3/1/11

El Maquiavelo de Claude Lefort


Jesús Silva-Herzog Márquez

En 1546 un joven que todavía no cumplía los 18 años redactó uno de los ensayos políticos más filosos y perturbadores de todos los tiempos. Etienne de la Boétie arremetía contra el animal sumiso en que se ha convertido el ser humano. No es el hombre una criatura dispuesta a la libertad sino un aspirante a la esclavitud. De la Boétie encarnó la amistad para Montaigne y a éste le debe la preservación de su Discurso sobre la servidumbre voluntaria. Montaigne lo publicó e incluso le hizo espacio entre sus ensayos, considerando esta declamación como la pieza más valiosa de su libro.

Sostiene el Discurso que la política ha arrancado a los hombres el impulso natural de ser libres. Los ha habituado al sometimiento, a tal punto que han perdido contacto con el nervio de la resistencia y la madera de la dignidad. Mucho podríamos aprender de los animales más brutos: los peces se dejan morir cuando se les saca del agua; los animales se enfrentan a sus captores con garras, picos, cuernos y patas. Muerden, patean, arañan, pican, dan coletazos. Pero los hombres, con docilidad, se otorgan a sus tiranos: les prestan brazos para torturar a sus hermanos y hasta se disponen a elogiarlos. El vicio de la sumisión no nace, sin embargo, de la cobardía. No es el temor a ser aporreados lo que inclina la cabeza de los hombres ante la sombra del poderoso. El pueblo en realidad no es víctima, sino artífice de su propia esclavitud. La servidumbre del hombre es producto de su propia voluntad. ¿Cómo es posible que los hombres deseen rendirse ante el poder? ¿Cómo entender esa asociación de palabras tan aparentemente opuestas: sumisión y voluntad? Se pensaría que la servidumbre es el asalto de la fuerza, la imposición de una violencia exterior que vence la resistencia de los débiles. Pero De la Boétie delinea un argumento que nos repugna: el amo procede del esclavo.

Chomsky, Chávez y el socialismo del siglo XXI

César Rengifo (Venezuela) Vida en los cerros

Observaciones de Noam Chomsky sobre América Latina en una entrevista de El Malpensante, luego de su paso por Colombia para visitar el cerro El Bosque, una reserva de la región del Cauca amenazada por la minería aurífera que fue rebautizada por las comunidades nativas como El Bosque Carolina en conmemoración de Carol Chomsky. Según el lingüista y luchador de 82 años, qué esperanzas hay para los procesos políticos del subcontinente y de qué hablamos hoy cuando hablamos de socialismo:

Cuando la gente habla de socialismo sobre todo habla del control estatal de la producción y los recursos naturales. A eso se le puede llamar como sea, pero no es lo que el socialismo ha significado por tradición. Hay muchas versiones del socialismo pero todas tienen en común un valor central: quienes producen deben tener el control de la producción. Los trabajadores deben controlar las fábricas, los campesinos deben controlar las tierras que trabajan y también sus comunidades. El socialismo visto así es una forma extrema de democracia. Pero, en realidad, no hay nada parecido en los países llamados socialistas.

Porqué es importante recuperar la memoria histórica

Joan Miró / Luna verde

Vicenç Navarro

Televisión Española ha presentado recientemente el documental “Tengo una pregunta para mí: ¿vivimos en deuda con el pasado?” que transmite un mensaje claro y conciso: hay que encontrar a las personas desaparecidas durante la Guerra Civil, darles sepultura y homenajearlas (cuando las familias así lo deseen) y con ello cerrar un capítulo de nuestro pasado que ha estado desatendido durante demasiado tiempo. Y cuando estén enterrados dignamente, deberíamos dejar la memoria histórica como tema de estudio de los historiadores.

Este mensaje se transmite a base de entrevistas con personajes que participaron en el desarrollo de la ley conocida como la Ley de la Memoria Histórica (como José Álvarez Junco) o que han estudiado aquellos periodos históricos (como Javier Pradera, Santos Julià y Julián Casanova). Creo que este mensaje es también el que el gobierno socialista (sucesor de los vencidos) y el del mayor partido de la oposición (sucesor de los vencedores) desean promover. 

