojos y dejaron las manos libres a la antigua metrópoli para que dirigiera a su antojo sus colonias « independientes ». En septiembre de 1961, de Gaulle explicaba la futura política francesa en África : « Nuestra línea de conducta es aquélla que salvaguarde nuestros intereses… ». Jacques Foccart, responsable de la célula africana del Elíseo fue más explícito : « Por el interés de nuestros país no hay que tener miedo de dar la mano al diablo ». Así nació esa red oculta que será conocida después con el oxímoron de Francáfrica. Una nebulosa de actores económicos, políticos y militares franco-africanos organizados en redes y lobbies que constituye la cara oculta de la política francesa en el África subsahariana. Con un desprecio flagrante por el Estado de derecho, sólo la razón de estado orientará la política del Hexágono en esta parte del mundo. Desde aquella época, la política africana de Francia pertenece al dominio reservado al jefe del Estado y por lo tanto escapa a cualquier control democrático.

Si a los franceses se les mantiene al margen de los movimientos de esas redes, a los africanos se les mantiene en la miseria más negra mientras las riquezas de su suelo y subsuelo circulan entre las manos de los dirigentes franceses, las de los partidos políticos de la metrópoli y las de los « gobernantes negros ». Las enormes rentas de las materias primas, así como la ayuda al desarrollo, se desvían en gran parte para garantizar el financiamiento oculto de los grandes partidos políticos. También sirven, por otra parte, para comanditar todo tipo de intervenciones en tierra africana para garantizar « la estabilidad » de los regímenes. Desempeñando admirablemente su papel de « subcontratista » de Estados Unidos para frenar la expansión comunista en el continente, el Estado francés ha conseguido asfixiar cualquier veleidad independentista auténtica. Satanización de los insumisos, corrupción, represalias económicas, golpes de Estado, asesinatos políticos… tales son las hazañas que jalonan la larga trayectoria de aquel « hombre en la sombra » que fue Jacques Foccart. Todos los jefes de Estado que han sucedido a de Gaulle han continuado su obra. Desde su llegada a Matignon en 1986 Chirac recuperó la « red foccartiana ». Entonces creó su propia red poniendo a la cabeza a su asesor para África Guy Penne. A la muerte de Foccart en 1997 fue Robert Bourgi quien heredó su papel con la derecha.

Las estrepitosas declaraciones del candidato Sarkozy prometiendo acabar con esas prácticas se evaporaron pocas semanas después de su investidura. El 27 de septiembre de 2007, en el Elíseo, el jefe del Estado se dirigió a Robert Bourgi, después de condecorarle con la Legión de Honor, en estos términos: « Sé, querido Robert, que puedo seguir contando con tu participación en la política exterior de Francia, con eficacia y discreción. Sé que en ese terreno de la eficacia y la discreción tú has sido el mejor de los profesores y que no eres un hombre que olvidará los consejos de aquél que te aconsejó antes, de ‘permanecer a la sombra para no quemarte’. Bajo el ardiente sol africano ésa no es una precaución inútil. Jacques Foccart tenía razón ». Es el mismo Robert Bourgi que pediría al Elíseo, en nombre del presidente gabonés Omar Bongo, la cabeza de Jean-Marie Bockel, el secretario de Estado de la cooperación y la Francofonía, culpable de haber denunciado públicamente la red en 2008 y de haber anunciado solemnemente que quería «firmar el acta de defunción de la Francáfrica». Fue Bourgi también quien empujó hacia la salida a Bruno Joubert, el «Señor África» de la célula diplomática del Elíseo.

Esta política caótica del ejecutivo francés muestra hasta qué punto la Francáfrica lucha por reinstalarse en el tablero imperialista en plena mutación. El discurso de Cotonou (Benín), en el que el candidato al Elíseo prometió el advenimiento de «una relación nueva (…), equilibrada, desembarazada de las escorias del pasado», sobre todo pretende seducir a los países africanos no francófonos como Angola y Nigeria por su petróleo y a Sudáfrica en tanto que potencial compradora de centrales nucleares. En el África francófona se trata, siempre conservando los vestigios del pre-carré francafricano, de aminorar las cargas de la metrópoli reduciendo, entre otras cosas, los contingentes del ejército en suelo africano. En efecto, frente a la penetración china, la competitividad de las empresas francesas está fuertemente penalizada por el peso de las cargas que le cuesta la red Francáfrica. En este sentido Sarkozy mira a Estados Unidos para pedir ayuda. Si de Gaulle convirtió la Francáfrica en el instrumento de la permanencia de su imperio, Sarkozy, preso en el torbellino de la globalización, ha convertido al Estado en un simple representante comercial al servicio de cualquier empresa.