Esta postura se basa en varios argumentos, explicitados en las entrevistas, que son, sin embargo, altamente cuestionables. Uno, transmitido por Álvarez Junco, es que es posible reconocer y honrar a los muertos y desaparecidos, sin molestar a los sucesores de los que los asesinaron.

Colapso final del capitalismo y socialismo

Henri Matisse [Francia] La alegría de vivir

Rolando Astarita

En esta nota abordo un problema que se ha debatido durante mucho tiempo, y se sigue debatiendo, en el marxismo, a saber, si existe alguna razón, desde el punto de vista de la teoría de Marx, por la cual el sistema capitalista, llegado a un punto de su desarrollo, debiera colapsar a causa de sus contradicciones económicas. ¿Existe un mecanismo objetivo, “ciego”, que lleva al derrumbe definitivo del capitalismo, o es necesaria la intervención revolucionaria de la clase obrera para que ello ocurra? ¿Encierra la teoría de Marx una idea del fin por causas puramente económicas del capitalismo? ¿O pensaba Marx, por el contrario, que no hay caída del capitalismo sin revolución? Algunos marxistas se inclinan por la primera alternativa, eso es, piensan que el sistema colapsará al margen de si la clase trabajadora triunfa en una revolución contra el capital, y que por lo tanto la intervención del proletariado solo es imprescindible para abrir el paso al socialismo, no para provocar el derrumbe del capital.

¿Por qué la filosofía?

Fernand Léger (Francia) La mujer y el cactus

Enrique Dussel

En todas las grandes culturas neolíticas, en Egipto, desde los textos de Menfis en el tercer milenio antes de la era común; en la China, desde el tercer milenio de dicha era con el I Chin; en el Indostán, desde el comienzo de la elaboración oral de los Upanishad; en Palestina, desde el siglo VIII adC, con los profetas de Israel; en Grecia, desde la misma época, aproximadamente, y en América, un milenio después, se fueron dando los cánones que organizaban la sabiduría de esos pueblos. Las comunidades urbanas realizaron una labor de síntesis de los principios que fundaban sus determinados modos de vida. Los que se dedicaban a esa labor de ordenar las interpretaciones más profundas de la existencia de esas comunidades altamente desarrolladas se denominaron amantes de la sabiduría (en griego filósofos, en azteca tlamatinime). Eran los que podían dar cuenta de forma ordenada y racionalizada de los diversos modos del saber, es decir, que relacionaban las observaciones astronómicas, descubrimientos matemáticos, etcétera, con las experiencias agrícolas, los saberes medicinales y con los recuerdos de las gestas de los pueblos.

Geopolítica y Economía: Petróleo ruso para China

Oleoducto Eastern Siberia Pacific Ocean ESPO, con ramal hasta Daqing

Vladimir Soldatkin

Rusia, el principal exportador mundial de crudo, anunció el sábado que había empezado con los envíos programados de petróleo a China por medio de un oleoducto en el este de Siberia, mientras el Kremlin cimenta lazos con su vecino, ávido por energía.

Hasta ahora, la red de distribución de 50.000 kilómetros de Rusia se había concentrado en el oeste de Siberia y hacia Europa. Con la comisión al oleoducto East Siberian-Pacific Ocean (ESPO), Moscú está tomando una gran porción del segundo mercado mundial de consumo de energía. "Los envíos empezaron a las 00:30 (21:30 GMT del viernes). Planeamos bombear 1,3 millones de toneladas de petróleo en enero", dijo Igor Dyomin, portavoz de Transneft, que monopoliza el oleoducto ruso.

Según el programa final para exportaciones y tránsito de crudo, en el período enero-marzo del 2011 Rusia enviará 3,68 millones de toneladas de petróleo a China por medio de ESPO.

El marxismo como ateísmo radical

Paúl del Río (Venezuela) La guitarra rota

Manuel M. Navarrete

En su ingenuidad, uno podría preguntarse: ¿cómo fue posible que China completara su paulatina transición al capitalismo contando con la complicidad de los partidos comunistas mayoritarios de todo el mundo? ¿Cómo fue, además, posible que todos estos partidos repitieran (e incluso repitan ahora) ad nauseam que las medidas aplicadas desde la presidencia de Deng Xiaoping hasta el actual mandato de Hu Jintao no han sido más que una especie de NEP transitoria? ¿Cómo se podía hacer la vista gorda mientras la propiedad privada capitalista se hacía con las riendas de un aparato estatal que rige el destino de 1300 millones de seres humanos (sin necesidad, naturalmente, de suprimir la foto de Mao que impera en la Plaza de Tian'anmen, la bandera roja y la C del PCCh)?

Sin embargo, lo que a priori podría parecer un misterio digno del ínclito Iker Jiménez se despeja y se aclara si se analiza a la luz de la actitud de la mayoría de nuestra militancia ante, por ejemplo, los procesos que se viven en Latinoamérica. Porque nuestra actualidad, como todas las actualidades, exige un análisi complejo. En Cuba, nuestro referente más preciado, se suceden noticias, cuanto menos, preocupantes al respecto de las reformas del ejecutivo de Raúl Castro. En Bolivia, estos mismos días, los propios votantes de Evo Morales se han echado a las calles de El Alto o La Paz para protestar por el alza del precio de la gasolina decretado por el presidente indígena.

El Cine como transgresión carnavalesca


Volver a lo premoderno. Otros indicios para una Segunda Historia del Cine

Gerado Tuduri

Leemos el libro de Luis Martín Arias En los orígenes del cine donde el autor se dedica a indagar la manera en que el cinematógrafo siendo un invento óptico terminó convirtiéndose en un espectáculo. En su análisis repasa el origen del espectáculo ubicándolo en “la dialéctica propia del sistema carnaval/cuaresma... la sabia alternancia de transgresión festiva y posterior reinstauración ritual de la ley, anteriormente transgredida”.

Reificación y organización política en Historia y conciencia de clase

Béla Uitz (Hungría) Ikoanálisis

Danilo Chaves Nakamura

El  objetivo de este trabajo no es disertar sobre lo que Lukács “realmente dijo” en Historia y conciencia de clase. Nuestra  intención es simplemente buscar una presentación sintética de algunas ideas del libro con el propósito de formular preguntas, cuestionar la validez de algunas afirmaciones y, principalmente, intentar confrontar algunas verdades contingentes del período en que el libro fue pensado con los dilemas actuales. Destacaremos el problema de la organización política.

Pensar la altura de un gran acontecimiento

El libro Historia y conciencia de clase (HCC) de Georg Lukács no puede ser entendido sin tener en cuenta la revolución rusa de 1917. Su riqueza y sus contradicciones están inmediatamente vinculadas a ese gran acontecimiento. Sólo para ilustrar la manera en que impactó y conmocionó la revolución  rusa al pensador húngaro, recordemos su texto “El  bolchevismo como problema moral” publicado en diciembre de 1918 por Pensamiento Libre (Szabad Godolat), órgano del Círculo de Galileu. Se trata de un texto anti-bolchevique, aunque de carácter transitorio, pues pocos días después Lukács adhiere al Partido Comunista Húngaro.

Ocaso de un “filósofo”, retorno de un “militante”

Piet Mondrian / Composición en rojo, azul y amarillo

Un nuevo episodio en la saga de imposturas intelectuales

Ángel Ferrero

En su demoledora crítica al marxismo estructuralista, el historiador británico E.P. Thompson comparaba la filosofía de Louis Althusser con el billete de entrada a un espectáculo cuya única condición es la de abandonar una parcela de nuestra razón en la puerta. «Y una vez dentro de la sala de teatro», proseguía Thompson, «nos damos cuenta de que no hay salidas.» Althusser murió, los discípulos perdieron la fe, la Teoría se dividió en subalthusserianos, postalthusserianos y otros derivados freudomarxistoides, pero el espectáculo continúa. Y a fe que ha mejorado. Slavoj Žižek es, con toda probabilidad, la quintaesencia del mismo: en Europa continental –pero sobre todo más para acá– y en algunos países latinoamericanos es celebrado en determinados cenáculos académicos por su capacidad para llevar de la mano a sus lectores de paseo por la filosofía, la historia, la semiótica, la crítica cinematográfica y hasta la anécdota y el chiste de humor grueso, y ello a pesar de la visible falta de coherencia de su obra y aún en un mismo texto.

Lenin, preguntas de hoy y las respuestas cambiantes en la Historia


Ramón Pedregal Casanova

Título: Lenin reactivado. Hacia una política de la verdad. Autores Introducción: Sebastian Budgen. Stathis Konvelakis. Slavoj Žižek (eds).Traductor: José Amoroto Salido.Trad.: Iria Álvarez Moreno. Ed. Akal

Si desde la Introducción de cualquier libro se debe mostrar al lector el horizonte que se alcanza a ver con su lectura, en éste “Lenin reactivado” se expone una buena seria de preguntas y reflexiones que conllevan nuevas preguntas sobre la obra del gran revolucionario y el momento en que vivimos: ¿cómo fue desarrollándose bajo el principio del “análisis concreto de la realidad concreta” y qué se puede extraer de su obra para que el compromiso práctico y la pasión revolucionaria de quienes hoy se esfuerzan por cambiar el mundo sean efectivos y asuman en toda su dimensión la responsabilidad de sus actos.

Desde el “¿Qué hacer?” del dirigente revolucionario, en el que se observa su afán por combatir el oportunismo y adoptar un hacer que cambie lo establecido, Lenin toma posición ante la realidad que debe combatir con la verdad de la situación concreta y el partidismo como herramienta. Los autores que en éste “Lenin reactivado” intervienen indican cómo Lenin debió “reinventar” el marxismo ante su propia realidad a transformar, y la inutilidad de tomar la obra de Lenin como si se fuese de visita, cuando el calco es imposible y lo que se declara en todo él es que el tiempo de la expansión global del capitalismo pide una acción convincente como la que él puso en práctica para alcanzar el poder.

Perspectivas de la economía mundial en 2011


Walden Bello

En contraste con sus previsiones cautamente optimistas, a finales de 2009, de una recuperación sostenida, el humor dominante en los círculos económicos liberales cuando termina 2010 es sombrío, si no apocalíptico. Los halcones fiscales han ganado la batalla política en EEUU y Europa, para alarma de los abogados del gasto público, como el premio Nobel Paul Krugman y el columnista del Financial Times Martin Wolf, quienes ven las restricciones presupuestarias como la receta más segura para matar la incipiente recuperación de las economías centrales.

Pero aunque los EEUU y Europa parecen abocados a una crisis más profunda a corto plazo y al estancamiento en el plazo largo, algunos analistas se precian de observar un “desacoplamiento” del este asiático y de otras áreas en desarrollo con respecto a las economías occidentales. Esa tendencia empezó a comienzos de 2009 en la estela del programa de estímulos masivos de China, que no sólo restableció el crecimiento chino de doble dígito, sino que sacó de la recesión y llevó a la recuperación a varias economías vecinas, desde Singapur hasta Corea del Sur. En 2010, la producción industrial asiática recuperó ya su tendencia histórica, “casi como si la Gran Recesión nunca hubiera tenido lugar”, de acuerdo con The Economist.

Stefan Zweig: El mundo de ayer. Memorias de un europeo



“La edad de oro de la seguridad” Así define Stefan Zweig la Europa que precedió a la primera guerra mundial y en la que él creció, una época que pronto echaría de menos y que fue engullida por todo lo que ya sabemos. De cómo desapareció ese “mundo de ayer” es de lo que tratan estas memorias, que en realidad quieren ser el relato de la derrota de la civilización, y de cómo la cultura sucumbió ante los instintos. Zweig las escribió en 1940 y en tierra extraña, desposeído, con sus obras prohibidas en su país, después de haber conocido el éxito y la fama. Poco después se suicidaría.

Sobra decir que la vida de Zweig había sido hasta entonces la de un privilegiado. Nacido en una familia de la alta burguesía vienesa, la narración de sus primeros años no es sólo el aprendizaje de un escritor, o la formación de un intelectual, sino un repaso a la cultura europea de principios de siglo: los nombres de Rilke, Freud, Rodin, Strauss, Hoffmansthal, Schnitzler, junto a otros ya más pasados como Rolland o Verhaeren, atraviesan el libro como tal cosa, y hacen de él mucho más que el mero recuerdo de una vida privada.

Aún así, lo más interesante no es el retrato de estos personajes, sino la nostálgica descripción del Imperio Austrohúngaro, la mítica Kakania que para Zweig condensaba lo mejor del espíritu europeo. Los capítulos iniciales dedicados a la educación, las costumbres y la vida sexual de la época valen la pena por si solos.