Desde que el ser humano tiene memoria nunca el furor neoliberal se apoderó de tantos depredadores de todos los pelajes: estadounidenses, franceses, israelíes, británicos, rusos, chinos… Enloquecidos, todos ellos se lanzan una vez más sobre la presa, siempre la misma.

Tras los pasos de de Gaulle rematan la obra desgarrando lo que queda : Somalia, Sudán y seguramente una vez más Nigeria, mientras Costa de Marfil está al borde de la guerra civil. Sí, la vieja receta mágica no pasa de moda : lanzar a las etnias y confesiones unas contra otras… Entonces se garantiza un grandioso espectáculo de masacres sobre las riquezas del subsuelo.

Pero, por favor, ¿cómo pueden las gentes civilizadas seguir perpetrando tantas masacres y continuar destrozando ese continente martirizado?

¿No sería mejor ponerse de acuerdo entre naciones civilizadas?

¿Para cuándo la próxima conferencia de Berlín?

Traducido para Rebelión por Caty R.

África Occidental, la nueva aventura de los imperialismos estadounidense y europeo

Luis Amaro

«No olvides, no tomes como una fatalidad lo que todavía no ha ocurrido ni como imposible de realizar lo que más deseas» Epicureo, Carta Meneceo

Estados Unidos de América es el más voraz consumidor de petróleo del mundo, que consume el 21,7% de todo el petróleo extraído a pesar de que sólo concentra el 5% de la población mundial; importa el 57% de lo que consume ya que cada vez descansa menos en su propia producción.

« Aunque aumente su eficacia energética, Estados Unidos necesitará nuevos suministradores exteriores, pues se prevé que para 2020 la demanda será de 22.860 millones de barriles al año mientras que su producción interna llegará sólo a los 15.480 millones » , se afirmaba en el informe que Dick Cheney presentó al presidente Bush en 2001 recomendando «la diversificación y aumento del aprovisionamiento exterior» , y advirtiendo del hecho de que «una interrupción significativa del aprovisionamiento exterior pondría en peligro nuestra economía y nuestra capacidad de alcanzar nuestros objetivos económicos y políticos».

Detroit, espejo del futuro que le espera a los EE UU

Estación Central de Trenes de Detroit
Antiguo teatro de Detroit

Al parecer todas las burbujas acaban mal, y lo que está pasando en Detroit es digno de tomarse en cuenta para que los ciudadanos norteamericanos reflexiones, si es que todavía les queda algo de esa facultad. La conocida como "Motor City" en EEUU era hacia los años 50-60 la cuna del automovilismo americano, una industria en expansión que llenaba de prosperidad todos los rincones de la ciudad. 

Pero la burbuja del automóvil y la crisis económica derivada de la otra burbuja, la inmobiliaria, simplemente explotó y dejó la ciudad literalmente muerta en lo económico, en lo político y en lo social. Los suburbios residenciales donde vivían los trabajadores principalmente de la General Motors, construidos al amparo de una amplia red de autopistas, quedaron devastados; la gente optó simplemente por abandonar sus casas y tratar de buscar un futuro mejor en otros lugares.

Los edificios antaño emblemáticos de la ciudad quedaron abandonados, la gente se fue. Las imágenes corresponden a la estación central de trenes, con el cartel de "Private property: No trespassing" y el interior del antiguo teatro de Detroit, hoy convertido en estacionamiento de vehículos.

El Área Metropolitana de Detroit contaba con una población de cerca 4,5 millones de habitantes y estaba clasificada como la novena en los Estados Unidos. Actualmente la población de Detroit es aproximadamente un 40% menor de la que tenía en los años 60, es decir, que ahora apenas llega a los 2,5 millones de habitantes, y el lema de la ciudad sigue siendo: "Speramus Meliora; Resurget Cineribus" (Esperamos cosas mejores; resurgirá de las cenizas)

Los suburbios abandonados ofrecen imágenes como las que pueden verse a continuación: